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Registro de autoridad
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Belén Abigaíl Saravia

  • BS01
  • Persona
  • 1968 - presente

Belén Abigail Saravia, conocida como “La Turka”, nació el 24 de diciembre de 1968 en el Hospital Penna de la Ciudad de Buenos Aires, aunque ella misma expresa dudas sobre la exactitud de esa fecha. Creció en el barrio de Pompeya, en la Villa 1-11-14, y posteriormente residió en Villa Jardín y en Hudson, donde convivió con su hermana y su cuñado. Se crió en un entorno familiar atravesado por la violencia ejercida por su padre, junto a su madre y su hermana, siendo su madre una figura de sostén que la acompañó en distintos momentos de su vida.
Desde la infancia manifestó su identidad de género, lo que derivó en experiencias tempranas de discriminación en el ámbito escolar. Durante esos años también atravesó situaciones de abuso sexual en el ámbito intrafamiliar y por parte de adultos vinculados a instituciones, sin contar con respuestas de protección adecuadas. Su madre gestionó instancias de atención psicológica, constituyendo uno de los pocos apoyos en ese período.
A los 13 años comenzó a vincularse con espacios de sociabilidad travesti/trans, como el boliche “Confusión”, en la Ciudad de Buenos Aires. En la adolescencia entabló vínculos con otras mujeres trans que influyeron en su trayectoria, en particular con “Micaela”, a quien reconoce como una referencia afectiva y de aprendizaje en la vida en la calle. A los 19 años inició tratamientos hormonales y posteriormente participó en prácticas de aplicación de silicona industrial de manera casera, en un contexto de acceso limitado a la salud, lo que derivó en consecuencias físicas que persisten en la actualidad.
Durante las décadas de 1980 y 1990 desarrolló su actividad laboral principalmente en el trabajo sexual en la vía pública, en distintas zonas de la Ciudad de Buenos Aires. En ese período fue objeto de reiteradas detenciones, violencia institucional, abusos y persecución policial, en el marco de la criminalización sistemática de las identidades travestis y trans, incluso en años posteriores al retorno democrático.
Paralelamente, participó en espacios culturales como la comparsa “Los Fantoches de San Cristóbal”, donde encontró instancias de expresión y sociabilidad. A lo largo de su vida sostuvo vínculos afectivos diversos y, en la actualidad, convive con su pareja, Jonathan, con quien comparte su vida desde hace varios años.
Con los ingresos obtenidos a lo largo de su trayectoria, logró adquirir un terreno y construir su vivienda, donde reside actualmente, contribuyendo también al sostenimiento económico de su familia de origen. En su vida adulta mantiene una vinculación con el activismo desde una perspectiva personal, valorando los avances en materia de derechos, como la Ley de Identidad de Género, y reflexionando sobre los alcances y límites de las políticas de reparación.
En la actualidad, Belén Abigail Saravia organiza su vida en torno a su hogar, su pareja y su entorno afectivo, mientras convive con dolencias físicas asociadas a intervenciones realizadas en contextos de exclusión del sistema de salud. Continúa desarrollando su vida cotidiana con el objetivo de sostener condiciones de bienestar y acompañamiento en su entorno cercano.

Beatriz Herrera

  • BH01
  • Persona
  • 1976 - presente

Beatriz Herrera, conocida como “Betty” o “La Betty”, nació el 16 de marzo de 1976 en la Ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia de origen santiagueño de clase trabajadora. Creció junto a su hermana en un hogar marcado por el trabajo y el esfuerzo familiar: su madre se desempeñó como enfermera y su padre como encargado de edificio. Cursó la educación primaria en la escuela pública y tuvo trayectorias intermitentes en la educación secundaria, atravesadas por las condiciones económicas familiares y el fallecimiento de su padre en 1996, situación que la llevó a incorporarse tempranamente al mundo laboral.

Durante su juventud transitó diversos empleos en kioscos, peluquerías y espacios gastronómicos. A comienzos de la década de 1990 inició estudios de enfermería en la Cruz Roja, que luego abandonó. En esos años comenzó a vincularse con espacios de sociabilidad de la diversidad sexual en la Ciudad de Buenos Aires, particularmente en el circuito de bares y discotecas como Bunker, donde estableció lazos que configuraron su red afectiva y comunitaria. En ese contexto recibió el nombre “La Betty”, que adoptó como propio.

