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Beatriz Herrera

  • BH01
  • Persona
  • 16/03/1976

Nació el 16/03/1976 en el Sanatorio Mitre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Hija de padre y madre santiagueños. Se define como “recontra porteña”. Se crió en la zona de Balvanera. Se educó en escuelas públicas. El papá era encargado de edificio y la madre enfermera. Tiene una hermana un año más grande que se llama Delia. Estudió maquillaje y se dedica profesionalmente a esto desde hace 22 años.
Su primer trabajo registrado fue en el INAM (Instituto Nacional de las Mujeres) en 2017. Completó su secundario en 2019. Actualmente trabaja en el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.

Carmen Marcial Ibarra

  • CMI01
  • Persona
  • 12/04/1958 - Actualidad

Nació el 12/04/1958, en Pompeya, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A los 2 años aproximadamente migró, por el trabajo de su padre en aeronáutica a Paraná, Santa Fe.
En 1978, a los 20 años, se trasladó a Rosario, Santa Fe, a la pensión “Real”, ubicada en la calle Tucumán 1294, donde vivió hasta 1986. Posteriormente volvió a Buenos Aires y vivió con Gina Vivanco en Florencio Varela. Carmen consideraba a Gina como una “hermana de la vida”
Formó el club de fans de Susana Gimenez en marzo de 1982 en Rosario.
Durante los años 1984 y 1986, durante 4 meses, trabajó en la Galería Alaska, de Río de Janeiro, Brasil, haciendo shows.
En 1986, viajó por Río Grande, Río Gallegos, Comodoro Rivadavia y Bahía Blanca haciendo shows en cabarets con Gina Vivanco.

En 1988 viajó a París, Francia, motivada por Gina Vivanco. Ese mismo año volvió a Argentina a seguir trabajando en su Almacén “La farándula”. Esta despensa y fiambrería funcionó entre los años 1987 hasta 1995, en el barrio porteño de Villa Urquiza.
En 2001 participó en la ICM (Iglesia de la comunidad metropolitana), donde organizaba fiestas, shows, etc., dirigida por el Padre Roberto González.
Trabajó como tesorera de la reestructuración de ATTTA (Asociación de travestis, transexuales y transgéneros de Argentina), entre 2002 y 2004.
Fue parte del Archivo de la Memoria Trans desde 2017 hasta 2022.

Carolina Alejandra Figueredo

  • CF01
  • Persona
  • 29/9/1962

Carolina Alejandra Figueredo, conocida como Carola, nació el 29 de septiembre de 1962 en Adrogué. Su madre biológica falleció cuando ella nació, por lo que fue criada durante su niñez por Elsa Capella, a quien siempre consideró su verdadera madre. Desde pequeña expresó una identidad femenina: prefería jugar con niñas, escondía muñecas y rechazaba los roles masculinos impuestos. Esto generó conflictos escolares y familiares; a los 9 años su padre la llevó a psicólogos intentando “corregirla”, sin éxito. Hacia los 10 años sufrió uno de los episodios más traumáticos de su infancia, cuando su padre la amenazó con un revólver para obligarla a “ser hombre”. Tras la separación de su padre de Elsa y la llegada de una madrastra violenta, atravesó años de maltrato y abandono afectivo.

En 1976, cuando tenía 14 años, su padre la echó de la casa por no aceptar su condición sexual. Entonces se trasladó a Cipolletti, donde se reencontró con Elsa Capella y volvió a vivir con ella. Ese regreso significó su primer espacio de contención real. Allí terminó la escuela primaria —6.º y 7.º grado— en un colegio nocturno, mientras comenzaba a proyectar una vida independiente.

Desde los 17 años empezó a buscar trabajo formal en la región del Alto Valle. Trabajó en galpones de empaque de manzanas y como clasificadora de rieles en la empresa Cascada S.A.. También fue cadete en la fábrica de jugo de manzana Industria Cipolletti. En todos esos empleos fue despedida a los pocos meses por discriminación ligada a su expresión de género. A los 18 años recibió la citación al servicio militar obligatorio en el Batallón 181, Compañía Comando, de Neuquén. Tras una revisación humillante, fue declarada no apta bajo la figura de homosexualidad, una marca más de la violencia institucional de la época.

Alrededor de los 18 años comenzó su transición. Hizo amistad con su vecina Ester Villalobo, trabajadora sexual en Cipolletti, quien le presentó a su hermana trans, una de las primeras mujeres trans que Carolina conoció. A través de ellas encontró comunidad, referencias de feminidad y apoyo para iniciar hormonización informal, práctica extendida en aquellos años. Ester también le propuso comenzar a trabajar con ella, y desde aproximadamente los 19 años Carolina ejerció el trabajo sexual en rutas y zonas urbanas de Cipolletti y Neuquén. En ese circuito conoció a compañeras como Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “la paraguaya”, Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís y Katty Villagra, entre muchas otras.

