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Registro de autoridad
Activista por los DD.HH

Alejandra Analía Carmona

  • AC02
  • Persona
  • 1956 - presente

Alejandra Analía Carmona nació el 28 de febrero de 1956. Creció en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia trabajadora que acompañó desde temprano su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia construyó vínculos con otras personas travestis y trans de su barrio, conformando redes de amistad y cuidado que perduraron a lo largo de su vida. En esos años encontró en los carnavales y las comparsas un espacio de encuentro, sociabilidad y expresión, donde pudo participar de desfiles y compartir experiencias con otras compañeras.
Su juventud transcurrió en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Durante la última dictadura cívico-militar y los años posteriores fue víctima de reiteradas detenciones arbitrarias, hostigamiento policial y violencia institucional, atravesando numerosas permanencias en comisarías y en la cárcel de Devoto como consecuencia de la aplicación de los edictos policiales. Estas experiencias formaron parte de las condiciones de vida impuestas a una generación de mujeres trans, que desarrolló estrategias de supervivencia y fortaleció redes comunitarias frente a la exclusión social y la persecución estatal.
A lo largo de su trayectoria desempeñó diversas actividades laborales. Se formó como cocinera y trabajó en restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires, donde asumió puestos de responsabilidad. También ejerció el trabajo sexual durante varios años, en un contexto de exclusión sistemática del mercado laboral formal para las personas trans. Más adelante desarrolló tareas de cuidado de niñas y niños en su hogar, convirtiéndose en una referente reconocida por familias de su comunidad.
La vida afectiva y familiar ocupó un lugar central en su trayectoria. Tras un primer matrimonio, compartió diecisiete años de vida con quien considera su compañero de vida hasta el fallecimiento de este. Junto a él asumió la crianza de Cristian Javier, sobrino de su pareja, quien posteriormente quedó bajo su tutela legal. Asimismo, sostuvo vínculos de cuidado con sobrinos, sobrinas, nietas y nietos, consolidando una extensa red familiar y afectiva.
La sanción de la Ley de Identidad de Género significó para Alejandra el acceso al reconocimiento legal de su identidad, poniendo fin a años de obstáculos y situaciones de discriminación en el ejercicio de derechos. Eligió el nombre Alejandra Analía como homenaje a dos de sus sobrinas. En los últimos años recibió reconocimientos por su trayectoria y por su aporte a la comunidad trans, participando en iniciativas impulsadas por el municipio de Avellaneda dirigidas a visibilizar las experiencias de las personas trans mayores.
Actualmente se desempeña como promotora de salud en el sistema público de Avellaneda, donde acompaña a personas trans y de la diversidad sexual en el acceso a derechos y al sistema sanitario. Continúa participando de espacios comunitarios y sosteniendo los vínculos construidos durante décadas con otras mujeres trans, contribuyendo a preservar la memoria colectiva y las redes de cuidado de su comunidad.

Alejandra Analía Carmona was born on February 28, 1956. She grew up in Avellaneda, in the province of Buenos Aires, in a working-class family that supported her gender identity from an early age. During her childhood and adolescence, she formed bonds with other travesti and trans people in her neighborhood, building networks of friendship and mutual care that endured throughout her life. During those years, she found in carnivals and comparsas a space for connection, social interaction, and self-expression, where she participated in parades and shared experiences with other compañeras.

Her youth unfolded in a context in which travesti and trans identities were criminalized. During the last civic-military dictatorship and the years that followed, she was subjected to repeated arbitrary arrests, police harassment, and institutional violence. She spent numerous periods in police stations and in Devoto Prison as a result of the enforcement of police edicts. These experiences were part of the living conditions imposed on a generation of trans women, who developed survival strategies and strengthened community networks in response to social exclusion and state persecution.

Throughout her life, she engaged in a variety of occupations. She trained as a cook and worked in restaurants in the City of Buenos Aires, where she held positions of responsibility. She also engaged in sex work for several years, within a context of systematic exclusion of trans people from the formal labor market. Later, she provided childcare in her home, becoming a trusted and respected figure among families in her community.

Her emotional and family life played a central role in her life trajectory. Following a first marriage, she spent seventeen years with the person she considers to have been her life partner, remaining by his side until his death. Together, they took on the upbringing of Cristian Javier, her partner's nephew, who later came under her legal guardianship. She also maintained strong bonds of care with her nephews, nieces, granddaughters, and grandsons, consolidating an extensive network of family and emotional ties.

The enactment of the Gender Identity Law enabled Alejandra to obtain legal recognition of her identity, bringing an end to years of obstacles and discrimination in the exercise of her rights. She chose the name Alejandra Analía as a tribute to two of her nieces. In recent years, she has received recognition for her life trajectory and her contributions to the trans community, participating in initiatives promoted by the Municipality of Avellaneda aimed at making visible the experiences of older trans people.

She currently works as a community health promoter within Avellaneda's public healthcare system, supporting trans people and people from the sexual diversity community in accessing their rights and healthcare services. She continues to participate in community spaces and to maintain the relationships she has built over decades with other trans women, contributing to the preservation of collective memory and the networks of care within her community.

