Mostrando 6 resultados

Registro de autoridad
Provincia de Buenos Aires Activista por los DD.HH

Alejandra Analía Carmona

  • AC02
  • Persona
  • 1956 - presente

Alejandra Analía Carmona nació el 28 de febrero de 1956. Creció en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia trabajadora que acompañó desde temprano su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia construyó vínculos con otras personas travestis y trans de su barrio, conformando redes de amistad y cuidado que perduraron a lo largo de su vida. En esos años encontró en los carnavales y las comparsas un espacio de encuentro, sociabilidad y expresión, donde pudo participar de desfiles y compartir experiencias con otras compañeras.
Su juventud transcurrió en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Durante la última dictadura cívico-militar y los años posteriores fue víctima de reiteradas detenciones arbitrarias, hostigamiento policial y violencia institucional, atravesando numerosas permanencias en comisarías y en la cárcel de Devoto como consecuencia de la aplicación de los edictos policiales. Estas experiencias formaron parte de las condiciones de vida impuestas a una generación de mujeres trans, que desarrolló estrategias de supervivencia y fortaleció redes comunitarias frente a la exclusión social y la persecución estatal.
A lo largo de su trayectoria desempeñó diversas actividades laborales. Se formó como cocinera y trabajó en restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires, donde asumió puestos de responsabilidad. También ejerció el trabajo sexual durante varios años, en un contexto de exclusión sistemática del mercado laboral formal para las personas trans. Más adelante desarrolló tareas de cuidado de niñas y niños en su hogar, convirtiéndose en una referente reconocida por familias de su comunidad.
La vida afectiva y familiar ocupó un lugar central en su trayectoria. Tras un primer matrimonio, compartió diecisiete años de vida con quien considera su compañero de vida hasta el fallecimiento de este. Junto a él asumió la crianza de Cristian Javier, sobrino de su pareja, quien posteriormente quedó bajo su tutela legal. Asimismo, sostuvo vínculos de cuidado con sobrinos, sobrinas, nietas y nietos, consolidando una extensa red familiar y afectiva.
La sanción de la Ley de Identidad de Género significó para Alejandra el acceso al reconocimiento legal de su identidad, poniendo fin a años de obstáculos y situaciones de discriminación en el ejercicio de derechos. Eligió el nombre Alejandra Analía como homenaje a dos de sus sobrinas. En los últimos años recibió reconocimientos por su trayectoria y por su aporte a la comunidad trans, participando en iniciativas impulsadas por el municipio de Avellaneda dirigidas a visibilizar las experiencias de las personas trans mayores.
Actualmente se desempeña como promotora de salud en el sistema público de Avellaneda, donde acompaña a personas trans y de la diversidad sexual en el acceso a derechos y al sistema sanitario. Continúa participando de espacios comunitarios y sosteniendo los vínculos construidos durante décadas con otras mujeres trans, contribuyendo a preservar la memoria colectiva y las redes de cuidado de su comunidad.

Alejandra Analía Carmona was born on February 28, 1956. She grew up in Avellaneda, in the province of Buenos Aires, in a working-class family that supported her gender identity from an early age. During her childhood and adolescence, she formed bonds with other travesti and trans people in her neighborhood, building networks of friendship and mutual care that endured throughout her life. During those years, she found in carnivals and comparsas a space for connection, social interaction, and self-expression, where she participated in parades and shared experiences with other compañeras.

Her youth unfolded in a context in which travesti and trans identities were criminalized. During the last civic-military dictatorship and the years that followed, she was subjected to repeated arbitrary arrests, police harassment, and institutional violence. She spent numerous periods in police stations and in Devoto Prison as a result of the enforcement of police edicts. These experiences were part of the living conditions imposed on a generation of trans women, who developed survival strategies and strengthened community networks in response to social exclusion and state persecution.

Throughout her life, she engaged in a variety of occupations. She trained as a cook and worked in restaurants in the City of Buenos Aires, where she held positions of responsibility. She also engaged in sex work for several years, within a context of systematic exclusion of trans people from the formal labor market. Later, she provided childcare in her home, becoming a trusted and respected figure among families in her community.

