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Registo de autoridade
Archivo De La Memoria Trans

Sofìa Saunier

  • SS01
  • Pessoa singular
  • 31/05/1974 - Actualidad

Nació el 31 de mayo de 1974 en Montevideo, Uruguay.
Es una multiartista y activista trans uruguaya. Integrante de la Asociación Trans del Uruguay (ATRU) y creadora del proyecto Transur, cuyo objetivo es visualizar las vidas de las personas trans de Uruguay y el mundo.
En la década de 1990 se mudó a Buenos Aires, Argentina donde se inició en el under como drag queen, modelo y dancer. Fue parte de las primeras drag queens de Argentina.
En el año 2000 volvió a vivir en Uruguay, incursionando en el audiovisual a través de entrevistas.
Se define como multiartista, ya que en sus creaciones utiliza diferentes ramas de expresión, como la fotografía, el audiovisual, el dibujo, la pintura y la escritura.
Dentro de sus obras se destaca el canal de Youtube Transur, que con más de 60 entrevistas desde su creación en el año 2013, donde se visibilizan experiencias y vidas de personas trans.
Otro de sus proyectos es Transmotoqueras,​ donde en conjunto con Cecilia Estévez y Meili Galván realizaron una recopilación documental de sus viajes en motos por las rutas de Uruguay.
En la difusión de su trabajo y activismo, Saunier ha participado de numerosos conversatorios y talleres como panelista. Su trabajo también ha sido destacado en plataformas digitales, siendo ejemplo de ello el Museo Feminista Virtual de la Historia del Arte​ o Archivo X (proyecto de la Colectiva Co) sobre artistas uruguayas.
También participó en la película “La noche que no se repite”.

Silvia Mayora

  • SM01
  • Pessoa singular
  • c.1940 - c.2010

Enfermera del Hospital Muñiz, especializado en infectología. Trabajó con el cuidado de personas con VIH en los años 1990. En esa instancia conoció a Miranda, una chica trans con la que entabló una amistad y quien le donó los documentos que resguarda el AMT.

Mychel Michella Aguilera

  • MMA01
  • Pessoa singular
  • 10/01/1969 - Actualidad

Nació el 10/01/1969 en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe. Hija de Sara Ilaria Aguilera y Elías Francisco Pérez. Tiene 10 hermanos, uno de ellos fallecido.
Mychel Michella recuerda que el inicio de su vida fue particular porque eran tiempos donde era muy difícil considerarse una mujer trans; por ello, ella fue haciendo frente a su condición de forma muy lenta, temerosa a que sus padres se enteraran de la verdad sobre sus gustos personales. A pesar de esto, también sospechaba que aunque no les diera explicaciones, ellos conocían su situación.

Al cumplir los 6 años comenzó a escapar asiduamente de su casa, cansada del maltrato familiar; su familia la llamaba “la fugitiva”. En esos momentos vivía en la calle, en paradas de colectivos, y comía de lo que le daba la gente. Generalmente, regresaba obligada por la Policía de menores. En tres ocasiones fue llevada a hogares de niños.

A sus 12 años comenzó su transición, siempre fuera de su casa. Mychel Michela describe que ella era feliz cuando escapaba de su casa porque podía hacer lo que ella quería. Dejó muchas escuelas por defender su identidad sexual y sus derechos.

A los 13 años comenzó a prostituirse; trabajaba en el Parque Independencia de Rosario. Allí fue su primera experiencia sexual. En un principio la detenía la policía junto a sus compañeras pero al ser menor de edad llamaban a sus padres a buscarla a la comisaría; solo ocasionalmente la llevaban a la comisaría de la policía del menor y quedaba detenida. Al cumplir la mayoría de edad las condenas comenzaron a ser muy diferentes, con mucho maltrato psicológico y físico por las fuerzas policiales. No obstante, el trabajo sexual era su único ingreso de dinero para ella y para poder ayudar a su familia que era muy pobre.
A los 16 años comenzó a tomar hormonas.
Después de mucho sufrimiento, a sus 30 años conoció el amor con su pareja Dante. El tenía 20 años y vivieron juntos en una humilde casa durante 10 años donde fueron muy felices. Finalmente se separaron por una infidelidad de él.
Paralelamente a que ejerció el trabajo sexual, Mychel Michela tuvo otros trabajos como repostera, talleres manuales, cuidado de ancianos, empleada doméstica y empleada en un frigorífico; éste último en Pérez Millán, Provincia de Buenos Aires.
En el año 1993, alrededor de los 28 años comenzó a militar en el peronismo en Rosario, haciendo actividades dentro la Unidad Básica: participando de comedores, organizando el festejo del día de la niñez, etc.
Alrededor del año 2014 comenzó a militar por los derechos de las mujeres trans. Actualmente participa de la “Mesa de reparación histórica” y del grupo de “Autoconvocadas” de Rosario.
Conoció de muy joven la religión afro brasileña acompañada con amigas. Desde 2018 es “Pronta en Santos” en las tres líneas (Exú, Caboclo, Nación).
Desde el año 2024 que trabaja en el Archivo de la Memoria Trans, en las áreas de digitalización y conservación.