Su identidad de género fue un proceso que consolidó públicamente en 2020, luego de un recorrido atravesado por los mandatos estéticos y las normas hegemónicas que históricamente condicionaron a las personas trans. Su experiencia da cuenta de las transformaciones en las formas de nombrarse y reconocerse dentro de la comunidad travesti-trans en Argentina.

En 2006 comenzó a desarrollarse como maquilladora de manera autodidacta, oficio que ejerció durante aproximadamente dos décadas en ámbitos de televisión, teatro, cine y fotografía. Su trabajo incluyó tanto producciones comerciales como colaboraciones con otras personas trans, constituyendo un espacio de formación y crecimiento colectivo.

Su participación en la organización ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) se inició en 2010, marcando el comienzo de su militancia en el campo de los derechos humanos y la diversidad sexual. A partir de estos vínculos accedió en 2017 a su primer empleo formal en la Línea 144 del entonces Instituto Nacional de las Mujeres, donde se desempeñó en tareas de atención y asistencia a mujeres en situación de violencia. En ese período retomó y finalizó sus estudios secundarios, en un contexto atravesado por el fallecimiento de su madre en 2019.

Posteriormente, en 2023, se incorporó a Fundación Huésped como promotora de salud en el proyecto “TRANSformá tu Salud”, orientado a la población trans. En 2024 comenzó a trabajar en el Archivo de la Memoria Trans, espacio vinculado a la preservación de las historias y experiencias del colectivo travesti-trans en Argentina.

A lo largo de su trayectoria, su vida estuvo atravesada por experiencias de discriminación, violencia institucional y detenciones arbitrarias, en el marco de políticas estatales y prácticas sociales que históricamente criminalizaron las identidades travestis y trans. Estas condiciones coexistieron con la construcción de redes de cuidado, afecto y organización colectiva que resultaron fundamentales en su recorrido.

En la actualidad, continúa participando en espacios comunitarios y organizaciones vinculadas a la diversidad sexual, articulando su experiencia laboral, militante y comunitaria en la promoción de derechos y el fortalecimiento de la memoria colectiva travesti-trans.

Andrea Soledad Vargas

  • AV03
  • Persona
  • 1967 - presente

Andrea Vargas nació el 19 de enero de 1967 en la Maternidad Sardá, en el barrio porteño de Parque Patricios. Fue la tercera de cuatro hermanos y creció en el seno de una familia trabajadora junto a sus padres, dos hermanas y un hermano mayor. Recuerda su infancia como una etapa marcada por el afecto familiar y por una temprana expresión de su identidad de género. Desde pequeña encontró en los juegos, la ropa de su madre y las actividades compartidas con sus hermanas formas de reconocerse y expresar una identidad que contrastaba con las expectativas sociales de la época.
Durante la adolescencia comenzó a enfrentar situaciones de discriminación y dificultades para transitar los espacios educativos y sociales. En ese contexto encontró en la lectura y la música ámbitos de interés y expresión personal. Su trayectoria se desarrolló en un período en el que las identidades travestis y trans eran objeto de criminalización y persecución. Como muchas mujeres trans de su generación, fue detenida en numerosas oportunidades en aplicación de los edictos policiales, permaneciendo en comisarías durante días o semanas y sufriendo diversas formas de violencia institucional. Estas experiencias se desarrollaron en paralelo a una vida familiar que procuró preservar, evitando compartir con sus padres las situaciones de violencia que atravesaba.
Las condiciones de exclusión que afectaban a las personas trans limitaron sus posibilidades de acceso al empleo formal. A lo largo de los años trabajó en peluquerías y desempeñó distintas tareas para sostenerse económicamente. También ejerció el trabajo sexual, actividad vinculada a la falta de oportunidades laborales disponibles para gran parte de las mujeres trans de su generación.
Un punto de inflexión en su trayectoria fue el encuentro con Andrés Mateo durante un carnaval en el sur del conurbano bonaerense. Junto a él construyó una vida en común que se extendió por más de tres décadas y conformó una familia. Participó activamente en la crianza de tres hijos, asumiendo las tareas de cuidado, el acompañamiento escolar y la vida cotidiana, consolidando un vínculo afectivo que con el tiempo llevó a que la hija menor la reconociera como su madre.
Durante esos años desarrolló una trayectoria como acompañante de personas mayores, actividad que inició a partir de la experiencia de cuidado de su compañero durante una enfermedad prolongada. Desde entonces continúa desempeñándose en ese ámbito, al que considera una forma de cuidado y compromiso con otras personas. Paralelamente incorporó el tejido como una práctica creativa y de expresión personal, elaborando prendas para familiares y personas cercanas.
Tras la sanción de la Ley de Identidad de Género fortaleció su participación en espacios de memoria y organización comunitaria del colectivo trans. Colaboró en actividades de sensibilización sobre diversidad en escuelas secundarias del municipio de Ezeiza y participa en iniciativas orientadas a preservar la memoria de las personas trans mayores y a promover el acceso a derechos. Actualmente reside en Ezeiza, donde continúa desarrollando tareas de cuidado, participa en espacios comunitarios y comparte su vida con su familia, contribuyendo a la construcción de memoria colectiva y al reconocimiento de las trayectorias de las personas travestis y trans en la Argentina.