Durante las décadas de 1980, 1990 y comienzos de 2000 vivió entre Cipolletti y Neuquén, trasladándose frecuentemente por la persecución policial contra las mujeres trans y trabajadoras sexuales. Fue detenida innumerables veces, sufrió arrestos arbitrarios y hostigamiento constante. En paralelo, trabajó en cabarets y recorrió distintas ciudades argentinas buscando mejores condiciones de subsistencia.

En 2001 fue detenida por la Policía Federal Argentina y condenada a cuatro años de prisión por venta de estupefacientes. Fue trasladada desde Neuquén a la Unidad Federal N.º 2 de Devoto y luego a otras cárceles federales. En la unidad de Ezeiza conoció a Claudia Pía Baudracco, con quien entabló una amistad duradera que más tarde influiría en su regreso a Buenos Aires.

Tras recuperar la libertad participó en la Asociación Conciencia VIDHA, donde colaboró en talleres de prevención de VIH y repartió preservativos a trabajadoras sexuales del centro de Neuquén y de la Ruta 22. También trabajó en el cuidado de personas adultas mayores. Cerca de los 50 años logró dejar el trabajo sexual y acceder por primera vez a empleos estables. En 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género de Argentina, consideró que su vida cambió profundamente al obtener reconocimiento legal y mayores derechos.

En 2017 fue convocada por Diana Marina Magalí Muñiz para integrarse al Archivo de la Memoria Trans Argentina. Desde entonces trabaja en el área de conservación, aportando su experiencia vital y colaborando en la preservación de la memoria histórica colectiva de las mujeres trans argentinas que sobrevivieron a la violencia estatal y social.


Carolina Alejandra Figueredo, known as Carola, was born on September 29, 1962, in Adrogué, Argentina. Her biological mother passed away when she was born, so she was raised during childhood by Elsa Capella, whom she always considered her true mother. From an early age, she expressed a feminine identity: she preferred playing with girls, hid dolls, and rejected the masculine roles imposed on her. This led to conflicts at school and within her family; at the age of nine, her father took her to psychologists in an attempt to “correct” her, without success. Around the age of ten, she experienced one of the most traumatic episodes of her childhood, when her father threatened her with a revolver to force her to “be a man.” After her father separated from Elsa and a violent stepmother entered the household, she endured years of abuse and emotional abandonment.

In 1976, when she was fourteen, her father expelled her from the home for not accepting her sexual condition. She then moved to Cipolletti, where she reunited with Elsa Capella and went back to live with her. This return marked the first truly supportive environment of her life. There, she completed primary school—6th and 7th grades—at a night school, while beginning to imagine an independent future.

At seventeen, she began searching for formal work in the Alto Valle region. She worked in apple packing warehouses and as a rail sorter at the company Cascada S.A. She was also employed as a messenger at the apple juice factory Industria Cipolletti. In all of these jobs, she was dismissed after only a few months because of discrimination related to her gender expression. At eighteen, she received a summons for mandatory military service at Battalion 181, Command Company, in Neuquén. After a humiliating medical examination, she was declared unfit under the classification of homosexuality, another example of the institutional violence of that time.

Around the age of eighteen, she began her transition. She became friends with her neighbor Ester Villalobo, a sex worker in Cipolletti, who introduced her to her trans sister, one of the first trans women Carolina ever met. Through them, she found community, models of femininity, and support to begin informal hormone use, a widespread practice in those years. Ester also proposed that Carolina begin working with her, and from around the age of nineteen, Carolina engaged in sex work along highways and in urban areas of Cipolletti and Neuquén. In that environment, she met companions such as Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “La Paraguaya,” Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís, and Katty Villagra, among many others.

During the 1980s, 1990s, and early 2000s, she lived between Cipolletti and Neuquén, moving frequently because of police persecution against trans women and sex workers. She was detained countless times, subjected to arbitrary arrests, and constantly harassed. At the same time, she worked in cabarets and traveled through different Argentine cities seeking better living conditions.

In 2001, she was arrested by the Argentine Federal Police and sentenced to four years in prison for drug sales. She was transferred from Neuquén to Federal Unit No. 2 in Devoto and later to other federal prisons. In the prison unit in Ezeiza, she met Claudia Pía Baudracco, with whom she formed a lasting friendship that would later influence her return to Buenos Aires.

After regaining her freedom, she participated in the Asociación Conciencia VIDHA, where she collaborated in HIV prevention workshops and distributed condoms to sex workers in downtown Neuquén and along Route 22. She also worked caring for older adults. Near the age of fifty, she was able to leave sex work and gain stable employment for the first time. In 2012, with the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she felt that her life changed profoundly through obtaining legal recognition and expanded rights.