Sonia Beatriz Hernández

  • ST01
  • Pessoa singular
  • 1959 - Actualidad

Sonia Beatriz Torrese Hernández nació el 31 de diciembre de 1959 en Sierra de la Ventana, provincia de Buenos Aires, Argentina. Fue la hija mayor de Olga Hernández y Ramón Torrese, y creció junto a sus hermanos Marcela Torrese y Johnatan Torrese. Alrededor de los seis años se mudó con su familia a Morón, en el conurbano bonaerense. Desde muy pequeña comenzó a reconocerse como niña y a expresarlo en privado usando ropa femenina. Esa vivencia generó fuertes conflictos familiares: sufrió rechazo materno, control constante, violencia doméstica y situaciones traumáticas de abuso intrafamiliar, sin protección por parte de las personas adultas. Estas experiencias marcaron profundamente su infancia.

Durante la adolescencia intentó escapar varias veces de su casa para vivir de acuerdo con su identidad de género. Tuvo sus primeros contactos con el trabajo sexual en la zona de Morón, guiada por mujeres trans mayores que ya sobrevivían en la calle. En algunos intentos fue obligada a regresar al hogar y amenazada con instituciones de menores, lo que la llevó a ocultarse durante años. Finalmente, al cumplir 18 años, se fue definitivamente de su casa y se instaló con su amiga trans Romina, también de Morón, quien la introdujo formalmente en el trabajo sexual y le brindó contención en sus primeros años de independencia.

Entre los 21 y 22 años conoció a un médico que la incentivó a estudiar Auxiliar de Enfermería en el Hospital Alemán. Completó la formación e ingresó a trabajar como auxiliar de sala en esa institución. Sin embargo, a los 23 años fue despedida por su feminidad y orientación sexual. Más tarde consiguió empleo en la Clínica Sagrada Familia, en Belgrano, donde trabajó durante aproximadamente cuatro años. En ese período conoció a Luis Herrera, también enfermero, más tarde conocida como La Ivonne de Burzaco. A través de vínculos con otras compañeras trans comenzó procesos informales de feminización corporal mediante hormonas e inyecciones de silicona, prácticas frecuentes en una época sin acceso médico seguro ni legal para personas trans.

En 1986 fue despedida nuevamente de la clínica debido a los cambios visibles en su apariencia y debió regresar al trabajo sexual. Se instaló en la zona sur del Gran Buenos Aires, viviendo en Villa KM 13 de Quilmes, y trabajó en Camino General Belgrano. Una noche conoció a un médico vinculado a una clínica privada de Barracas, quien la ayudó a ingresar en 1988 al área de enfermería, esta vez ya siendo una mujer trans visible. En 1994 falleció ese médico, la clínica fue vendida y Sonia volvió a quedar sin trabajo. Desde entonces retornó al trabajo sexual, desempeñándose en las zonas rojas de Quilmes, la Autopista Riccheri y Chacarita, donde trabajó durante alrededor de quince años.

Durante las décadas de 1990 y 2000 atravesó años de persecución policial, extorsiones, detenciones arbitrarias y violencia institucional. Como muchas travestis y mujeres trans de su generación, sufrió hostigamiento constante por ejercer el trabajo sexual y ocupar el espacio público. También atravesó consumos problemáticos de alcohol y otras sustancias en un contexto de extrema vulnerabilidad social. A pesar de ello, se convirtió en una figura reconocida en distintas zonas de trabajo y construyó fuertes lazos de solidaridad con otras compañeras.

