Mostrar 14 resultados

Registo de autoridade
Provincia de Buenos Aires

Patricia Alexandra Rivas Paladino

  • PR01
  • Pessoa singular
  • 1966 - Presente

Patricia Alexandra Rivas Paladino nació el 25 de noviembre de 1966 en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Aunque fue registrada legalmente con el apellido Rivas, durante gran parte de su vida eligió identificarse con el apellido materno Paladino, en relación con la conflictiva relación que mantuvo con su padre y con la falta de reconocimiento de su identidad de género. Desde temprana edad expresó una identidad femenina y durante su adolescencia comenzó a presentarse socialmente como mujer.

A los 14 años inició una relación afectiva que se extendió durante cinco años, período en el que también atravesó situaciones de violencia institucional vinculadas al contexto de persecución hacia las personas trans. Como muchas mujeres trans de su generación, Patricia fue detenida en reiteradas oportunidades bajo los edictos policiales que criminalizaban las expresiones de género disidentes.

Estas prácticas represivas formaron parte de su vida cotidiana durante décadas, especialmente en espacios públicos del conurbano bonaerense. En ese contexto fue conocida por el apodo de “La Correcaminos”, asociado a su capacidad para escapar de las razzias policiales. También fue testigo de la violencia ejercida contra otras compañeras trans, entre ellas Shirley, Vivian, Vanesa y Mónica Ramos, cuyos fallecimientos permanecen en su memoria como parte de una historia colectiva de persecución y exclusión.

Desde los 15 años participó en corsos y carnavales del conurbano bonaerense, integrando agrupaciones como Los Bambis de Tigre, Los Cometas de San Fernando y Los Príncipes de San Isidro. Estos espacios artísticos y comunitarios constituyeron ámbitos de expresión, reconocimiento y encuentro con otras personas trans. Paralelamente desarrolló distintos vínculos afectivos, entre ellos una relación de quince años con Alejandro, con quien compartió una etapa significativa de su vida.

Con el acompañamiento de Alejandro, Patricia se formó como peluquera profesional y obtuvo su diploma en 1997. A partir de esa capacitación abrió su propia peluquería, actividad que le permitió alcanzar autonomía económica y reconocimiento laboral. Tiempo después debió dejar la profesión debido a problemas de visión.
En 2012, tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, realizó el trámite de adecuación registral y recibió su Documento Nacional de Identidad con el nombre y género reconocidos legalmente. Posteriormente desarrolló tareas vinculadas al trabajo comunitario y la defensa de derechos. Se desempeñó en el Concejo Deliberante de San Isidro, donde fue la primera mujer trans en ocupar un cargo dentro del Poder Ejecutivo municipal, y participó en iniciativas relacionadas con la salud integral trans, el cupo laboral y la reparación histórica.

Actualmente integra el colectivo Las Históricas Argentinas Sobrevivientes Autoconvocadas, desde donde participa en acciones por la memoria y la reparación de las personas travestis y trans perseguidas por el Estado. Reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires y continúa aportando su experiencia en espacios de activismo y construcción comunitaria vinculados a la defensa de los derechos humanos.

Patricia Alexandra Rivas Paladino was born on November 25, 1966, in the Greater Buenos Aires metropolitan area. Although she was legally registered under the surname Rivas, for much of her life she chose to identify herself by her mother’s surname, Paladino, in connection with her difficult relationship with her father and his failure to recognize her gender identity. From an early age, she expressed a feminine identity, and during adolescence she began presenting herself socially as a woman.

At the age of 14, she began a romantic relationship that lasted five years. During this period, she also experienced institutional violence within a broader context of persecution against trans people. Like many trans women of her generation, Patricia was repeatedly detained under police edicts that criminalized gender expressions that challenged social norms.

These repressive practices became part of her everyday life for decades, particularly in public spaces throughout the greater Buenos Aires area. During this period, she became known by the nickname “La Correcaminos,” associated with her ability to evade police raids. She also witnessed violence against other trans women, including Shirley, Vivian, Vanesa, and Mónica Ramos, whose deaths remain part of her memory and of a collective history of persecution and exclusion.

From the age of 15, she participated in corsos and carnival celebrations throughout the greater Buenos Aires area, joining groups such as Los Bambis de Tigre, Los Cometas de San Fernando, and Los Príncipes de San Isidro. These artistic and community spaces provided opportunities for self-expression, recognition, and connection with other trans people. At the same time, she developed several romantic relationships, including a 15-year relationship with Alejandro, with whom she shared a significant period of her life.

With Alejandro’s support, Patricia trained as a professional hairstylist and received her diploma in 1997. She subsequently opened her own salon, an occupation that provided her with economic independence and professional recognition. Some years later, she had to leave the profession because of vision problems.

In 2012, following the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she completed the legal process to amend her civil records and received a National Identity Document reflecting her legally recognized name and gender. She later became involved in community work and advocacy. She worked at the San Isidro Deliberative Council, where she became the first trans woman to hold a position within the municipal executive branch, and participated in initiatives related to comprehensive trans healthcare, employment quotas, and historical reparations.

Today, she is a member of Las Históricas Argentinas Sobrevivientes Autoconvocadas, through which she participates in efforts focused on the memory and reparations of travesti and trans people persecuted by the state. She lives in the Greater Buenos Aires metropolitan area and continues to contribute her experience to activism and community-building initiatives dedicated to the defense of human rights.

Wendy Helena Janaína Zalazar

  • WZ01
  • Pessoa singular
  • 1969 - Presente

Wendy Helena Janaína Zalazar nació el 20 de abril de 1969 como Vicente Zalazar. Creció en la provincia de Buenos Aires en un contexto histórico atravesado por la discriminación y la persecución hacia las personas travestis y trans. Desde temprana edad reconoció una identidad de género diferente a las expectativas sociales asignadas y comenzó a expresarla durante la adolescencia. A los 17 años se incorporó a los espacios de encuentro y sociabilidad de travestis y mujeres trans del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde construyó redes de amistad, cuidado y acompañamiento comunitario.