Andrea Brigitte Gorosito

  • AG02
  • Persona
  • 1970 - 2005

Andrea Brigitte Gorosito, conocida como “Andrea de Fiorito”, nació el 27 de septiembre de 1970 en el Hospital Evita de Lanús, en la provincia de Buenos Aires. Creció en el conurbano bonaerense, en un entorno familiar en el que estableció vínculos significativos con sus hermanos, amistades del barrio y figuras cercanas como un primo con quien mantuvo una relación de confianza. Durante su infancia desarrolló un imaginario lúdico atravesado por la representación de personajes como la Mujer Maravilla, organizaba juegos en su casa y compartía tiempo en la vereda, donde practicaba patín. Su padre tuvo un rol activo en su crianza, transmitiéndole herramientas para desenvolverse en un contexto social que exigía formas de defensa.

Realizó sus estudios primarios en la Escuela N° 44 de Lomas de Zamora e inició el nivel secundario en la Escuela Torcuato Di Tella de Avellaneda, que no llegó a completar. Hacia los 16 o 17 años comenzó a afirmar su identidad de género. En el ámbito familiar sostenía una presentación acorde a las expectativas asignadas al nacer, mientras que en el espacio público expresaba su identidad elegida. Este proceso se desarrolló en diálogo con su entorno cercano y con referencias culturales como Brigitte Bardot y Madonna. Entre 1989 y 1990 residió en Uruguay, y posteriormente vivió en Brasil entre 1992 y 1997.

Durante su juventud inició tratamientos de hormonización y, posteriormente, intervenciones corporales en un contexto de acceso limitado a la salud para personas travestis y trans. A partir de mediados de la década de 1980 se vinculó al trabajo sexual en distintas zonas del conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires. Esta actividad se desarrolló en un marco de persecución policial sistemática, que implicó detenciones reiteradas y circulación por comisarías de la provincia, en el contexto de normativas y prácticas que criminalizaban las identidades travestis y trans.

Además del trabajo sexual, realizó otras actividades laborales, entre ellas tareas en una panadería y trabajo como feriante. En el plano afectivo, mantuvo una relación de pareja significativa durante su juventud, con quien convivió durante un período.

A lo largo de su vida sostuvo vínculos cercanos con amistades y compañeras, configurando redes de sociabilidad y cuidado propias del colectivo travesti-trans. Su circulación por distintos territorios del conurbano y la ciudad, así como sus prácticas cotidianas, dan cuenta de formas de organización comunitaria y estrategias de supervivencia en contextos de exclusión.

Andrea Brigitte Gorosito falleció el 29 de septiembre de 2005. Su trayectoria permanece presente en la memoria de su entorno cercano a través de relatos, objetos y recuerdos que continúan reconstruyendo su vida y sus vínculos.