En esos mismos años comenzó a militar por los derechos del colectivo travesti-trans junto a referentes históricas como Lohana Berkins, María Belén Correa, Nadia Echazú y otras activistas. Participó en protestas contra los edictos policiales y contra la reforma del Código de Convivencia Urbana que criminalizaba a travestis y trabajadoras sexuales. En 2004 estuvo presente en una manifestación frente a la Legislatura porteña junto a Lohana Berkins, Edith La Tajo, Karina Pintarelli y Silvana Sosa. La protesta fue reprimida por la Policía Federal; varias compañeras fueron detenidas y Sonia logró escapar con ayuda de un móvil de Crónica TV. Tras ese episodio se exilió temporalmente en Brazil durante aproximadamente un año y medio, donde volvió a ejercer el trabajo sexual en condiciones muy violentas. Regresó a la Argentina hacia 2005, durante el gobierno de Néstor Kirchner, cuando disminuyó la persecución policial.

En el plano personal, cerca del año 2000 una joven a la que había dado alojamiento en el fondo de su casa dejó a su cuidado a tres niños: Matías, de cinco años; Melany, de cuatro; y Nicole, de seis meses. Sonia asumió su crianza y se convirtió en figura materna para ellos durante muchos años, sosteniéndolos económica y afectivamente hasta que crecieron y se fueron a vivir con su abuela. Ella recuerda esa etapa como una de las experiencias más significativas de su vida, por haber podido brindar el cuidado y el amor familiar que a ella le habían negado en su infancia.

A sus 50 años fue diagnosticada con HIV positivo y hepatitis C fulminante, lo que la llevó a permanecer tres meses en terapia intensiva en el Hospital Muñiz. Pasó alrededor de seis meses sin poder trabajar, sostenida por amigas y vecinos. Más adelante volvió esporádicamente al trabajo sexual para subsistir, pero al empeorar su salud comenzó a dedicarse al cuidado domiciliario de personas y a la lectura de tarot como medios de ingreso.

Con la sanción de la Ley de Identidad de Género en Argentina en 2012 sintió por primera vez un reconocimiento legal pleno. Poder portar su nombre femenino y ser tratada de acuerdo con su identidad representó una transformación profunda luego de décadas de humillaciones y exclusión. Alrededor de 2016 vendió su casa en Quilmes y se mudó a San Justo para cuidar a su madre hasta su fallecimiento en 2019.

En febrero de 2022 comenzó a trabajar en el Archivo de la Memoria Trans, espacio donde encontró reconocimiento, comunidad y la posibilidad de reconstruir su historia. Allí se capacitó en conservación fotográfica y actualmente trabaja en el área de digitalización. Sonia define su trayectoria como la de una sobreviviente: una vida atravesada por violencia, exclusión, trabajo sexual forzado por falta de oportunidades, persecución estatal, militancia colectiva y búsqueda de reparación histórica.


Sonia Beatriz Torrese Hernández was born on December 31, 1959, in Sierra de la Ventana, Argentina. She was the eldest child of Olga Hernández and Ramón Torrese, and grew up with her siblings Marcela Torrese and Johnatan Torrese. At around six years old, she moved with her family to Morón, in Greater Buenos Aires. From an early age, she recognized herself as a girl and expressed this identity privately by wearing feminine clothing. This led to severe family conflict: she experienced rejection, constant control, domestic violence, and traumatic situations of intrafamily abuse without adult protection. These experiences deeply shaped her childhood.

During adolescence, she attempted to run away from home several times in order to live according to her gender identity. She had her first contact with sex work in the Morón area, guided by older trans women who were already surviving on the streets. In some cases, she was forced to return home and threatened with institutionalization, which led her to hide her identity for years. At 18, she left home permanently and moved in with her trans friend Romina, who introduced her more formally to sex work and supported her in her first years of independence.

