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Registro de autoridad
Activista por los DD.HH

Adriana Orus

  • AO01
  • Persona
  • 1968 - presente

Adriana Orus nació el 5 de agosto de 1968 en la Ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia de clase media integrada por un padre médico, una madre trabajadora del sistema hospitalario y sus hermanos, en el contexto de una familia ensamblada. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Benito Nazar durante los años de la última dictadura militar. Desde la infancia expresó una identidad de género femenina, situación que dio lugar a experiencias de hostigamiento y discriminación por parte de compañeros y docentes. Durante la adolescencia reconoció su atracción hacia otros varones y encontró en la música, el piano, la costura y el bordado espacios de expresión y desarrollo personal.
Al finalizar la escuela secundaria inició estudios de Medicina y Radiología, en consonancia con las expectativas familiares, y se formó como técnica radióloga en el Hospital María Curie. Paralelamente estudió modelaje y, al cumplir la mayoría de edad, comenzó a frecuentar espacios de sociabilidad gay de la Ciudad de Buenos Aires, donde conoció el transformismo, la Iglesia Metropolitana y una comunidad que acompañó su proceso de construcción identitaria. Hacia los 19 años decidió independizarse e iniciar su transición de género.
Durante las décadas de 1980 y 1990 atravesó reiteradas detenciones policiales, persecución y otras formas de violencia institucional vinculadas a la aplicación de los edictos policiales que criminalizaban las identidades travestis y trans. En ese contexto desarrolló distintas estrategias de subsistencia, entre ellas el trabajo como transformista, el trabajo en departamentos privados y el trabajo sexual, actividades que le permitieron sostener económicamente su transición y acceder a una mayor autonomía. En esos años conoció a Johana, una de sus primeras referentes trans, e inició tratamientos hormonales y aplicaciones de silicona, prácticas extendidas dentro de la comunidad trans de la época. También participó de los corsos de carnaval como espacios de encuentro y cuidado colectivo, mientras desarrolló una trayectoria en el diseño y confección de vestuario, elaborando sus propias creaciones y trabajando junto al diseñador José Luis Ferrando en producciones teatrales y televisivas. Asimismo, acompañó las primeras acciones colectivas por los derechos de las personas trans y participó en manifestaciones por la derogación de los edictos policiales junto a referentes del movimiento.
Tras el fallecimiento de su madre, a fines de 1999, se radicó en Moreno, donde construyó su vivienda y desarrolló un emprendimiento de costura y bordado que con el tiempo se consolidó como una pequeña empresa generadora de empleo para habitantes de la zona. Posteriormente trasladó parte de su actividad a Paraguay durante dos años, experiencia que amplió su formación en el oficio, antes de regresar de manera definitiva a la Argentina. Con la sanción de la Ley de Identidad de Género regularizó su documentación, hecho que reconoce como un hito en el acceso a derechos para las personas trans. En la actualidad continúa al frente de su taller textil, permanece vinculada a espacios comunitarios de la diversidad y comparte su vida con su pareja, un hombre trans, y la hija de él, con quienes conformó una familia.

