Showing 13 results

Authority record
Provincia de Buenos Aires

Patricia Alexandra Rivas Paladino

  • PR01
  • Person
  • 1966 - Presente

Patricia Alexandra Rivas Paladino nació el 25 de noviembre de 1966 en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Aunque fue registrada legalmente con el apellido Rivas, durante gran parte de su vida eligió identificarse con el apellido materno Paladino, en relación con la conflictiva relación que mantuvo con su padre y con la falta de reconocimiento de su identidad de género. Desde temprana edad expresó una identidad femenina y durante su adolescencia comenzó a presentarse socialmente como mujer.
A los 14 años inició una relación afectiva que se extendió durante cinco años, período en el que también atravesó situaciones de violencia institucional vinculadas al contexto de persecución hacia las personas trans. Como muchas mujeres trans de su generación, Patricia fue detenida en reiteradas oportunidades bajo los edictos policiales que criminalizaban las expresiones de género disidentes. Estas prácticas represivas formaron parte de su vida cotidiana durante décadas, especialmente en espacios públicos del conurbano bonaerense. En ese contexto fue conocida por el apodo de “La Correcaminos”, asociado a su capacidad para escapar de las razzias policiales. También fue testigo de la violencia ejercida contra otras compañeras trans, entre ellas Shirley, Vivian, Vanesa y Mónica Ramos, cuyos fallecimientos permanecen en su memoria como parte de una historia colectiva de persecución y exclusión.
Desde los 15 años participó en corsos y carnavales del conurbano bonaerense, integrando agrupaciones como Los Bambis de Tigre, Los Cometas de San Fernando y Los Príncipes de San Isidro. Estos espacios artísticos y comunitarios constituyeron ámbitos de expresión, reconocimiento y encuentro con otras personas trans. Paralelamente desarrolló distintos vínculos afectivos, entre ellos una relación de quince años con Alejandro, con quien compartió una etapa significativa de su vida.
Con el acompañamiento de Alejandro, Patricia se formó como peluquera profesional y obtuvo su diploma en 1997. A partir de esa capacitación abrió su propia peluquería, actividad que le permitió alcanzar autonomía económica y reconocimiento laboral. Tiempo después debió dejar la profesión debido a problemas de visión.
En 2012, tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, realizó el trámite de adecuación registral y recibió su Documento Nacional de Identidad con el nombre y género reconocidos legalmente. Posteriormente desarrolló tareas vinculadas al trabajo comunitario y la defensa de derechos. Se desempeñó en el Concejo Deliberante de San Isidro, donde fue la primera mujer trans en ocupar un cargo dentro del Poder Ejecutivo municipal, y participó en iniciativas relacionadas con la salud integral trans, el cupo laboral y la reparación histórica.
Actualmente integra el colectivo Las Históricas Argentinas Sobrevivientes Autoconvocadas, desde donde participa en acciones por la memoria y la reparación de las personas travestis y trans perseguidas por el Estado. Reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires y continúa aportando su experiencia en espacios de activismo y construcción comunitaria vinculados a la defensa de los derechos humanos.

Wendy Helena Janaína Zalazar

  • WZ01
  • Person
  • 1969 - Presente

Wendy Helena Janaína Zalazar nació el 20 de abril de 1969 como Vicente Zalazar. Creció en la provincia de Buenos Aires en un contexto histórico atravesado por la discriminación y la persecución hacia las personas travestis y trans. Desde temprana edad reconoció una identidad de género diferente a las expectativas sociales asignadas y comenzó a expresarla durante la adolescencia. A los 17 años se incorporó a los espacios de encuentro y sociabilidad de travestis y mujeres trans del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde construyó redes de amistad, cuidado y acompañamiento comunitario.
Durante esos años adoptó el nombre Wendy, elegido a partir del vínculo con una compañera que comenzó a llamarla de esa manera en referencia al personaje de Peter Pan. Posteriormente incorporó los nombres Helena Janaína, con los que actualmente se identifica. En su recorrido comunitario tuvo como referente fundamental a La Perica, a quien reconoce como una figura de acompañamiento y como una madre trans. Junto a ella convivió en Tigre con otras compañeras, entre ellas Ivonne y Veroniquita, compartiendo experiencias de vida y estrategias colectivas de cuidado.
A lo largo de su trayectoria ejerció el trabajo sexual en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, entre ellos Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Ruta 6, Juan B. Justo y el centro porteño. Como muchas mujeres trans de su generación, atravesó la criminalización de las identidades trans mediante los edictos policiales, sufriendo detenciones arbitrarias y situaciones de violencia institucional en dependencias como las comisarías de Munro, Benavídez y la División Moralidad de la Policía Federal.
Durante su juventud realizó modificaciones corporales mediante prácticas informales, habituales entre muchas personas trans de la época debido a la falta de acceso a tratamientos médicos seguros. Con el tiempo enfrentó las consecuencias físicas derivadas de esas intervenciones. Paralelamente participó en carnavales y murgas de San Miguel y otras localidades bonaerenses, espacios donde desarrolló vínculos afectivos y comunitarios, entre ellos una amistad de más de tres décadas con Marcela Navarro.
Wendy atravesó los cambios sociales y legislativos que transformaron las condiciones de vida de la comunidad trans en Argentina, entre ellos la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012. A partir de esta normativa realizó la rectificación registral de su documentación y obtuvo el reconocimiento legal de su identidad.
Durante la pandemia impulsó un comedor comunitario desde su hogar y participó en redes solidarias destinadas al acompañamiento de familias y mujeres trans. También integró espacios sociales y políticos vinculados a la diversidad. El 20 de abril contrajo matrimonio con su pareja, oriunda de Mar del Plata, consolidando un proyecto afectivo compartido. Actualmente continúa participando en iniciativas vinculadas a la memoria colectiva, el reconocimiento y la preservación de las experiencias de las personas trans mayores.

