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Registro de autoridad
Provincia de Buenos Aires

Wendy Helena Janaína Zalazar

  • WZ01
  • Persona
  • 1969 - Presente

Wendy Helena Janaína Zalazar nació el 20 de abril de 1969 como Vicente Zalazar. Creció en la provincia de Buenos Aires en un contexto histórico atravesado por la discriminación y la persecución hacia las personas travestis y trans. Desde temprana edad reconoció una identidad de género diferente a las expectativas sociales asignadas y comenzó a expresarla durante la adolescencia. A los 17 años se incorporó a los espacios de encuentro y sociabilidad de travestis y mujeres trans del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde construyó redes de amistad, cuidado y acompañamiento comunitario.

Durante esos años adoptó el nombre Wendy, elegido a partir del vínculo con una compañera que comenzó a llamarla de esa manera en referencia al personaje de Peter Pan. Posteriormente incorporó los nombres Helena Janaína, con los que actualmente se identifica. En su recorrido comunitario tuvo como referente fundamental a La Perica, a quien reconoce como una figura de acompañamiento y como una madre trans. Junto a ella convivió en Tigre con otras compañeras, entre ellas Ivonne y Veroniquita, compartiendo experiencias de vida y estrategias colectivas de cuidado.

A lo largo de su trayectoria ejerció el trabajo sexual en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, entre ellos Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Ruta 6, Juan B. Justo y el centro porteño. Como muchas mujeres trans de su generación, atravesó la criminalización de las identidades trans mediante los edictos policiales, sufriendo detenciones arbitrarias y situaciones de violencia institucional en dependencias como las comisarías de Munro, Benavídez y la División Moralidad de la Policía Federal.

Durante su juventud realizó modificaciones corporales mediante prácticas informales, habituales entre muchas personas trans de la época debido a la falta de acceso a tratamientos médicos seguros. Con el tiempo enfrentó las consecuencias físicas derivadas de esas intervenciones. Paralelamente participó en carnavales y murgas de San Miguel y otras localidades bonaerenses, espacios donde desarrolló vínculos afectivos y comunitarios, entre ellos una amistad de más de tres décadas con Marcela Navarro.
Wendy atravesó los cambios sociales y legislativos que transformaron las condiciones de vida de la comunidad trans en Argentina, entre ellos la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012. A partir de esta normativa realizó la rectificación registral de su documentación y obtuvo el reconocimiento legal de su identidad.

Durante la pandemia impulsó un comedor comunitario desde su hogar y participó en redes solidarias destinadas al acompañamiento de familias y mujeres trans. También integró espacios sociales y políticos vinculados a la diversidad. El 20 de abril contrajo matrimonio con su pareja, oriunda de Mar del Plata, consolidando un proyecto afectivo compartido. Actualmente continúa participando en iniciativas vinculadas a la memoria colectiva, el reconocimiento y la preservación de las experiencias de las personas trans mayores.

Wendy Helena Janaína Zalazar was born on April 20, 1969, and was registered at birth as Vicente Zalazar. She grew up in the province of Buenos Aires in a historical context marked by discrimination and persecution against travestis and trans people. From an early age, she recognized a gender identity that differed from the social expectations assigned to her and began expressing it during adolescence. At the age of 17, she became involved in social and community spaces where travestis and trans women from the Greater Buenos Aires Metropolitan Area gathered, building networks of friendship, care, and mutual support.

During those years, she adopted the name Wendy, chosen after a friend began calling her by that name in reference to the character from Peter Pan. She later incorporated the names Helena Janaína, which are the names she identifies with today. Throughout her community life, La Perica became a fundamental figure in her trajectory, whom Wendy recognizes as a source of support and as a trans mother. She lived with her and other companions in Tigre, including Ivonne and Veroniquita, sharing life experiences and collective strategies of care.

Throughout her life, Wendy engaged in sex work in different areas of the City of Buenos Aires and Greater Buenos Aires, including the Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Route 6, Juan B. Justo, and downtown Buenos Aires. Like many trans women of her generation, she experienced the criminalization of trans identities through police edicts, facing arbitrary arrests and institutional violence in police facilities such as the precincts in Munro and Benavídez and the Morality Division of the Federal Police.

During her youth, she underwent body modifications through informal practices that were common among many trans people at the time due to the lack of access to safe medical treatments. Over time, she experienced physical consequences resulting from these procedures. At the same time, she participated in carnival celebrations and murga groups in San Miguel and other towns in the province of Buenos Aires, spaces where she developed affective and community ties, including a friendship of more than three decades with Marcela Navarro.

Wendy lived through the social and legislative changes that transformed the living conditions of Argentina's trans community, including the repeal of the police edicts and the enactment of the Gender Identity Law in 2012. Following the passage of the law, she amended the gender marker and personal information on her official documents, obtaining legal recognition of her identity.

During the COVID-19 pandemic, she established a community soup kitchen from her home and participated in solidarity networks that supported families and trans women. She also became involved in social and political spaces connected to diversity. On April 20, she married her partner, who is originally from Mar del Plata, consolidating a shared life project.

Today, Wendy continues to participate in initiatives focused on collective memory, recognition, and the preservation of the experiences and histories of older trans people.

Sergio Colella

  • SC01
  • Persona
  • 1966 - presente

Sergio Colella nació el 26 de junio de 1966 en Argentina. Abogado de formación, desarrolló parte de su trayectoria profesional vinculada al acompañamiento de personas y organizaciones de la comunidad LGTB, especialmente en acciones relacionadas con la defensa de derechos y el acceso a la justicia. Durante la década de 1990, en un contexto atravesado por la criminalización de las identidades disidentes y la persecución policial hacia personas lesbianas, gays, travestis y trans, participó en estrategias de asesoramiento y acompañamiento legal frente a situaciones de vulneración de derechos.