Between the ages of 21 and 22, she met a doctor who encouraged her to study to become a nursing assistant at the Hospital Alemán. After completing her training, she began working there as a ward assistant. However, at 23 she was dismissed due to her femininity and sexual orientation. She later worked at the Clínica Sagrada Familia in Belgrano for about four years. During this time, she met Luis Herrera—later known as La Ivonne de Burzaco—and, through connections with other trans women, began informal processes of body feminization using hormones and silicone injections, a common practice at the time due to the lack of safe and legal medical access for trans people.

In 1986, she was dismissed again because of changes in her appearance and returned to sex work. She settled in the southern area of Greater Buenos Aires, living in Villa KM 13 in Quilmes, and worked along Camino General Belgrano. One night, she met a doctor linked to a private clinic in Barracas, who helped her secure a position in 1988 in the nursing sector, this time openly as a trans woman. In 1994, the doctor passed away, the clinic was sold, and Sonia lost her job once again. She then returned to sex work, working in areas such as Quilmes, the Riccheri Highway, and Chacarita, where she remained active for around fifteen years.

Throughout the 1990s and 2000s, she endured ongoing police persecution, extortion, arbitrary arrests, and institutional violence. Like many travestis and trans women of her generation, she faced constant harassment for occupying public space and engaging in sex work. She also experienced problematic substance use in a context of extreme social vulnerability. Despite this, she became a well-known figure in various working areas and built strong bonds of solidarity with other trans women.

During this period, she also became involved in activism alongside key figures such as Lohana Berkins, María Belén Correa, and Nadia Echazú. She participated in protests against police edicts and the Urban Coexistence Code that criminalized travestis and sex workers. In 2004, she took part in a demonstration outside the Buenos Aires Legislature that was violently repressed by the police; several activists were detained, and Sonia managed to escape with help from a vehicle belonging to Crónica TV. Following this event, she went into temporary exile in Brazil for about a year and a half, where she again engaged in sex work under highly violent conditions. She returned to Argentina around 2005, during the presidency of Néstor Kirchner, when police persecution began to ease.

On a personal level, around the year 2000, a young woman to whom she had offered shelter left three children in her care: Matías (5), Melany (4), and Nicole (6 months old). Sonia raised them and became a maternal figure in their lives for many years, supporting them both economically and emotionally until they eventually went to live with their grandmother. She considers this one of the most meaningful experiences of her life, as it allowed her to provide the care and love she herself had been denied in childhood.

At age 50, she was diagnosed with HIV and severe hepatitis C, which led to a three-month stay in intensive care at the Hospital Muñiz. She spent about six months unable to work, supported by friends and neighbors. Later, she returned sporadically to sex work to survive, but as her health declined, she began working in home care and reading tarot cards as alternative sources of income.

With the passing of Argentina’s Gender Identity Law in 2012, she experienced legal recognition for the first time. Being able to carry her chosen name and be treated according to her identity marked a profound transformation after decades of marginalization. Around 2016, she sold her house in Quilmes and moved to San Justo to care for her mother until her death in 2019.

In February 2022, she began working at the Archivo de la Memoria Trans, where she found recognition, community, and the opportunity to reconstruct her history. She trained in photographic conservation and currently works in the digitization area. Sonia defines her life as that of a survivor: a trajectory shaped by violence, exclusion, sex work driven by lack of opportunities, state persecution, collective activism, and an ongoing search for historical repair and recognition.