In 2017, she was invited by Diana Marina Magalí Muñiz to join the Archivo de la Memoria Trans Argentina. Since then, she has worked in the conservation area, contributing her life experience and helping preserve the collective historical memory of Argentine trans women who survived state and social violence.

Claudia Pía Baudracco

  • CPB01
  • Persona
  • 1970 - 2012

Nació un 22 de octubre de 1970 en La Carlota, provincia de Córdoba. Vivió su adolescencia junto a su familia en Venado Tuerto, provincia de Santa Fe y luego se mudó a Buenos Aires.
Por su identidad de género sufrió acosos y maltratos y debió exiliarse varios años, primero en Uruguay y luego en Europa.
El 25 de junio de 1993 fundó, junto a María Belén Correa y otras activistas, la Asociación de Travestis de Argentina y fue su coordinadora hasta 1995. Posteriormente la organización pasaría a llamarse Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas (A.T.T.T.A). Con el apoyo de esta asociación, lideraría el movimiento por la derogación en 15 provincias de la Nación Argentina de los Códigos de Faltas; estos códigos criminalizaban las identidades trans. El resultado fue la derogación de estos códigos en 14 provincias.
Fue muy activa su lucha por la aprobación de la Ley de Identidad de Género, que le dio derecho a las personas trans a tener un nombre de elección y a la salud integral.
En septiembre de 2005, fue miembro fundadora e integrante de la comisión directiva de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT). En 2008, realizó actividades varias de prevención e investigación como miembro del Mecanismo Coordinador del País del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria,6​, trabajo que realizó con la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) del Ministerio de Salud de la Nación.
Falleció sin poder tener acceso al reconocimiento de su identidad de género ya que la ley fue sancionada poco después de su muerte.

Daniel Alberto Busato Río

  • DAB01
  • Persona
  • 20/12/1970 - Actualidad

Nació el 20 de diciembre de 1970. Cursó sus estudios en la ciudad de Mar del Plata hasta los 15 años. Después hizo parte de sus estudios en horario nocturno en la Ciudad de Buenos Aires.
A los 15 años comenzó su carrera artística entre Mar del Plata y la Ciudad de Buenos Aires, haciendo teatro infantil y estudiando distintas disciplinas vinculadas al arte escénico.
A los 17 años viajó a Perú donde siguió haciendo teatro para niños y a los 18 años comenzó su carrera como transformista en Lima, Perú.
Allí también comenzó a trabajar en un circo de patinaje sobre hielo, recorriendo desde Lima hasta el sur de Perú y todo el norte de Chile hasta Santiago de Chile.
Se estableció en Santiago de Chile durante dos años y medio trabajando con el transformismo y en otras áreas no vinculadas al arte.
Volvió a Buenos Aires, Argentina, donde comenzó a trabajar en pubs y bares nocturnos del circuito off de Buenos Aires hasta que en el año 1999-2000 lo convocaron para trabajar en el Casino de Mario`s House de Brasil como artista transformista.
Posteriormente volvió a Buenos Aires continuando su participación en espectáculos en el circuito off de Buenos Aires durante 4 años, hasta que en enero de 2004 lo convocaron del grupo Caviar. Con ellos trabajó desde marzo de 2004 hasta finales de 2008.
Con el grupo Caviar hicieron no sólo teatro, sino también giras y espectáculos. Tuvieron presentaciones en el teatro Maipo, en el Teatro Nacional de Rosario; realizaron temporadas en la Costa atlántica argentina, el Hotel Conrad de Punta del Este y el Teatro Alcalá de Madrid. Allí hicieron una temporada de tres meses, tras de la cual el grupo regresó a Argentina y Daniel Busato se quedó en España donde formó en 2009 su propia compañía de transformistas y bailarines llamada Kumas en Sitges.

Diana Marina Magalí Muñiz

  • DMMM01
  • Persona
  • 09/02/1964 - 19/02/2024

Nació el 09/02/1964 en Tigre, Provincia de Buenos Aires. Por la frecuente persecución policial en la provincia y en la ciudad de Buenos Aires, se instaló en la capital de Neuquén en 1988, donde vivió por más de treinta años; con un intervalo, en 1989, en el cual se exilió en Chile. Su mamá trans fue Carla Pericles.
Fue presidenta de la Asociación Conciencia Vihda, grupo de ayuda y prevención del HIV, en Neuquén.
A su regreso a Buenos Aires integró el Archivo de la Memoria Trans (AMT) desde 2017. Se desempeñaba en el área de digitalización aunque también era una referente cuando se necesitaba el testimonio presencial de alguien del AMT porque era una sobreviviente de la violencia policial en la Panamericana, de ataques transfóbicos, de la dictadura, del exilio en Neuquén y Chile.
Falleció en la localidad de Tigre, provincia de Buenos Aires, el 19/02/2024, a los pocos días de cumplir 60 años.
Siempre la recordaremos y guardaremos su legado con mucho amor y cariño.