Su vínculo con la comunidad trans se desarrolló también a través de redes de amistad y colaboración con activistas y referentes del movimiento. En 1997 participó como abogado en el II Encuentro LGTB realizado en Salta, donde brindó talleres relacionados con el conocimiento de derechos, herramientas legales y estrategias para afrontar situaciones de discriminación y violencia institucional. Estos espacios de formación y encuentro contribuyeron a la circulación de conocimientos y recursos para las comunidades que atravesaban distintas formas de exclusión.

Durante los años noventa, Sergio registró con su cámara filmadora diversos acontecimientos vinculados con la vida comunitaria LGTB y trans, entre ellos desfiles, eventos públicos y actividades políticas y culturales. Sus registros audiovisuales documentan espacios de sociabilidad, organización y visibilidad de una etapa en la que las comunidades disidentes construían sus propias formas de encuentro y organización frente a la exclusión social e institucional.

Entre sus vínculos con referentes del movimiento se encuentra su amistad con Belén Correa, activista trans e impulsora de proyectos vinculados con la preservación de la memoria colectiva de las personas travestis y trans en Argentina. A partir de esta relación y de su conocimiento del proyecto del Archivo de la Memoria Trans, Sergio decidió donar parte de su archivo personal, compuesto por registros audiovisuales y otros materiales relacionados con acontecimientos y experiencias del movimiento LGTB y trans.

Actualmente reside en San Clemente del Tuyú, provincia de Buenos Aires. Continúa vinculado a la preservación de estos materiales y al reconocimiento de su valor documental. Su archivo forma parte del acervo reunido por el Archivo de la Memoria Trans y aporta registros audiovisuales para reconstruir espacios de encuentro, organización y activismo de la diversidad sexual y de género en la Argentina de las últimas décadas del siglo XX.

Sergio Colella was born on June 26, 1966, in Argentina. A trained lawyer, he devoted part of his professional career to supporting people and organizations within the LGBT community, particularly through work focused on defending rights and improving access to justice. During the 1990s, in a context marked by the criminalization of dissident identities and police persecution of lesbian, gay, travesti, and trans people, he participated in legal advisory and support initiatives addressing situations involving violations of rights.

His relationship with the trans community also developed through friendships and collaborative networks with activists and movement leaders. In 1997, he participated as a lawyer in the Second LGBT Gathering, held in Salta, where he led workshops on knowledge of legal rights, legal resources, and strategies for responding to discrimination and institutional violence. These spaces for education and collective gathering helped facilitate the circulation of knowledge and resources among communities facing different forms of exclusion.

During the 1990s, Sergio used a video camera to document various events connected to LGBT and trans community life, including parades, public events, and political and cultural activities. His audiovisual recordings document spaces of social interaction, organizing, and visibility during a period when dissident communities were developing their own forms of gathering and collective organization in response to social and institutional exclusion.

Among his relationships with movement leaders was his friendship with Belén Correa, a trans activist and one of the driving forces behind projects dedicated to preserving the collective memory of travesti and trans people in Argentina. Through this relationship and after learning about the work of the Archivo de la Memoria Trans, Sergio decided to donate part of his personal archive, consisting of audiovisual recordings and other materials related to events and experiences within the LGBT and trans movements.

Sergio currently lives in San Clemente del Tuyú, Buenos Aires Province. He remains involved in the preservation of these materials and in recognizing their documentary value. His archive forms part of the holdings preserved by the Archivo de la Memoria Trans, contributing audiovisual records that help reconstruct spaces of gathering, organizing, and activism within Argentina’s sexual and gender diversity movements during the final decades of the twentieth century.

Sasha Solano Tacuche

  • SS04
  • Persona
  • 1969 - presente

Sasha Solano Tacuche nació el 28 de junio de 1969 en el distrito de Comas, Lima, Perú. Fue la tercera de cinco hijos y creció junto a su madre, su padre y sus cuatro hermanos. Desde pequeña expresó comportamientos y preferencias vinculados con su identidad, aunque en ese momento no contaba con herramientas ni espacios que le permitieran comprender o nombrar esas experiencias. Cursó sus estudios primarios en Lima, donde se destacó por su dedicación y compromiso escolar.

Durante su infancia y adolescencia atravesó dificultades económicas que se profundizaron tras la separación de sus padres. Desde muy joven comenzó a trabajar en la vía pública, vendiendo caramelos y otros productos para colaborar con el sostenimiento de su familia. A los 13 años interrumpió temporalmente sus estudios a raíz de una situación vivida en el ámbito escolar. Posteriormente retomó la secundaria en otra institución y logró completarla, aunque quedaron algunas materias pendientes.

Durante la adolescencia comenzó a relacionarse con otras personas travestis y trans de su comunidad, entre ellas Lulú y Percy, con quienes construyó vínculos de amistad que acompañaron gran parte de su juventud. A los 15 años fue testigo de las condiciones de exclusión social y las dificultades que atravesaban muchas compañeras trans en Lima. Estas experiencias fortalecieron su participación en redes de acompañamiento, solidaridad y cuidado entre travestis y mujeres trans. Paralelamente, continuó trabajando en distintas actividades vinculadas al comercio ambulante.

A los 17 años conoció a Ricardo, a quien reconoce como su primer gran amor. La relación se extendió durante varios años y constituyó una experiencia significativa en su trayectoria afectiva. Su posterior fallecimiento puso fin a esa etapa de su vida.

En 1995, a los 28 años, decidió migrar a la Argentina. Llegó a la ciudad de Buenos Aires el 22 de marzo de ese año, después de varios días de viaje desde Perú. Sus primeros años estuvieron atravesados por la búsqueda de trabajo, la construcción de nuevos vínculos y la adaptación a un contexto en el que continuó enfrentando distintas formas de discriminación. Con el tiempo se incorporó a espacios de militancia y activismo vinculados con los derechos de las personas trans y travestis.