Pamela Poletti

  • PP01
  • Pessoa singular
  • 1964 - presente

Pamela Poletti, también conocida como “La Pole”, “Luci”, “Rut” y “Negri”, nació el 14 de octubre de 1964 en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires. Creció junto a sus padres, Elvio Poletti y Aurora Lucía Griguela, en un contexto familiar donde desde temprana edad expresó una identidad femenina que no coincidía con las expectativas sociales de la época. Durante su infancia jugaba con muñecas, se dejaba crecer el cabello y construía formas de expresión vinculadas a lo femenino. Ante estas manifestaciones, su familia recurrió a consultas médicas buscando explicaciones sobre sus comportamientos, en un período histórico atravesado por la patologización y la falta de reconocimiento de las identidades diversas.
Su trayectoria educativa estuvo limitada por las condiciones sociales y familiares de aquellos años. Solo pudo completar la escuela primaria y, a los 13 años, comenzó a trabajar en una tienda como consecuencia de las presiones familiares para abandonar aquello que era considerado una expresión inapropiada de su identidad. A los 17 años fue despedida de ese empleo y posteriormente inició su formación en peluquería femenina, oficio que le permitió desarrollar herramientas laborales vinculadas al cuidado y la estética.
Durante su juventud comenzó procesos de transformación corporal mediante la automedicación hormonal y, entre los 20 y 25 años, recurrió a prácticas de modificación corporal realizadas por otras mujeres trans de su generación, entre ellas la aplicación de silicona líquida. En ese período construyó vínculos con referentes históricas del movimiento travesti-trans argentino como Charo Latessa, Claudia Pía Baudracco, Julia Lagomarsino, María Belén Correa y Liza de Capital. Estas redes formaron parte de los espacios de encuentro y pertenencia de una comunidad que, durante décadas, enfrentó la exclusión de los sistemas de salud y el acceso limitado a procedimientos seguros de afirmación de género.
A diferencia de muchas otras mujeres trans de su generación, Pamela no atravesó detenciones policiales, en parte por haber permanecido en Chivilcoy y por el vínculo de su padre con la institución policial. Durante la década de 1990 participó de espacios de sociabilidad travesti y gay, especialmente en el boliche Adrenalina, donde compartió experiencias con compañeras de distintas localidades y realizó trabajo sexual de manera ocasional durante los fines de semana. Estos espacios fueron también ámbitos de encuentro, afecto y construcción comunitaria.
A lo largo de su vida tuvo distintas relaciones afectivas. Su vínculo más prolongado fue con Ricardo, con quien contrajo matrimonio y compartió catorce años y medio hasta su fallecimiento.
Actualmente reside en Chivilcoy, donde sostiene su vida cotidiana con una pensión y la jubilación de su esposo. Convive con problemas de salud derivados de la silicona infiltrada y atraviesa tratamientos médicos por VIH, diagnóstico que recibió hace catorce años, además de intervenciones quirúrgicas por cáncer de piel. Continúa vinculada a la memoria de su generación y forma parte de las historias de vida preservadas por el Archivo de la Memoria Trans, aportando su experiencia como parte del registro colectivo de las trayectorias travestis y trans en Argentina.

Perla Ámbar Gómez

  • PG03
  • Pessoa singular
  • 1969 - presente

Perla Ámbar Gómez nació el 20 de noviembre de 1969 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Fue la mayor de diez hermanos y creció en la localidad de Alejandro Korn, donde cursó sus estudios primarios y parte de la escuela secundaria. Como hermana mayor asumió desde temprana edad responsabilidades de cuidado dentro de su familia, especialmente cuando su padre dejó de trabajar y su madre pasó a sostener económicamente el hogar. Ya en la adultez completó sus estudios secundarios en Berazategui, concretando un objetivo personal postergado durante años.
Desde la infancia percibió que su identidad de género no se correspondía con las expectativas sociales de la época. Sus primeras experiencias estuvieron atravesadas por interrogantes sobre sí misma y por situaciones de discriminación vinculadas a su expresión de género. Durante la adolescencia inició un proceso de búsqueda personal que se vio enriquecido por el encuentro con travestis y mujeres trans de su entorno, quienes se convirtieron en referencias fundamentales para la construcción de su identidad. Hacia los 24 años comenzó tratamientos hormonales y asumió públicamente su identidad como Perla, decisión que sostuvo frente a su familia y a su comunidad. En ese período conoció a Cuqui, amiga travesti que desempeñó un papel central en su vida y le sugirió el nombre Perla, inspirado en la telenovela Perla Negra.
Su trayectoria se desarrolló en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Fue víctima de persecución policial, detenciones arbitrarias y otras formas de violencia institucional derivadas de la aplicación de normas contravencionales que sancionaban la expresión de género. Asimismo, enfrentó obstáculos para acceder a la vivienda, al empleo y a distintos servicios, situaciones que reflejan las condiciones de exclusión que afectaron históricamente a las personas travestis y trans en la Argentina.
A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos significativos y encontró en las redes de amistad una forma de cuidado y pertenencia. Estas relaciones adquirieron especial importancia en distintos momentos de vulnerabilidad, entre ellos el incendio de la vivienda familiar, que implicó la pérdida de sus pertenencias y profundizó sus dificultades económicas. Las amistades y la comunidad trans constituyeron entonces una red de apoyo fundamental.
Con el reconocimiento legal de la identidad de género y el avance de las políticas de ampliación de derechos fortaleció su participación en espacios comunitarios y de militancia vinculados a la promoción de los derechos de las personas trans. Desde allí acompaña iniciativas relacionadas con la inclusión laboral, el acceso a derechos y las políticas de reparación histórica, articulando su experiencia personal con los procesos colectivos de organización de la comunidad travesti-trans.
Actualmente reside en el sur del Gran Buenos Aires. Continúa vinculada a espacios comunitarios, busca nuevas oportunidades laborales y sostiene un proyecto de vida centrado en la autonomía, el cuidado de sus animales y el acompañamiento de otras personas, contribuyendo desde su experiencia a la construcción de redes de solidaridad y memoria colectiva.