Alejandra Analía Carmona

  • AC02
  • Persona
  • 1956 - presente

Alejandra Analía Carmona nació el 28 de febrero de 1956. Creció en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia trabajadora que acompañó desde temprano su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia construyó vínculos con otras personas travestis y trans de su barrio, conformando redes de amistad y cuidado que perduraron a lo largo de su vida. En esos años encontró en los carnavales y las comparsas un espacio de encuentro, sociabilidad y expresión, donde pudo participar de desfiles y compartir experiencias con otras compañeras.
Su juventud transcurrió en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Durante la última dictadura cívico-militar y los años posteriores fue víctima de reiteradas detenciones arbitrarias, hostigamiento policial y violencia institucional, atravesando numerosas permanencias en comisarías y en la cárcel de Devoto como consecuencia de la aplicación de los edictos policiales. Estas experiencias formaron parte de las condiciones de vida impuestas a una generación de mujeres trans, que desarrolló estrategias de supervivencia y fortaleció redes comunitarias frente a la exclusión social y la persecución estatal.
A lo largo de su trayectoria desempeñó diversas actividades laborales. Se formó como cocinera y trabajó en restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires, donde asumió puestos de responsabilidad. También ejerció el trabajo sexual durante varios años, en un contexto de exclusión sistemática del mercado laboral formal para las personas trans. Más adelante desarrolló tareas de cuidado de niñas y niños en su hogar, convirtiéndose en una referente reconocida por familias de su comunidad.
La vida afectiva y familiar ocupó un lugar central en su trayectoria. Tras un primer matrimonio, compartió diecisiete años de vida con quien considera su compañero de vida hasta el fallecimiento de este. Junto a él asumió la crianza de Cristian Javier, sobrino de su pareja, quien posteriormente quedó bajo su tutela legal. Asimismo, sostuvo vínculos de cuidado con sobrinos, sobrinas, nietas y nietos, consolidando una extensa red familiar y afectiva.
La sanción de la Ley de Identidad de Género significó para Alejandra el acceso al reconocimiento legal de su identidad, poniendo fin a años de obstáculos y situaciones de discriminación en el ejercicio de derechos. Eligió el nombre Alejandra Analía como homenaje a dos de sus sobrinas. En los últimos años recibió reconocimientos por su trayectoria y por su aporte a la comunidad trans, participando en iniciativas impulsadas por el municipio de Avellaneda dirigidas a visibilizar las experiencias de las personas trans mayores.
Actualmente se desempeña como promotora de salud en el sistema público de Avellaneda, donde acompaña a personas trans y de la diversidad sexual en el acceso a derechos y al sistema sanitario. Continúa participando de espacios comunitarios y sosteniendo los vínculos construidos durante décadas con otras mujeres trans, contribuyendo a preservar la memoria colectiva y las redes de cuidado de su comunidad.

Brenda Ornella Vivanco

  • BV01
  • Persona
  • 1969 - 1992

Brenda Ornella Vivanco nació el 28 de marzo de 1969 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en el seno de una familia numerosa compuesta por sus padres y once hijos e hijas, siendo ella la menor. Durante su infancia cursó la escuela primaria en esa ciudad, completando hasta quinto y sexto grado en modalidad nocturna. En 1980, alrededor de los once años, su familia se trasladó a Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires, en relación con la actividad laboral de su padre en el ámbito portuario. No finalizó sus estudios secundarios.
Desde temprana edad tuvo conciencia de su identidad de género, proceso que se desarrolló en un entorno familiar donde encontró comprensión principalmente en su madre, mientras que su padre no acompañó ese recorrido. A comienzos de la década de 1990 consolidó su transición en el marco de un viaje a Europa, donde residió durante períodos breves en París y Roma. Allí ejerció el trabajo sexual y experimentó condiciones de mayor libertad en relación con el contexto argentino de la época. A su regreso, continuó desempeñándose en el trabajo sexual en distintas zonas del sur del conurbano bonaerense, como Wilde, San Francisco Solano y Florencio Varela, y realizó diversas intervenciones corporales a lo largo de los años.
Su trayectoria estuvo atravesada por la violencia institucional ejercida en el marco de los edictos policiales, que implicaron reiteradas detenciones y períodos de privación de la libertad. En ese mismo contexto, participó en comparsas de carnaval en la zona sur, espacios que habilitaban formas de sociabilidad y expresión. A comienzos de los años noventa se involucró en el activismo travesti-trans, integrando la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), donde se desempeñó como coordinadora de Zona Sur. Desde ese espacio participó en movilizaciones entre Plaza de Mayo y el Congreso de la Nación en reclamo por la derogación de los edictos policiales.
Su historia familiar estuvo marcada por la presencia de sus hermanas Gina, Peggy y Gilda, también travestis, con quienes compartió experiencias de vida. La muerte de Gina en 1992, en un hecho que la familia vincula a la violencia policial y que no fue esclarecido judicialmente, así como los posteriores fallecimientos de Peggy y Gilda, incidieron en la transformación del entramado familiar. A lo largo de su vida, Brenda construyó redes de cuidado con otras mujeres trans, acompañando a generaciones más jóvenes y transmitiendo saberes vinculados a la supervivencia en contextos de exclusión.
En su adultez fue testigo y partícipe de transformaciones legales relevantes, como la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género, que impactaron en el reconocimiento de derechos. En la actualidad reside en San Francisco Solano, donde trabaja de manera independiente. Participa junto a otras compañeras en el reclamo por una reparación histórica para personas trans adultas mayores, en articulación con procesos colectivos orientados al reconocimiento de las violencias ejercidas por el Estado y a la garantía de condiciones de vida dignas en la vejez.