Actualmente reside en Merlo, provincia de Buenos Aires. Desde hace varios años trabaja en la Cámara de Diputados de la Nación, en el área de Géneros y Diversidad, y se desempeña como delegada sindical de ATE Congreso. También participa en Red Diversa Positiva y en iniciativas comunitarias y sociales de su barrio. Sasha se reconoce como activista, militante, migrante, originaria, sindicalista y trava, y sostiene la preservación de la memoria colectiva como una tarea fundamental para las generaciones futuras.

Sasha Solano Tacuche was born on June 28, 1969, in the district of Comas, Lima, Peru. She was the third of five children and grew up with her mother, father, and four siblings. From an early age, she expressed behaviors and preferences related to her gender identity, although at the time she had no access to the tools or spaces that might have allowed her to understand or name these experiences. She attended primary school in Lima, where she distinguished herself as a dedicated and committed student.

During her childhood and adolescence, Sasha experienced economic hardship, which became more pronounced after her parents separated. From a young age, she began working in the streets, selling candy and other goods to help support her family. At the age of 13, she temporarily interrupted her education following an experience at school that affected her deeply. She later resumed her secondary education at another school and managed to complete it, although she still had some subjects pending.

During adolescence, Sasha began forming relationships with other travestis and trans people in her community, including Lulú and Percy, friendships that remained important throughout much of her youth. At the age of 15, she witnessed the social exclusion and difficulties faced by many trans women in Lima. These experiences strengthened her involvement in networks of mutual support, solidarity, and care among travestis and trans women. At the same time, she continued working in various forms of street commerce.

At 17, she met Ricardo, whom she considers her first great love. Their relationship lasted for several years and became a significant part of her emotional life. His subsequent death brought that chapter of her life to an end.

In 1995, at the age of 28, Sasha decided to migrate to Argentina. She arrived in the city of Buenos Aires on March 22 of that year, after several days of travel from Peru. Her first years in Argentina were shaped by the search for employment, the creation of new relationships, and the process of adapting to a new environment in which she continued to experience different forms of discrimination. Over time, she became involved in activism and organizing focused on the rights of trans and travesti people.

Sasha currently lives in Merlo, Buenos Aires Province. For several years, she has worked at the National Chamber of Deputies, in the Gender and Diversity Office, and serves as a union delegate for ATE Congreso. She also participates in Red Diversa Positiva and in community and social initiatives in her neighborhood. Sasha identifies herself as an activist, organizer, migrant, Indigenous person, unionist, and trava, and considers the preservation of collective memory an essential task for future generations.

Patricia Alexandra Rivas Paladino

  • PR01
  • Persona
  • 1966 - Presente

Patricia Alexandra Rivas Paladino nació el 25 de noviembre de 1966 en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Aunque fue registrada legalmente con el apellido Rivas, durante gran parte de su vida eligió identificarse con el apellido materno Paladino, en relación con la conflictiva relación que mantuvo con su padre y con la falta de reconocimiento de su identidad de género. Desde temprana edad expresó una identidad femenina y durante su adolescencia comenzó a presentarse socialmente como mujer.

A los 14 años inició una relación afectiva que se extendió durante cinco años, período en el que también atravesó situaciones de violencia institucional vinculadas al contexto de persecución hacia las personas trans. Como muchas mujeres trans de su generación, Patricia fue detenida en reiteradas oportunidades bajo los edictos policiales que criminalizaban las expresiones de género disidentes.

Estas prácticas represivas formaron parte de su vida cotidiana durante décadas, especialmente en espacios públicos del conurbano bonaerense. En ese contexto fue conocida por el apodo de “La Correcaminos”, asociado a su capacidad para escapar de las razzias policiales. También fue testigo de la violencia ejercida contra otras compañeras trans, entre ellas Shirley, Vivian, Vanesa y Mónica Ramos, cuyos fallecimientos permanecen en su memoria como parte de una historia colectiva de persecución y exclusión.

Desde los 15 años participó en corsos y carnavales del conurbano bonaerense, integrando agrupaciones como Los Bambis de Tigre, Los Cometas de San Fernando y Los Príncipes de San Isidro. Estos espacios artísticos y comunitarios constituyeron ámbitos de expresión, reconocimiento y encuentro con otras personas trans. Paralelamente desarrolló distintos vínculos afectivos, entre ellos una relación de quince años con Alejandro, con quien compartió una etapa significativa de su vida.

Con el acompañamiento de Alejandro, Patricia se formó como peluquera profesional y obtuvo su diploma en 1997. A partir de esa capacitación abrió su propia peluquería, actividad que le permitió alcanzar autonomía económica y reconocimiento laboral. Tiempo después debió dejar la profesión debido a problemas de visión.
En 2012, tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, realizó el trámite de adecuación registral y recibió su Documento Nacional de Identidad con el nombre y género reconocidos legalmente. Posteriormente desarrolló tareas vinculadas al trabajo comunitario y la defensa de derechos. Se desempeñó en el Concejo Deliberante de San Isidro, donde fue la primera mujer trans en ocupar un cargo dentro del Poder Ejecutivo municipal, y participó en iniciativas relacionadas con la salud integral trans, el cupo laboral y la reparación histórica.

Actualmente integra el colectivo Las Históricas Argentinas Sobrevivientes Autoconvocadas, desde donde participa en acciones por la memoria y la reparación de las personas travestis y trans perseguidas por el Estado. Reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires y continúa aportando su experiencia en espacios de activismo y construcción comunitaria vinculados a la defensa de los derechos humanos.

Patricia Alexandra Rivas Paladino was born on November 25, 1966, in the Greater Buenos Aires metropolitan area. Although she was legally registered under the surname Rivas, for much of her life she chose to identify herself by her mother’s surname, Paladino, in connection with her difficult relationship with her father and his failure to recognize her gender identity. From an early age, she expressed a feminine identity, and during adolescence she began presenting herself socially as a woman.

