Trabajadora Sexual

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Cinthia Mabel Sale Igarzábal

  • CS02
  • Persona
  • 1967 - presente

Cinthia nació el 21 de diciembre de 1967 en la ciudad de Catriel, provincia de Río Negro, Argentina. Su trayectoria vital se inscribe en los procesos históricos que atravesaron las personas travestis y trans en el país durante las décadas de 1980 y 1990, en un contexto de fuerte exclusión social, criminalización y ausencia de políticas públicas de acceso a derechos básicos.
Durante su adolescencia tardía y juventud comenzó a construir su identidad de género en un escenario marcado por la falta de acceso a información y a sistemas de salud adecuados. Entre los 19 y los 22 años se sometió a múltiples intervenciones con silicona industrial líquida, realizadas en condiciones precarias y sin supervisión médica. Estas prácticas, extendidas en la época ante la inexistencia de alternativas seguras, le generaron complicaciones de salud a largo plazo, incluyendo infecciones, endurecimientos y afecciones sistémicas. Estas experiencias se incorporan posteriormente a su recorrido militante, desde donde aborda la problemática del acceso a la salud para personas trans.
En su juventud y adultez temprana atravesó relaciones afectivas en contextos de desigualdad y violencia de género. Una de ellas, con un integrante de la Policía Bonaerense, se desarrolló en un clima de control, hostigamiento y agresiones físicas, en un período previo a la existencia de dispositivos institucionales de protección. La relación finalizó tras episodios de violencia que la llevaron a desplazarse de su lugar de residencia por motivos de seguridad. Posteriormente, la muerte de su expareja en un procedimiento policial incidió en su trayectoria personal.
En paralelo, desarrolló estrategias de subsistencia vinculadas al trabajo sexual en la vía pública, en un contexto de persecución policial, detenciones arbitrarias y prácticas de extorsión. Estas experiencias favorecieron su acercamiento a espacios de organización colectiva. Se integró a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), donde participó en acciones de promoción de la salud, formación y acompañamiento comunitario. Asimismo, articuló su militancia con la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporando una perspectiva de derechos laborales.
A lo largo de su recorrido participó en talleres de formación y proyectos de economía social, así como en iniciativas territoriales vinculadas a políticas públicas locales. Con el tiempo, se consolidó como promotora de salud comunitaria, rol que desempeña en la actualidad en el municipio de Avellaneda, donde trabaja en tareas de prevención, acompañamiento y acceso a derechos.
Su trayectoria se encuentra atravesada por la construcción de redes comunitarias y de memoria colectiva, en diálogo con otras activistas travestis y trans. En ese marco, ha participado en espacios de reflexión y debate sobre salud, derechos y reparación histórica. En el presente, continúa desarrollando actividades vinculadas a la promoción de la salud y la militancia comunitaria, aportando desde su experiencia a los procesos de organización y memoria del colectivo travesti-trans en Argentina.

Cinthia

Cinthia was born on December 21, 1967, in the city of Catriel, in the province of Río Negro, Argentina. Her life trajectory is situated within the historical processes experienced by travesti and trans people in Argentina during the 1980s and 1990s, a period marked by severe social exclusion, criminalization, and the absence of public policies guaranteeing access to basic rights.

During her late adolescence and early adulthood, she began to develop and affirm her gender identity in a context characterized by limited access to information and inadequate healthcare services. Between the ages of 19 and 22, she underwent multiple procedures involving industrial liquid silicone, performed in precarious conditions and without medical supervision. These practices, which were widespread at the time due to the lack of safe alternatives, caused long-term health complications, including infections, hardening of the tissues, and systemic conditions. These experiences later became part of her activism, through which she addressed issues surrounding access to healthcare for trans people.

During her youth and early adulthood, she experienced intimate relationships in contexts of inequality and gender-based violence. One of these relationships, with a member of the Buenos Aires Provincial Police, took place in an atmosphere of control, harassment, and physical abuse, at a time when institutional protection mechanisms did not yet exist. The relationship ended following episodes of violence that forced her to leave her place of residence for her own safety. Later, the death of her former partner during a police operation had an impact on her personal trajectory.