Alejandra Analía Carmona

  • AC02
  • Person
  • 1956 - presente

Alejandra Analía Carmona nació el 28 de febrero de 1956. Creció en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia trabajadora que acompañó desde temprano su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia construyó vínculos con otras personas travestis y trans de su barrio, conformando redes de amistad y cuidado que perduraron a lo largo de su vida. En esos años encontró en los carnavales y las comparsas un espacio de encuentro, sociabilidad y expresión, donde pudo participar de desfiles y compartir experiencias con otras compañeras.
Su juventud transcurrió en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Durante la última dictadura cívico-militar y los años posteriores fue víctima de reiteradas detenciones arbitrarias, hostigamiento policial y violencia institucional, atravesando numerosas permanencias en comisarías y en la cárcel de Devoto como consecuencia de la aplicación de los edictos policiales. Estas experiencias formaron parte de las condiciones de vida impuestas a una generación de mujeres trans, que desarrolló estrategias de supervivencia y fortaleció redes comunitarias frente a la exclusión social y la persecución estatal.
A lo largo de su trayectoria desempeñó diversas actividades laborales. Se formó como cocinera y trabajó en restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires, donde asumió puestos de responsabilidad. También ejerció el trabajo sexual durante varios años, en un contexto de exclusión sistemática del mercado laboral formal para las personas trans. Más adelante desarrolló tareas de cuidado de niñas y niños en su hogar, convirtiéndose en una referente reconocida por familias de su comunidad.
La vida afectiva y familiar ocupó un lugar central en su trayectoria. Tras un primer matrimonio, compartió diecisiete años de vida con quien considera su compañero de vida hasta el fallecimiento de este. Junto a él asumió la crianza de Cristian Javier, sobrino de su pareja, quien posteriormente quedó bajo su tutela legal. Asimismo, sostuvo vínculos de cuidado con sobrinos, sobrinas, nietas y nietos, consolidando una extensa red familiar y afectiva.
La sanción de la Ley de Identidad de Género significó para Alejandra el acceso al reconocimiento legal de su identidad, poniendo fin a años de obstáculos y situaciones de discriminación en el ejercicio de derechos. Eligió el nombre Alejandra Analía como homenaje a dos de sus sobrinas. En los últimos años recibió reconocimientos por su trayectoria y por su aporte a la comunidad trans, participando en iniciativas impulsadas por el municipio de Avellaneda dirigidas a visibilizar las experiencias de las personas trans mayores.
Actualmente se desempeña como promotora de salud en el sistema público de Avellaneda, donde acompaña a personas trans y de la diversidad sexual en el acceso a derechos y al sistema sanitario. Continúa participando de espacios comunitarios y sosteniendo los vínculos construidos durante décadas con otras mujeres trans, contribuyendo a preservar la memoria colectiva y las redes de cuidado de su comunidad.

Alejandra Analía Carmona was born on February 28, 1956. She grew up in Avellaneda, in the province of Buenos Aires, in a working-class family that supported her gender identity from an early age. During her childhood and adolescence, she formed bonds with other travesti and trans people in her neighborhood, building networks of friendship and mutual care that endured throughout her life. During those years, she found in carnivals and comparsas a space for connection, social interaction, and self-expression, where she participated in parades and shared experiences with other compañeras.