Durante esos años adoptó el nombre Wendy, elegido a partir del vínculo con una compañera que comenzó a llamarla de esa manera en referencia al personaje de Peter Pan. Posteriormente incorporó los nombres Helena Janaína, con los que actualmente se identifica. En su recorrido comunitario tuvo como referente fundamental a La Perica, a quien reconoce como una figura de acompañamiento y como una madre trans. Junto a ella convivió en Tigre con otras compañeras, entre ellas Ivonne y Veroniquita, compartiendo experiencias de vida y estrategias colectivas de cuidado.

A lo largo de su trayectoria ejerció el trabajo sexual en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, entre ellos Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Ruta 6, Juan B. Justo y el centro porteño. Como muchas mujeres trans de su generación, atravesó la criminalización de las identidades trans mediante los edictos policiales, sufriendo detenciones arbitrarias y situaciones de violencia institucional en dependencias como las comisarías de Munro, Benavídez y la División Moralidad de la Policía Federal.

Durante su juventud realizó modificaciones corporales mediante prácticas informales, habituales entre muchas personas trans de la época debido a la falta de acceso a tratamientos médicos seguros. Con el tiempo enfrentó las consecuencias físicas derivadas de esas intervenciones. Paralelamente participó en carnavales y murgas de San Miguel y otras localidades bonaerenses, espacios donde desarrolló vínculos afectivos y comunitarios, entre ellos una amistad de más de tres décadas con Marcela Navarro.
Wendy atravesó los cambios sociales y legislativos que transformaron las condiciones de vida de la comunidad trans en Argentina, entre ellos la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012. A partir de esta normativa realizó la rectificación registral de su documentación y obtuvo el reconocimiento legal de su identidad.

Durante la pandemia impulsó un comedor comunitario desde su hogar y participó en redes solidarias destinadas al acompañamiento de familias y mujeres trans. También integró espacios sociales y políticos vinculados a la diversidad. El 20 de abril contrajo matrimonio con su pareja, oriunda de Mar del Plata, consolidando un proyecto afectivo compartido. Actualmente continúa participando en iniciativas vinculadas a la memoria colectiva, el reconocimiento y la preservación de las experiencias de las personas trans mayores.

Wendy Helena Janaína Zalazar was born on April 20, 1969, and was registered at birth as Vicente Zalazar. She grew up in the province of Buenos Aires in a historical context marked by discrimination and persecution against travestis and trans people. From an early age, she recognized a gender identity that differed from the social expectations assigned to her and began expressing it during adolescence. At the age of 17, she became involved in social and community spaces where travestis and trans women from the Greater Buenos Aires Metropolitan Area gathered, building networks of friendship, care, and mutual support.

During those years, she adopted the name Wendy, chosen after a friend began calling her by that name in reference to the character from Peter Pan. She later incorporated the names Helena Janaína, which are the names she identifies with today. Throughout her community life, La Perica became a fundamental figure in her trajectory, whom Wendy recognizes as a source of support and as a trans mother. She lived with her and other companions in Tigre, including Ivonne and Veroniquita, sharing life experiences and collective strategies of care.

Throughout her life, Wendy engaged in sex work in different areas of the City of Buenos Aires and Greater Buenos Aires, including the Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Route 6, Juan B. Justo, and downtown Buenos Aires. Like many trans women of her generation, she experienced the criminalization of trans identities through police edicts, facing arbitrary arrests and institutional violence in police facilities such as the precincts in Munro and Benavídez and the Morality Division of the Federal Police.

During her youth, she underwent body modifications through informal practices that were common among many trans people at the time due to the lack of access to safe medical treatments. Over time, she experienced physical consequences resulting from these procedures. At the same time, she participated in carnival celebrations and murga groups in San Miguel and other towns in the province of Buenos Aires, spaces where she developed affective and community ties, including a friendship of more than three decades with Marcela Navarro.

Wendy lived through the social and legislative changes that transformed the living conditions of Argentina's trans community, including the repeal of the police edicts and the enactment of the Gender Identity Law in 2012. Following the passage of the law, she amended the gender marker and personal information on her official documents, obtaining legal recognition of her identity.

During the COVID-19 pandemic, she established a community soup kitchen from her home and participated in solidarity networks that supported families and trans women. She also became involved in social and political spaces connected to diversity. On April 20, she married her partner, who is originally from Mar del Plata, consolidating a shared life project.

Today, Wendy continues to participate in initiatives focused on collective memory, recognition, and the preservation of the experiences and histories of older trans people.

Alejandra Analía Carmona

  • AC02
  • Pessoa singular
  • 1956 - presente

Alejandra Analía Carmona nació el 28 de febrero de 1956. Creció en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia trabajadora que acompañó desde temprano su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia construyó vínculos con otras personas travestis y trans de su barrio, conformando redes de amistad y cuidado que perduraron a lo largo de su vida. En esos años encontró en los carnavales y las comparsas un espacio de encuentro, sociabilidad y expresión, donde pudo participar de desfiles y compartir experiencias con otras compañeras.
Su juventud transcurrió en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Durante la última dictadura cívico-militar y los años posteriores fue víctima de reiteradas detenciones arbitrarias, hostigamiento policial y violencia institucional, atravesando numerosas permanencias en comisarías y en la cárcel de Devoto como consecuencia de la aplicación de los edictos policiales. Estas experiencias formaron parte de las condiciones de vida impuestas a una generación de mujeres trans, que desarrolló estrategias de supervivencia y fortaleció redes comunitarias frente a la exclusión social y la persecución estatal.
A lo largo de su trayectoria desempeñó diversas actividades laborales. Se formó como cocinera y trabajó en restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires, donde asumió puestos de responsabilidad. También ejerció el trabajo sexual durante varios años, en un contexto de exclusión sistemática del mercado laboral formal para las personas trans. Más adelante desarrolló tareas de cuidado de niñas y niños en su hogar, convirtiéndose en una referente reconocida por familias de su comunidad.
La vida afectiva y familiar ocupó un lugar central en su trayectoria. Tras un primer matrimonio, compartió diecisiete años de vida con quien considera su compañero de vida hasta el fallecimiento de este. Junto a él asumió la crianza de Cristian Javier, sobrino de su pareja, quien posteriormente quedó bajo su tutela legal. Asimismo, sostuvo vínculos de cuidado con sobrinos, sobrinas, nietas y nietos, consolidando una extensa red familiar y afectiva.
La sanción de la Ley de Identidad de Género significó para Alejandra el acceso al reconocimiento legal de su identidad, poniendo fin a años de obstáculos y situaciones de discriminación en el ejercicio de derechos. Eligió el nombre Alejandra Analía como homenaje a dos de sus sobrinas. En los últimos años recibió reconocimientos por su trayectoria y por su aporte a la comunidad trans, participando en iniciativas impulsadas por el municipio de Avellaneda dirigidas a visibilizar las experiencias de las personas trans mayores.
Actualmente se desempeña como promotora de salud en el sistema público de Avellaneda, donde acompaña a personas trans y de la diversidad sexual en el acceso a derechos y al sistema sanitario. Continúa participando de espacios comunitarios y sosteniendo los vínculos construidos durante décadas con otras mujeres trans, contribuyendo a preservar la memoria colectiva y las redes de cuidado de su comunidad.