At the age of 14, she began a romantic relationship that lasted five years. During this period, she also experienced institutional violence within a broader context of persecution against trans people. Like many trans women of her generation, Patricia was repeatedly detained under police edicts that criminalized gender expressions that challenged social norms.

These repressive practices became part of her everyday life for decades, particularly in public spaces throughout the greater Buenos Aires area. During this period, she became known by the nickname “La Correcaminos,” associated with her ability to evade police raids. She also witnessed violence against other trans women, including Shirley, Vivian, Vanesa, and Mónica Ramos, whose deaths remain part of her memory and of a collective history of persecution and exclusion.

From the age of 15, she participated in corsos and carnival celebrations throughout the greater Buenos Aires area, joining groups such as Los Bambis de Tigre, Los Cometas de San Fernando, and Los Príncipes de San Isidro. These artistic and community spaces provided opportunities for self-expression, recognition, and connection with other trans people. At the same time, she developed several romantic relationships, including a 15-year relationship with Alejandro, with whom she shared a significant period of her life.

With Alejandro’s support, Patricia trained as a professional hairstylist and received her diploma in 1997. She subsequently opened her own salon, an occupation that provided her with economic independence and professional recognition. Some years later, she had to leave the profession because of vision problems.

In 2012, following the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she completed the legal process to amend her civil records and received a National Identity Document reflecting her legally recognized name and gender. She later became involved in community work and advocacy. She worked at the San Isidro Deliberative Council, where she became the first trans woman to hold a position within the municipal executive branch, and participated in initiatives related to comprehensive trans healthcare, employment quotas, and historical reparations.

Today, she is a member of Las Históricas Argentinas Sobrevivientes Autoconvocadas, through which she participates in efforts focused on the memory and reparations of travesti and trans people persecuted by the state. She lives in the Greater Buenos Aires metropolitan area and continues to contribute her experience to activism and community-building initiatives dedicated to the defense of human rights.

Mónica Tatiana Andrada

  • MA01
  • Persona
  • 1968 - Presente

Mónica Tatiana Andrada es una mujer trans argentina, nació el 29 de septiembre de 1968 en la Ciudad de Buenos Aires. Desde temprana edad construyó su identidad de género en un contexto de fuerte discriminación hacia las personas travestis y trans. A lo largo de su vida manifestó un profundo arraigo con su ciudad y con el país, eligiendo permanecer en Argentina aun en períodos marcados por la exclusión social y el acceso restringido a derechos.

Durante su juventud y parte de su adultez desarrolló actividades vinculadas al trabajo sexual en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y del sur del conurbano bonaerense. Como muchas mujeres trans de su generación, su trayectoria estuvo atravesada por la aplicación de edictos policiales y otras normativas contravencionales que criminalizaban las identidades travestis y trans. En ese contexto sufrió reiteradas detenciones, traslados a comisarías, multas y diversas formas de violencia institucional que condicionaron su vida cotidiana y sus posibilidades de acceder a otros ámbitos laborales.

A lo largo de los años construyó vínculos afectivos y proyectos de vida en común, entre ellos una convivencia de varios años con una de sus parejas. También transitó distintos procesos de afirmación de género, que incluyeron tratamientos estéticos e intervenciones quirúrgicas. Posteriormente accedió, a través del sistema público de salud, a una reducción mamaria destinada a resolver problemas físicos derivados del peso de los implantes, experiencia que mejoró su calidad de vida y puso de manifiesto la importancia del acceso a la atención sanitaria.

La sanción de la Ley de Identidad de Género representó un punto de inflexión en su trayectoria. Tras la entrada en vigencia de la normativa realizó la rectificación registral de su identidad, accediendo al reconocimiento legal de su nombre y género y ampliando el ejercicio de derechos que durante décadas habían permanecido restringidos para las personas trans.

En los años posteriores ingresó a trabajar en el Archivo Nacional de la Memoria, en el predio de la ex ESMA, mediante el cupo laboral travesti-trans. Allí desarrolla tareas de archivo, conservación, descripción y codificación documental, vinculadas a la preservación de documentación histórica. Paralelamente continúa su formación en herramientas informáticas y en la finalización de sus estudios secundarios, consolidando un proceso de capacitación permanente.

Actualmente desempeña sus funciones en el Archivo Nacional de la Memoria, donde contribuye a la organización y preservación del patrimonio documental. Su recorrido reúne las experiencias de una generación atravesada por la criminalización y la exclusión, así como los efectos de las políticas de ampliación de derechos que posibilitaron el acceso al reconocimiento legal de su identidad y al empleo formal en el Estado.

Mónica Tatiana Andrada is an Argentine trans woman who was born on September 29, 1968, in the City of Buenos Aires. From an early age, she developed her gender identity in a context of widespread discrimination against travesti and trans people. Throughout her life, she has maintained a strong connection to her city and country, choosing to remain in Argentina even during periods marked by social exclusion and restricted access to rights.

During her youth and part of her adult life, she engaged in sex work in different areas of the City of Buenos Aires and the southern Greater Buenos Aires metropolitan area. Like many trans women of her generation, her life was shaped by the enforcement of police edicts and other administrative regulations that criminalized travesti and trans identities. In this context, she experienced repeated arrests, transfers to police stations, fines, and various forms of institutional violence that affected her daily life and limited her opportunities to enter other areas of employment.

Over the years, she built affective relationships and shared life projects, including several years living with one of her partners. She also underwent different processes of gender affirmation that included aesthetic treatments and surgical procedures. Later, through the public healthcare system, she underwent breast reduction surgery to address physical problems caused by the weight of her implants. The procedure improved her quality of life and highlighted the importance of access to healthcare.

The enactment of Argentina’s Gender Identity Law represented a turning point in her life. Following the law’s entry into force, she had her legal records amended to reflect her gender identity, gaining legal recognition of her name and gender and expanding her access to rights that had remained restricted for trans people for decades.

