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Andrea Brigitte Gorosito

  • AG02
  • Persona
  • 1970 - 2005

Andrea Brigitte Gorosito, conocida como “Andrea de Fiorito”, nació el 27 de septiembre de 1970 en el Hospital Evita de Lanús, en la provincia de Buenos Aires. Creció en el conurbano bonaerense, en un entorno familiar en el que estableció vínculos significativos con sus hermanos, amistades del barrio y figuras cercanas como un primo con quien mantuvo una relación de confianza. Durante su infancia desarrolló un imaginario lúdico atravesado por la representación de personajes como la Mujer Maravilla, organizaba juegos en su casa y compartía tiempo en la vereda, donde practicaba patín. Su padre tuvo un rol activo en su crianza, transmitiéndole herramientas para desenvolverse en un contexto social que exigía formas de defensa.

Realizó sus estudios primarios en la Escuela N° 44 de Lomas de Zamora e inició el nivel secundario en la Escuela Torcuato Di Tella de Avellaneda, que no llegó a completar. Hacia los 16 o 17 años comenzó a afirmar su identidad de género. En el ámbito familiar sostenía una presentación acorde a las expectativas asignadas al nacer, mientras que en el espacio público expresaba su identidad elegida. Este proceso se desarrolló en diálogo con su entorno cercano y con referencias culturales como Brigitte Bardot y Madonna. Entre 1989 y 1990 residió en Uruguay, y posteriormente vivió en Brasil entre 1992 y 1997.

Durante su juventud inició tratamientos de hormonización y, posteriormente, intervenciones corporales en un contexto de acceso limitado a la salud para personas travestis y trans. A partir de mediados de la década de 1980 se vinculó al trabajo sexual en distintas zonas del conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires. Esta actividad se desarrolló en un marco de persecución policial sistemática, que implicó detenciones reiteradas y circulación por comisarías de la provincia, en el contexto de normativas y prácticas que criminalizaban las identidades travestis y trans.

Además del trabajo sexual, realizó otras actividades laborales, entre ellas tareas en una panadería y trabajo como feriante. En el plano afectivo, mantuvo una relación de pareja significativa durante su juventud, con quien convivió durante un período.

A lo largo de su vida sostuvo vínculos cercanos con amistades y compañeras, configurando redes de sociabilidad y cuidado propias del colectivo travesti-trans. Su circulación por distintos territorios del conurbano y la ciudad, así como sus prácticas cotidianas, dan cuenta de formas de organización comunitaria y estrategias de supervivencia en contextos de exclusión.

Andrea Brigitte Gorosito falleció el 29 de septiembre de 2005. Su trayectoria permanece presente en la memoria de su entorno cercano a través de relatos, objetos y recuerdos que continúan reconstruyendo su vida y sus vínculos.

Andrea Brigitte Gorosito, known as “Andrea de Fiorito,” was born on September 27, 1970, at Evita Hospital in Lanús, in the province of Buenos Aires. She grew up in Greater Buenos Aires, in a family environment where she formed meaningful bonds with her siblings, neighborhood friends, and close figures such as a cousin with whom she maintained a relationship of trust. During her childhood, she developed a playful imagination shaped by her identification with characters such as Wonder Woman. She organized games at home and spent time outdoors with friends, roller-skating on the sidewalk. Her father played an active role in her upbringing, teaching her skills that would help her navigate a social environment that demanded forms of self-defense.

She attended Primary School No. 44 in Lomas de Zamora and began secondary school at Torcuato Di Tella School in Avellaneda, which she did not complete. Around the age of 16 or 17, she began to affirm her gender identity. Within her family, she maintained a presentation consistent with the expectations associated with the sex assigned to her at birth, while in public spaces she expressed her chosen identity. This process developed in dialogue with her immediate surroundings and with cultural references such as Brigitte Bardot and Madonna. Between 1989 and 1990, she lived in Uruguay, and later lived in Brazil from 1992 to 1997.

During her youth, she began hormone therapy and later underwent body modifications in a context of limited access to healthcare for travesti and trans people. From the mid-1980s onward, she became involved in sex work in different areas of Greater Buenos Aires and the City of Buenos Aires. This activity took place within a context of systematic police persecution, which involved repeated arrests and being taken to police stations throughout the province, amid regulations and practices that criminalized travesti and trans identities.