Alejandra Analía Carmona was born on February 28, 1956. She grew up in Avellaneda, in the province of Buenos Aires, in a working-class family that supported her gender identity from an early age. During her childhood and adolescence, she formed bonds with other travesti and trans people in her neighborhood, building networks of friendship and mutual care that endured throughout her life. During those years, she found in carnivals and comparsas a space for connection, social interaction, and self-expression, where she participated in parades and shared experiences with other compañeras.

Her youth unfolded in a context in which travesti and trans identities were criminalized. During the last civic-military dictatorship and the years that followed, she was subjected to repeated arbitrary arrests, police harassment, and institutional violence. She spent numerous periods in police stations and in Devoto Prison as a result of the enforcement of police edicts. These experiences were part of the living conditions imposed on a generation of trans women, who developed survival strategies and strengthened community networks in response to social exclusion and state persecution.

Throughout her life, she engaged in a variety of occupations. She trained as a cook and worked in restaurants in the City of Buenos Aires, where she held positions of responsibility. She also engaged in sex work for several years, within a context of systematic exclusion of trans people from the formal labor market. Later, she provided childcare in her home, becoming a trusted and respected figure among families in her community.

Her emotional and family life played a central role in her life trajectory. Following a first marriage, she spent seventeen years with the person she considers to have been her life partner, remaining by his side until his death. Together, they took on the upbringing of Cristian Javier, her partner's nephew, who later came under her legal guardianship. She also maintained strong bonds of care with her nephews, nieces, granddaughters, and grandsons, consolidating an extensive network of family and emotional ties.

The enactment of the Gender Identity Law enabled Alejandra to obtain legal recognition of her identity, bringing an end to years of obstacles and discrimination in the exercise of her rights. She chose the name Alejandra Analía as a tribute to two of her nieces. In recent years, she has received recognition for her life trajectory and her contributions to the trans community, participating in initiatives promoted by the Municipality of Avellaneda aimed at making visible the experiences of older trans people.

She currently works as a community health promoter within Avellaneda's public healthcare system, supporting trans people and people from the sexual diversity community in accessing their rights and healthcare services. She continues to participate in community spaces and to maintain the relationships she has built over decades with other trans women, contributing to the preservation of collective memory and the networks of care within her community.

Cinthia Mabel Sale Igarzábal

  • CS02
  • Pessoa singular
  • 1967 - presente

Cinthia nació el 21 de diciembre de 1967 en la ciudad de Catriel, provincia de Río Negro, Argentina. Su trayectoria vital se inscribe en los procesos históricos que atravesaron las personas travestis y trans en el país durante las décadas de 1980 y 1990, en un contexto de fuerte exclusión social, criminalización y ausencia de políticas públicas de acceso a derechos básicos.
Durante su adolescencia tardía y juventud comenzó a construir su identidad de género en un escenario marcado por la falta de acceso a información y a sistemas de salud adecuados. Entre los 19 y los 22 años se sometió a múltiples intervenciones con silicona industrial líquida, realizadas en condiciones precarias y sin supervisión médica. Estas prácticas, extendidas en la época ante la inexistencia de alternativas seguras, le generaron complicaciones de salud a largo plazo, incluyendo infecciones, endurecimientos y afecciones sistémicas. Estas experiencias se incorporan posteriormente a su recorrido militante, desde donde aborda la problemática del acceso a la salud para personas trans.
En su juventud y adultez temprana atravesó relaciones afectivas en contextos de desigualdad y violencia de género. Una de ellas, con un integrante de la Policía Bonaerense, se desarrolló en un clima de control, hostigamiento y agresiones físicas, en un período previo a la existencia de dispositivos institucionales de protección. La relación finalizó tras episodios de violencia que la llevaron a desplazarse de su lugar de residencia por motivos de seguridad. Posteriormente, la muerte de su expareja en un procedimiento policial incidió en su trayectoria personal.
En paralelo, desarrolló estrategias de subsistencia vinculadas al trabajo sexual en la vía pública, en un contexto de persecución policial, detenciones arbitrarias y prácticas de extorsión. Estas experiencias favorecieron su acercamiento a espacios de organización colectiva. Se integró a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), donde participó en acciones de promoción de la salud, formación y acompañamiento comunitario. Asimismo, articuló su militancia con la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporando una perspectiva de derechos laborales.
A lo largo de su recorrido participó en talleres de formación y proyectos de economía social, así como en iniciativas territoriales vinculadas a políticas públicas locales. Con el tiempo, se consolidó como promotora de salud comunitaria, rol que desempeña en la actualidad en el municipio de Avellaneda, donde trabaja en tareas de prevención, acompañamiento y acceso a derechos.
Su trayectoria se encuentra atravesada por la construcción de redes comunitarias y de memoria colectiva, en diálogo con otras activistas travestis y trans. En ese marco, ha participado en espacios de reflexión y debate sobre salud, derechos y reparación histórica. En el presente, continúa desarrollando actividades vinculadas a la promoción de la salud y la militancia comunitaria, aportando desde su experiencia a los procesos de organización y memoria del colectivo travesti-trans en Argentina.