In subsequent years, she began working at the National Memory Archive, located at the former ESMA site, through Argentina’s travesti-trans employment quota. There, she carries out archival, preservation, description, and document coding tasks related to the preservation of historical records. At the same time, she continues to develop her computer skills and work toward completing her secondary education, consolidating an ongoing process of professional and educational development.

She currently works at the National Memory Archive, where she contributes to the organization and preservation of documentary heritage. Her trajectory reflects the experiences of a generation shaped by criminalization and exclusion, as well as the impact of policies expanding rights that have enabled access to legal recognition of gender identity and formal employment in the public sector.

Mónica Del Valle

  • MDV01
  • Persona
  • 1953 - presente

Mónica del Valle, conocida en su entorno como “La Bruja” o “Moni”, nació en 1953 en la provincia de Buenos Aires y creció en una familia numerosa. Durante su infancia y juventud atravesó el rechazo de su padre hacia su identidad de género, mientras encontraba acompañamiento y apoyo en su madre y sus hermanas, vínculos que formaron parte de sus redes afectivas a lo largo de su vida.

A fines de la década de 1960 y comienzos de los años 70 inició su proceso de construcción de identidad femenina y comenzó a frecuentar espacios de sociabilidad LGBTQ+ junto a un tío gay, quien la acercó a esos ámbitos comunitarios y a otras personas mayores que compartieron con ella estrategias de cuidado y supervivencia frente a la persecución policial vigente en ese período. En esos años trabajó en talleres de costura y fábricas textiles, al mismo tiempo que comenzó transformaciones corporales mediante el uso de anticonceptivos y, posteriormente, aplicaciones clandestinas de silicona, prácticas frecuentes entre muchas personas trans ante la falta de acceso a tratamientos seguros y acompañamiento institucional.

Durante los años 70 desarrolló actividades laborales en bares y cabarets del sur del conurbano bonaerense. En ese contexto atravesó múltiples situaciones de violencia institucional, detenciones arbitrarias y malos tratos por parte de fuerzas policiales en comisarías y brigadas de Quilmes, Bernal y Florencio Varela. Durante la última dictadura cívico-militar argentina sufrió persecuciones sistemáticas y permaneció detenida en reiteradas oportunidades, incluyendo una detención prolongada en la Comisaría Segunda de Bernal, donde fue sometida a prácticas represivas. También relató experiencias de violencia en la Brigada de Quilmes, actualmente señalizada como espacio de memoria, vinculadas a la persecución y desaparición de personas durante el terrorismo de Estado.

Durante la década de 1980 comenzó a ejercer el trabajo sexual en la zona sur del conurbano bonaerense, especialmente en Villa Los Eucaliptos, Quilmes Oeste. Los ingresos obtenidos mediante esta actividad le permitieron construir su vivienda y sostener económicamente a integrantes de su familia. A lo largo de su trayectoria atravesó situaciones de vulnerabilidad, violencia y persecución, junto con la presencia constante de redes de apoyo familiares y afectivas, especialmente el acompañamiento de su madre.

En 2012, tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, realizó el cambio registral de su identidad. En los últimos años se alejó del trabajo sexual y continúa viviendo junto a sus sobrinos y sobrinas, a quienes reconoce como parte de su familia. Actualmente participa en espacios del Archivo de la Memoria Trans y en talleres comunitarios, donde comparte sus recuerdos, fotografías y experiencias, contribuyendo a la preservación de la memoria colectiva de las personas trans en Argentina.

Mónica, known among her close circle as “La Bruja” or “Moni,” was born in 1953 in the Province of Buenos Aires and grew up in a large family where, despite her father’s rejection, she found unconditional support from her mother and sisters from an early age. During the late 1960s and early 1970s, she began expressing her feminine identity and attending LGBTQ+ social spaces alongside a gay uncle who introduced her to that world and, together with other older queer people, taught her survival strategies to avoid police persecution.

During those years she worked in sewing workshops and textile factories while beginning her bodily transformation through contraceptive pills and later clandestine silicone injections. By the early 1970s, she was working in bars and cabarets in the southern outskirts of Buenos Aires and experienced repeated episodes of institutional violence, arbitrary arrests, and police torture in stations and brigades in Quilmes, Bernal, and Florencio Varela, particularly during Argentina’s civic-military dictatorship. She recalled being detained around twenty times and spending up to three months imprisoned at the Segunda de Bernal police station, where her head was shaved and she endured severe abuse.

She also recounted traumatic experiences at the Quilmes Brigade —now a memory site— where she heard torture sessions and encountered disappeared detainees whose names she was never able to remember in order to notify their families. During the 1980s, she began engaging in sex work in the southern districts of Greater Buenos Aires, especially in Villa Los Eucaliptos in Quilmes Oeste, where she worked for several years while keeping that part of her life secret from her partners. Through this work, she was able to buy construction materials, build her home, and financially support members of her family. Throughout her life, she endured violent relationships, constant police persecution, and situations of extreme vulnerability, while always highlighting the protection of her mother, a fiercely determined woman who confronted both police officers and relatives in order to defend her.

After the passing of Argentina’s Gender Identity Law in 2012, Mónica immediately changed her legal documents and described that moment as the beginning of a life lived with greater peace and dignity. Now retired from sex work, she lives alongside nieces and nephews whom she considers her own children, in a home built through decades of personal effort. In recent years, she has begun participating in the Archivo de la Memoria Trans and attending community workshops, where she has started sharing her memories, photographs, and life experiences connected to the history of Argentina’s trans memory movement.

Mariel Fernanda Valenzuela

  • MV01
  • Persona
  • 1972 - presente

Mariel Fernanda Valenzuela nació el 23 de marzo de 1972 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de origen correntino integrada por sus padres y tres hermanos. Desde su infancia manifestó una identificación temprana con el universo femenino y, a los nueve años, comenzó a vincularse con mujeres trans de su entorno barrial. A los diez años conoció a Charly, a quien reconoce como una figura central en su trayectoria y como su “madre trans”. Con el acompañamiento de su familia, especialmente de su madre Benita, inició su proceso de afirmación de género y comenzó a hormonizarse tempranamente.