Her emotional and family life played a central role in her life trajectory. Following a first marriage, she spent seventeen years with the person she considers to have been her life partner, remaining by his side until his death. Together, they took on the upbringing of Cristian Javier, her partner's nephew, who later came under her legal guardianship. She also maintained strong bonds of care with her nephews, nieces, granddaughters, and grandsons, consolidating an extensive network of family and emotional ties.

The enactment of the Gender Identity Law enabled Alejandra to obtain legal recognition of her identity, bringing an end to years of obstacles and discrimination in the exercise of her rights. She chose the name Alejandra Analía as a tribute to two of her nieces. In recent years, she has received recognition for her life trajectory and her contributions to the trans community, participating in initiatives promoted by the Municipality of Avellaneda aimed at making visible the experiences of older trans people.

She currently works as a community health promoter within Avellaneda's public healthcare system, supporting trans people and people from the sexual diversity community in accessing their rights and healthcare services. She continues to participate in community spaces and to maintain the relationships she has built over decades with other trans women, contributing to the preservation of collective memory and the networks of care within her community.

Brenda Ornella Vivanco

  • BV01
  • Persona
  • 1969 - 1992

Brenda Ornella Vivanco nació el 28 de marzo de 1969 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en el seno de una familia numerosa compuesta por sus padres y once hijos e hijas, siendo ella la menor. Durante su infancia cursó la escuela primaria en esa ciudad, completando hasta quinto y sexto grado en modalidad nocturna. En 1980, alrededor de los once años, su familia se trasladó a Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires, en relación con la actividad laboral de su padre en el ámbito portuario. No finalizó sus estudios secundarios.
Desde temprana edad tuvo conciencia de su identidad de género, proceso que se desarrolló en un entorno familiar donde encontró comprensión principalmente en su madre, mientras que su padre no acompañó ese recorrido. A comienzos de la década de 1990 consolidó su transición en el marco de un viaje a Europa, donde residió durante períodos breves en París y Roma. Allí ejerció el trabajo sexual y experimentó condiciones de mayor libertad en relación con el contexto argentino de la época. A su regreso, continuó desempeñándose en el trabajo sexual en distintas zonas del sur del conurbano bonaerense, como Wilde, San Francisco Solano y Florencio Varela, y realizó diversas intervenciones corporales a lo largo de los años.
Su trayectoria estuvo atravesada por la violencia institucional ejercida en el marco de los edictos policiales, que implicaron reiteradas detenciones y períodos de privación de la libertad. En ese mismo contexto, participó en comparsas de carnaval en la zona sur, espacios que habilitaban formas de sociabilidad y expresión. A comienzos de los años noventa se involucró en el activismo travesti-trans, integrando la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), donde se desempeñó como coordinadora de Zona Sur. Desde ese espacio participó en movilizaciones entre Plaza de Mayo y el Congreso de la Nación en reclamo por la derogación de los edictos policiales.
Su historia familiar estuvo marcada por la presencia de sus hermanas Gina, Peggy y Gilda, también travestis, con quienes compartió experiencias de vida. La muerte de Gina en 1992, en un hecho que la familia vincula a la violencia policial y que no fue esclarecido judicialmente, así como los posteriores fallecimientos de Peggy y Gilda, incidieron en la transformación del entramado familiar. A lo largo de su vida, Brenda construyó redes de cuidado con otras mujeres trans, acompañando a generaciones más jóvenes y transmitiendo saberes vinculados a la supervivencia en contextos de exclusión.
En su adultez fue testigo y partícipe de transformaciones legales relevantes, como la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género, que impactaron en el reconocimiento de derechos. En la actualidad reside en San Francisco Solano, donde trabaja de manera independiente. Participa junto a otras compañeras en el reclamo por una reparación histórica para personas trans adultas mayores, en articulación con procesos colectivos orientados al reconocimiento de las violencias ejercidas por el Estado y a la garantía de condiciones de vida dignas en la vejez.

Brenda Ornella Vivanco was born on March 28, 1969, in the city of Rosario, in the province of Santa Fe, into a large family consisting of her parents and eleven sons and daughters, with Brenda being the youngest. During her childhood, she attended primary school in Rosario, completing fifth and sixth grade through evening classes. In 1980, when she was around eleven years old, her family moved to Florencio Varela, in the province of Buenos Aires, in connection with her father's work in the port sector. She did not complete her secondary education.

