- AB01
- Persona
- 1966 - presente
Alessandra Bavino nació el 12 de octubre de 1966 en el Hospital Argerich de la Ciudad de Buenos Aires. Creció entre Villa Tranquila y Dock Sud, dentro de una familia numerosa, criada principalmente por su madre, su abuela Porota y dos tíxs. Entre sus referentes más importantes estuvo su hermano trans, Lucito, asesinado por defender a una compañera de la comunidad, un hecho que marcó profundamente su vida y su compromiso con la lucha por los derechos.
Desde pequeña manifestó una identidad y expresión de género femenina. Encontró en el dibujo, las manualidades, la actuación y otras actividades artísticas espacios de libertad, aunque también sufrió discriminación y hostigamiento durante su escolaridad. En su infancia, un psicólogo al que fue derivada por recomendación de docentes le dijo a su madre que no había nada que corregir y que debía aceptarla tal como era, una experiencia que recuerda como uno de los primeros reconocimientos positivos de su identidad.
Durante la adolescencia trabajó para ayudar económicamente a su familia mientras cursaba la escuela secundaria. Entre los 13 y 15 años comenzó a vincularse con otras jóvenes travestis y trans en Constitución y Lanús, donde encontró una comunidad de pertenencia y empezó a utilizar el nombre Alejandra. También sufrió sus primeras detenciones policiales bajo los edictos que criminalizaban la expresión de género de las personas travestis y trans. Esas detenciones, reiteradas durante años, estuvieron marcadas por la violencia institucional, las humillaciones y las condiciones precarias de encierro.
A diferencia de muchas compañeras de su generación, mantuvo un fuerte vínculo con su familia, especialmente con su madre, sus hermanas y su abuela, cuyo apoyo considera fundamental para atravesar los años de discriminación y exclusión. También reconoce la influencia de Liliana Ruiz Díaz, una mujer trans que la acompañó y orientó en sus primeros años de construcción identitaria.
Con el tiempo desarrolló una intensa actividad laboral, comunitaria y artística. Estudió enfermería auxiliar en la Cruz Roja en 1993, integró la Cooperativa Nadia Echazú impulsada por Lohana Berkins y participó activamente en iniciativas para ampliar el acceso de las personas trans a la salud integral. Actualmente forma parte de la Cooperativa Arte Trans, de la que es socia fundadora, y conduce un programa sobre arte y diversidad en la radio pública de Avellaneda.
Para Alessandra, la aprobación de la Ley de Identidad de Género en 2012 representó una reparación histórica para las generaciones que atravesaron décadas de persecución y exclusión. Continúa reclamando una reparación integral para las personas travestis y trans mayores y sostiene la importancia de preservar los archivos y las memorias de la comunidad como parte de la historia colectiva. Define su vida como una trayectoria de perseverancia, solidaridad y lucha por una sociedad más justa.