Cinthia

Cinthia was born on December 21, 1967, in the city of Catriel, in the province of Río Negro, Argentina. Her life trajectory is situated within the historical processes experienced by travesti and trans people in Argentina during the 1980s and 1990s, a period marked by severe social exclusion, criminalization, and the absence of public policies guaranteeing access to basic rights.

During her late adolescence and early adulthood, she began to develop and affirm her gender identity in a context characterized by limited access to information and inadequate healthcare services. Between the ages of 19 and 22, she underwent multiple procedures involving industrial liquid silicone, performed in precarious conditions and without medical supervision. These practices, which were widespread at the time due to the lack of safe alternatives, caused long-term health complications, including infections, hardening of the tissues, and systemic conditions. These experiences later became part of her activism, through which she addressed issues surrounding access to healthcare for trans people.

During her youth and early adulthood, she experienced intimate relationships in contexts of inequality and gender-based violence. One of these relationships, with a member of the Buenos Aires Provincial Police, took place in an atmosphere of control, harassment, and physical abuse, at a time when institutional protection mechanisms did not yet exist. The relationship ended following episodes of violence that forced her to leave her place of residence for her own safety. Later, the death of her former partner during a police operation had an impact on her personal trajectory.

At the same time, she developed survival strategies through street-based sex work in a context of police persecution, arbitrary arrests, and extortion. These experiences brought her closer to spaces of collective organization. She joined the Association of Sex Workers of Argentina (AMMAR), where she participated in health-promotion initiatives, training programs, and community support. She also connected her activism with the Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporating a labor-rights perspective into her work.

Throughout her trajectory, she participated in training workshops and social-economy projects, as well as territorial initiatives related to local public policies. Over time, she became established as a community health promoter, a role she continues to carry out today in the municipality of Avellaneda, where she works on prevention, support, and access to rights.

Her life trajectory has been shaped by the construction of community networks and collective memory, in dialogue with other travesti and trans activists. Within this framework, she has participated in spaces for reflection and discussion on healthcare, rights, and historical reparation. Today, she continues to engage in activities related to health promotion and community activism, contributing through her experience to processes of organization and memory within the travesti-trans community in Argentina.

Mariel Fernanda Valenzuela

  • MV01
  • Pessoa singular
  • 1972 - presente

Mariel Fernanda Valenzuela nació el 23 de marzo de 1972 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de origen correntino integrada por sus padres y tres hermanos. Desde su infancia manifestó una identificación temprana con el universo femenino y, a los nueve años, comenzó a vincularse con mujeres trans de su entorno barrial. A los diez años conoció a Charly, a quien reconoce como una figura central en su trayectoria y como su “madre trans”. Con el acompañamiento de su familia, especialmente de su madre Benita, inició su proceso de afirmación de género y comenzó a hormonizarse tempranamente.

Su infancia y adolescencia transcurrieron en un contexto de fuerte persecución hacia las personas travestis y trans, atravesado por detenciones policiales, razzias en espacios públicos y situaciones reiteradas de discriminación. En ese contexto, los carnavales, corsos y espacios de sociabilidad nocturna se constituyeron en ámbitos de pertenencia y expresión. Participó en comparsas del sur del Gran Buenos Aires, donde desarrolló habilidades para la confección artesanal de vestuario, tocados y espaldares, construyendo sus propias presentaciones. Estas experiencias artísticas constituyeron espacios sostenidos de afirmación identitaria y sociabilidad comunitaria.

A los 18 años interrumpió sus estudios secundarios, que cursaba en horario nocturno, para incorporarse al mercado laboral. Ingresó a un frigorífico, donde desarrolló una trayectoria de más de tres décadas, en un ámbito laboral poco frecuente para las mujeres trans de su generación. Durante esos años atravesó situaciones de hostilidad y prejuicio, al tiempo que construyó vínculos laborales que le permitieron sostener su empleo. Tras 33 años de trabajo en condiciones insalubres, accedió a la jubilación.

Paralelamente, participó en movilizaciones y acciones colectivas vinculadas al reconocimiento de los derechos de las personas travestis y trans, en un período de creciente organización del colectivo. Luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, realizó su cambio registral con el acompañamiento de su ámbito laboral.

A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos y redes de sociabilidad dentro de la comunidad trans. La relación con su madre Benita, a quien acompañó especialmente durante su vejez y enfermedad, ocupó un lugar central en su trayectoria.

Luego de su jubilación inició una nueva etapa de participación comunitaria. Se integró a espacios colectivos como Kumas y el Archivo de la Memoria Trans, donde aporta su testimonio a la preservación de las memorias travestis y trans. También retomó su formación en el Bachillerato Popular Mocha Celis. Actualmente reside en la provincia de Buenos Aires y continúa participando en actividades comunitarias, culturales y de memoria, mientras desarrolla actividades personales vinculadas a la crianza de animales y la vida cotidiana.

Mariel Fernanda Valenzuela was born on March 23, 1972, in Avellaneda, Buenos Aires Province, into a family of Corrientes origin consisting of her parents and three siblings. From childhood, she expressed an early identification with femininity, and at the age of nine, she began forming relationships with trans women from her neighborhood. At ten, she met Charly, whom she considers a central figure in her life and her “trans mother.” With the support of her family, particularly her mother, Benita, she began her gender affirmation process and started hormone therapy at an early age.

Her childhood and adolescence unfolded in a context of intense persecution of travesti and trans people, marked by police detentions, raids in public spaces, and repeated experiences of discrimination. Within this context, carnivals, street corsos, and nightlife spaces became places of belonging and self-expression. She participated in comparsas in the southern Greater Buenos Aires area, where she developed skills in the handmade creation of costumes, headdresses, and backpieces, crafting her own performances. These artistic experiences became sustained spaces for gender affirmation and community connection.

At the age of 18, she left secondary school, which she had been attending at night, to enter the workforce. She began working at a meatpacking plant, where she built a career spanning more than three decades, in a workplace that was uncommon for trans women of her generation. During those years, she experienced hostility and prejudice while also developing workplace relationships that enabled her to remain employed. After 33 years of work under hazardous conditions, she retired.