From an early age, she was aware of her gender identity. This process unfolded within a family environment where she found understanding, particularly from her mother, while her father did not support her journey. In the early 1990s, she consolidated her transition during a trip to Europe, where she lived for short periods in Paris and Rome. There, she engaged in sex work and experienced greater freedom in comparison with the social context in Argentina at the time. Upon her return, she continued working in sex work in different areas of southern Greater Buenos Aires, including Wilde, San Francisco Solano, and Florencio Varela, and underwent various body modifications over the years.

Her life trajectory was marked by institutional violence carried out under the police edicts, which resulted in repeated arrests and periods of detention. During the same period, she participated in carnival comparsas in the southern area of Greater Buenos Aires, spaces that provided opportunities for social interaction and self-expression. In the early 1990s, she became involved in travesti-trans activism, joining the Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders of Argentina (ATTA), where she served as coordinator for the Southern Zone. From this position, she participated in demonstrations between Plaza de Mayo and the National Congress demanding the repeal of the police edicts.

Her family history was shaped by the presence of her sisters Gina, Peggy, and Gilda, who were also travestis and with whom she shared many life experiences. Gina's death in 1992, in an incident that the family associates with police violence and which was never legally clarified, as well as the subsequent deaths of Peggy and Gilda, affected the transformation of the family's relationships and dynamics. Throughout her life, Brenda built networks of care with other trans women, supporting younger generations and passing on knowledge related to survival in contexts of exclusion.

As an adult, she witnessed and participated in significant legal transformations, including the repeal of the police edicts and the enactment of the Gender Identity Law, which had a profound impact on the recognition of rights. She currently lives in San Francisco Solano, where she works independently. Together with other compañeras, she participates in advocacy efforts for historical reparation for older trans people, as part of collective processes aimed at recognizing the violence inflicted by the State and guaranteeing dignified living conditions in old age.

Cinthia Mabel Sale Igarzábal

  • CS02
  • Persona
  • 1967 - presente

Cinthia nació el 21 de diciembre de 1967 en la ciudad de Catriel, provincia de Río Negro, Argentina. Su trayectoria vital se inscribe en los procesos históricos que atravesaron las personas travestis y trans en el país durante las décadas de 1980 y 1990, en un contexto de fuerte exclusión social, criminalización y ausencia de políticas públicas de acceso a derechos básicos.
Durante su adolescencia tardía y juventud comenzó a construir su identidad de género en un escenario marcado por la falta de acceso a información y a sistemas de salud adecuados. Entre los 19 y los 22 años se sometió a múltiples intervenciones con silicona industrial líquida, realizadas en condiciones precarias y sin supervisión médica. Estas prácticas, extendidas en la época ante la inexistencia de alternativas seguras, le generaron complicaciones de salud a largo plazo, incluyendo infecciones, endurecimientos y afecciones sistémicas. Estas experiencias se incorporan posteriormente a su recorrido militante, desde donde aborda la problemática del acceso a la salud para personas trans.
En su juventud y adultez temprana atravesó relaciones afectivas en contextos de desigualdad y violencia de género. Una de ellas, con un integrante de la Policía Bonaerense, se desarrolló en un clima de control, hostigamiento y agresiones físicas, en un período previo a la existencia de dispositivos institucionales de protección. La relación finalizó tras episodios de violencia que la llevaron a desplazarse de su lugar de residencia por motivos de seguridad. Posteriormente, la muerte de su expareja en un procedimiento policial incidió en su trayectoria personal.
En paralelo, desarrolló estrategias de subsistencia vinculadas al trabajo sexual en la vía pública, en un contexto de persecución policial, detenciones arbitrarias y prácticas de extorsión. Estas experiencias favorecieron su acercamiento a espacios de organización colectiva. Se integró a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), donde participó en acciones de promoción de la salud, formación y acompañamiento comunitario. Asimismo, articuló su militancia con la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporando una perspectiva de derechos laborales.
A lo largo de su recorrido participó en talleres de formación y proyectos de economía social, así como en iniciativas territoriales vinculadas a políticas públicas locales. Con el tiempo, se consolidó como promotora de salud comunitaria, rol que desempeña en la actualidad en el municipio de Avellaneda, donde trabaja en tareas de prevención, acompañamiento y acceso a derechos.
Su trayectoria se encuentra atravesada por la construcción de redes comunitarias y de memoria colectiva, en diálogo con otras activistas travestis y trans. En ese marco, ha participado en espacios de reflexión y debate sobre salud, derechos y reparación histórica. En el presente, continúa desarrollando actividades vinculadas a la promoción de la salud y la militancia comunitaria, aportando desde su experiencia a los procesos de organización y memoria del colectivo travesti-trans en Argentina.