Cinthia Mabel Sale Igarzábal

  • CS02
  • Persona
  • 1967 - presente

Cinthia nació el 21 de diciembre de 1967 en la ciudad de Catriel, provincia de Río Negro, Argentina. Su trayectoria vital se inscribe en los procesos históricos que atravesaron las personas travestis y trans en el país durante las décadas de 1980 y 1990, en un contexto de fuerte exclusión social, criminalización y ausencia de políticas públicas de acceso a derechos básicos.
Durante su adolescencia tardía y juventud comenzó a construir su identidad de género en un escenario marcado por la falta de acceso a información y a sistemas de salud adecuados. Entre los 19 y los 22 años se sometió a múltiples intervenciones con silicona industrial líquida, realizadas en condiciones precarias y sin supervisión médica. Estas prácticas, extendidas en la época ante la inexistencia de alternativas seguras, le generaron complicaciones de salud a largo plazo, incluyendo infecciones, endurecimientos y afecciones sistémicas. Estas experiencias se incorporan posteriormente a su recorrido militante, desde donde aborda la problemática del acceso a la salud para personas trans.
En su juventud y adultez temprana atravesó relaciones afectivas en contextos de desigualdad y violencia de género. Una de ellas, con un integrante de la Policía Bonaerense, se desarrolló en un clima de control, hostigamiento y agresiones físicas, en un período previo a la existencia de dispositivos institucionales de protección. La relación finalizó tras episodios de violencia que la llevaron a desplazarse de su lugar de residencia por motivos de seguridad. Posteriormente, la muerte de su expareja en un procedimiento policial incidió en su trayectoria personal.
En paralelo, desarrolló estrategias de subsistencia vinculadas al trabajo sexual en la vía pública, en un contexto de persecución policial, detenciones arbitrarias y prácticas de extorsión. Estas experiencias favorecieron su acercamiento a espacios de organización colectiva. Se integró a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), donde participó en acciones de promoción de la salud, formación y acompañamiento comunitario. Asimismo, articuló su militancia con la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporando una perspectiva de derechos laborales.
A lo largo de su recorrido participó en talleres de formación y proyectos de economía social, así como en iniciativas territoriales vinculadas a políticas públicas locales. Con el tiempo, se consolidó como promotora de salud comunitaria, rol que desempeña en la actualidad en el municipio de Avellaneda, donde trabaja en tareas de prevención, acompañamiento y acceso a derechos.
Su trayectoria se encuentra atravesada por la construcción de redes comunitarias y de memoria colectiva, en diálogo con otras activistas travestis y trans. En ese marco, ha participado en espacios de reflexión y debate sobre salud, derechos y reparación histórica. En el presente, continúa desarrollando actividades vinculadas a la promoción de la salud y la militancia comunitaria, aportando desde su experiencia a los procesos de organización y memoria del colectivo travesti-trans en Argentina.