Edith Rodriguez

  • ER01
  • Persona
  • 1966 - 2025

Edith Rodríguez "La Tajo" fue trabajadora de la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde se desempeñó durante más de cuatro años.

Desde joven mantuvo una estrecha relación con su madre, quien la acompañó en su expresión de género y le confeccionaba trajes para participar en corsos. Conservaba un vestido azul como objeto simbólico de su identidad, una prenda que representaba cómo siempre quiso vestirse.

Comenzó a trabajar en la calle en 1985, viviendo con un grupo de mujeres trans en un contexto de fuerte represión policial. Fue apodada “La Tajo” por sus compañeras, quienes la alentaban a adaptarse a las exigencias del entorno para sobrevivir. Rememoraba los corsos como espacios de contención, donde las comparsas organizaban formas de protección ante los operativos policiales.

A comienzos de los 2000, su madre organizó un microemprendimiento de limpieza convocado por el gobierno porteño para trabajar en un hogar transitorio para personas en situación de calle. Este ingreso formal significó para ella un hito personal: le permitió dejar la calle, reorganizar su vida y encontrar estabilidad.

Vivió una relación amorosa significativa con una compañera trans, conocida como La Capricho. Valoraba profundamente el acompañamiento de su madre y de su hija. Para ella, un día perfecto era aquel compartido en familia.

Gina Vivanco

  • GV01
  • Persona
  • 02/07/1958- 1991

Gina Vivanco nació el 2 de Julio de 1958 en Rosario, Santa Fe.
En su juventud vivió en la pensión Real de Rosario, donde conoció a Carmen Marcial Ibarra y se hicieron amigas. Posteriormente se estableció en Buenos Aires.
Fue trabajadora sexual. Trabajaba en Zona Sur, en el “Camino de cintura”.
Hacia 1982 vivió en Tigre con Carla Pericles.
Con su trabajo compró un terreno muy grande, en Reconquista y Paso de la Patria, en Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires, donde también le hizo una casa a su madre. Aproximadamente en 1987 viajó a Italia donde ejerció el trabajo sexual.
En una de sus vueltas a Argentina, en 1991, murió asesinada por la Policía Bonaerense en Quilmes, provincia de Buenos Aires.

Marcela Navarro

  • MN01
  • Persona
  • 09/07/1968 - Actualidad

Lara Marcela Navarro nació el 9 de Julio de 1968 en el Hospital Castex, en el partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires. Es hija de Enrique Laurindo Navarro y Elsa Malvina Díaz, y creció en una familia numerosa de fuerte identidad peronista y activa participación política. Pasó sus primeros años en Billinghurst y luego se trasladó junto a su familia a José C. Paz, donde se establecieron definitivamente. Tiene ocho hermanos, uno de ellos desaparecido.

Desde la infancia comenzó a percibirse distinta de lo esperado para el género asignado al nacer. A los seis años ya manifestaba atracción por la ropa femenina y el deseo de vincularse principalmente con niñas. Cursó sus estudios primarios en el Instituto San Pedro, una escuela privada católica, donde sus expresiones de feminidad generaron rechazo y preocupación institucional. Fue sometida allí a tratamientos psicológicos orientados a corregir su identidad y orientación, mientras a su madre le decían que padecía una enfermedad mental. Hacia los trece años, sus padres comprendieron que esas prácticas no cambiarían su realidad y exigieron que cesaran.

Durante la niñez y la preadolescencia atravesó sentimientos de tristeza, depresión y opresión por la condena social hacia su identidad. Buscó refugio en la espiritualidad y acudió a la Iglesia para consultar si Dios podía aceptarla tal como era, pero fue rechazada por el sacerdote del colegio, quien la expulsó y no le permitió regresar. Años más tarde, ya cerca de los dieciocho años, encontró otro camino espiritual al ser invitada por una compañera trans conocida como “Pipi” a un templo afrobrasileño en José C. Paz. Allí conoció un espacio diverso y acogedor, frecuentado por personas gays, lesbianas, travestis y afrodescendientes. Continuó participando en esa comunidad religiosa y, desde 1999, es May de Santos (Iyalorixá), desempeñándose como guía espiritual de personas allegadas a su templo.