Cinthia

Cinthia was born on December 21, 1967, in the city of Catriel, in the province of Río Negro, Argentina. Her life trajectory is situated within the historical processes experienced by travesti and trans people in Argentina during the 1980s and 1990s, a period marked by severe social exclusion, criminalization, and the absence of public policies guaranteeing access to basic rights.

During her late adolescence and early adulthood, she began to develop and affirm her gender identity in a context characterized by limited access to information and inadequate healthcare services. Between the ages of 19 and 22, she underwent multiple procedures involving industrial liquid silicone, performed in precarious conditions and without medical supervision. These practices, which were widespread at the time due to the lack of safe alternatives, caused long-term health complications, including infections, hardening of the tissues, and systemic conditions. These experiences later became part of her activism, through which she addressed issues surrounding access to healthcare for trans people.

During her youth and early adulthood, she experienced intimate relationships in contexts of inequality and gender-based violence. One of these relationships, with a member of the Buenos Aires Provincial Police, took place in an atmosphere of control, harassment, and physical abuse, at a time when institutional protection mechanisms did not yet exist. The relationship ended following episodes of violence that forced her to leave her place of residence for her own safety. Later, the death of her former partner during a police operation had an impact on her personal trajectory.

At the same time, she developed survival strategies through street-based sex work in a context of police persecution, arbitrary arrests, and extortion. These experiences brought her closer to spaces of collective organization. She joined the Association of Sex Workers of Argentina (AMMAR), where she participated in health-promotion initiatives, training programs, and community support. She also connected her activism with the Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporating a labor-rights perspective into her work.

Throughout her trajectory, she participated in training workshops and social-economy projects, as well as territorial initiatives related to local public policies. Over time, she became established as a community health promoter, a role she continues to carry out today in the municipality of Avellaneda, where she works on prevention, support, and access to rights.

Her life trajectory has been shaped by the construction of community networks and collective memory, in dialogue with other travesti and trans activists. Within this framework, she has participated in spaces for reflection and discussion on healthcare, rights, and historical reparation. Today, she continues to engage in activities related to health promotion and community activism, contributing through her experience to processes of organization and memory within the travesti-trans community in Argentina.

Mariel Fernanda Valenzuela

  • MV01
  • Persona
  • 1972 - presente

Mariel Fernanda Valenzuela nació el 23 de marzo de 1972 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de origen correntino integrada por sus padres y tres hermanos. Desde su infancia manifestó una identificación temprana con el universo femenino y, a los nueve años, comenzó a vincularse con mujeres trans de su entorno barrial. A los diez años conoció a Charly, a quien reconoce como una figura central en su trayectoria y como su “madre trans”. Con el acompañamiento de su familia, especialmente de su madre Benita, inició su proceso de afirmación de género y comenzó a hormonizarse tempranamente.

Su infancia y adolescencia transcurrieron en un contexto de fuerte persecución hacia las personas travestis y trans, atravesado por detenciones policiales, razzias en espacios públicos y situaciones reiteradas de discriminación. En ese contexto, los carnavales, corsos y espacios de sociabilidad nocturna se constituyeron en ámbitos de pertenencia y expresión. Participó en comparsas del sur del Gran Buenos Aires, donde desarrolló habilidades para la confección artesanal de vestuario, tocados y espaldares, construyendo sus propias presentaciones. Estas experiencias artísticas constituyeron espacios sostenidos de afirmación identitaria y sociabilidad comunitaria.

A los 18 años interrumpió sus estudios secundarios, que cursaba en horario nocturno, para incorporarse al mercado laboral. Ingresó a un frigorífico, donde desarrolló una trayectoria de más de tres décadas, en un ámbito laboral poco frecuente para las mujeres trans de su generación. Durante esos años atravesó situaciones de hostilidad y prejuicio, al tiempo que construyó vínculos laborales que le permitieron sostener su empleo. Tras 33 años de trabajo en condiciones insalubres, accedió a la jubilación.