Claudia Fabiana Rosa Ghisolfo

  • CG01
  • Persona
  • 1970 - presente

Claudia Fabiana Rosa Ghisolfo nació el 9 de noviembre de 1970 en Quilmes, provincia de Buenos Aires, y creció entre Quilmes y Ezpeleta en el seno de una familia conformada por su madre, Rosa Alarcón, su padre y sus hermanos. Desde su infancia manifestó una identidad femenina, encontrando en su madre una figura de acompañamiento en un contexto social marcado por la escasa aceptación de las identidades trans. Cursó el nivel inicial y la escuela primaria en Quilmes, e inició estudios secundarios que no pudo completar.
A los 14 años comenzó su trayectoria laboral junto a su padre en una estación de servicio. Posteriormente se desempeñó en diversos ámbitos, como depósitos, supermercados, fábricas y comercios gastronómicos. Su recorrido estuvo atravesado por situaciones reiteradas de discriminación vinculadas a su expresión de género, que derivaron en despidos y en la necesidad de realizar reclamos judiciales. En paralelo, llevó adelante distintos procesos de formación a través de cursos y aprendizajes laborales.
Durante su adolescencia estableció vínculos con otras personas trans que influyeron en su trayectoria, entre ellas Karina Baleandi, referente significativa por su visibilidad y acceso a derechos en un período de fuerte exclusión. En las décadas de 1980 y 1990 vivió experiencias de persecución policial, razzias y violencia institucional, en el marco de normativas que criminalizaban a las identidades travestis y trans. En ese contexto, y tras conflictos familiares asociados a su identidad, se independizó alrededor de los 22 años, iniciando la construcción de su vivienda, de la cual es propietaria. A los 25 años comenzó su transición de género mediante intervenciones corporales, proceso que formó parte de la afirmación de su identidad.
A lo largo de su vida sostuvo vínculos familiares y comunitarios significativos. Mantuvo una relación cercana con su madre y con su hermana trans, Débora, y asumió tareas de cuidado tanto de sus hermanas menores como de sus padres durante su vejez y enfermedad. Participó en acciones colectivas por los derechos de las personas trans junto a la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), colaborando en la recolección de firmas para la sanción de la Ley de Identidad de Género. La aprobación de esta normativa posibilitó el acceso a documentación acorde a su identidad.
Asimismo, recorrió distintas regiones del país, incluyendo provincias del norte y la Patagonia. En la actualidad continúa sosteniendo vínculos comunitarios y participando en espacios vinculados a la defensa de los derechos de las personas trans, reafirmando su trayectoria en articulación con los procesos históricos y sociales que atravesaron a su generación.

Gabriela Alejandra Rodríguez

  • GR01
  • Persona
  • 1968 - presente

Gabriela A. Rodríguez nació en 1968 y pasó su primera infancia en Susana, provincia de Santa Fe. Desde temprana edad manifestó una identidad femenina, encontrando acompañamiento y comprensión en personas cercanas, entre ellas la familia de su amigo Víctor y Vilma, a quien reconoce como una referente espiritual. Durante su adolescencia mantuvo su vínculo con la fe católica desde una experiencia personal, aunque a los 13 años decidió dejar de confesarse tras una situación negativa con un sacerdote.
Durante esos años residió en distintas localidades, entre ellas General Alvear, Tucumán y finalmente Ezpeleta/Berazategui, donde completó sus estudios secundarios. A los 15 años conoció a Marcela, una referente fundamental en su trayectoria, quien la acompañó en sus primeros pasos de construcción de su identidad femenina y le transmitió conocimientos vinculados al maquillaje, la vestimenta y las formas de expresión de género. En ese período comenzó a utilizar hormonas disponibles en la época y recibió el apodo de “La Escándalo”, otorgado por Neri en referencia a su forma de presentarse públicamente.
A los 16 años, mientras trabajaba en una juguetería de Berazategui, confeccionó junto a Teresa su primer vestuario para participar en la comparsa Los Vacantes. Entre 1985 y 1993 formó parte de los carnavales y espacios de expresión popular de la zona sur del conurbano bonaerense. En esos ámbitos construyó redes afectivas y comunitarias, entre ellas el vínculo con Liliana, a quien reconoce como su “mamá del corazón” y parte de su familia elegida.
Durante su juventud atravesó situaciones de persecución policial vinculadas a su identidad de género, incluyendo detenciones bajo normativas represivas vigentes en ese período. Al mismo tiempo desarrolló una trayectoria laboral que incluyó trabajos en comercios y, posteriormente, su ingreso al Correo Argentino, donde permaneció aproximadamente una década. Durante esos años sostuvo también una relación afectiva con Rubén, con quien proyectó una vida en común.
En la década de 1990 participó en espacios iniciales de organización del movimiento trans junto a referentes como Claudia Pía Baudracco y Mariana Montecinos. Posteriormente profundizó su formación profesional: cursó el Profesorado de Ciencias Económicas y estudió cocina profesional, desarrollando una trayectoria como chef y organizadora de eventos a través de su emprendimiento “Lola Eventos”. También trabajó en una escuela francesa de hotelería y generó oportunidades laborales para otras compañeras.
Luego del fallecimiento de su madre inició un proceso terapéutico y continuó fortaleciendo sus vínculos familiares y comunitarios. En 2018 comenzó a atravesar una disminución progresiva de su visión, posteriormente diagnosticada como vasculitis retinal bilateral oclusiva severa, una enfermedad autoinmune que modificó sus actividades cotidianas.
Actualmente reside en la zona sur del Gran Buenos Aires y participa activamente en el Archivo de la Memoria Trans, donde comparte sus experiencias, fotografías y recuerdos como parte de la construcción colectiva de la memoria trans argentina. Continúa fortaleciendo los vínculos con sus compañeras y con las redes afectivas que forman parte de su trayectoria.