Patricia Alexandra Rivas Paladino

  • PR01
  • Pessoa singular
  • 1966 - Presente

Patricia Alexandra Rivas Paladino nació el 25 de noviembre de 1966 en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Aunque fue registrada legalmente con el apellido Rivas, durante gran parte de su vida eligió identificarse con el apellido materno Paladino, en relación con la conflictiva relación que mantuvo con su padre y con la falta de reconocimiento de su identidad de género. Desde temprana edad expresó una identidad femenina y durante su adolescencia comenzó a presentarse socialmente como mujer.
A los 14 años inició una relación afectiva que se extendió durante cinco años, período en el que también atravesó situaciones de violencia institucional vinculadas al contexto de persecución hacia las personas trans. Como muchas mujeres trans de su generación, Patricia fue detenida en reiteradas oportunidades bajo los edictos policiales que criminalizaban las expresiones de género disidentes. Estas prácticas represivas formaron parte de su vida cotidiana durante décadas, especialmente en espacios públicos del conurbano bonaerense. En ese contexto fue conocida por el apodo de “La Correcaminos”, asociado a su capacidad para escapar de las razzias policiales. También fue testigo de la violencia ejercida contra otras compañeras trans, entre ellas Shirley, Vivian, Vanesa y Mónica Ramos, cuyos fallecimientos permanecen en su memoria como parte de una historia colectiva de persecución y exclusión.
Desde los 15 años participó en corsos y carnavales del conurbano bonaerense, integrando agrupaciones como Los Bambis de Tigre, Los Cometas de San Fernando y Los Príncipes de San Isidro. Estos espacios artísticos y comunitarios constituyeron ámbitos de expresión, reconocimiento y encuentro con otras personas trans. Paralelamente desarrolló distintos vínculos afectivos, entre ellos una relación de quince años con Alejandro, con quien compartió una etapa significativa de su vida.
Con el acompañamiento de Alejandro, Patricia se formó como peluquera profesional y obtuvo su diploma en 1997. A partir de esa capacitación abrió su propia peluquería, actividad que le permitió alcanzar autonomía económica y reconocimiento laboral. Tiempo después debió dejar la profesión debido a problemas de visión.
En 2012, tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, realizó el trámite de adecuación registral y recibió su Documento Nacional de Identidad con el nombre y género reconocidos legalmente. Posteriormente desarrolló tareas vinculadas al trabajo comunitario y la defensa de derechos. Se desempeñó en el Concejo Deliberante de San Isidro, donde fue la primera mujer trans en ocupar un cargo dentro del Poder Ejecutivo municipal, y participó en iniciativas relacionadas con la salud integral trans, el cupo laboral y la reparación histórica.
Actualmente integra el colectivo Las Históricas Argentinas Sobrevivientes Autoconvocadas, desde donde participa en acciones por la memoria y la reparación de las personas travestis y trans perseguidas por el Estado. Reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires y continúa aportando su experiencia en espacios de activismo y construcción comunitaria vinculados a la defensa de los derechos humanos.