Adriana Orus

  • AO01
  • Persona
  • 1968 - presente

Adriana Orus nació el 5 de agosto de 1968 en la Ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia de clase media integrada por un padre médico, una madre trabajadora del sistema hospitalario y sus hermanos, en el contexto de una familia ensamblada. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Benito Nazar durante los años de la última dictadura militar. Desde la infancia expresó una identidad de género femenina, situación que dio lugar a experiencias de hostigamiento y discriminación por parte de compañeros y docentes. Durante la adolescencia reconoció su atracción hacia otros varones y encontró en la música, el piano, la costura y el bordado espacios de expresión y desarrollo personal.
Al finalizar la escuela secundaria inició estudios de Medicina y Radiología, en consonancia con las expectativas familiares, y se formó como técnica radióloga en el Hospital María Curie. Paralelamente estudió modelaje y, al cumplir la mayoría de edad, comenzó a frecuentar espacios de sociabilidad gay de la Ciudad de Buenos Aires, donde conoció el transformismo, la Iglesia Metropolitana y una comunidad que acompañó su proceso de construcción identitaria. Hacia los 19 años decidió independizarse e iniciar su transición de género.
Durante las décadas de 1980 y 1990 atravesó reiteradas detenciones policiales, persecución y otras formas de violencia institucional vinculadas a la aplicación de los edictos policiales que criminalizaban las identidades travestis y trans. En ese contexto desarrolló distintas estrategias de subsistencia, entre ellas el trabajo como transformista, el trabajo en departamentos privados y el trabajo sexual, actividades que le permitieron sostener económicamente su transición y acceder a una mayor autonomía. En esos años conoció a Johana, una de sus primeras referentes trans, e inició tratamientos hormonales y aplicaciones de silicona, prácticas extendidas dentro de la comunidad trans de la época. También participó de los corsos de carnaval como espacios de encuentro y cuidado colectivo, mientras desarrolló una trayectoria en el diseño y confección de vestuario, elaborando sus propias creaciones y trabajando junto al diseñador José Luis Ferrando en producciones teatrales y televisivas. Asimismo, acompañó las primeras acciones colectivas por los derechos de las personas trans y participó en manifestaciones por la derogación de los edictos policiales junto a referentes del movimiento.
Tras el fallecimiento de su madre, a fines de 1999, se radicó en Moreno, donde construyó su vivienda y desarrolló un emprendimiento de costura y bordado que con el tiempo se consolidó como una pequeña empresa generadora de empleo para habitantes de la zona. Posteriormente trasladó parte de su actividad a Paraguay durante dos años, experiencia que amplió su formación en el oficio, antes de regresar de manera definitiva a la Argentina. Con la sanción de la Ley de Identidad de Género regularizó su documentación, hecho que reconoce como un hito en el acceso a derechos para las personas trans. En la actualidad continúa al frente de su taller textil, permanece vinculada a espacios comunitarios de la diversidad y comparte su vida con su pareja, un hombre trans, y la hija de él, con quienes conformó una familia.

Adriana Orus was born on August 5, 1968, in the City of Buenos Aires, into a middle-class family consisting of a physician father, a mother who worked in the hospital system, and her siblings, within the context of a blended family. She attended primary and secondary school at Colegio Benito Nazar during the years of the last military dictatorship. From childhood, she expressed a female gender identity, a situation that led to experiences of harassment and discrimination by classmates and teachers. During adolescence, she recognized her attraction to other men and found in music, the piano, sewing, and embroidery spaces for self-expression and personal development.

After completing secondary school, she began studying Medicine and Radiology, in accordance with her family's expectations, and trained as a radiology technician at Hospital María Curie. At the same time, she studied modeling and, upon reaching adulthood, began frequenting gay social spaces in the City of Buenos Aires, where she discovered transformism, the Metropolitan Community Church, and a community that supported her process of identity construction. At around the age of 19, she decided to become independent and begin her gender transition.

During the 1980s and 1990s, she experienced repeated police detentions, persecution, and other forms of institutional violence associated with the enforcement of police edicts that criminalized travesti and trans identities. In this context, she developed various survival strategies, including working as a transformist, working in private apartments, and engaging in sex work. These activities enabled her to financially sustain her transition and achieve greater autonomy. During those years, she met Johana, one of her first trans role models, and began hormone treatments and silicone injections, practices that were widespread within the trans community at the time. She also participated in carnival parades as spaces for community gathering and collective care, while developing a career in costume design and production, creating her own designs and working alongside designer José Luis Ferrando in theatrical and television productions. She also supported the first collective actions for the rights of trans people and participated in demonstrations calling for the repeal of the police edicts alongside prominent figures of the movement.

Following the death of her mother, at the end of 1999, she settled in Moreno, where she built her home and established a sewing and embroidery business that eventually became a small company providing employment for local residents. She later moved part of her activity to Paraguay for two years, an experience that broadened her professional training in the trade, before permanently returning to Argentina. With the enactment of the Gender Identity Law, she regularized her documentation, an event she recognizes as a milestone in access to rights for trans people. Today, she continues to run her textile workshop, remains connected to community spaces within the diversity movement, and shares her life with her partner, a trans man, and his daughter, with whom she has formed a family.

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