In addition to sex work, she engaged in other occupations, including working at a bakery and as a street-market vendor. In her personal life, she had a significant romantic relationship during her youth, with whom she lived for a period of time.

Throughout her life, she maintained close relationships with friends and compañeras, building networks of social connection and mutual care characteristic of the travesti-trans community. Her movement across different areas of Greater Buenos Aires and the city, as well as her everyday practices, reflects forms of community organization and survival strategies developed in contexts of exclusion.

Andrea Brigitte Gorosito died on September 29, 2005. Her life trajectory remains present in the memory of those close to her through stories, personal belongings, and memories that continue to reconstruct her life and relationships.

Andrea Luján Rodríguez

  • ALR01
  • Persona
  • 1973 - presente

Andrea Luján Rodríguez nació en 1973 en La Clotilde, provincia del Chaco. Creció en una familia atravesada por el machismo y la violencia. Desde muy pequeña sintió afinidad con lo femenino: jugaba con niñas, se depilaba las cejas y se vestía en secreto con ropa de mujer, situaciones que provocaron el rechazo de su padre, quien la sometió a golpizas y la llevó a una psiquiatra cuando cursaba tercer grado, a comienzos de los años 80. 
A los 14 o 15 años fue expulsada de su casa y enviada sola en tren desde Sáenz Peña hacia Buenos Aires, donde llegó a Retiro un 1° de mayo sin dinero ni pertenencias y vivió en situación de calle.

A mediados de los años 80 y comienzos de los 90 comenzó a integrarse a la comunidad travesti del sur del conurbano bonaerense, viviendo en casas de compañeras como Tamara y Alejandra “La Tía”, y trabajando en zonas como Camino de Cintura, Turdera, Pavón y Constitución. 
Durante esos años sufrió detenciones sistemáticas bajo los edictos policiales —especialmente por el artículo 2F y el 68—, pasando más de 150 veces por comisarías y calabozos de Llavallol, Temperley, Banfield y Lomas de Zamora; una de esas detenciones le dejó secuelas permanentes tras una golpiza policial que le fracturó un brazo. 


Trabajó durante dos años en la empresa Colgate Palmolive, donde realizaba tareas de limpieza y era conocida como “Pepona”, aunque renunció para continuar su transición. A lo largo de su vida participó activamente en comparsas del sur bonaerense como Los Kamikazes de Don Orione, Maracaná de Burzaco y Los Herederos de José Mármol.

En 2005 regresó definitivamente a la casa de su madre en Rafael Calzada, donde construyó su espacio propio y vive hasta hoy rodeada de perros, gatos y gallinas.
Actualmente sobrevive gracias a trabajos ocasionales, ayuda de vecinos y colaboraciones recibidas por redes sociales, mientras sueña con alcanzar una vejez digna.

Andrea Luján Rodríguez

Andrea Luján Rodríguez was born in 1973 in La Clotilde, in the province of Chaco. She grew up in a family environment marked by machismo and violence. From a very young age, she felt an affinity with femininity: she played with girls, plucked her eyebrows, and secretly wore women's clothing. These behaviors led to rejection from her father, who subjected her to beatings and took her to see a psychiatrist when she was in third grade, in the early 1980s.

At the age of 14 or 15, she was expelled from her home and sent alone by train from Sáenz Peña to Buenos Aires. She arrived at Retiro Station on May 1 with no money or belongings and experienced homelessness.

In the mid-1980s and early 1990s, she began becoming part of the travesti community in the southern areas of Greater Buenos Aires. She lived in the homes of compañeras such as Tamara and Alejandra “La Tía” and worked in areas including Camino de Cintura, Turdera, Pavón, and Constitución. During those years, she was subjected to systematic arrests under the police edicts—particularly Articles 2F and 68—and was taken more than 150 times to police stations and holding cells in Llavallol, Temperley, Banfield, and Lomas de Zamora. One of these arrests left her with permanent physical consequences after a police beating fractured her arm.

She worked for two years at Colgate-Palmolive, where she performed cleaning duties and was known as “Pepona,” but eventually resigned in order to continue her transition. Throughout her life, she actively participated in comparsas in southern Greater Buenos Aires, including Los Kamikazes de Don Orione, Maracaná de Burzaco, and Los Herederos de José Mármol.