Durante la adolescencia inició su transición con el apoyo de su madre. Ante la ausencia de información pública sobre identidades trans, buscó orientación en compañeras mayores de su barrio. En 1985, siendo muy joven, comenzó a ejercer el trabajo sexual como forma de subsistencia y búsqueda de independencia económica. Con ayuda de una compañera llamada Patricia aprendió a cuidarse, defenderse y manejar dinero. También logró ahorrar durante un tiempo para realizarse colocaciones informales de silicona, práctica común y riesgosa en aquella época ante la falta de acceso a la salud. Poco después dejó la casa familiar tras conflictos con su padre vinculados a sus horarios, la vida nocturna y su necesidad de autonomía, y pasó a convivir con otras compañeras trans.

Su juventud estuvo marcada por la persecución policial sistemática. Fue detenida por primera vez siendo menor de edad, incluso mientras hacía compras cerca de su casa. Luego sufrió reiteradas detenciones por aplicación de los edictos policiales, especialmente el artículo 92, que castigaba vestir ropa “contraria al sexo”, y el artículo 68, utilizado para criminalizar el ejercicio o la supuesta sospecha de prostitución. Muchas veces bastaba esperar un colectivo para ser arrestada. También padeció golpes, hostigamientos y largos encierros, experiencias que la marcaron profundamente y despertaron en ella una temprana conciencia política.

A pesar de ese contexto, desarrolló una fuerte disciplina económica. Ahorró dinero, compró dólares, abrió cuentas bancarias e invirtió en terrenos en José C. Paz y General Rodríguez. Construyó su propia casa y realizó pequeñas inversiones pensando en el futuro. También viajó a Uruguay y Brasil para trabajar y alejarse por períodos de la violencia local. Aunque muchas compañeras emigraron a Europa, decidió permanecer en la Argentina convencida de que la situación algún día cambiaría.

En su vida afectiva, alrededor de los veinte años conoció a Miguel, un hombre cisgénero con quien mantuvo una relación de aproximadamente quince años. Convivieron y formaron hogar, siendo además aceptada por la familia de él. Tras esa separación mantuvo otra relación extensa con una pareja llamada Juan, también de alrededor de quince años.

Hacia fines de la década de 1990 comenzó a involucrarse activamente en la militancia por los derechos de las personas trans, impulsada por la muerte y desaparición de muchas compañeras víctimas de la violencia institucional. En 1998 empezó a participar en reclamos por la derogación de los edictos policiales y por el derecho a una vida digna. Más adelante trabajó en la zona de Chacarita, en la ciudad de Buenos Aires, donde conoció a referentes históricas como Lohana Berkins y Diana Sacayán. Recuerda especialmente las recorridas territoriales de Sacayán repartiendo preservativos, convocando reuniones y promoviendo la organización comunitaria.

Desde el año 2000 milita en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). Ese mismo año comenzó a impulsar en José C. Paz políticas de inclusión laboral para personas trans, reclamo que más adelante logró avances con apoyo de sectores del Concejo Deliberante local. También se formó como promotora de salud junto a ATTTA y la Fundación Huésped, desempeñándose en tareas de prevención y acompañamiento comunitario.

Durante la pandemia reforzó su militancia territorial, participando en redes de asistencia alimentaria y sanitaria para compañeras en situación de vulnerabilidad. En los últimos años retomó además sus estudios secundarios en la Casa Trans, una deuda pendiente desde la adolescencia.

Desde el 15 de diciembre de 2023 trabaja en el Archivo de la Memoria Trans Argentina, espacio que considera propio y desde el cual busca preservar las historias de quienes resistieron antes que su generación. Se define orgullosa de José C. Paz, de su recorrido y de pertenecer a una generación pionera que luchó cuando aún no existían derechos reconocidos.


Marcela Navarro was born on July 9, 1968, at Hospital Castex in the district of General San Martín, Buenos Aires Province, Argentina. She is the daughter of Enrique Laurindo Navarro and Elsa Malvina Díaz, and grew up in a large family with a strong Peronist identity and active political participation. She spent her early childhood in Billinghurst and later moved with her family to José C. Paz, where they settled permanently. She has eight siblings, one of whom was disappeared.

From childhood, she began to perceive herself as different from what was expected of the gender assigned to her at birth. At six years old, she was already drawn to feminine clothing and wanted primarily to socialize with girls. She attended primary school at Instituto San Pedro, a private Catholic school, where her feminine expressions generated rejection and institutional concern. She was subjected there to psychological treatments intended to correct her identity and orientation, while her mother was told that her daughter suffered from a mental illness. Around the age of thirteen, her parents understood that these practices would not change her reality and demanded that they stop.