Laura Mikaela Gallardo

  • LG01
  • Persona
  • 1972 - presente

Laura Mikaela Gallardo nació el 9 de noviembre de 1972 en un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe. Durante su infancia y adolescencia inició un proceso de construcción de su identidad de género en un contexto social caracterizado por la falta de reconocimiento y derechos para las personas trans. A los 14 años comenzó su transición y, durante ese período, transitó distintas localidades, entre ellas la ciudad de Santa Fe, Catamarca y San Nicolás, en búsqueda de espacios donde pudiera desarrollar su vida de acuerdo con su identidad.
A los 16 años asumió el cuidado de Alejandro, un bebé que pasó a formar parte central de su trayectoria personal. Desde entonces sostuvo su crianza y acompañamiento, procurando garantizar su bienestar y educación en un contexto atravesado por dificultades económicas y sociales. Esta responsabilidad fue un eje significativo en sus decisiones personales y laborales.
Durante la década de 1990 se radicó en el conurbano bonaerense. En Berazategui contó con el acompañamiento de Marilyn, una amiga trans que la recibió y la acompañó en una nueva etapa de su vida. Como muchas mujeres trans de su generación, ante las restricciones para acceder al empleo formal recurrió al trabajo sexual como estrategia de subsistencia. En esos años atravesó situaciones de persecución policial, detenciones y violencia institucional, en un período marcado por la criminalización de las identidades trans.
En 1996 conoció a Raúl en el boliche Fénix, con quien inició una relación afectiva que continúa hasta la actualidad. Durante esos años mantuvo también un vínculo constante con Alejandro, a quien visitaba en Santa Fe y acompañaba en su desarrollo.
En octubre de 2000 decidió dejar el trabajo sexual y, junto a Raúl, se trasladó a Florencio Varela, donde inició una nueva etapa vinculada al trabajo independiente y la construcción de un proyecto de vida estable. Participó en redes comunitarias de intercambio, realizó diversas actividades laborales y desarrolló emprendimientos comerciales vinculados a la venta por catálogo, que posteriormente dieron lugar a un negocio propio de blanquería y lencería.
Laura también participó en espacios de organización social. Formó parte del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón y estuvo presente el 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón, durante la jornada en la que fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Posteriormente completó sus estudios primarios y secundarios y continuó con procesos de formación.
En 2010 contrajo matrimonio con Raúl tras la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. En 2012 accedió a la rectificación registral de su identidad a partir de la Ley de Identidad de Género. Desde 2014 trabaja como administrativa en la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de Florencio Varela y participa en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), junto a referentes del movimiento trans como Marcela Romero y Claudia Pía Baudracco, desarrollando acciones vinculadas a la ampliación y defensa de derechos de las personas trans.