In 2005, she returned permanently to her mother's home in Rafael Calzada, where she created a space of her own and has lived ever since, surrounded by dogs, cats, and chickens.

Today, she supports herself through occasional jobs, assistance from neighbors, and contributions received through social media, while continuing to dream of reaching old age with dignity.

Andrea Soledad Vargas

  • AV03
  • Persona
  • 1967 - presente

Andrea Vargas nació el 19 de enero de 1967 en la Maternidad Sardá, en el barrio porteño de Parque Patricios. Fue la tercera de cuatro hermanos y creció en el seno de una familia trabajadora junto a sus padres, dos hermanas y un hermano mayor. Recuerda su infancia como una etapa marcada por el afecto familiar y por una temprana expresión de su identidad de género. Desde pequeña encontró en los juegos, la ropa de su madre y las actividades compartidas con sus hermanas formas de reconocerse y expresar una identidad que contrastaba con las expectativas sociales de la época.
Durante la adolescencia comenzó a enfrentar situaciones de discriminación y dificultades para transitar los espacios educativos y sociales. En ese contexto encontró en la lectura y la música ámbitos de interés y expresión personal. Su trayectoria se desarrolló en un período en el que las identidades travestis y trans eran objeto de criminalización y persecución. Como muchas mujeres trans de su generación, fue detenida en numerosas oportunidades en aplicación de los edictos policiales, permaneciendo en comisarías durante días o semanas y sufriendo diversas formas de violencia institucional. Estas experiencias se desarrollaron en paralelo a una vida familiar que procuró preservar, evitando compartir con sus padres las situaciones de violencia que atravesaba.
Las condiciones de exclusión que afectaban a las personas trans limitaron sus posibilidades de acceso al empleo formal. A lo largo de los años trabajó en peluquerías y desempeñó distintas tareas para sostenerse económicamente. También ejerció el trabajo sexual, actividad vinculada a la falta de oportunidades laborales disponibles para gran parte de las mujeres trans de su generación.
Un punto de inflexión en su trayectoria fue el encuentro con Andrés Mateo durante un carnaval en el sur del conurbano bonaerense. Junto a él construyó una vida en común que se extendió por más de tres décadas y conformó una familia. Participó activamente en la crianza de tres hijos, asumiendo las tareas de cuidado, el acompañamiento escolar y la vida cotidiana, consolidando un vínculo afectivo que con el tiempo llevó a que la hija menor la reconociera como su madre.
Durante esos años desarrolló una trayectoria como acompañante de personas mayores, actividad que inició a partir de la experiencia de cuidado de su compañero durante una enfermedad prolongada. Desde entonces continúa desempeñándose en ese ámbito, al que considera una forma de cuidado y compromiso con otras personas. Paralelamente incorporó el tejido como una práctica creativa y de expresión personal, elaborando prendas para familiares y personas cercanas.
Tras la sanción de la Ley de Identidad de Género fortaleció su participación en espacios de memoria y organización comunitaria del colectivo trans. Colaboró en actividades de sensibilización sobre diversidad en escuelas secundarias del municipio de Ezeiza y participa en iniciativas orientadas a preservar la memoria de las personas trans mayores y a promover el acceso a derechos. Actualmente reside en Ezeiza, donde continúa desarrollando tareas de cuidado, participa en espacios comunitarios y comparte su vida con su familia, contribuyendo a la construcción de memoria colectiva y al reconocimiento de las trayectorias de las personas travestis y trans en la Argentina.

Andrea Vargas was born on January 19, 1967, at Sardá Maternity Hospital, in the Parque Patricios neighborhood of the City of Buenos Aires. She was the third of four siblings and grew up in a working-class family with her parents, two sisters, and an older brother. She remembers her childhood as a period marked by family affection and an early expression of her gender identity. From a young age, she found in games, wearing her mother's clothes, and activities shared with her sisters ways of recognizing herself and expressing an identity that contrasted with the social expectations of the time.