Her youth unfolded in a context in which travesti and trans identities were criminalized. During the last civic-military dictatorship and the years that followed, she was subjected to repeated arbitrary arrests, police harassment, and institutional violence. She spent numerous periods in police stations and in Devoto Prison as a result of the enforcement of police edicts. These experiences were part of the living conditions imposed on a generation of trans women, who developed survival strategies and strengthened community networks in response to social exclusion and state persecution.

Throughout her life, she engaged in a variety of occupations. She trained as a cook and worked in restaurants in the City of Buenos Aires, where she held positions of responsibility. She also engaged in sex work for several years, within a context of systematic exclusion of trans people from the formal labor market. Later, she provided childcare in her home, becoming a trusted and respected figure among families in her community.

Her emotional and family life played a central role in her life trajectory. Following a first marriage, she spent seventeen years with the person she considers to have been her life partner, remaining by his side until his death. Together, they took on the upbringing of Cristian Javier, her partner's nephew, who later came under her legal guardianship. She also maintained strong bonds of care with her nephews, nieces, granddaughters, and grandsons, consolidating an extensive network of family and emotional ties.

The enactment of the Gender Identity Law enabled Alejandra to obtain legal recognition of her identity, bringing an end to years of obstacles and discrimination in the exercise of her rights. She chose the name Alejandra Analía as a tribute to two of her nieces. In recent years, she has received recognition for her life trajectory and her contributions to the trans community, participating in initiatives promoted by the Municipality of Avellaneda aimed at making visible the experiences of older trans people.

She currently works as a community health promoter within Avellaneda's public healthcare system, supporting trans people and people from the sexual diversity community in accessing their rights and healthcare services. She continues to participate in community spaces and to maintain the relationships she has built over decades with other trans women, contributing to the preservation of collective memory and the networks of care within her community.

Mariel Fernanda Valenzuela

  • MV01
  • Person
  • 1972 - presente

Mariel Fernanda Valenzuela nació el 23 de marzo de 1972 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de origen correntino integrada por sus padres y tres hermanos. Desde su infancia manifestó una identificación temprana con el universo femenino y, a los nueve años, comenzó a vincularse con mujeres trans de su entorno barrial. A los diez años conoció a Charly, a quien reconoce como una figura central en su trayectoria y como su “madre trans”. Con el acompañamiento de su familia, especialmente de su madre Benita, inició su proceso de afirmación de género y comenzó a hormonizarse en una etapa temprana de su vida.
Su infancia y adolescencia transcurrieron en un contexto de fuerte persecución hacia las personas travestis y trans, lo que implicó detenciones policiales, razzias en espacios públicos y situaciones reiteradas de discriminación. En ese marco, encontró en los carnavales, los corsos y los espacios de sociabilidad nocturna ámbitos de pertenencia y expresión. Participó en comparsas del sur del Gran Buenos Aires, donde desarrolló habilidades para la confección de vestuario, tocados y espaldares, construyendo de manera artesanal sus presentaciones. Estas experiencias artísticas constituyeron un espacio sostenido de afirmación identitaria.
A los 18 años interrumpió sus estudios secundarios, que cursaba en horario nocturno, para incorporarse al mercado de trabajo. Ingresó a un frigorífico, donde desarrolló una trayectoria laboral de más de tres décadas en un contexto poco frecuente para mujeres trans de su generación. Durante ese período atravesó situaciones de hostilidad y prejuicio, al tiempo que estableció vínculos laborales que le permitieron sostener su empleo. Accedió a la jubilación tras 33 años de trabajo en condiciones insalubres.
De manera paralela, participó en movilizaciones y acciones colectivas por el reconocimiento de los derechos de las personas travestis y trans, en un contexto de creciente organización del colectivo. Tras la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, realizó su cambio registral con el acompañamiento de su ámbito laboral.
A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos y redes de sociabilidad dentro de la comunidad trans, compartiendo espacios culturales, festivos y comunitarios. La relación con su madre, a quien acompañó especialmente durante su vejez y enfermedad, ocupó un lugar central en su trayectoria.
Luego de su jubilación inició una nueva etapa vinculada a la participación comunitaria. Se integró a espacios colectivos como Kumas y al Archivo de la Memoria Trans, donde contribuye con su testimonio a la preservación de las memorias travestis y trans. También retomó instancias de formación en el Bachillerato Popular Mocha Celis. Actualmente reside en la provincia de Buenos Aires, donde sostiene su participación en actividades comunitarias, culturales y de memoria, al tiempo que desarrolla actividades personales vinculadas a la crianza de animales y la vida cotidiana.