Wendy Helena Janaína Zalazar

  • WZ01
  • Pessoa singular
  • 1969 - Presente

Wendy Helena Janaína Zalazar nació el 20 de abril de 1969 como Vicente Zalazar. Creció en la provincia de Buenos Aires en un contexto histórico atravesado por la discriminación y la persecución hacia las personas travestis y trans. Desde temprana edad reconoció una identidad de género diferente a las expectativas sociales asignadas y comenzó a expresarla durante la adolescencia. A los 17 años se incorporó a los espacios de encuentro y sociabilidad de travestis y mujeres trans del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde construyó redes de amistad, cuidado y acompañamiento comunitario.
Durante esos años adoptó el nombre Wendy, elegido a partir del vínculo con una compañera que comenzó a llamarla de esa manera en referencia al personaje de Peter Pan. Posteriormente incorporó los nombres Helena Janaína, con los que actualmente se identifica. En su recorrido comunitario tuvo como referente fundamental a La Perica, a quien reconoce como una figura de acompañamiento y como una madre trans. Junto a ella convivió en Tigre con otras compañeras, entre ellas Ivonne y Veroniquita, compartiendo experiencias de vida y estrategias colectivas de cuidado.
A lo largo de su trayectoria ejerció el trabajo sexual en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, entre ellos Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Ruta 6, Juan B. Justo y el centro porteño. Como muchas mujeres trans de su generación, atravesó la criminalización de las identidades trans mediante los edictos policiales, sufriendo detenciones arbitrarias y situaciones de violencia institucional en dependencias como las comisarías de Munro, Benavídez y la División Moralidad de la Policía Federal.
Durante su juventud realizó modificaciones corporales mediante prácticas informales, habituales entre muchas personas trans de la época debido a la falta de acceso a tratamientos médicos seguros. Con el tiempo enfrentó las consecuencias físicas derivadas de esas intervenciones. Paralelamente participó en carnavales y murgas de San Miguel y otras localidades bonaerenses, espacios donde desarrolló vínculos afectivos y comunitarios, entre ellos una amistad de más de tres décadas con Marcela Navarro.
Wendy atravesó los cambios sociales y legislativos que transformaron las condiciones de vida de la comunidad trans en Argentina, entre ellos la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012. A partir de esta normativa realizó la rectificación registral de su documentación y obtuvo el reconocimiento legal de su identidad.
Durante la pandemia impulsó un comedor comunitario desde su hogar y participó en redes solidarias destinadas al acompañamiento de familias y mujeres trans. También integró espacios sociales y políticos vinculados a la diversidad. El 20 de abril contrajo matrimonio con su pareja, oriunda de Mar del Plata, consolidando un proyecto afectivo compartido. Actualmente continúa participando en iniciativas vinculadas a la memoria colectiva, el reconocimiento y la preservación de las experiencias de las personas trans mayores.

Susana Montenegro

  • SM02
  • Pessoa singular
  • 1961 - Presente

Susana Montenegro nació el 21 de agosto de 1961. Creció en el sur del Gran Buenos Aires, desarrollando su trayectoria de vida entre localidades como Quilmes, Berazategui, Bosques y la Ciudad de Buenos Aires. Desde joven atravesó procesos vinculados a la construcción de su autonomía, su identidad y la búsqueda de espacios de pertenencia. Durante su adolescencia realizó distintos trabajos, entre ellos en una pizzería y rotisería, donde desempeñó diversas tareas. También se formó en corte y confección, actividad que incorporó como saber laboral y que continuó desarrollando a lo largo de los años.
Durante su vida construyó vínculos afectivos significativos, entre ellos su relación con Abel Antúnez, quien ocupó un lugar importante en su recorrido personal. Más adelante atravesó períodos de dificultades de salud que requirieron tratamientos prolongados en instituciones como el Hospital San Juan de Dios de La Plata, el Hospital Evita Pueblo de Berazategui y el Hospital Muñiz de la Ciudad de Buenos Aires. En ese contexto contó con redes de acompañamiento integradas por amistades, personas cercanas y referentes comunitarios.
Entre 2006 y 2007 ingresó a un hogar de tránsito ubicado en la zona de Mompox y Solís, cercano a Plaza Garay, donde permaneció aproximadamente dos años. Durante ese período recuperó documentación personal, realizó gestiones para acceder a una pensión, retomó la formación en corte y confección y participó de las tareas organizativas del espacio. Allí estableció vínculos con integrantes de comunidades religiosas, entre ellos Osvaldo y Lisandro, quienes formaron parte de su proceso de acompañamiento.
Luego retomó actividades laborales vinculadas principalmente a tareas de limpieza en hogares particulares y otros espacios de trabajo. Al mismo tiempo participó en grupos de acompañamiento relacionados con el Hospital Muñiz, donde compartió experiencias y espacios comunitarios con personas travestis y trans de distintas provincias, entre ellas Corrientes, Mendoza y Buenos Aires. En estos ámbitos coincidió con activistas y referentes del movimiento trans argentino, como Alex Freire, Dante y Claudia Pía Baudracco, a quien conocía desde su juventud.
Durante su permanencia en el hogar conoció a Juan Carlos, con quien mantuvo una relación de diecisiete años. Junto a él acompañó la crianza de Alexis, hijo de su pareja, participando de su crecimiento y escolaridad. Tras la separación continuó su vida de manera independiente, sosteniendo sus vínculos afectivos y comunitarios.
Actualmente reside en Berazategui y participa de actividades vinculadas al Archivo de la Memoria Trans, espacio en el que encuentra un ámbito de encuentro, memoria y construcción colectiva. Continúa vinculada a sus intereses por la costura, las comparsas de carnaval, la fotografía como forma de registro de experiencias y la preservación de los lazos construidos a lo largo de su trayectoria.