During adolescence, she began facing discrimination and difficulties navigating educational and social spaces. In this context, she found in reading and music areas of personal interest and self-expression. Her life trajectory unfolded during a period when travesti and trans identities were subject to criminalization and persecution. Like many trans women of her generation, she was arrested numerous times under the police edicts, spending days or weeks in police stations and experiencing various forms of institutional violence. These experiences unfolded alongside a family life that she sought to preserve, choosing not to share with her parents the situations of violence she was experiencing.

The conditions of exclusion affecting trans people limited their opportunities to access formal employment. Over the years, she worked in hair salons and performed various jobs to support herself financially. She also engaged in sex work, an activity closely linked to the lack of employment opportunities available to many trans women of her generation.

A turning point in her life trajectory was meeting Andrés Mateo during a carnival in the southern area of Greater Buenos Aires. Together, they built a life that lasted for more than three decades and formed a family. She actively participated in raising three children, taking responsibility for caregiving, supporting their education, and sharing in everyday life. Over time, this emotional bond led the youngest daughter to recognize her as her mother.

During those years, she developed a career as a caregiver for older adults, an occupation she began after caring for her partner during a prolonged illness. She has continued working in this field ever since, which she regards as a form of care and commitment to others. At the same time, she took up knitting as a creative practice and means of personal expression, making garments for family members and people close to her.

Following the enactment of the Gender Identity Law, she strengthened her participation in spaces dedicated to memory and community organizing within the trans community. She collaborated in diversity-awareness activities at secondary schools in the municipality of Ezeiza and participates in initiatives aimed at preserving the memory of older trans people and promoting access to rights. She currently lives in Ezeiza, where she continues her caregiving work, participates in community spaces, and shares her life with her family, contributing to the construction of collective memory and to the recognition of the life trajectories of travesti and trans people in Argentina.

Beatriz Herrera

  • BH01
  • Persona
  • 1976 - presente

Beatriz Herrera, conocida como “Betty” o “La Betty”, nació el 16 de marzo de 1976 en la Ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia de origen santiagueño de clase trabajadora. Creció junto a su hermana en un hogar marcado por el trabajo y el esfuerzo familiar: su madre se desempeñó como enfermera y su padre como encargado de edificio. Cursó la educación primaria en la escuela pública y tuvo trayectorias intermitentes en la educación secundaria, atravesadas por las condiciones económicas familiares y el fallecimiento de su padre en 1996, situación que la llevó a incorporarse tempranamente al mundo laboral.

Beatriz Herrera, known as “Betty” or “La Betty,” was born on March 16, 1976, in the City of Buenos Aires, into a working-class family of Santiago del Estero origin. She grew up with her sister in a household shaped by hard work and family effort: her mother worked as a nurse and her father as a building superintendent. She attended public primary school and had an intermittent secondary education, affected by her family's economic circumstances and the death of her father in 1996, which led her to enter the workforce at an early age.

During her youth, she held various jobs in kiosks, hair salons, and food-service establishments. In the early 1990s, she began studying nursing at the Argentine Red Cross, but later discontinued her studies. During those years, she became involved in social spaces within the sexual diversity community in the City of Buenos Aires, particularly in the bar and nightclub scene, including venues such as Bunker, where she established relationships that became part of her emotional and community support network. It was within this context that she was given the name “La Betty,” which she adopted as her own.

Her gender identity was a process that she publicly consolidated in 2020, following a journey shaped by aesthetic expectations and hegemonic norms that have historically affected trans people. Her experience reflects broader transformations in the ways people within Argentina's travesti-trans community have named and recognized themselves.

In 2006, she began working as a self-taught makeup artist, a profession she practiced for approximately two decades in television, theater, film, and photography. Her work included both commercial productions and collaborations with other trans people, creating a space for learning, professional development, and collective growth.

She became involved with ATTTA (Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders of Argentina) in 2010, marking the beginning of her activism in the fields of human rights and sexual diversity. Through these connections, in 2017 she obtained her first formal job at Línea 144, then operating under the National Institute for Women, where she provided assistance and support to women experiencing violence. During this period, she resumed and completed her secondary education, in a context marked by the death of her mother in 2019.

Later, in 2023, she joined Fundación Huésped as a health promoter for the “TRANSformá tu Salud” project, aimed at the trans population. In 2024, she began working at the Trans Memory Archive, an organization dedicated to preserving the histories and experiences of the travesti-trans community in Argentina.