Daniela Díaz

  • DD01
  • Person
  • 1967 - presente

Daniela Catalina Díaz, conocida popularmente como “La Sirena de Quilmes”, nació alrededor de 1967 en Las Breñas, provincia del Chaco, y llegó a la provincia de Buenos Aires siendo bebé, cuando su madre Catalina se radicó en la ciudad de Quilmes. Fue la mayor de ocho hermanos y creció en un hogar humilde en la zona de La Colonia, donde su madre ocupó un lugar central como sostén afectivo y económico de la familia.
Desde temprana edad manifestó una identidad femenina y una identificación con elementos asociados al universo de las mujeres, como el cabello largo y la figura de las sirenas, que posteriormente daría origen a su nombre popular. Durante la escuela primaria conoció a Erika, otra niña trans con quien compartió experiencias y conversaciones vinculadas a sus identidades. A comienzos de la década de 1980, durante los corsos de Quilmes, tomó contacto con mujeres trans visibles de la zona sur del conurbano bonaerense, entre ellas Vanesa Meza, Débora, Marisa y Tatiana. Estos encuentros fueron significativos en su proceso de reconocimiento personal y en la construcción de redes con otras mujeres trans. Entre los 14 y 15 años inició tratamientos hormonales y comenzó a expresar públicamente su identidad femenina en un contexto atravesado por la persecución policial, la discriminación y las restricciones para el acceso al trabajo formal.
Durante su juventud participó en carnavales y corsos populares de Quilmes y Berazategui, especialmente junto a la comparsa Las Bacantes, espacios de encuentro comunitario y expresión artística. Como muchas mujeres trans de su generación, atravesó situaciones de hostigamiento y violencia institucional, al tiempo que desarrolló estrategias laborales y redes de apoyo para sostener su vida cotidiana.
A lo largo de su trayectoria realizó diversas actividades comerciales vinculadas a la venta de ropa, calzado y accesorios, estableciendo vínculos con otras personas trans dentro y fuera de Argentina. En la década de 1990 adquirió un terreno en Quilmes e inició la construcción de su vivienda, proyecto que continuó desarrollando durante los años siguientes.
En 2004 migró a Europa, donde residió en distintas ciudades de Italia y Suiza. Durante ese período trabajó, construyó redes con comunidades latinoamericanas, especialmente con compañeras peruanas y brasileñas, y reunió recursos para finalizar su casa en Argentina. También atravesó dificultades vinculadas a su situación migratoria y permaneció detenida en relación con la falta de documentación regular. Regresó a Quilmes entre 2006 y 2007, donde continuó su vida comunitaria y atravesó posteriormente tratamientos médicos vinculados a intervenciones corporales realizadas durante su juventud.
Luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, realizó la rectificación registral de su identidad. Para ello viajó a Las Breñas, recuperó su partida de nacimiento y eligió el nombre Daniela Catalina Díaz, incorporando el nombre de su madre como reconocimiento al vínculo que acompañó gran parte de su trayectoria.
Actualmente continúa viviendo en Quilmes, participando en espacios comunitarios y acompañando a nuevas generaciones de mujeres trans. Como “La Sirena de Quilmes”, su recorrido forma parte de la memoria colectiva trans de la zona sur bonaerense, integrando experiencias de trabajo, migración, vínculos afectivos y construcción comunitaria.

Daniela Catalina Díaz, popularly known as “La Sirena de Quilmes,” was born around 1967 in Las Breñas, in the province of Chaco, and moved to Buenos Aires Province as an infant when her mother, Catalina, settled in the city of Quilmes. She was the eldest of eight siblings and grew up in a working-class household in the La Colonia area, where her mother played a central role as the family’s emotional and economic support.

From an early age, she expressed a feminine identity and identified with elements associated with women, such as long hair and the figure of the mermaid, which would later give rise to her popular nickname. During primary school, she met Erika, another trans girl with whom she shared experiences and conversations related to their identities. In the early 1980s, during the Quilmes carnival celebrations, she came into contact with visible trans women from the southern districts of Greater Buenos Aires, including Vanesa Meza, Débora, Marisa, and Tatiana. These encounters were significant in her process of self-recognition and in the development of networks with other trans women. Between the ages of 14 and 15, she began hormone treatments and started expressing her feminine identity publicly in a context marked by police persecution, discrimination, and limited access to formal employment.

