Área de identidad
Tipo de entidad
Persona
Forma autorizada del nombre
Andrea María Herrera
Forma(s) paralela(s) de nombre
Forma(s) normalizada del nombre, de acuerdo a otras reglas
Otra(s) forma(s) de nombre
Identificadores para instituciones
Área de descripción
Fechas de existencia
1973 - presente
Historia
Andrea María Herrera nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires, alrededor de 1973. Fue criada en Quilmes Oeste y San Francisco Solano por su tío y su esposa, quienes la adoptaron cuando era bebé debido a los problemas de alcoholismo que atravesaba su madre biológica. Creció junto a sus hermanos adoptivos en una infancia que recuerda como feliz y afectuosa, aunque desde muy pequeña comenzó a percibir que su identidad y sus deseos no coincidían con las expectativas masculinas que le imponía su entorno. Desde los siete u ocho años prefería los juegos, la ropa y las actividades asociadas a lo femenino, y ya entonces imaginaba para sí una vida como mujer.
Durante la adolescencia vivió una profunda tensión entre su identidad y la necesidad de aparentar una masculinidad que no sentía propia. A los 16 o 17 años comenzó a tomar anticonceptivos como forma de feminizar su cuerpo, guiada por otras mujeres trans y travestis de su barrio. La cercanía de la Ruta Camino General Belgrano, donde conoció a figuras fundamentales como Daniela “La Sirena”, le permitió entrar en contacto con una comunidad que le ofreció referencias, contención y herramientas para comprender quién era. Tras la muerte de su madre adoptiva, cuando tenía alrededor de veinte años, inició abiertamente su transición y poco después fue expulsada de su hogar por sus hermanos debido a su identidad de género. Durante varios años vivió en casas prestadas y compartidas mientras comenzaba a trabajar en la Ruta Camino General Belgrano, donde sería conocida durante mucho tiempo por el nombre de Brisa.
Durante más de una década trabajó en la calle y atravesó algunas de las experiencias más duras que marcaron la vida de muchas travestis y mujeres trans de su generación. Fue detenida en innumerables oportunidades bajo figuras contravencionales que criminalizaban la expresión de género, pasó por numerosas comisarías del sur del conurbano bonaerense y sufrió violencia policial, persecuciones, razzias y condiciones de detención extremadamente precarias. También enfrentó agresiones de clientes, situaciones de pobreza, consumo problemático de alcohol y otras sustancias, y conflictos dentro de la propia comunidad travesti vinculados a la disputa por los espacios de trabajo. Paralelamente, comenzó a realizar intervenciones corporales con silicona líquida industrial en rostro, pechos, caderas, glúteos y piernas, prácticas muy extendidas en aquellos años debido a la falta de acceso a tratamientos médicos seguros.
A lo largo de su juventud también trabajó durante aproximadamente dos años y medio en Mar del Plata, especialmente en la zona de la avenida Luro, experiencia que recuerda como una etapa de aprendizaje y crecimiento personal. Participó además en corsos y comparsas de localidades como José Mármol y Burzaco, espacios que recuerda como momentos excepcionales de libertad y expresión en una época marcada por la persecución policial.
Con el paso de los años decidió alejarse progresivamente de la calle. Terminó sus estudios secundarios, se formó como acompañante terapéutica y cuidadora domiciliaria, y comenzó a trabajar en geriatría. Paralelamente inició una búsqueda de reconciliación con su familia biológica. Impulsada por amigas cercanas, viajó a Alejandro Roca, provincia de Córdoba, donde conoció personalmente a su madre biológica y a sus hermanos. Aunque el reencuentro fue inicialmente difícil, con el tiempo logró construir vínculos afectivos duraderos y ser reconocida por su madre como hija.
La sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012 representó un momento fundamental en su vida. Fue entonces cuando dejó atrás el nombre de Brisa y adoptó legalmente el nombre de Andrea María Herrera: Andrea como adaptación de su nombre de nacimiento y María en homenaje a su madre adoptiva. Además de su trayectoria personal, participó activamente en espacios de militancia junto a organizaciones como ATTA y referentes históricas como Marcela Romero y Silvana Sosa, acompañando reclamos por los derechos de las personas travestis y trans, incluida la lucha por la Ley de Identidad de Género y otras conquistas del colectivo.
En 2017 inició una relación con Gabriel, su actual compañero de vida, a quien conoció a través de redes sociales y amistades en común. Desde entonces construyen una vida compartida atravesada por el afecto y la resistencia frente a las distintas formas de discriminación que ambos experimentaron. Andrea también ocupa un lugar importante dentro de su familia ampliada: es madrina de su sobrina Milagros, un vínculo que considera uno de los recuerdos más felices y significativos de su vida.
En el presente vive en San Francisco Solano junto a sus cinco perros, alejada de la calle y dedicada al cuidado de otras personas. Se define como una mujer generosa, comprometida con su comunidad y siempre dispuesta a acompañar a las nuevas generaciones. Su historia reúne muchas de las experiencias que atravesaron las mujeres travestis y trans argentinas de su generación: la expulsión familiar, la vida en la calle, la persecución policial, la construcción de redes afectivas, la militancia por los derechos humanos y la búsqueda persistente de una vida digna y reconocida en sus propios términos.
Lugares
Quilmes Oeste
San Francisco Solano
Estatuto jurídico
Funciones, ocupaciones y actividades
Mandatos/fuentes de autoridad
Estructura/genealogía interna
Contexto general
Área de relaciones
Área de puntos de acceso
Puntos de acceso por materia
Puntos de acceso por lugar
Occupations
Área de control
Identificador de registro de autoridad
Maintained by
Identificador de la institución
AR-AMT
Reglas y/o convenciones usadas
Estado de elaboración
Final
Nivel de detalle
Completo
Fechas de creación, revisión o eliminación
21/07/2026
Idioma(s)
- español
Escritura(s)
Fuentes
Notas de mantención
BH