Paralelamente, participó en movilizaciones y acciones colectivas vinculadas al reconocimiento de los derechos de las personas travestis y trans, en un período de creciente organización del colectivo. Luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, realizó su cambio registral con el acompañamiento de su ámbito laboral.

A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos y redes de sociabilidad dentro de la comunidad trans. La relación con su madre Benita, a quien acompañó especialmente durante su vejez y enfermedad, ocupó un lugar central en su trayectoria.

Luego de su jubilación inició una nueva etapa de participación comunitaria. Se integró a espacios colectivos como Kumas y el Archivo de la Memoria Trans, donde aporta su testimonio a la preservación de las memorias travestis y trans. También retomó su formación en el Bachillerato Popular Mocha Celis. Actualmente reside en la provincia de Buenos Aires y continúa participando en actividades comunitarias, culturales y de memoria, mientras desarrolla actividades personales vinculadas a la crianza de animales y la vida cotidiana.

Mariel Fernanda Valenzuela was born on March 23, 1972, in Avellaneda, Buenos Aires Province, into a family of Corrientes origin consisting of her parents and three siblings. From childhood, she expressed an early identification with femininity, and at the age of nine, she began forming relationships with trans women from her neighborhood. At ten, she met Charly, whom she considers a central figure in her life and her “trans mother.” With the support of her family, particularly her mother, Benita, she began her gender affirmation process and started hormone therapy at an early age.

Her childhood and adolescence unfolded in a context of intense persecution of travesti and trans people, marked by police detentions, raids in public spaces, and repeated experiences of discrimination. Within this context, carnivals, street corsos, and nightlife spaces became places of belonging and self-expression. She participated in comparsas in the southern Greater Buenos Aires area, where she developed skills in the handmade creation of costumes, headdresses, and backpieces, crafting her own performances. These artistic experiences became sustained spaces for gender affirmation and community connection.

At the age of 18, she left secondary school, which she had been attending at night, to enter the workforce. She began working at a meatpacking plant, where she built a career spanning more than three decades, in a workplace that was uncommon for trans women of her generation. During those years, she experienced hostility and prejudice while also developing workplace relationships that enabled her to remain employed. After 33 years of work under hazardous conditions, she retired.

Alongside her employment, she participated in demonstrations and collective actions advocating for the recognition of the rights of travesti and trans people, during a period of growing community organizing. Following the passage of the Gender Identity Law in 2012, she legally changed her gender marker with the support of her workplace.

Throughout her life, she built close relationships and social networks within the trans community. Her relationship with her mother, Benita, whom she especially supported during her later years and illness, held a central place in her life story.

Following her retirement, she began a new period of community involvement. She joined collective spaces such as Kumas and the Archivo de la Memoria Trans, where she contributes her testimony to the preservation of travesti and trans memories. She also resumed her education at the Bachillerato Popular Mocha Celis. She currently lives in Buenos Aires Province and continues to participate in community, cultural, and memory-related activities, while pursuing personal interests connected to caring for animals and everyday life.

Sasha Solano Tacuche

  • SS04
  • Persona
  • 1969 - presente

Sasha Solano Tacuche nació el 28 de junio de 1969 en el distrito de Comas, Lima, Perú. Fue la tercera de cinco hijos y creció junto a su madre, su padre y sus cuatro hermanos. Desde pequeña expresó comportamientos y preferencias vinculados con su identidad, aunque en ese momento no contaba con herramientas ni espacios que le permitieran comprender o nombrar esas experiencias. Cursó sus estudios primarios en Lima, donde se destacó por su dedicación y compromiso escolar.

Durante su infancia y adolescencia atravesó dificultades económicas que se profundizaron tras la separación de sus padres. Desde muy joven comenzó a trabajar en la vía pública, vendiendo caramelos y otros productos para colaborar con el sostenimiento de su familia. A los 13 años interrumpió temporalmente sus estudios a raíz de una situación vivida en el ámbito escolar. Posteriormente retomó la secundaria en otra institución y logró completarla, aunque quedaron algunas materias pendientes.

Durante la adolescencia comenzó a relacionarse con otras personas travestis y trans de su comunidad, entre ellas Lulú y Percy, con quienes construyó vínculos de amistad que acompañaron gran parte de su juventud. A los 15 años fue testigo de las condiciones de exclusión social y las dificultades que atravesaban muchas compañeras trans en Lima. Estas experiencias fortalecieron su participación en redes de acompañamiento, solidaridad y cuidado entre travestis y mujeres trans. Paralelamente, continuó trabajando en distintas actividades vinculadas al comercio ambulante.