Su infancia y adolescencia transcurrieron en un contexto de fuerte persecución hacia las personas travestis y trans, atravesado por detenciones policiales, razzias en espacios públicos y situaciones reiteradas de discriminación. En ese contexto, los carnavales, corsos y espacios de sociabilidad nocturna se constituyeron en ámbitos de pertenencia y expresión. Participó en comparsas del sur del Gran Buenos Aires, donde desarrolló habilidades para la confección artesanal de vestuario, tocados y espaldares, construyendo sus propias presentaciones. Estas experiencias artísticas constituyeron espacios sostenidos de afirmación identitaria y sociabilidad comunitaria.

A los 18 años interrumpió sus estudios secundarios, que cursaba en horario nocturno, para incorporarse al mercado laboral. Ingresó a un frigorífico, donde desarrolló una trayectoria de más de tres décadas, en un ámbito laboral poco frecuente para las mujeres trans de su generación. Durante esos años atravesó situaciones de hostilidad y prejuicio, al tiempo que construyó vínculos laborales que le permitieron sostener su empleo. Tras 33 años de trabajo en condiciones insalubres, accedió a la jubilación.

Paralelamente, participó en movilizaciones y acciones colectivas vinculadas al reconocimiento de los derechos de las personas travestis y trans, en un período de creciente organización del colectivo. Luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, realizó su cambio registral con el acompañamiento de su ámbito laboral.

A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos y redes de sociabilidad dentro de la comunidad trans. La relación con su madre Benita, a quien acompañó especialmente durante su vejez y enfermedad, ocupó un lugar central en su trayectoria.

Luego de su jubilación inició una nueva etapa de participación comunitaria. Se integró a espacios colectivos como Kumas y el Archivo de la Memoria Trans, donde aporta su testimonio a la preservación de las memorias travestis y trans. También retomó su formación en el Bachillerato Popular Mocha Celis. Actualmente reside en la provincia de Buenos Aires y continúa participando en actividades comunitarias, culturales y de memoria, mientras desarrolla actividades personales vinculadas a la crianza de animales y la vida cotidiana.

Mariel Fernanda Valenzuela was born on March 23, 1972, in Avellaneda, Buenos Aires Province, into a family of Corrientes origin consisting of her parents and three siblings. From childhood, she expressed an early identification with femininity, and at the age of nine, she began forming relationships with trans women from her neighborhood. At ten, she met Charly, whom she considers a central figure in her life and her “trans mother.” With the support of her family, particularly her mother, Benita, she began her gender affirmation process and started hormone therapy at an early age.

Her childhood and adolescence unfolded in a context of intense persecution of travesti and trans people, marked by police detentions, raids in public spaces, and repeated experiences of discrimination. Within this context, carnivals, street corsos, and nightlife spaces became places of belonging and self-expression. She participated in comparsas in the southern Greater Buenos Aires area, where she developed skills in the handmade creation of costumes, headdresses, and backpieces, crafting her own performances. These artistic experiences became sustained spaces for gender affirmation and community connection.

At the age of 18, she left secondary school, which she had been attending at night, to enter the workforce. She began working at a meatpacking plant, where she built a career spanning more than three decades, in a workplace that was uncommon for trans women of her generation. During those years, she experienced hostility and prejudice while also developing workplace relationships that enabled her to remain employed. After 33 years of work under hazardous conditions, she retired.

Alongside her employment, she participated in demonstrations and collective actions advocating for the recognition of the rights of travesti and trans people, during a period of growing community organizing. Following the passage of the Gender Identity Law in 2012, she legally changed her gender marker with the support of her workplace.

Throughout her life, she built close relationships and social networks within the trans community. Her relationship with her mother, Benita, whom she especially supported during her later years and illness, held a central place in her life story.

Following her retirement, she began a new period of community involvement. She joined collective spaces such as Kumas and the Archivo de la Memoria Trans, where she contributes her testimony to the preservation of travesti and trans memories. She also resumed her education at the Bachillerato Popular Mocha Celis. She currently lives in Buenos Aires Province and continues to participate in community, cultural, and memory-related activities, while pursuing personal interests connected to caring for animals and everyday life.

Mari Popi

  • MP01
  • Persona
  • 1941- presente

Juana Dicianso, conocida como “La Mari Popi”, nació en 1941. Su infancia y juventud transcurrieron en una época en la que las condiciones de vida para las personas travestis y trans estaban atravesadas por la discriminación y la persecución. Su historia se inscribe en una generación para la que asumir y expresar públicamente una identidad trans implicaba enfrentar múltiples formas de exclusión y violencia.

Durante su juventud desarrolló una trayectoria artística vinculada al espectáculo. Fue vedette, cantante y bailarina, y participó junto a su hermana en el club Travesti 71. El carnaval ocupó un lugar significativo en su recorrido artístico y comunitario, convirtiéndose durante años en una de sus principales espacios de expresión. Su abuela atravesó inicialmente un proceso de aceptación de su identidad, hasta reconocer y acompañar la vida de Mari. Con el tiempo, Mari se convirtió en una de las grandes debutantes de los carnavales.

Entre los recuerdos más significativos de esa etapa, destaca una noche de carnaval en la que conoció al grupo Commanche y fue elegida para bailar junto a la banda sobre el escenario. Esta experiencia forma parte de los recuerdos asociados a su trayectoria artística y a los espacios de encuentro y celebración que marcaron su juventud.

Durante la última dictadura militar argentina, Mari sufrió persecución y estuvo detenida por ser trans. Estas experiencias forman parte del contexto de violencia institucional que atravesó a numerosas personas travestis y trans de su generación, quienes fueron perseguidas y criminalizadas por su identidad y expresión de género.

