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Cristina Arrúa

  • CA01
  • Persona
  • 1957 - presente

Cristina Arrúa, nacida como Roberto Omar Arrúa en enero de 1957 en el barrio de Mataderos, Ciudad de Buenos Aires, creció en el seno de una familia trabajadora junto a su madre Rosa, su padre, un hermano mayor y varios hermanos menores. Durante su infancia permaneció al cuidado de su abuela mientras su madre trabajaba. Desde temprana edad manifestó una identidad femenina, encontrando espacios de expresión y pertenencia en la ropa, el baile, la música y los ámbitos vinculados a lo femenino.
Durante su niñez asistió a un internado religioso en San Miguel, del que se retiró a los 11 años debido a situaciones de malos tratos y discriminación. Posteriormente continuó sus estudios primarios en escuelas comunes. En el ámbito familiar asumió responsabilidades de cuidado hacia sus hermanas menores, mientras construía un vínculo de especial acompañamiento con su madre. La relación con su padre estuvo atravesada por tensiones vinculadas a su identidad y expresión de género.
A los 14 años comenzó a trabajar para colaborar con la economía familiar. Entre esa edad y los 18 años se desempeñó en un comercio de electrodomésticos y discos ubicado en Barrancas de Belgrano, donde realizó tareas de mantenimiento, limpieza y actividades como disc-jockey. Posteriormente trabajó en Aerolíneas Argentinas, en Aeroparque, y en el Ferrocarril Bartolomé Mitre, desempeñándose en ambos espacios durante aproximadamente cuatro años. En este período avanzó en la expresión pública de su identidad femenina y eligió el nombre Cristina, inspirado en mujeres significativas de su entorno.
Durante las décadas de 1970 y 1980 vivió en un contexto histórico marcado por la persecución policial y estatal hacia las personas trans y homosexuales en Argentina. En los años de la última dictadura cívico-militar atravesó reiteradas detenciones por su identidad y expresión de género, incluyendo pasos por distintas comisarías, el Departamento Central de Policía y la cárcel de Devoto. También desarrolló actividades laborales en espacios donde muchas personas trans construyeron estrategias de supervivencia frente a la exclusión social y la criminalización, especialmente en zonas de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
En esos ámbitos construyó redes de apoyo y vínculos comunitarios con otras mujeres trans, quienes conformaron parte de su familia elegida. Entre sus referentes recuerda especialmente a Claudia, a quien reconoce como una figura de acompañamiento y orientación dentro de su recorrido. Con el tiempo logró independizarse, adquirir su propia vivienda y sostener una vida autónoma atravesada por distintos trabajos y experiencias de organización cotidiana.
Si bien no realizó el cambio registral de nombre, mantuvo su identidad como Cristina en sus vínculos sociales y afectivos. Actualmente comparte sus experiencias de vida y memoria con otras generaciones, reivindicando las trayectorias de las personas trans que atravesaron períodos de violencia institucional, exclusión y falta de derechos, y participando en espacios vinculados a la preservación de la memoria colectiva trans en Argentina.

Cristina Arrúa, born Roberto Omar Arrúa in January 1957 in the Mataderos neighborhood of Buenos Aires, grew up in a working-class family with her mother, Rosa, her father, an older brother, and several younger siblings. During her childhood, she was cared for by her grandmother while her mother worked. From an early age, she expressed a female identity and found spaces for self-expression and belonging through clothing, dancing, music, and other aspects of traditionally feminine culture.
As a child, she attended a religious boarding school in San Miguel, which she left at the age of 11 due to mistreatment and discrimination. She later continued her elementary education in mainstream schools. Within her family, she took on caregiving responsibilities for her younger sisters while developing a particularly close and supportive relationship with her mother. Her relationship with her father was marked by tensions related to her gender identity and expression.
At the age of 14, she began working to help support her family. Between the ages of 14 and 18, she worked at an appliance and record store in the Barrancas de Belgrano area, where she performed maintenance and cleaning duties and also worked as a disc jockey. She later worked for Aerolíneas Argentinas at Aeroparque and for the Bartolomé Mitre Railway, spending approximately four years in each position. During this period, she further developed the public expression of her female identity and chose the name Cristina, inspired by significant women in her life.
Throughout the 1970s and 1980s, she lived in a historical context marked by police and state persecution of trans and gay people in Argentina. During the years of the country’s last civic-military dictatorship, she was repeatedly detained because of her gender identity and expression, including periods spent in various police stations, the Central Police Headquarters, and Devoto Prison. She also worked in environments where many trans people developed strategies for survival in response to social exclusion and criminalization, particularly in areas of Buenos Aires and the surrounding Greater Buenos Aires region.
Within these spaces, she built networks of support and community ties with other trans women, who became part of her chosen family. Among the people she remembers as important references is Claudia, whom she recognizes as a source of support and guidance throughout her journey. Over time, she achieved financial independence, purchased her own home, and sustained an autonomous life through different jobs and the everyday forms of organization that shaped her life.
Although she did not legally change her name, she has maintained her identity as Cristina in her social and personal relationships. Today, she shares her life experiences and memories with younger generations, helping preserve the histories of trans people who lived through periods of institutional violence, exclusion, and the denial of basic rights. She also participates in spaces dedicated to preserving Argentina’s collective trans memory.