During childhood and early adolescence, she experienced sadness, depression, and oppression because of the social condemnation of her identity. She sought refuge in spirituality and turned to the Church, asking whether God could accept her as she was, but she was rejected by the school priest, who expelled her and did not allow her to return. Years later, around the age of eighteen, she found another spiritual path when a trans friend known as “Pipi” invited her to an Afro-Brazilian temple in José C. Paz. There she encountered a welcoming and diverse space frequented by gay, lesbian, travesti, and Afro-descendant people. She continued participating in that religious community and, since 1999, has been a May de Santos (Iyalorixá), serving as a spiritual guide to people connected to her temple.

During adolescence, she began her transition with the support of her mother. In the absence of public information about trans identities, she sought guidance from older trans women in her neighborhood. In 1985, while still very young, she began sex work as a means of survival and economic independence. With the help of a friend named Patricia, she learned how to protect herself, defend herself, and manage money. She also saved enough to undergo informal silicone injections, a common and dangerous practice at the time due to lack of access to healthcare. Soon afterward, she left the family home following conflicts with her father related to her schedule, nightlife, and desire for autonomy, and moved in with other trans women.

Her youth was marked by systematic police persecution. She was first detained while still a minor, even while shopping near her home. She later endured repeated arrests under police edicts, especially Article 92, which punished wearing clothing “contrary to one’s sex,” and Article 68, used to criminalize sex work or even the suspicion of it. At times, simply waiting for a bus was enough to be arrested. She also suffered beatings, harassment, and long periods of confinement, experiences that deeply marked her and awakened an early political consciousness.

Despite this context, she developed strong financial discipline. She saved money, bought U.S. dollars, opened bank accounts, and invested in land in José C. Paz and General Rodríguez. She built her own home and made small investments with the future in mind. She also traveled to Uruguay and Brazil to work and temporarily escape local violence. Although many of her peers emigrated to Europe, she chose to remain in Argentina, convinced that one day things would change.

In her personal life, around the age of twenty she met Miguel, a cisgender man with whom she maintained a relationship for approximately fifteen years. They lived together and built a home, and she was accepted by his family. After that separation, she had another long-term relationship with a partner named Juan, lasting around fifteen years as well.

Toward the end of the 1990s, she became actively involved in the struggle for trans rights, driven by the deaths and disappearances of many friends who were victims of institutional violence. In 1998, she began participating in campaigns to repeal the police edicts and demand the right to live with dignity. Later, while working in Chacarita in the city of Buenos Aires, she met historic activists such as Lohana Berkins and Diana Sacayán. She especially remembers Sacayán’s street outreach work distributing condoms, calling meetings, and encouraging community organization.

Since 2000, she has been active in the Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). That same year, she began advocating in José C. Paz for employment inclusion policies for trans people, efforts that later achieved progress with the support of members of the local council. She also trained as a health promoter alongside ATTTA and Fundación Huésped, carrying out prevention and community support work.

During the pandemic, she intensified her grassroots activism, participating in food and health assistance networks for trans women in vulnerable situations. In recent years, she also resumed her secondary education at Casa Trans, fulfilling a long-standing unfinished goal from adolescence.

Since December 15, 2023, she has worked at the Archivo de la Memoria Trans Argentina, a space she considers her own and through which she seeks to preserve the stories of those who resisted before her generation. She defines herself as proud of José C. Paz, of her life journey, and of belonging to a pioneering generation that fought when rights had not yet been recognized.

María Belén Correa

  • MBC01
  • Persona
  • 25/06/1973 - Actualidad

María Belén Correa nació en Olivera, partido de Luján, provincia de Buenos Aires, el 25 de junio de 1973. Creció entre Olivera y la ciudad de Luján, en el seno de una familia trabajadora. Desde su infancia atravesó conflictos vinculados a su identidad de género en un contexto social profundamente hostil hacia las diversidades sexuales. Durante su adolescencia comenzó a vincularse con otras travestis y mujeres trans del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires, encontrando en esa comunidad un espacio de pertenencia y supervivencia frente a la discriminación, la violencia policial y la exclusión familiar y social que marcaban la vida cotidiana de las personas trans en la Argentina de los años ochenta y principios de los noventa.

A comienzos de la década de 1990 se integró al naciente movimiento de diversidad sexual argentino. El 25 de junio de 1993, el mismo día de su cumpleaños, participó junto a Claudia Pía Baudracco y otras activistas en la fundación de la Asociación de Travestis de Argentina, organización pionera que luego se transformaría en A.T.T.T.A. (Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas). Entre 1995 y 2001 fue presidenta de la entidad y una de las principales referentes de la lucha por el fin de los edictos policiales, el reconocimiento de derechos y la visibilidad del colectivo travesti-trans. También integró la comisión organizadora de la Marcha del Orgullo en Buenos Aires, impulsando que la movilización incorporara espectáculos artísticos y una dimensión celebratoria además de la protesta política.