At the same time, she developed survival strategies through street-based sex work in a context of police persecution, arbitrary arrests, and extortion. These experiences brought her closer to spaces of collective organization. She joined the Association of Sex Workers of Argentina (AMMAR), where she participated in health-promotion initiatives, training programs, and community support. She also connected her activism with the Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporating a labor-rights perspective into her work.

Throughout her trajectory, she participated in training workshops and social-economy projects, as well as territorial initiatives related to local public policies. Over time, she became established as a community health promoter, a role she continues to carry out today in the municipality of Avellaneda, where she works on prevention, support, and access to rights.

Her life trajectory has been shaped by the construction of community networks and collective memory, in dialogue with other travesti and trans activists. Within this framework, she has participated in spaces for reflection and discussion on healthcare, rights, and historical reparation. Today, she continues to engage in activities related to health promotion and community activism, contributing through her experience to processes of organization and memory within the travesti-trans community in Argentina.

Pamela Micaela Paisani

  • PP02
  • Persona
  • 1964 - presente

Pamela Micaela Paisani nació en Mendoza en 1964. Poco tiempo después de su nacimiento, su familia se trasladó a Presidente Derqui, provincia de Buenos Aires, localidad donde transcurrió gran parte de su infancia. Es la mayor de cuatro hermanos y creció en una familia de origen italiano. Tras la separación de sus padres, durante algunos años permaneció al cuidado de su abuela, hasta que a los diez años regresó a Presidente Derqui para reencontrarse con su madre, su padrastro —a quien reconoce como su verdadero padre— y sus hermanos.
Desde la infancia se reconoció como una niña y comenzó a construir una identidad femenina en un contexto social en el que las identidades trans eran poco reconocidas y atravesaban distintas formas de exclusión. Durante su adolescencia conversó con su madre sobre su identidad y encontró en su familia un espacio de acompañamiento. Hacia los dieciséis años comenzó a presentarse socialmente como Pamela, nombre con el que fue reconocida por su entorno. En esos años inició su vida independiente y desarrolló distintos trabajos, entre ellos la peluquería, oficio en el que comenzó a formarse desde joven.
Durante su juventud encontró en las murgas y comparsas de José C. Paz espacios de expresión y pertenencia comunitaria. Participó activamente en corsos y actividades artísticas, desarrollando una fuerte vinculación con el baile y la cultura popular. En esos ámbitos fue conocida como “La Rumbera”, nombre asociado a su participación y presencia en los carnavales.
Su trayectoria transcurrió en un período histórico marcado por la persecución policial hacia las personas travestis y trans. Desde fines de la década de 1970 y durante los años siguientes fue detenida en reiteradas oportunidades mediante la aplicación de edictos policiales que criminalizaban la expresión de género. Estas detenciones, que se producían en espacios públicos y lugares de sociabilidad, estuvieron acompañadas por situaciones de hostigamiento, violencia institucional y vulneración de derechos.
A lo largo de su vida desarrolló diversas estrategias laborales frente a la exclusión que atravesaban muchas mujeres trans de su generación. Ejerció el trabajo sexual durante varias décadas, principalmente en General Rodríguez, y posteriormente incorporó otras actividades como la costura, la confección de ropa de trabajo, un almacén y un kiosco propio. En esa localidad construyó su vivienda y consolidó vínculos con vecinas, vecinos y compañeras trans, formando parte de la vida comunitaria durante más de veinticinco años.
En su trayectoria afectiva se destaca la relación que mantuvo durante catorce años con Gustavo, con quien compartió espacios de carnaval y vida familiar. También atravesó procesos de modificación corporal mediante tratamientos hormonales y aplicaciones de silicona industrial, prácticas extendidas entre mujeres trans de su generación ante la falta de acceso a tratamientos médicos seguros, y cuyas consecuencias aún afectan su salud.
En los últimos años se vinculó con organizaciones comunitarias como la Casa Trans del Oeste, donde fortaleció sus redes de acompañamiento y acceso a programas sociales. Retomó sus estudios secundarios en un programa educativo destinado a personas trans y actualmente continúa ese proceso de formación. Tras la sanción de la Ley de Identidad de Género realizó su cambio registral y recibió su Documento Nacional de Identidad con su nombre e identidad reconocidos.
En 2023 fue reconocida por la comunidad de General Rodríguez por su trayectoria como mujer trans y referente local. Actualmente reside en Presidente Derqui, mantiene vínculos con su familia y continúa trabajando desde su hogar en actividades de confección y proyectos comerciales, participando también en espacios comunitarios vinculados a la memoria y los derechos de las personas travestis y trans.