Alongside her employment, she participated in demonstrations and collective actions advocating for the recognition of the rights of travesti and trans people, during a period of growing community organizing. Following the passage of the Gender Identity Law in 2012, she legally changed her gender marker with the support of her workplace.

Throughout her life, she built close relationships and social networks within the trans community. Her relationship with her mother, Benita, whom she especially supported during her later years and illness, held a central place in her life story.

Following her retirement, she began a new period of community involvement. She joined collective spaces such as Kumas and the Archivo de la Memoria Trans, where she contributes her testimony to the preservation of travesti and trans memories. She also resumed her education at the Bachillerato Popular Mocha Celis. She currently lives in Buenos Aires Province and continues to participate in community, cultural, and memory-related activities, while pursuing personal interests connected to caring for animals and everyday life.

Daniela Díaz

  • DD01
  • Pessoa singular
  • 1967 - presente

Daniela Catalina Díaz, conocida popularmente como “La Sirena de Quilmes”, nació alrededor de 1967 en Las Breñas, provincia del Chaco, y llegó a la provincia de Buenos Aires siendo bebé, cuando su madre Catalina se radicó en la ciudad de Quilmes. Fue la mayor de ocho hermanos y creció en un hogar humilde en la zona de La Colonia, donde su madre ocupó un lugar central como sostén afectivo y económico de la familia.
Desde temprana edad manifestó una identidad femenina y una identificación con elementos asociados al universo de las mujeres, como el cabello largo y la figura de las sirenas, que posteriormente daría origen a su nombre popular. Durante la escuela primaria conoció a Erika, otra niña trans con quien compartió experiencias y conversaciones vinculadas a sus identidades. A comienzos de la década de 1980, durante los corsos de Quilmes, tomó contacto con mujeres trans visibles de la zona sur del conurbano bonaerense, entre ellas Vanesa Meza, Débora, Marisa y Tatiana. Estos encuentros fueron significativos en su proceso de reconocimiento personal y en la construcción de redes con otras mujeres trans. Entre los 14 y 15 años inició tratamientos hormonales y comenzó a expresar públicamente su identidad femenina en un contexto atravesado por la persecución policial, la discriminación y las restricciones para el acceso al trabajo formal.
Durante su juventud participó en carnavales y corsos populares de Quilmes y Berazategui, especialmente junto a la comparsa Las Bacantes, espacios de encuentro comunitario y expresión artística. Como muchas mujeres trans de su generación, atravesó situaciones de hostigamiento y violencia institucional, al tiempo que desarrolló estrategias laborales y redes de apoyo para sostener su vida cotidiana.
A lo largo de su trayectoria realizó diversas actividades comerciales vinculadas a la venta de ropa, calzado y accesorios, estableciendo vínculos con otras personas trans dentro y fuera de Argentina. En la década de 1990 adquirió un terreno en Quilmes e inició la construcción de su vivienda, proyecto que continuó desarrollando durante los años siguientes.
En 2004 migró a Europa, donde residió en distintas ciudades de Italia y Suiza. Durante ese período trabajó, construyó redes con comunidades latinoamericanas, especialmente con compañeras peruanas y brasileñas, y reunió recursos para finalizar su casa en Argentina. También atravesó dificultades vinculadas a su situación migratoria y permaneció detenida en relación con la falta de documentación regular. Regresó a Quilmes entre 2006 y 2007, donde continuó su vida comunitaria y atravesó posteriormente tratamientos médicos vinculados a intervenciones corporales realizadas durante su juventud.
Luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, realizó la rectificación registral de su identidad. Para ello viajó a Las Breñas, recuperó su partida de nacimiento y eligió el nombre Daniela Catalina Díaz, incorporando el nombre de su madre como reconocimiento al vínculo que acompañó gran parte de su trayectoria.
Actualmente continúa viviendo en Quilmes, participando en espacios comunitarios y acompañando a nuevas generaciones de mujeres trans. Como “La Sirena de Quilmes”, su recorrido forma parte de la memoria colectiva trans de la zona sur bonaerense, integrando experiencias de trabajo, migración, vínculos afectivos y construcción comunitaria.

Daniela Catalina Díaz, popularly known as “La Sirena de Quilmes,” was born around 1967 in Las Breñas, in the province of Chaco, and moved to Buenos Aires Province as an infant when her mother, Catalina, settled in the city of Quilmes. She was the eldest of eight siblings and grew up in a working-class household in the La Colonia area, where her mother played a central role as the family’s emotional and economic support.

From an early age, she expressed a feminine identity and identified with elements associated with women, such as long hair and the figure of the mermaid, which would later give rise to her popular nickname. During primary school, she met Erika, another trans girl with whom she shared experiences and conversations related to their identities. In the early 1980s, during the Quilmes carnival celebrations, she came into contact with visible trans women from the southern districts of Greater Buenos Aires, including Vanesa Meza, Débora, Marisa, and Tatiana. These encounters were significant in her process of self-recognition and in the development of networks with other trans women. Between the ages of 14 and 15, she began hormone treatments and started expressing her feminine identity publicly in a context marked by police persecution, discrimination, and limited access to formal employment.

During her youth, she participated in carnivals and popular corsos in Quilmes and Berazategui, particularly with the Las Bacantes comparsa, which provided spaces for community gathering and artistic expression. Like many trans women of her generation, she experienced harassment and institutional violence while developing strategies for earning a living and building support networks to sustain her everyday life.

Throughout her life, she engaged in various commercial activities involving the sale of clothing, footwear, and accessories, establishing connections with other trans people both within Argentina and abroad. During the 1990s, she acquired a plot of land in Quilmes and began building her home, a project she continued to develop over the following years.

In 2004, she migrated to Europe, where she lived in several cities in Italy and Switzerland. During this period, she worked, built networks within Latin American communities, particularly with Peruvian and Brazilian compañeras, and accumulated resources to complete her home in Argentina. She also faced difficulties related to her immigration status and was detained in connection with irregular documentation. She returned to Quilmes between 2006 and 2007, where she resumed her community life and later underwent medical treatments related to body modifications performed during her youth.