En esos años desarrolló paralelamente una faceta artística como performer y actriz transformista. Desde mediados de los noventa realizaba shows en fiestas, escenarios comunitarios y actos públicos. Uno de sus números más recordados era su interpretación de Eva Perón con la canción “No llores por mí, Argentina”, presentada tanto en cumpleaños y eventos como en las escalinatas del Congreso durante las primeras marchas del orgullo. Más adelante integró compañías de espectáculos travestis que trabajaban en la costa brasileña, especialmente en Camboriú y otras ciudades del sur de Brasil, experiencia que le permitió profesionalizarse en el escenario y aprender portugués.

La persecución policial, las amenazas y la violencia sufridas por su identidad de género y su militancia la llevaron a abandonar el país en 2001. Se exilió en Estados Unidos y se radicó en Nueva York, donde obtuvo asilo político en 2004. Durante sus primeros años atravesó condiciones precarias, trabajos informales y la necesidad de reconstruir su vida lejos de la Argentina. En ese período también tomó distancia inicial del activismo, aunque luego volvió a involucrarse al advertir la exclusión que sufrían las personas trans migrantes latinoamericanas incluso dentro de espacios LGBT.

En Nueva York retomó entonces una intensa labor comunitaria e internacional. En 2004 fundó, junto a Paty Betancourt, la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (RedLacTrans), una articulación regional destinada a conectar organizaciones trans de distintos países, impulsar investigaciones sobre salud y VIH, y promover incidencia política ante organismos internacionales como la OPS, la OMS y ONUSIDA. Ese mismo año colaboró con la creación de la Fundación Santamaría en Colombia. Entre 2005 y 2008 participó de congresos, encuentros regionales y campañas internacionales, viajando por América Latina para fortalecer organizaciones locales. También creó en 2005 el proyecto TransEmpowerment NY, ligado al Lower East Side Harm Reduction Center, y en 2006 el grupo Mateando LGTB NY, espacio de encuentro para migrantes LGBT de Argentina y Uruguay.
En 2009 se trasladó a Europa y comenzó a residir entre Madrid y Hannover, Alemania. Allí trabajó en espectáculos nocturnos y atravesó una etapa dedicada principalmente a saldar deudas y estabilizar su situación económica, tomando distancia temporal del activismo regional. En Hannover conoció a Nico, quien luego sería su pareja y esposo. En 2012 regresó a la Argentina para realizar su cambio registral gracias a la Ley de Identidad de Género sancionada ese año, lo que le permitió casarse legalmente con su identidad reconocida y registrar luego el matrimonio en Alemania.

También en 2012, profundamente movilizada por la muerte de Claudia Pía Baudracco y por el recuerdo de numerosas compañeras fallecidas por violencia, VIH-SIDA, abandono estatal o exclusión sanitaria, impulsó la creación del Archivo de la Memoria Trans. El proyecto nació a partir de cajas de fotografías, cartas y documentos conservados por Pía y otras compañeras, y se transformó en una iniciativa colectiva dedicada a rescatar, preservar y difundir la historia del colectivo travesti-trans argentino. Desde 2014 comenzaron las primeras exposiciones públicas y, con el tiempo, el Archivo alcanzó reconocimiento internacional con muestras en instituciones culturales de Argentina, Uruguay, España y Reino Unido.
A fines de 2015 sufrió una grave meningitis cerebral en Alemania que la mantuvo internada durante un año, con riesgo de muerte, pérdida temporaria de la visión y una extensa rehabilitación motriz. Gracias a tratamientos médicos y a un largo proceso de recuperación pudo volver a caminar y retomar gradualmente sus actividades. En 2017 regresó a la Argentina para acompañar nuevas exposiciones del Archivo, que desde entonces continuó creciendo como espacio de investigación, conservación documental, editorial y memoria política.

En 2019 fundó en Alemania Cosmopolitrans, organización orientada al acompañamiento de personas trans migrantes y refugiadas. Durante la pandemia de COVID-19 desarrolló tareas de asistencia y contención comunitaria. En 2021 el Canal Encuentro emitió una serie documental basada en testimonios y materiales del Archivo de la Memoria Trans, cuyo primer episodio estuvo dedicado a su historia.

Actualmente reside en Alemania junto a su esposo, mantiene vínculos permanentes con la Argentina y continúa trabajando de manera remota en el Archivo de la Memoria Trans, en proyectos comunitarios para migrantes trans y en la escritura de sus memorias. Su trayectoria la convirtió en una de las figuras más importantes del activismo travesti-trans latinoamericano y en una referencia central de las luchas por memoria, verdad, justicia y reconocimiento para las personas trans.