Pamela Micaela Paisani was born in Mendoza in 1964. Shortly after her birth, her family moved to Presidente Derqui, in the province of Buenos Aires, where she spent much of her childhood. She was the eldest of four siblings and grew up in a family of Italian descent. Following her parents’ separation, she lived with her grandmother for several years before returning to Presidente Derqui at the age of ten to reunite with her mother, her stepfather—whom she considers her true father—and her siblings.
From childhood, she identified as a girl and began developing a feminine identity within a social context in which trans identities were rarely recognized and were subject to various forms of exclusion. During adolescence, she spoke with her mother about her identity and found support within her family. Around the age of 16, she began presenting herself socially as Pamela, the name by which she became known among those around her. During these years, she began living independently and took on various jobs, including work in hairdressing, a profession she had started training for at a young age.
During her youth, murgas and comparsas in José C. Paz became important spaces of expression and community belonging. She actively participated in carnival celebrations and artistic activities, developing a strong connection to dance and popular culture. In these settings, she became known as “La Rumbera,” a name associated with her participation in and presence at carnival celebrations.
Her life unfolded during a historical period marked by police persecution of travesti and trans people. From the late 1970s onward, she was repeatedly detained under police edicts that criminalized gender expression. These arrests, which took place in public spaces and social settings, were accompanied by harassment, institutional violence, and violations of her rights.
Throughout her life, she developed various ways of supporting herself in response to the exclusion faced by many trans women of her generation. She engaged in sex work for several decades, primarily in General Rodríguez, and later took on other forms of work, including sewing, making work clothes, and running a grocery store and a small convenience shop. In General Rodríguez, she built her home and developed close relationships with neighbors and other trans women, becoming part of the local community for more than 25 years.
Among her long-term relationships, she shared 14 years with Gustavo, with whom she participated in carnival activities and built a life together. She also underwent body modifications through hormone treatments and industrial silicone injections, practices that were widespread among trans women of her generation due to the lack of access to safe medical treatments. The consequences of these procedures continue to affect her health.
In recent years, she became involved with community organizations such as Casa Trans del Oeste, where she strengthened her support networks and access to social programs. She resumed her secondary education through a program designed for trans people and continues her studies today. Following the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she legally changed her name and obtained a National Identity Document reflecting her recognized name and gender identity.
In 2023, the community of General Rodríguez recognized her for her life trajectory as a trans woman and local community leader. She currently lives in Presidente Derqui, maintains close ties with her family, and continues to work from home on sewing and clothing projects as well as small business ventures. She also remains involved in community spaces dedicated to the memory and rights of travesti and trans people.