Throughout her life trajectory, she experienced discrimination, institutional violence, and arbitrary detention, within the framework of state policies and social practices that historically criminalized travesti and trans identities. These conditions coexisted with the development of networks of care, affection, and collective organizing that proved fundamental to her journey.

Today, she continues to participate in community spaces and organizations connected to sexual diversity, bringing together her professional, activist, and community experience in the promotion of rights and the strengthening of collective travesti-trans memory.

Durante su juventud transitó diversos empleos en kioscos, peluquerías y espacios gastronómicos. A comienzos de la década de 1990 inició estudios de enfermería en la Cruz Roja, que luego abandonó. En esos años comenzó a vincularse con espacios de sociabilidad de la diversidad sexual en la Ciudad de Buenos Aires, particularmente en el circuito de bares y discotecas como Bunker, donde estableció lazos que configuraron su red afectiva y comunitaria. En ese contexto recibió el nombre “La Betty”, que adoptó como propio.

Su identidad de género fue un proceso que consolidó públicamente en 2020, luego de un recorrido atravesado por los mandatos estéticos y las normas hegemónicas que históricamente condicionaron a las personas trans. Su experiencia da cuenta de las transformaciones en las formas de nombrarse y reconocerse dentro de la comunidad travesti-trans en Argentina.

En 2006 comenzó a desarrollarse como maquilladora de manera autodidacta, oficio que ejerció durante aproximadamente dos décadas en ámbitos de televisión, teatro, cine y fotografía. Su trabajo incluyó tanto producciones comerciales como colaboraciones con otras personas trans, constituyendo un espacio de formación y crecimiento colectivo.

Su participación en la organización ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) se inició en 2010, marcando el comienzo de su militancia en el campo de los derechos humanos y la diversidad sexual. A partir de estos vínculos accedió en 2017 a su primer empleo formal en la Línea 144 del entonces Instituto Nacional de las Mujeres, donde se desempeñó en tareas de atención y asistencia a mujeres en situación de violencia. En ese período retomó y finalizó sus estudios secundarios, en un contexto atravesado por el fallecimiento de su madre en 2019.

Posteriormente, en 2023, se incorporó a Fundación Huésped como promotora de salud en el proyecto “TRANSformá tu Salud”, orientado a la población trans. En 2024 comenzó a trabajar en el Archivo de la Memoria Trans, espacio vinculado a la preservación de las historias y experiencias del colectivo travesti-trans en Argentina.

A lo largo de su trayectoria, su vida estuvo atravesada por experiencias de discriminación, violencia institucional y detenciones arbitrarias, en el marco de políticas estatales y prácticas sociales que históricamente criminalizaron las identidades travestis y trans. Estas condiciones coexistieron con la construcción de redes de cuidado, afecto y organización colectiva que resultaron fundamentales en su recorrido.

En la actualidad, continúa participando en espacios comunitarios y organizaciones vinculadas a la diversidad sexual, articulando su experiencia laboral, militante y comunitaria en la promoción de derechos y el fortalecimiento de la memoria colectiva travesti-trans.