En la actualidad, Juana Dicianso es una mujer jubilada y vive tranquilamente en su casa. Forma parte de una generación de personas travestis y trans sobrevivientes de aquellas décadas de persecución y violencia, conservando en su trayectoria los recuerdos de una vida atravesada por el arte, el carnaval, los vínculos familiares y la experiencia comunitaria.

Juana Dicianso, known as “La Mari Popi,” was born in 1941. Her childhood and youth unfolded during a time when the lives of travesti and trans people were shaped by discrimination and persecution. Her story belongs to a generation for whom publicly assuming and expressing a trans identity meant facing multiple forms of exclusion and violence.

During her youth, she developed a career in the performing arts. She worked as a vedette, singer, and dancer, and performed alongside her sister at the Travesti 71 club. Carnival played a significant role in her artistic and community life, becoming one of her main spaces for self-expression for many years. Her grandmother initially struggled to accept her identity, but eventually came to recognize and embrace Mari’s life. Over time, Mari became one of the great debutantes of the carnival celebrations.

Among the most significant memories from this period was a carnival night when she met the group Commanche and was chosen to dance onstage with the band. This experience remains part of the memories associated with her artistic career and with the spaces of gathering and celebration that shaped her youth.

During Argentina’s last military dictatorship, Mari was persecuted and detained because she was trans. These experiences form part of the broader context of institutional violence experienced by numerous travesti and trans people of her generation, who were persecuted and criminalized because of their gender identity and expression.

Today, Juana Dicianso is a retired woman who lives peacefully in her home. She belongs to a generation of travesti and trans people who survived the decades of persecution and violence, carrying in her life story the memories of a life shaped by art, carnival, family ties, and community experience.

Marcia Cecilia Alejandra Galván

  • MG02
  • Persona
  • 1972 - presente

Marcia Cecilia Alejandra Galván nació el 5 de marzo de 1972 en la provincia de Santiago del Estero, donde fue inscripta oficialmente el 5 de agosto del mismo año. Creció en una familia numerosa, en un entorno de recursos limitados pero sostenido por vínculos afectivos y comunitarios significativos. Su infancia transcurrió entre la escuela, el barrio y una red de vecinos, docentes y familiares que reconoce como parte de su formación. En ese período también estuvo expuesta a situaciones de violencia de género ejercidas contra su madre por parte de su padre biológico. Alrededor de sus 15 años, su madre se trasladó a la ciudad de Buenos Aires para resguardarse de esa situación, mientras Marcia permaneció en Santiago del Estero junto a sus hermanos, bajo el cuidado del hombre que la crió.

Durante su adolescencia comenzó a vincularse con otras personas de la diversidad sexual y de género, en un contexto en el que aún no contaba con herramientas para nombrar su identidad. En ese proceso estableció lazos con referentes locales como La Pato, Solange, Belén, María Marcela y Tía Joy, con quienes compartió espacios de sociabilidad, participación en comparsas y actividades vinculadas a la producción de vestuario. Estas experiencias fortalecieron su interés por lo artístico y lo comunitario. En paralelo, atravesó situaciones de persecución policial vinculadas a la expresión de su identidad de género, con detenciones reiteradas tanto en Santiago del Estero como posteriormente en la provincia de Buenos Aires, en el marco de prácticas de control y criminalización vigentes en ese período.

A los 25 años se trasladó a la provincia de Buenos Aires, donde se estableció de manera permanente. Durante los primeros años atravesó condiciones de vulnerabilidad social que afectaban de manera extendida a las mujeres trans y travestis. Entre 2003 y 2005 accedió a la colocación de silicona líquida, práctica frecuente en ese contexto, cuyas implicancias en la salud reconoce posteriormente.

En el ámbito laboral, se integró a cooperativas de trabajo y más tarde ingresó al Estado municipal de Pilar. Allí se desempeñó en áreas de saneamiento urbano, niñez, tareas administrativas y como operadora territorial en acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad. De manera paralela, retomó su formación educativa, finalizando sus estudios secundarios en el Bachillerato Popular Travesti-Trans Mocha Celis, experiencia que incidió en el reconocimiento de su identidad y en su vinculación con el colectivo trans.

Desarrolló una trayectoria sostenida de participación social y política. Integró el Movimiento Evita, presidió una cooperativa, impulsó merenderos comunitarios y promovió acciones vinculadas al acceso a derechos de niñas, niños y adolescentes. Desde 2022 participa activamente en organizaciones trans, en defensa de la Ley de Identidad de Género, las políticas de inclusión y los proyectos de reparación histórica para personas travestis y trans.

Actualmente reside en el partido de Pilar, provincia de Buenos Aires, donde continúa su trabajo en el ámbito estatal y su participación en espacios comunitarios y de organización colectiva.

Marcia Cecilia Alejandra Galván was born on March 5, 1972, in Santiago del Estero Province, where her birth was officially registered on August 5 of the same year. She grew up in a large family in a setting of limited resources, sustained by meaningful family and community ties. Her childhood unfolded between school, the neighborhood, and a network of neighbors, teachers, and relatives whom she recognizes as important influences in her upbringing. During this period, she was also exposed to gender-based violence against her mother perpetrated by her biological father. When Marcia was around 15 years old, her mother moved to the city of Buenos Aires to escape the situation, while Marcia remained in Santiago del Estero with her siblings, under the care of the man who raised her.

During adolescence, she began forming relationships with other people from the sexual and gender diversity community, in a context in which she did not yet have the tools to name or define her own identity. During this process, she established ties with local figures such as La Pato, Solange, Belén, María Marcela, and Tía Joy, with whom she shared social spaces, participated in comparsas, and took part in activities related to costume production. These experiences strengthened her interest in artistic and community-based activities. At the same time, she experienced police persecution related to her gender expression, including repeated arrests both in Santiago del Estero and later in Buenos Aires Province, within a broader context of policing and criminalization practices in force at the time.

