- PP02
- Persona
- 1964 - presente
BIOGRAFÍA:
Pamela Micaela Paisani nació en Mendoza en 1964. Poco tiempo después de su nacimiento, su familia se trasladó a Presidente Derqui, provincia de Buenos Aires, localidad donde transcurrió gran parte de su infancia. Es la mayor de cuatro hermanos y creció en una familia de origen italiano. Tras la separación de sus padres, durante algunos años permaneció al cuidado de su abuela, hasta que a los diez años regresó a Presidente Derqui para reencontrarse con su madre, su padrastro —a quien reconoce como su verdadero padre— y sus hermanos.
Desde la infancia se reconoció como una niña y comenzó a construir una identidad femenina en un contexto social en el que las identidades trans eran poco reconocidas y atravesaban distintas formas de exclusión. Durante su adolescencia conversó con su madre sobre su identidad y encontró en su familia un espacio de acompañamiento. Hacia los dieciséis años comenzó a presentarse socialmente como Pamela, nombre con el que fue reconocida por su entorno. En esos años inició su vida independiente y desarrolló distintos trabajos, entre ellos la peluquería, oficio en el que comenzó a formarse desde joven.
Durante su juventud encontró en las murgas y comparsas de José C. Paz espacios de expresión y pertenencia comunitaria. Participó activamente en corsos y actividades artísticas, desarrollando una fuerte vinculación con el baile y la cultura popular. En esos ámbitos fue conocida como “La Rumbera”, nombre asociado a su participación y presencia en los carnavales.
Su trayectoria transcurrió en un período histórico marcado por la persecución policial hacia las personas travestis y trans. Desde fines de la década de 1970 y durante los años siguientes fue detenida en reiteradas oportunidades mediante la aplicación de edictos policiales que criminalizaban la expresión de género. Estas detenciones, que se producían en espacios públicos y lugares de sociabilidad, estuvieron acompañadas por situaciones de hostigamiento, violencia institucional y vulneración de derechos.
A lo largo de su vida desarrolló diversas estrategias laborales frente a la exclusión que atravesaban muchas mujeres trans de su generación. Ejerció el trabajo sexual durante varias décadas, principalmente en General Rodríguez, y posteriormente incorporó otras actividades como la costura, la confección de ropa de trabajo, un almacén y un kiosco propio. En esa localidad construyó su vivienda y consolidó vínculos con vecinas, vecinos y compañeras trans, formando parte de la vida comunitaria durante más de veinticinco años.
En su trayectoria afectiva se destaca la relación que mantuvo durante catorce años con Gustavo, con quien compartió espacios de carnaval y vida familiar. También atravesó procesos de modificación corporal mediante tratamientos hormonales y aplicaciones de silicona industrial, prácticas extendidas entre mujeres trans de su generación ante la falta de acceso a tratamientos médicos seguros, y cuyas consecuencias aún afectan su salud.
En los últimos años se vinculó con organizaciones comunitarias como la Casa Trans del Oeste, donde fortaleció sus redes de acompañamiento y acceso a programas sociales. Retomó sus estudios secundarios en un programa educativo destinado a personas trans y actualmente continúa ese proceso de formación. Tras la sanción de la Ley de Identidad de Género realizó su cambio registral y recibió su Documento Nacional de Identidad con su nombre e identidad reconocidos.
En 2023 fue reconocida por la comunidad de General Rodríguez por su trayectoria como mujer trans y referente local. Actualmente reside en Presidente Derqui, mantiene vínculos con su familia y continúa trabajando desde su hogar en actividades de confección y proyectos comerciales, participando también en espacios comunitarios vinculados a la memoria y los derechos de las personas travestis y trans.
BIOGRAPHY:
Pamela Micaela Paisani was born in Mendoza in 1964. Shortly after her birth, her family moved to Presidente Derqui, in the province of Buenos Aires, where she spent much of her childhood. She was the eldest of four siblings and grew up in a family of Italian descent. Following her parents’ separation, she lived with her grandmother for several years before returning to Presidente Derqui at the age of ten to reunite with her mother, her stepfather—whom she considers her true father—and her siblings.
From childhood, she identified as a girl and began developing a feminine identity within a social context in which trans identities were rarely recognized and were subject to various forms of exclusion. During adolescence, she spoke with her mother about her identity and found support within her family. Around the age of 16, she began presenting herself socially as Pamela, the name by which she became known among those around her. During these years, she began living independently and took on various jobs, including work in hairdressing, a profession she had started training for at a young age.
During her youth, murgas and comparsas in José C. Paz became important spaces of expression and community belonging. She actively participated in carnival celebrations and artistic activities, developing a strong connection to dance and popular culture. In these settings, she became known as “La Rumbera,” a name associated with her participation in and presence at carnival celebrations.
Her life unfolded during a historical period marked by police persecution of travesti and trans people. From the late 1970s onward, she was repeatedly detained under police edicts that criminalized gender expression. These arrests, which took place in public spaces and social settings, were accompanied by harassment, institutional violence, and violations of her rights.
Throughout her life, she developed various ways of supporting herself in response to the exclusion faced by many trans women of her generation. She engaged in sex work for several decades, primarily in General Rodríguez, and later took on other forms of work, including sewing, making work clothes, and running a grocery store and a small convenience shop. In General Rodríguez, she built her home and developed close relationships with neighbors and other trans women, becoming part of the local community for more than 25 years.
Among her long-term relationships, she shared 14 years with Gustavo, with whom she participated in carnival activities and built a life together. She also underwent body modifications through hormone treatments and industrial silicone injections, practices that were widespread among trans women of her generation due to the lack of access to safe medical treatments. The consequences of these procedures continue to affect her health.
In recent years, she became involved with community organizations such as Casa Trans del Oeste, where she strengthened her support networks and access to social programs. She resumed her secondary education through a program designed for trans people and continues her studies today. Following the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she legally changed her name and obtained a National Identity Document reflecting her recognized name and gender identity.
In 2023, the community of General Rodríguez recognized her for her life trajectory as a trans woman and local community leader. She currently lives in Presidente Derqui, maintains close ties with her family, and continues to work from home on sewing and clothing projects as well as small business ventures. She also remains involved in community spaces dedicated to the memory and rights of travesti and trans people.