Romina Bustamante

  • RB01
  • Persona
  • 1970 - presente

Romina nació el 16 de enero de 1970, conocida también como “Tula”, es una activista trans de Avellaneda cuya trayectoria se encuentra vinculada a los procesos de organización comunitaria y defensa de los derechos de las personas travestis y trans en Argentina. A lo largo de su vida construyó su identidad y su recorrido personal en un contexto histórico atravesado por la discriminación, la exclusión y la criminalización de las identidades trans. Durante gran parte de su juventud y adultez ejerció el trabajo sexual, actividad que le permitió sostenerse económicamente, construir su vivienda, colaborar con su familia y desarrollar distintos proyectos personales.
En su trayectoria afectiva ocupan un lugar significativo los vínculos construidos a lo largo de los años, entre ellos las relaciones con Fabián y Sebastián, con quien compartió una etapa extensa de su vida. También destaca el vínculo con su madre, figura central en su historia personal, quien la acompañó durante su proceso de afirmación identitaria y fue un sostén fundamental en diferentes momentos de su vida.
Entre 2007 y 2008 atravesó problemas de salud derivados de complicaciones asociadas a la aplicación de silicona industrial, una práctica extendida entre muchas mujeres trans de su generación ante la falta de acceso a tratamientos seguros y adecuados. Las internaciones y dificultades de salud de ese período coincidieron con un acercamiento más profundo a Pía Baudracco, referente histórica del movimiento travesti-trans argentino y fundadora de ATTTA. A partir de ese vínculo comenzó a participar en espacios de formación, encuentros comunitarios y actividades de organización colectiva.
Desde entonces desarrolló una trayectoria sostenida dentro de ATTTA, donde actualmente se desempeña como referente territorial. Participó de acciones vinculadas a la ampliación de derechos de las personas trans, acompañando a compañeras en situaciones de vulnerabilidad y promoviendo el acceso a políticas públicas relacionadas con salud, vivienda, empleo e inclusión social. También integra espacios institucionales vinculados al área de Diversidad del Municipio de Avellaneda.
Romina formó parte de las acciones colectivas que acompañaron el proceso de sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, participando en campañas de difusión, actividades públicas y recolección de firmas junto a otras activistas históricas. Su recorrido se encuentra atravesado por la memoria de una generación de mujeres trans que enfrentó persecuciones policiales, detenciones arbitrarias y diversas formas de violencia institucional durante las décadas de 1980 y 1990.
En la actualidad continúa desarrollando tareas de acompañamiento comunitario y militancia por los derechos de las personas trans, con especial atención a las condiciones de vida de las generaciones mayores y a la necesidad de políticas integrales que contemplen sus trayectorias. Su trabajo forma parte de los procesos de construcción de memoria, organización y reparación impulsados por el movimiento travesti-trans.

BIOGRAPHY:
Romina Bustamante
Romina was born on January 16, 1970, also known as “Tula,” is a trans activist from Avellaneda whose work has been closely connected to community organizing and the defense of the rights of travesti and trans people in Argentina. Throughout her life, she developed her identity and personal trajectory within a historical context shaped by discrimination, exclusion, and the criminalization of trans identities. For much of her youth and adulthood, she engaged in sex work, which enabled her to support herself financially, build her own home, contribute to her family’s livelihood, and pursue various personal projects.
Her relationships and emotional bonds have played a significant role throughout her life, including her relationships with Fabián and Sebastián, with whom she shared an extended period of her life. Her relationship with her mother also holds a central place in her personal history. Her mother accompanied her throughout her process of affirming her identity and provided essential support at different moments in her life.
Between 2007 and 2008, Bustamante experienced health problems resulting from complications associated with the use of industrial silicone, a practice that was widespread among many trans women of her generation in the absence of access to safe and appropriate medical treatments. Her hospitalizations and health difficulties during this period coincided with a closer relationship with Pía Baudracco, a historic figure in Argentina’s travesti and trans movement and a founder of ATTTA. Through this relationship, Bustamante began participating in training sessions, community gatherings, and collective organizing activities.
From that point onward, she developed a sustained trajectory within ATTTA, where she currently serves as a community-based representative. She has participated in initiatives aimed at expanding the rights of trans people, supporting community members experiencing vulnerable circumstances, and promoting access to public policies related to healthcare, housing, employment, and social inclusion. She is also involved in institutional initiatives connected to the Municipality of Avellaneda’s Diversity Office.
Bustamante took part in the collective actions surrounding the passage of Argentina’s Gender Identity Law in 2012, participating in awareness campaigns, public events, and signature-gathering efforts alongside other historic activists. Her trajectory is also shaped by the memory of a generation of trans women who experienced police persecution, arbitrary arrests, and various forms of institutional violence during the 1980s and 1990s.
Today, Bustamante continues her community support work and activism for the rights of trans people, with particular attention to the living conditions of older generations and the need for comprehensive public policies that take their life trajectories into account. Her work forms part of ongoing processes of memory-building, community organizing, and reparation led by the travesti and trans movement.