Mariel Fernanda Valenzuela

  • MV01
  • Persona
  • 1972 - presente

Mariel Fernanda Valenzuela nació el 23 de marzo de 1972 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de origen correntino integrada por sus padres y tres hermanos. Desde su infancia manifestó una identificación temprana con el universo femenino y, a los nueve años, comenzó a vincularse con mujeres trans de su entorno barrial. A los diez años conoció a Charly, a quien reconoce como una figura central en su trayectoria y como su “madre trans”. Con el acompañamiento de su familia, especialmente de su madre Benita, inició su proceso de afirmación de género y comenzó a hormonizarse en una etapa temprana de su vida.
Su infancia y adolescencia transcurrieron en un contexto de fuerte persecución hacia las personas travestis y trans, lo que implicó detenciones policiales, razzias en espacios públicos y situaciones reiteradas de discriminación. En ese marco, encontró en los carnavales, los corsos y los espacios de sociabilidad nocturna ámbitos de pertenencia y expresión. Participó en comparsas del sur del Gran Buenos Aires, donde desarrolló habilidades para la confección de vestuario, tocados y espaldares, construyendo de manera artesanal sus presentaciones. Estas experiencias artísticas constituyeron un espacio sostenido de afirmación identitaria.
A los 18 años interrumpió sus estudios secundarios, que cursaba en horario nocturno, para incorporarse al mercado de trabajo. Ingresó a un frigorífico, donde desarrolló una trayectoria laboral de más de tres décadas en un contexto poco frecuente para mujeres trans de su generación. Durante ese período atravesó situaciones de hostilidad y prejuicio, al tiempo que estableció vínculos laborales que le permitieron sostener su empleo. Accedió a la jubilación tras 33 años de trabajo en condiciones insalubres.
De manera paralela, participó en movilizaciones y acciones colectivas por el reconocimiento de los derechos de las personas travestis y trans, en un contexto de creciente organización del colectivo. Tras la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, realizó su cambio registral con el acompañamiento de su ámbito laboral.
A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos y redes de sociabilidad dentro de la comunidad trans, compartiendo espacios culturales, festivos y comunitarios. La relación con su madre, a quien acompañó especialmente durante su vejez y enfermedad, ocupó un lugar central en su trayectoria.
Luego de su jubilación inició una nueva etapa vinculada a la participación comunitaria. Se integró a espacios colectivos como Kumas y al Archivo de la Memoria Trans, donde contribuye con su testimonio a la preservación de las memorias travestis y trans. También retomó instancias de formación en el Bachillerato Popular Mocha Celis. Actualmente reside en la provincia de Buenos Aires, donde sostiene su participación en actividades comunitarias, culturales y de memoria, al tiempo que desarrolla actividades personales vinculadas a la crianza de animales y la vida cotidiana.

Perla Ámbar Gómez

  • PG03
  • Persona
  • 1969 - presente

Perla Ámbar Gómez nació el 20 de noviembre de 1969 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Fue la mayor de diez hermanos y creció en la localidad de Alejandro Korn, donde cursó sus estudios primarios y parte de la escuela secundaria. Como hermana mayor asumió desde temprana edad responsabilidades de cuidado dentro de su familia, especialmente cuando su padre dejó de trabajar y su madre pasó a sostener económicamente el hogar. Ya en la adultez completó sus estudios secundarios en Berazategui, concretando un objetivo personal postergado durante años.
Desde la infancia percibió que su identidad de género no se correspondía con las expectativas sociales de la época. Sus primeras experiencias estuvieron atravesadas por interrogantes sobre sí misma y por situaciones de discriminación vinculadas a su expresión de género. Durante la adolescencia inició un proceso de búsqueda personal que se vio enriquecido por el encuentro con travestis y mujeres trans de su entorno, quienes se convirtieron en referencias fundamentales para la construcción de su identidad. Hacia los 24 años comenzó tratamientos hormonales y asumió públicamente su identidad como Perla, decisión que sostuvo frente a su familia y a su comunidad. En ese período conoció a Cuqui, amiga travesti que desempeñó un papel central en su vida y le sugirió el nombre Perla, inspirado en la telenovela Perla Negra.
Su trayectoria se desarrolló en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Fue víctima de persecución policial, detenciones arbitrarias y otras formas de violencia institucional derivadas de la aplicación de normas contravencionales que sancionaban la expresión de género. Asimismo, enfrentó obstáculos para acceder a la vivienda, al empleo y a distintos servicios, situaciones que reflejan las condiciones de exclusión que afectaron históricamente a las personas travestis y trans en la Argentina.
A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos significativos y encontró en las redes de amistad una forma de cuidado y pertenencia. Estas relaciones adquirieron especial importancia en distintos momentos de vulnerabilidad, entre ellos el incendio de la vivienda familiar, que implicó la pérdida de sus pertenencias y profundizó sus dificultades económicas. Las amistades y la comunidad trans constituyeron entonces una red de apoyo fundamental.
Con el reconocimiento legal de la identidad de género y el avance de las políticas de ampliación de derechos fortaleció su participación en espacios comunitarios y de militancia vinculados a la promoción de los derechos de las personas trans. Desde allí acompaña iniciativas relacionadas con la inclusión laboral, el acceso a derechos y las políticas de reparación histórica, articulando su experiencia personal con los procesos colectivos de organización de la comunidad travesti-trans.
Actualmente reside en el sur del Gran Buenos Aires. Continúa vinculada a espacios comunitarios, busca nuevas oportunidades laborales y sostiene un proyecto de vida centrado en la autonomía, el cuidado de sus animales y el acompañamiento de otras personas, contribuyendo desde su experiencia a la construcción de redes de solidaridad y memoria colectiva.