Following the enactment of Argentina’s Gender Identity Law in 2012, she legally changed the gender and name recorded in her official documents. To complete the process, she traveled to Las Breñas, retrieved her birth certificate, and chose the name Daniela Catalina Díaz, incorporating her mother’s name as a tribute to the relationship that had accompanied much of her life.

She currently continues to live in Quilmes, participating in community spaces and supporting younger generations of trans women. As “La Sirena de Quilmes,” her life trajectory forms part of the collective trans memory of southern Greater Buenos Aires, encompassing experiences of work, migration, affective relationships, and community building.

Brenda Ornella Vivanco

  • BV01
  • Pessoa singular
  • 1969 - 1992

Brenda Ornella Vivanco nació el 28 de marzo de 1969 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en el seno de una familia numerosa compuesta por sus padres y once hijos e hijas, siendo ella la menor. Durante su infancia cursó la escuela primaria en esa ciudad, completando hasta quinto y sexto grado en modalidad nocturna. En 1980, alrededor de los once años, su familia se trasladó a Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires, en relación con la actividad laboral de su padre en el ámbito portuario. No finalizó sus estudios secundarios.
Desde temprana edad tuvo conciencia de su identidad de género, proceso que se desarrolló en un entorno familiar donde encontró comprensión principalmente en su madre, mientras que su padre no acompañó ese recorrido. A comienzos de la década de 1990 consolidó su transición en el marco de un viaje a Europa, donde residió durante períodos breves en París y Roma. Allí ejerció el trabajo sexual y experimentó condiciones de mayor libertad en relación con el contexto argentino de la época. A su regreso, continuó desempeñándose en el trabajo sexual en distintas zonas del sur del conurbano bonaerense, como Wilde, San Francisco Solano y Florencio Varela, y realizó diversas intervenciones corporales a lo largo de los años.
Su trayectoria estuvo atravesada por la violencia institucional ejercida en el marco de los edictos policiales, que implicaron reiteradas detenciones y períodos de privación de la libertad. En ese mismo contexto, participó en comparsas de carnaval en la zona sur, espacios que habilitaban formas de sociabilidad y expresión. A comienzos de los años noventa se involucró en el activismo travesti-trans, integrando la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), donde se desempeñó como coordinadora de Zona Sur. Desde ese espacio participó en movilizaciones entre Plaza de Mayo y el Congreso de la Nación en reclamo por la derogación de los edictos policiales.
Su historia familiar estuvo marcada por la presencia de sus hermanas Gina, Peggy y Gilda, también travestis, con quienes compartió experiencias de vida. La muerte de Gina en 1992, en un hecho que la familia vincula a la violencia policial y que no fue esclarecido judicialmente, así como los posteriores fallecimientos de Peggy y Gilda, incidieron en la transformación del entramado familiar. A lo largo de su vida, Brenda construyó redes de cuidado con otras mujeres trans, acompañando a generaciones más jóvenes y transmitiendo saberes vinculados a la supervivencia en contextos de exclusión.
En su adultez fue testigo y partícipe de transformaciones legales relevantes, como la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género, que impactaron en el reconocimiento de derechos. En la actualidad reside en San Francisco Solano, donde trabaja de manera independiente. Participa junto a otras compañeras en el reclamo por una reparación histórica para personas trans adultas mayores, en articulación con procesos colectivos orientados al reconocimiento de las violencias ejercidas por el Estado y a la garantía de condiciones de vida dignas en la vejez.

Brenda Ornella Vivanco was born on March 28, 1969, in the city of Rosario, in the province of Santa Fe, into a large family consisting of her parents and eleven sons and daughters, with Brenda being the youngest. During her childhood, she attended primary school in Rosario, completing fifth and sixth grade through evening classes. In 1980, when she was around eleven years old, her family moved to Florencio Varela, in the province of Buenos Aires, in connection with her father's work in the port sector. She did not complete her secondary education.

From an early age, she was aware of her gender identity. This process unfolded within a family environment where she found understanding, particularly from her mother, while her father did not support her journey. In the early 1990s, she consolidated her transition during a trip to Europe, where she lived for short periods in Paris and Rome. There, she engaged in sex work and experienced greater freedom in comparison with the social context in Argentina at the time. Upon her return, she continued working in sex work in different areas of southern Greater Buenos Aires, including Wilde, San Francisco Solano, and Florencio Varela, and underwent various body modifications over the years.

Her life trajectory was marked by institutional violence carried out under the police edicts, which resulted in repeated arrests and periods of detention. During the same period, she participated in carnival comparsas in the southern area of Greater Buenos Aires, spaces that provided opportunities for social interaction and self-expression. In the early 1990s, she became involved in travesti-trans activism, joining the Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders of Argentina (ATTA), where she served as coordinator for the Southern Zone. From this position, she participated in demonstrations between Plaza de Mayo and the National Congress demanding the repeal of the police edicts.

Her family history was shaped by the presence of her sisters Gina, Peggy, and Gilda, who were also travestis and with whom she shared many life experiences. Gina's death in 1992, in an incident that the family associates with police violence and which was never legally clarified, as well as the subsequent deaths of Peggy and Gilda, affected the transformation of the family's relationships and dynamics. Throughout her life, Brenda built networks of care with other trans women, supporting younger generations and passing on knowledge related to survival in contexts of exclusion.

As an adult, she witnessed and participated in significant legal transformations, including the repeal of the police edicts and the enactment of the Gender Identity Law, which had a profound impact on the recognition of rights. She currently lives in San Francisco Solano, where she works independently. Together with other compañeras, she participates in advocacy efforts for historical reparation for older trans people, as part of collective processes aimed at recognizing the violence inflicted by the State and guaranteeing dignified living conditions in old age.

Mari Popi

  • MP01
  • Pessoa singular
  • 1941- presente

Juana Dicianso, conocida como “La Mari Popi”, nació en 1941. Su infancia y juventud transcurrieron en una época en la que las condiciones de vida para las personas travestis y trans estaban atravesadas por la discriminación y la persecución. Su historia se inscribe en una generación para la que asumir y expresar públicamente una identidad trans implicaba enfrentar múltiples formas de exclusión y violencia.