Belén Abigaíl Saravia

  • BS01
  • Persona
  • 1968 - presente

Belén Abigail Saravia, conocida como “La Turka”, nació el 24 de diciembre de 1968 en el Hospital Penna de la Ciudad de Buenos Aires, aunque ella misma expresa dudas sobre la exactitud de esa fecha. Creció en el barrio de Pompeya, en la Villa 1-11-14, y posteriormente residió en Villa Jardín y en Hudson, donde convivió con su hermana y su cuñado. Se crió en un entorno familiar atravesado por la violencia ejercida por su padre, junto a su madre y su hermana, siendo su madre una figura de sostén que la acompañó en distintos momentos de su vida.
Desde la infancia manifestó su identidad de género, lo que derivó en experiencias tempranas de discriminación en el ámbito escolar. Durante esos años también atravesó situaciones de abuso sexual en el ámbito intrafamiliar y por parte de adultos vinculados a instituciones, sin contar con respuestas de protección adecuadas. Su madre gestionó instancias de atención psicológica, constituyendo uno de los pocos apoyos en ese período.
A los 13 años comenzó a vincularse con espacios de sociabilidad travesti/trans, como el boliche “Confusión”, en la Ciudad de Buenos Aires. En la adolescencia entabló vínculos con otras mujeres trans que influyeron en su trayectoria, en particular con “Micaela”, a quien reconoce como una referencia afectiva y de aprendizaje en la vida en la calle. A los 19 años inició tratamientos hormonales y posteriormente participó en prácticas de aplicación de silicona industrial de manera casera, en un contexto de acceso limitado a la salud, lo que derivó en consecuencias físicas que persisten en la actualidad.
Durante las décadas de 1980 y 1990 desarrolló su actividad laboral principalmente en el trabajo sexual en la vía pública, en distintas zonas de la Ciudad de Buenos Aires. En ese período fue objeto de reiteradas detenciones, violencia institucional, abusos y persecución policial, en el marco de la criminalización sistemática de las identidades travestis y trans, incluso en años posteriores al retorno democrático.
Paralelamente, participó en espacios culturales como la comparsa “Los Fantoches de San Cristóbal”, donde encontró instancias de expresión y sociabilidad. A lo largo de su vida sostuvo vínculos afectivos diversos y, en la actualidad, convive con su pareja, Jonathan, con quien comparte su vida desde hace varios años.
Con los ingresos obtenidos a lo largo de su trayectoria, logró adquirir un terreno y construir su vivienda, donde reside actualmente, contribuyendo también al sostenimiento económico de su familia de origen. En su vida adulta mantiene una vinculación con el activismo desde una perspectiva personal, valorando los avances en materia de derechos, como la Ley de Identidad de Género, y reflexionando sobre los alcances y límites de las políticas de reparación.
En la actualidad, Belén Abigail Saravia organiza su vida en torno a su hogar, su pareja y su entorno afectivo, mientras convive con dolencias físicas asociadas a intervenciones realizadas en contextos de exclusión del sistema de salud. Continúa desarrollando su vida cotidiana con el objetivo de sostener condiciones de bienestar y acompañamiento en su entorno cercano.

Belén Abigail Saravia, known as “La Turka,” was born on December 24, 1968, at Penna Hospital in the City of Buenos Aires, although she herself expresses doubts about the accuracy of this date. She grew up in the Pompeya neighborhood, in Villa 1-11-14, and later lived in Villa Jardín and Hudson, where she shared a home with her sister and brother-in-law. She was raised in a family environment marked by violence perpetrated by her father, alongside her mother and sister. Her mother was an important source of support who accompanied her through different stages of her life.

From childhood, she expressed her gender identity, which led to early experiences of discrimination at school. During those years, she also experienced sexual abuse within her family and by adults connected to institutions, without receiving adequate protection or support. Her mother arranged for her to receive psychological care, becoming one of the few sources of support available to her during that period.

At the age of 13, she began becoming involved in travesti/trans social spaces, including the nightclub “Confusión” in the City of Buenos Aires. During adolescence, she formed relationships with other trans women who influenced her life trajectory, particularly “Micaela,” whom she recognizes as an important emotional reference and as someone from whom she learned about life on the streets. At the age of 19, she began hormone treatments and later participated in the informal, home-based practice of injecting industrial silicone, in a context of limited access to healthcare. These procedures resulted in physical consequences that continue to affect her today.

During the 1980s and 1990s, she worked primarily in street-based sex work in different areas of the City of Buenos Aires. During this period, she was repeatedly detained and subjected to institutional violence, abuse, and police persecution, within a context of systematic criminalization of travesti and trans identities, including during the years following the return to democracy.

At the same time, she participated in cultural spaces such as the “Los Fantoches de San Cristóbal” comparsa, where she found opportunities for self-expression and social interaction. Throughout her life, she maintained a variety of emotional relationships and currently lives with her partner, Jonathan, with whom she has shared her life for several years.

With the income she earned throughout her working life, she was able to purchase a plot of land and build her own home, where she currently lives. She also contributed to the financial support of her family of origin. As an adult, she has maintained a personal connection to activism, valuing advances in rights, such as the Gender Identity Law, while reflecting on the scope and limitations of reparation policies.

Today, Belén Abigail Saravia's life revolves around her home, her partner, and her emotional support network, while she lives with physical conditions associated with interventions carried out in contexts of exclusion from the healthcare system. She continues her everyday life with the aim of maintaining conditions of well-being and support within her close community.