Carmen Marcial Ibarra

  • CMI01
  • Pessoa singular
  • 12/04/1958 - Actualidad

Nació el 12/04/1958, en Pompeya, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A los 2 años aproximadamente migró, por el trabajo de su padre en aeronáutica a Paraná, Santa Fe.
En 1978, a los 20 años, se trasladó a Rosario, Santa Fe, a la pensión “Real”, ubicada en la calle Tucumán 1294, donde vivió hasta 1986. Posteriormente volvió a Buenos Aires y vivió con Gina Vivanco en Florencio Varela. Carmen consideraba a Gina como una “hermana de la vida”
Formó el club de fans de Susana Gimenez en marzo de 1982 en Rosario.
Durante los años 1984 y 1986, durante 4 meses, trabajó en la Galería Alaska, de Río de Janeiro, Brasil, haciendo shows.
En 1986, viajó por Río Grande, Río Gallegos, Comodoro Rivadavia y Bahía Blanca haciendo shows en cabarets con Gina Vivanco.

En 1988 viajó a París, Francia, motivada por Gina Vivanco. Ese mismo año volvió a Argentina a seguir trabajando en su Almacén “La farándula”. Esta despensa y fiambrería funcionó entre los años 1987 hasta 1995, en el barrio porteño de Villa Urquiza.
En 2001 participó en la ICM (Iglesia de la comunidad metropolitana), donde organizaba fiestas, shows, etc., dirigida por el Padre Roberto González.
Trabajó como tesorera de la reestructuración de ATTTA (Asociación de travestis, transexuales y transgéneros de Argentina), entre 2002 y 2004.
Fue parte del Archivo de la Memoria Trans desde 2017 hasta 2022.

Carmen

Carmen was born on April 12, 1958, in Pompeya, City of Buenos Aires. At approximately two years of age, she moved with her family to Paraná, Santa Fe, due to her father's work in the aeronautical industry.

In 1978, at the age of 20, she moved to Rosario, Santa Fe, where she lived at the “Real” boarding house, located at 1294 Tucumán Street, until 1986. She later returned to Buenos Aires and lived with Gina Vivanco in Florencio Varela. Carmen considered Gina her “sister in life.”

In March 1982, she founded the Susana Giménez Fan Club in Rosario.

Between 1984 and 1986, she worked for four months at Galería Alaska in Rio de Janeiro, Brazil, performing in shows. In 1986, she traveled to Río Grande, Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, and Bahía Blanca, performing in cabarets together with Gina Vivanco.

In 1988, motivated by Gina Vivanco, she traveled to Paris, France. That same year, she returned to Argentina and continued working at her grocery and delicatessen shop, “La Farándula.” The establishment operated from 1987 to 1995 in the Villa Urquiza neighborhood of the City of Buenos Aires.

In 2001, she became involved with the Metropolitan Community Church (ICM), where she organized parties, shows, and other activities under the leadership of Father Roberto González.

Between 2002 and 2004, she served as treasurer during the restructuring of ATTTA (Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders of Argentina).

Carmen was part of the Archivo de la Memoria Trans from 2017 to 2022.

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