Sasha Solano Tacuche

  • SS04
  • Persona
  • 1969 - presente

Sasha Solano Tacuche nació el 28 de junio de 1969 en el distrito de Comas, Lima, Perú. Creció en una familia compuesta por su madre, su padre y cuatro hermanos, siendo la tercera de cinco hijos. Desde muy pequeña expresó comportamientos y preferencias vinculadas a su identidad, aunque en aquella época no existían herramientas ni espacios que permitieran comprender o nombrar esas experiencias. Realizó sus estudios primarios en Lima y se destacó como una alumna aplicada y comprometida. Durante su infancia y adolescencia atravesó dificultades económicas, especialmente después de la separación de sus padres, situación que la llevó a comenzar a trabajar desde muy joven vendiendo caramelos y otros productos en la vía pública para colaborar con el sostenimiento familiar.
A los 13 años interrumpió temporalmente sus estudios luego de atravesar una situación que la afectó profundamente dentro del ámbito escolar. Más adelante retomó la secundaria en otra institución y logró completarla, aunque con algunas materias pendientes. Durante esos años también comenzó a vincularse con otras personas travestis y trans de su comunidad, entre ellas Lulú y Percy, amistades que marcaron gran parte de su juventud. A los 15 años presenció la exclusión social y las dificultades que enfrentaban muchas compañeras trans en Lima, experiencia que fortaleció su compromiso con el acompañamiento y la solidaridad comunitaria.
En su adolescencia y juventud participó de espacios de encuentro con otras travestis y mujeres trans, compartiendo redes de apoyo y cuidados. También trabajó en distintos rubros vinculados al comercio ambulante. A los 17 años conoció a Ricardo, a quien identifica como su primer gran amor. La relación se desarrolló durante varios años y constituyó una experiencia significativa en su vida. Posteriormente, la muerte de Ricardo marcó el final de esa etapa.
En 1995, cuando tenía 28 años, decidió migrar a la Argentina. Llegó a la ciudad de Buenos Aires el 22 de marzo de ese año, tras un viaje de varios días desde Perú. Sus primeros tiempos estuvieron atravesados por la búsqueda de trabajo, la construcción de nuevas redes afectivas y la adaptación a una realidad marcada por múltiples formas de discriminación. Con el tiempo se integró a espacios de militancia y activismo vinculados a los derechos de las personas trans y travestis.
Actualmente reside en Merlo, provincia de Buenos Aires. Trabaja desde hace varios años en la Cámara de Diputados de la Nación, en el área de Géneros y Diversidad, y se desempeña como delegada sindical de ATE Congreso. Además, participa en organizaciones como Red Diversa Positiva y en iniciativas comunitarias y sociales de su barrio. Sasha se define como activista, militante, migrante, originaria, sindicalista y trava, y considera que preservar la memoria colectiva es fundamental para las generaciones futuras.

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