At the age of 25, she moved to Buenos Aires Province, where she settled permanently. During her first years there, she experienced conditions of social vulnerability that were widespread among transgender and travesti women. Between 2003 and 2005, she underwent liquid silicone injections, a common practice in that context, whose health implications she later came to recognize.

In the workplace, she became involved with worker cooperatives and later joined the municipal government of Pilar. There, she worked in urban sanitation, children’s services, administrative roles, and as a community outreach worker supporting people experiencing vulnerable circumstances. At the same time, she resumed her education and completed her secondary studies at Bachillerato Popular Travesti-Trans Mocha Celis, an experience that contributed to her recognition of her identity and strengthened her ties to the trans community.

She developed a sustained trajectory of social and political participation. She was involved with the Movimiento Evita, served as president of a cooperative, established community soup kitchens and meal programs, and promoted initiatives related to children’s and adolescents’ access to rights. Since 2022, she has been actively involved in trans organizations, advocating for the Gender Identity Law, inclusion policies, and historical reparation initiatives for travesti and transgender people.

She currently lives in Pilar, Buenos Aires Province, where she continues to work in the public sector and participate in community spaces and collective organizing.

Gabriela Alexandra Anderson

  • GA01
  • Persona
  • 1968 - 2024

Gabriela Alexandra Anderson, conocida como Gabi Anderson, fue una mujer trans argentina nacida el 25 de mayo de 1968. Creció en el sur del área metropolitana de Buenos Aires y, desde temprana edad, expresó su identidad de género. Años más tarde eligió el nombre Gabriela en homenaje a una persona significativa de su infancia, como parte de un proceso de afirmación identitaria desarrollado en un contexto de escaso reconocimiento social y jurídico para las personas trans.

Como muchas mujeres trans de su generación, su trayectoria estuvo atravesada por experiencias de discriminación, exclusión social y violencia institucional, en un período marcado por la criminalización de las identidades travestis y trans y las dificultades para acceder al trabajo, la salud y otros derechos. En ese contexto desarrolló una trayectoria laboral en el ámbito de la peluquería, actividad que desempeñó durante gran parte de su vida y desde la cual construyó vínculos de solidaridad y acompañamiento con otras personas trans.

La sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012 constituyó un hito en su recorrido personal. El acceso a una documentación acorde con su identidad representó para ella el ejercicio de un derecho largamente postergado y una transformación significativa en las condiciones de ciudadanía de las personas trans en Argentina, en el marco de un proceso de ampliación de derechos impulsado por la organización del colectivo.

Con el paso de los años profundizó su interés por la historia y la memoria de las comunidades travestis y trans. Reconocía el aporte de las referentes que impulsaron el reconocimiento de derechos y reflexionaba sobre las consecuencias que las políticas de exclusión habían tenido para muchas compañeras que no llegaron a conocer los avances alcanzados en las últimas décadas. Esa mirada fortaleció su compromiso con la preservación de las memorias colectivas y la transmisión de esas experiencias a las nuevas generaciones.

En su etapa adulta se incorporó al Archivo Nacional de la Memoria, donde desarrolló tareas de preservación, restauración y digitalización de documentación histórica. Su trabajo estuvo estrechamente vinculado al Archivo de la Memoria Trans, espacio dedicado a la recuperación, conservación y difusión de archivos y testimonios de personas travestis y trans. Desde allí contribuyó a preservar un patrimonio documental fundamental para reconstruir historias de vida, fortalecer la memoria colectiva y ampliar el acceso a esas experiencias.

Gabi Anderson falleció el 2 de diciembre de 2024. Su trayectoria reúne las experiencias de una generación que atravesó procesos de exclusión y, al mismo tiempo, participó de un período de ampliación de derechos. Su labor en la preservación documental y su compromiso con la memoria colectiva constituyen un aporte significativo para la construcción y transmisión de la historia de las comunidades travestis y trans en Argentina.

Gabriela Alexandra Anderson, known as Gabi Anderson, was an Argentine transgender woman born on May 25, 1968. She grew up in the southern suburbs of Greater Buenos Aires and expressed her gender identity from an early age. Years later, she chose the name Gabriela as a tribute to someone who had been significant during her childhood, as part of a process of affirming her identity in a context in which transgender people had little social or legal recognition.

Like many transgender women of her generation, her life was shaped by experiences of discrimination, social exclusion, and institutional violence during a period marked by the criminalization of travesti and transgender identities and by significant barriers to employment, healthcare, and other basic rights. Within this context, she developed a career in hairdressing, a profession she pursued for much of her life and through which she built relationships of solidarity and mutual support with other transgender people.

The passage of Argentina’s Gender Identity Law in 2012 marked a turning point in her personal journey. Access to official documentation that reflected her gender identity represented the exercise of a long-denied right and a significant transformation in the citizenship rights of transgender people in Argentina, within a broader process of expanding rights driven by collective organizing and activism.

Over the years, she developed a deeper interest in the history and collective memory of travesti and transgender communities. She recognized the contributions of the activists who had fought for the recognition of their rights and reflected on the consequences that exclusionary policies had had on many compañeras who did not live to witness the advances achieved in subsequent decades. This perspective strengthened her commitment to preserving collective memories and passing these experiences on to younger generations.

As an adult, she joined the National Memory Archive, where she worked on the preservation, restoration, and digitization of historical documents. Her work was closely connected to the Trans Memory Archive, a space dedicated to the recovery, preservation, and dissemination of archival materials and testimonies documenting the lives of travesti and transgender people. Through this work, she contributed to preserving a vital documentary heritage for reconstructing life histories, strengthening collective memory, and expanding access to these experiences.

Gabi Anderson died on December 2, 2024. Her life reflects the experiences of a generation that endured exclusion while also witnessing and contributing to a period of significant expansion of rights. Her work in documentary preservation and her commitment to collective memory constitute a meaningful contribution to the construction and transmission of the history of travesti and transgender communities in Argentina.

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