Durante su juventud desarrolló una trayectoria artística vinculada al espectáculo. Fue vedette, cantante y bailarina, y participó junto a su hermana en el club Travesti 71. El carnaval ocupó un lugar significativo en su recorrido artístico y comunitario, convirtiéndose durante años en una de sus principales espacios de expresión. Su abuela atravesó inicialmente un proceso de aceptación de su identidad, hasta reconocer y acompañar la vida de Mari. Con el tiempo, Mari se convirtió en una de las grandes debutantes de los carnavales.

Entre los recuerdos más significativos de esa etapa, destaca una noche de carnaval en la que conoció al grupo Commanche y fue elegida para bailar junto a la banda sobre el escenario. Esta experiencia forma parte de los recuerdos asociados a su trayectoria artística y a los espacios de encuentro y celebración que marcaron su juventud.

Durante la última dictadura militar argentina, Mari sufrió persecución y estuvo detenida por ser trans. Estas experiencias forman parte del contexto de violencia institucional que atravesó a numerosas personas travestis y trans de su generación, quienes fueron perseguidas y criminalizadas por su identidad y expresión de género.

En la actualidad, Juana Dicianso es una mujer jubilada y vive tranquilamente en su casa. Forma parte de una generación de personas travestis y trans sobrevivientes de aquellas décadas de persecución y violencia, conservando en su trayectoria los recuerdos de una vida atravesada por el arte, el carnaval, los vínculos familiares y la experiencia comunitaria.

Juana Dicianso, known as “La Mari Popi,” was born in 1941. Her childhood and youth unfolded during a time when the lives of travesti and trans people were shaped by discrimination and persecution. Her story belongs to a generation for whom publicly assuming and expressing a trans identity meant facing multiple forms of exclusion and violence.

During her youth, she developed a career in the performing arts. She worked as a vedette, singer, and dancer, and performed alongside her sister at the Travesti 71 club. Carnival played a significant role in her artistic and community life, becoming one of her main spaces for self-expression for many years. Her grandmother initially struggled to accept her identity, but eventually came to recognize and embrace Mari’s life. Over time, Mari became one of the great debutantes of the carnival celebrations.

Among the most significant memories from this period was a carnival night when she met the group Commanche and was chosen to dance onstage with the band. This experience remains part of the memories associated with her artistic career and with the spaces of gathering and celebration that shaped her youth.

During Argentina’s last military dictatorship, Mari was persecuted and detained because she was trans. These experiences form part of the broader context of institutional violence experienced by numerous travesti and trans people of her generation, who were persecuted and criminalized because of their gender identity and expression.

Today, Juana Dicianso is a retired woman who lives peacefully in her home. She belongs to a generation of travesti and trans people who survived the decades of persecution and violence, carrying in her life story the memories of a life shaped by art, carnival, family ties, and community experience.

Sergio Colella

  • SC01
  • Pessoa singular
  • 1966 - presente

Sergio Colella nació el 26 de junio de 1966 en Argentina. Abogado de formación, desarrolló parte de su trayectoria profesional vinculada al acompañamiento de personas y organizaciones de la comunidad LGTB, especialmente en acciones relacionadas con la defensa de derechos y el acceso a la justicia. Durante la década de 1990, en un contexto atravesado por la criminalización de las identidades disidentes y la persecución policial hacia personas lesbianas, gays, travestis y trans, participó en estrategias de asesoramiento y acompañamiento legal frente a situaciones de vulneración de derechos.

Su vínculo con la comunidad trans se desarrolló también a través de redes de amistad y colaboración con activistas y referentes del movimiento. En 1997 participó como abogado en el II Encuentro LGTB realizado en Salta, donde brindó talleres relacionados con el conocimiento de derechos, herramientas legales y estrategias para afrontar situaciones de discriminación y violencia institucional. Estos espacios de formación y encuentro contribuyeron a la circulación de conocimientos y recursos para las comunidades que atravesaban distintas formas de exclusión.

Durante los años noventa, Sergio registró con su cámara filmadora diversos acontecimientos vinculados con la vida comunitaria LGTB y trans, entre ellos desfiles, eventos públicos y actividades políticas y culturales. Sus registros audiovisuales documentan espacios de sociabilidad, organización y visibilidad de una etapa en la que las comunidades disidentes construían sus propias formas de encuentro y organización frente a la exclusión social e institucional.

Entre sus vínculos con referentes del movimiento se encuentra su amistad con Belén Correa, activista trans e impulsora de proyectos vinculados con la preservación de la memoria colectiva de las personas travestis y trans en Argentina. A partir de esta relación y de su conocimiento del proyecto del Archivo de la Memoria Trans, Sergio decidió donar parte de su archivo personal, compuesto por registros audiovisuales y otros materiales relacionados con acontecimientos y experiencias del movimiento LGTB y trans.

Actualmente reside en San Clemente del Tuyú, provincia de Buenos Aires. Continúa vinculado a la preservación de estos materiales y al reconocimiento de su valor documental. Su archivo forma parte del acervo reunido por el Archivo de la Memoria Trans y aporta registros audiovisuales para reconstruir espacios de encuentro, organización y activismo de la diversidad sexual y de género en la Argentina de las últimas décadas del siglo XX.

Sergio Colella was born on June 26, 1966, in Argentina. A trained lawyer, he devoted part of his professional career to supporting people and organizations within the LGBT community, particularly through work focused on defending rights and improving access to justice. During the 1990s, in a context marked by the criminalization of dissident identities and police persecution of lesbian, gay, travesti, and trans people, he participated in legal advisory and support initiatives addressing situations involving violations of rights.

His relationship with the trans community also developed through friendships and collaborative networks with activists and movement leaders. In 1997, he participated as a lawyer in the Second LGBT Gathering, held in Salta, where he led workshops on knowledge of legal rights, legal resources, and strategies for responding to discrimination and institutional violence. These spaces for education and collective gathering helped facilitate the circulation of knowledge and resources among communities facing different forms of exclusion.

During the 1990s, Sergio used a video camera to document various events connected to LGBT and trans community life, including parades, public events, and political and cultural activities. His audiovisual recordings document spaces of social interaction, organizing, and visibility during a period when dissident communities were developing their own forms of gathering and collective organization in response to social and institutional exclusion.