A los 17 años conoció a Ricardo, a quien reconoce como su primer gran amor. La relación se extendió durante varios años y constituyó una experiencia significativa en su trayectoria afectiva. Su posterior fallecimiento puso fin a esa etapa de su vida.

En 1995, a los 28 años, decidió migrar a la Argentina. Llegó a la ciudad de Buenos Aires el 22 de marzo de ese año, después de varios días de viaje desde Perú. Sus primeros años estuvieron atravesados por la búsqueda de trabajo, la construcción de nuevos vínculos y la adaptación a un contexto en el que continuó enfrentando distintas formas de discriminación. Con el tiempo se incorporó a espacios de militancia y activismo vinculados con los derechos de las personas trans y travestis.

Actualmente reside en Merlo, provincia de Buenos Aires. Desde hace varios años trabaja en la Cámara de Diputados de la Nación, en el área de Géneros y Diversidad, y se desempeña como delegada sindical de ATE Congreso. También participa en Red Diversa Positiva y en iniciativas comunitarias y sociales de su barrio. Sasha se reconoce como activista, militante, migrante, originaria, sindicalista y trava, y sostiene la preservación de la memoria colectiva como una tarea fundamental para las generaciones futuras.

Sasha Solano Tacuche was born on June 28, 1969, in the district of Comas, Lima, Peru. She was the third of five children and grew up with her mother, father, and four siblings. From an early age, she expressed behaviors and preferences related to her gender identity, although at the time she had no access to the tools or spaces that might have allowed her to understand or name these experiences. She attended primary school in Lima, where she distinguished herself as a dedicated and committed student.

During her childhood and adolescence, Sasha experienced economic hardship, which became more pronounced after her parents separated. From a young age, she began working in the streets, selling candy and other goods to help support her family. At the age of 13, she temporarily interrupted her education following an experience at school that affected her deeply. She later resumed her secondary education at another school and managed to complete it, although she still had some subjects pending.

During adolescence, Sasha began forming relationships with other travestis and trans people in her community, including Lulú and Percy, friendships that remained important throughout much of her youth. At the age of 15, she witnessed the social exclusion and difficulties faced by many trans women in Lima. These experiences strengthened her involvement in networks of mutual support, solidarity, and care among travestis and trans women. At the same time, she continued working in various forms of street commerce.

At 17, she met Ricardo, whom she considers her first great love. Their relationship lasted for several years and became a significant part of her emotional life. His subsequent death brought that chapter of her life to an end.

In 1995, at the age of 28, Sasha decided to migrate to Argentina. She arrived in the city of Buenos Aires on March 22 of that year, after several days of travel from Peru. Her first years in Argentina were shaped by the search for employment, the creation of new relationships, and the process of adapting to a new environment in which she continued to experience different forms of discrimination. Over time, she became involved in activism and organizing focused on the rights of trans and travesti people.

Sasha currently lives in Merlo, Buenos Aires Province. For several years, she has worked at the National Chamber of Deputies, in the Gender and Diversity Office, and serves as a union delegate for ATE Congreso. She also participates in Red Diversa Positiva and in community and social initiatives in her neighborhood. Sasha identifies herself as an activist, organizer, migrant, Indigenous person, unionist, and trava, and considers the preservation of collective memory an essential task for future generations.

Wendy Helena Janaína Zalazar

  • WZ01
  • Persona
  • 1969 - Presente

Wendy Helena Janaína Zalazar nació el 20 de abril de 1969 como Vicente Zalazar. Creció en la provincia de Buenos Aires en un contexto histórico atravesado por la discriminación y la persecución hacia las personas travestis y trans. Desde temprana edad reconoció una identidad de género diferente a las expectativas sociales asignadas y comenzó a expresarla durante la adolescencia. A los 17 años se incorporó a los espacios de encuentro y sociabilidad de travestis y mujeres trans del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde construyó redes de amistad, cuidado y acompañamiento comunitario.