María Belén Correa was born in Olivera, Luján district, Buenos Aires Province, on June 25, 1973. She grew up between Olivera and the city of Luján in a working-class family. From childhood, she experienced conflicts related to her gender identity in a social context deeply hostile toward sexual diversity. During her adolescence, she began connecting with other travestis and trans women from Greater Buenos Aires and the City of Buenos Aires, finding in that community a space of belonging and survival amid discrimination, police violence, and family and social exclusion that shaped the daily lives of trans people in Argentina during the 1980s and early 1990s.

At the beginning of the 1990s, she joined Argentina’s emerging sexual diversity movement. On June 25, 1993, her birthday, she participated alongside Claudia Pía Baudracco and other activists in founding the Asociación de Travestis de Argentina, a pioneering organization that later became A.T.T.T.A. (Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas). Between 1995 and 2001, she served as president of the organization and became one of the leading voices in the struggle to end police edicts, secure legal rights, and increase visibility for the travesti-trans community. She also joined the organizing committee of the Pride March in Buenos Aires, helping expand it into both a political protest and a celebratory cultural event.

During those same years, she also developed an artistic career as a performer and drag actress. From the mid-1990s onward, she performed at parties, community venues, and public events. One of her most remembered acts was portraying Eva Perón to the song “Don’t Cry for Me, Argentina,” performed at birthdays, events, and on the steps of the National Congress of Argentina during early Pride marches. Later, she joined travesti performance companies working on the Brazilian coast, especially in Balneário Camboriú and other cities in southern Brazil, where she gained professional stage experience and learned Portuguese.

Police persecution, threats, and violence because of her gender identity and activism led her to leave Argentina in 2001. She went into exile in the United States and settled in New York City, where she was granted political asylum in 2004. Her early years there were marked by precarious conditions, informal jobs, and the challenge of rebuilding her life far from Argentina. During that period, she initially distanced herself from activism, but later reengaged after witnessing the exclusion faced by Latin American trans migrants even within LGBT spaces.

In New York, she resumed intense community and international work. In 2004, together with Paty Betancourt, she founded RedLacTrans, a regional coalition connecting trans organizations across multiple countries, promoting health and HIV research, and advocating before international institutions such as the Pan American Health Organization, the World Health Organization, and UNAIDS. That same year, she collaborated in creating the Fundación Santamaría in Colombia. Between 2005 and 2008, she participated in conferences, regional meetings, and international campaigns throughout Latin America. She also created the TransEmpowerment NY project in 2005, linked to the Lower East Side Harm Reduction Center, and in 2006 founded Mateando LGTB NY, a meeting space for LGBT migrants from Argentina and Uruguay.

In 2009, she moved to Europe and began living between Madrid and Hannover. There she worked in nightlife entertainment and went through a period focused mainly on paying debts and stabilizing her financial situation, taking temporary distance from regional activism. In Hannover, she met Nico, who would later become her partner and husband. In 2012, she returned to Argentina to complete her legal gender recognition under the Gender Identity Law passed that year, allowing her to marry with her recognized identity and later register the marriage in Germany.

Also in 2012, deeply affected by the death of Claudia Pía Baudracco and by the memory of many companions lost to violence, HIV/AIDS, state neglect, or lack of healthcare, she helped launch the Archivo de la Memoria Trans. The project began with boxes of photographs, letters, and documents preserved by Pía and other companions, and became a collective initiative dedicated to rescuing, preserving, and sharing the history of Argentina’s travesti-trans community. From 2014 onward, its first public exhibitions were held, and over time the Archive gained international recognition with shows in cultural institutions across Argentina, Uruguay, Spain, and the United Kingdom.

At the end of 2015, she suffered severe cerebral meningitis in Germany, remaining hospitalized for a year with risk of death, temporary vision loss, and an extensive physical rehabilitation process. Thanks to medical treatment and long recovery, she was able to walk again and gradually resume her activities. In 2017, she returned to Argentina to accompany new exhibitions of the Archive, which continued growing as a center for research, document preservation, publishing, and political memory.

In 2019, she founded Cosmopolitrans in Germany, an organization focused on supporting trans migrants and refugees. During the COVID-19 pandemic, it carried out community assistance and mutual aid work. In 2021, Canal Encuentro aired a documentary series based on testimonies and materials from the Archivo de la Memoria Trans, whose first episode was dedicated to her story.

She currently lives in Germany with her husband, maintains close ties with Argentina, and continues working remotely with the Archivo de la Memoria Trans, community projects for trans migrants, and the writing of her memoirs. Her trajectory has made her one of the most important figures in Latin American travesti-trans activism and a central reference in the struggles for memory, truth, justice, and recognition for trans people.

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