Among his relationships with movement leaders was his friendship with Belén Correa, a trans activist and one of the driving forces behind projects dedicated to preserving the collective memory of travesti and trans people in Argentina. Through this relationship and after learning about the work of the Archivo de la Memoria Trans, Sergio decided to donate part of his personal archive, consisting of audiovisual recordings and other materials related to events and experiences within the LGBT and trans movements.

Sergio currently lives in San Clemente del Tuyú, Buenos Aires Province. He remains involved in the preservation of these materials and in recognizing their documentary value. His archive forms part of the holdings preserved by the Archivo de la Memoria Trans, contributing audiovisual records that help reconstruct spaces of gathering, organizing, and activism within Argentina’s sexual and gender diversity movements during the final decades of the twentieth century.

Marcia Cecilia Alejandra Galván

  • MG02
  • Pessoa singular
  • 1972 - presente

Marcia Cecilia Alejandra Galván nació el 5 de marzo de 1972 en la provincia de Santiago del Estero, donde fue inscripta oficialmente el 5 de agosto del mismo año. Creció en una familia numerosa, en un entorno de recursos limitados pero sostenido por vínculos afectivos y comunitarios significativos. Su infancia transcurrió entre la escuela, el barrio y una red de vecinos, docentes y familiares que reconoce como parte de su formación. En ese período también estuvo expuesta a situaciones de violencia de género ejercidas contra su madre por parte de su padre biológico. Alrededor de sus 15 años, su madre se trasladó a la ciudad de Buenos Aires para resguardarse de esa situación, mientras Marcia permaneció en Santiago del Estero junto a sus hermanos, bajo el cuidado del hombre que la crió.

Durante su adolescencia comenzó a vincularse con otras personas de la diversidad sexual y de género, en un contexto en el que aún no contaba con herramientas para nombrar su identidad. En ese proceso estableció lazos con referentes locales como La Pato, Solange, Belén, María Marcela y Tía Joy, con quienes compartió espacios de sociabilidad, participación en comparsas y actividades vinculadas a la producción de vestuario. Estas experiencias fortalecieron su interés por lo artístico y lo comunitario. En paralelo, atravesó situaciones de persecución policial vinculadas a la expresión de su identidad de género, con detenciones reiteradas tanto en Santiago del Estero como posteriormente en la provincia de Buenos Aires, en el marco de prácticas de control y criminalización vigentes en ese período.

A los 25 años se trasladó a la provincia de Buenos Aires, donde se estableció de manera permanente. Durante los primeros años atravesó condiciones de vulnerabilidad social que afectaban de manera extendida a las mujeres trans y travestis. Entre 2003 y 2005 accedió a la colocación de silicona líquida, práctica frecuente en ese contexto, cuyas implicancias en la salud reconoce posteriormente.

En el ámbito laboral, se integró a cooperativas de trabajo y más tarde ingresó al Estado municipal de Pilar. Allí se desempeñó en áreas de saneamiento urbano, niñez, tareas administrativas y como operadora territorial en acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad. De manera paralela, retomó su formación educativa, finalizando sus estudios secundarios en el Bachillerato Popular Travesti-Trans Mocha Celis, experiencia que incidió en el reconocimiento de su identidad y en su vinculación con el colectivo trans.

Desarrolló una trayectoria sostenida de participación social y política. Integró el Movimiento Evita, presidió una cooperativa, impulsó merenderos comunitarios y promovió acciones vinculadas al acceso a derechos de niñas, niños y adolescentes. Desde 2022 participa activamente en organizaciones trans, en defensa de la Ley de Identidad de Género, las políticas de inclusión y los proyectos de reparación histórica para personas travestis y trans.

Actualmente reside en el partido de Pilar, provincia de Buenos Aires, donde continúa su trabajo en el ámbito estatal y su participación en espacios comunitarios y de organización colectiva.

Marcia Cecilia Alejandra Galván was born on March 5, 1972, in Santiago del Estero Province, where her birth was officially registered on August 5 of the same year. She grew up in a large family in a setting of limited resources, sustained by meaningful family and community ties. Her childhood unfolded between school, the neighborhood, and a network of neighbors, teachers, and relatives whom she recognizes as important influences in her upbringing. During this period, she was also exposed to gender-based violence against her mother perpetrated by her biological father. When Marcia was around 15 years old, her mother moved to the city of Buenos Aires to escape the situation, while Marcia remained in Santiago del Estero with her siblings, under the care of the man who raised her.

During adolescence, she began forming relationships with other people from the sexual and gender diversity community, in a context in which she did not yet have the tools to name or define her own identity. During this process, she established ties with local figures such as La Pato, Solange, Belén, María Marcela, and Tía Joy, with whom she shared social spaces, participated in comparsas, and took part in activities related to costume production. These experiences strengthened her interest in artistic and community-based activities. At the same time, she experienced police persecution related to her gender expression, including repeated arrests both in Santiago del Estero and later in Buenos Aires Province, within a broader context of policing and criminalization practices in force at the time.

At the age of 25, she moved to Buenos Aires Province, where she settled permanently. During her first years there, she experienced conditions of social vulnerability that were widespread among transgender and travesti women. Between 2003 and 2005, she underwent liquid silicone injections, a common practice in that context, whose health implications she later came to recognize.

In the workplace, she became involved with worker cooperatives and later joined the municipal government of Pilar. There, she worked in urban sanitation, children’s services, administrative roles, and as a community outreach worker supporting people experiencing vulnerable circumstances. At the same time, she resumed her education and completed her secondary studies at Bachillerato Popular Travesti-Trans Mocha Celis, an experience that contributed to her recognition of her identity and strengthened her ties to the trans community.

She developed a sustained trajectory of social and political participation. She was involved with the Movimiento Evita, served as president of a cooperative, established community soup kitchens and meal programs, and promoted initiatives related to children’s and adolescents’ access to rights. Since 2022, she has been actively involved in trans organizations, advocating for the Gender Identity Law, inclusion policies, and historical reparation initiatives for travesti and transgender people.

She currently lives in Pilar, Buenos Aires Province, where she continues to work in the public sector and participate in community spaces and collective organizing.

Resultados 1 a 10 de 14