Durante esos años adoptó el nombre Wendy, elegido a partir del vínculo con una compañera que comenzó a llamarla de esa manera en referencia al personaje de Peter Pan. Posteriormente incorporó los nombres Helena Janaína, con los que actualmente se identifica. En su recorrido comunitario tuvo como referente fundamental a La Perica, a quien reconoce como una figura de acompañamiento y como una madre trans. Junto a ella convivió en Tigre con otras compañeras, entre ellas Ivonne y Veroniquita, compartiendo experiencias de vida y estrategias colectivas de cuidado.

A lo largo de su trayectoria ejerció el trabajo sexual en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, entre ellos Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Ruta 6, Juan B. Justo y el centro porteño. Como muchas mujeres trans de su generación, atravesó la criminalización de las identidades trans mediante los edictos policiales, sufriendo detenciones arbitrarias y situaciones de violencia institucional en dependencias como las comisarías de Munro, Benavídez y la División Moralidad de la Policía Federal.

Durante su juventud realizó modificaciones corporales mediante prácticas informales, habituales entre muchas personas trans de la época debido a la falta de acceso a tratamientos médicos seguros. Con el tiempo enfrentó las consecuencias físicas derivadas de esas intervenciones. Paralelamente participó en carnavales y murgas de San Miguel y otras localidades bonaerenses, espacios donde desarrolló vínculos afectivos y comunitarios, entre ellos una amistad de más de tres décadas con Marcela Navarro.
Wendy atravesó los cambios sociales y legislativos que transformaron las condiciones de vida de la comunidad trans en Argentina, entre ellos la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012. A partir de esta normativa realizó la rectificación registral de su documentación y obtuvo el reconocimiento legal de su identidad.

Durante la pandemia impulsó un comedor comunitario desde su hogar y participó en redes solidarias destinadas al acompañamiento de familias y mujeres trans. También integró espacios sociales y políticos vinculados a la diversidad. El 20 de abril contrajo matrimonio con su pareja, oriunda de Mar del Plata, consolidando un proyecto afectivo compartido. Actualmente continúa participando en iniciativas vinculadas a la memoria colectiva, el reconocimiento y la preservación de las experiencias de las personas trans mayores.

Wendy Helena Janaína Zalazar was born on April 20, 1969, and was registered at birth as Vicente Zalazar. She grew up in the province of Buenos Aires in a historical context marked by discrimination and persecution against travestis and trans people. From an early age, she recognized a gender identity that differed from the social expectations assigned to her and began expressing it during adolescence. At the age of 17, she became involved in social and community spaces where travestis and trans women from the Greater Buenos Aires Metropolitan Area gathered, building networks of friendship, care, and mutual support.

During those years, she adopted the name Wendy, chosen after a friend began calling her by that name in reference to the character from Peter Pan. She later incorporated the names Helena Janaína, which are the names she identifies with today. Throughout her community life, La Perica became a fundamental figure in her trajectory, whom Wendy recognizes as a source of support and as a trans mother. She lived with her and other companions in Tigre, including Ivonne and Veroniquita, sharing life experiences and collective strategies of care.

Throughout her life, Wendy engaged in sex work in different areas of the City of Buenos Aires and Greater Buenos Aires, including the Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Route 6, Juan B. Justo, and downtown Buenos Aires. Like many trans women of her generation, she experienced the criminalization of trans identities through police edicts, facing arbitrary arrests and institutional violence in police facilities such as the precincts in Munro and Benavídez and the Morality Division of the Federal Police.

During her youth, she underwent body modifications through informal practices that were common among many trans people at the time due to the lack of access to safe medical treatments. Over time, she experienced physical consequences resulting from these procedures. At the same time, she participated in carnival celebrations and murga groups in San Miguel and other towns in the province of Buenos Aires, spaces where she developed affective and community ties, including a friendship of more than three decades with Marcela Navarro.

Wendy lived through the social and legislative changes that transformed the living conditions of Argentina's trans community, including the repeal of the police edicts and the enactment of the Gender Identity Law in 2012. Following the passage of the law, she amended the gender marker and personal information on her official documents, obtaining legal recognition of her identity.

During the COVID-19 pandemic, she established a community soup kitchen from her home and participated in solidarity networks that supported families and trans women. She also became involved in social and political spaces connected to diversity. On April 20, she married her partner, who is originally from Mar del Plata, consolidating a shared life project.

Today, Wendy continues to participate in initiatives focused on collective memory, recognition, and the preservation of the experiences and histories of older trans people.