During her youth, she participated in carnivals and popular corsos in Quilmes and Berazategui, particularly with the Las Bacantes comparsa, which provided spaces for community gathering and artistic expression. Like many trans women of her generation, she experienced harassment and institutional violence while developing strategies for earning a living and building support networks to sustain her everyday life.

Throughout her life, she engaged in various commercial activities involving the sale of clothing, footwear, and accessories, establishing connections with other trans people both within Argentina and abroad. During the 1990s, she acquired a plot of land in Quilmes and began building her home, a project she continued to develop over the following years.

In 2004, she migrated to Europe, where she lived in several cities in Italy and Switzerland. During this period, she worked, built networks within Latin American communities, particularly with Peruvian and Brazilian compañeras, and accumulated resources to complete her home in Argentina. She also faced difficulties related to her immigration status and was detained in connection with irregular documentation. She returned to Quilmes between 2006 and 2007, where she resumed her community life and later underwent medical treatments related to body modifications performed during her youth.

Following the enactment of Argentina’s Gender Identity Law in 2012, she legally changed the gender and name recorded in her official documents. To complete the process, she traveled to Las Breñas, retrieved her birth certificate, and chose the name Daniela Catalina Díaz, incorporating her mother’s name as a tribute to the relationship that had accompanied much of her life.

She currently continues to live in Quilmes, participating in community spaces and supporting younger generations of trans women. As “La Sirena de Quilmes,” her life trajectory forms part of the collective trans memory of southern Greater Buenos Aires, encompassing experiences of work, migration, affective relationships, and community building.

Cinthia Mabel Sale Igarzábal

  • CS02
  • Person
  • 1967 - presente

Cinthia nació el 21 de diciembre de 1967 en la ciudad de Catriel, provincia de Río Negro, Argentina. Su trayectoria vital se inscribe en los procesos históricos que atravesaron las personas travestis y trans en el país durante las décadas de 1980 y 1990, en un contexto de fuerte exclusión social, criminalización y ausencia de políticas públicas de acceso a derechos básicos.
Durante su adolescencia tardía y juventud comenzó a construir su identidad de género en un escenario marcado por la falta de acceso a información y a sistemas de salud adecuados. Entre los 19 y los 22 años se sometió a múltiples intervenciones con silicona industrial líquida, realizadas en condiciones precarias y sin supervisión médica. Estas prácticas, extendidas en la época ante la inexistencia de alternativas seguras, le generaron complicaciones de salud a largo plazo, incluyendo infecciones, endurecimientos y afecciones sistémicas. Estas experiencias se incorporan posteriormente a su recorrido militante, desde donde aborda la problemática del acceso a la salud para personas trans.
En su juventud y adultez temprana atravesó relaciones afectivas en contextos de desigualdad y violencia de género. Una de ellas, con un integrante de la Policía Bonaerense, se desarrolló en un clima de control, hostigamiento y agresiones físicas, en un período previo a la existencia de dispositivos institucionales de protección. La relación finalizó tras episodios de violencia que la llevaron a desplazarse de su lugar de residencia por motivos de seguridad. Posteriormente, la muerte de su expareja en un procedimiento policial incidió en su trayectoria personal.
En paralelo, desarrolló estrategias de subsistencia vinculadas al trabajo sexual en la vía pública, en un contexto de persecución policial, detenciones arbitrarias y prácticas de extorsión. Estas experiencias favorecieron su acercamiento a espacios de organización colectiva. Se integró a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), donde participó en acciones de promoción de la salud, formación y acompañamiento comunitario. Asimismo, articuló su militancia con la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporando una perspectiva de derechos laborales.
A lo largo de su recorrido participó en talleres de formación y proyectos de economía social, así como en iniciativas territoriales vinculadas a políticas públicas locales. Con el tiempo, se consolidó como promotora de salud comunitaria, rol que desempeña en la actualidad en el municipio de Avellaneda, donde trabaja en tareas de prevención, acompañamiento y acceso a derechos.
Su trayectoria se encuentra atravesada por la construcción de redes comunitarias y de memoria colectiva, en diálogo con otras activistas travestis y trans. En ese marco, ha participado en espacios de reflexión y debate sobre salud, derechos y reparación histórica. En el presente, continúa desarrollando actividades vinculadas a la promoción de la salud y la militancia comunitaria, aportando desde su experiencia a los procesos de organización y memoria del colectivo travesti-trans en Argentina.

Cinthia

Cinthia was born on December 21, 1967, in the city of Catriel, in the province of Río Negro, Argentina. Her life trajectory is situated within the historical processes experienced by travesti and trans people in Argentina during the 1980s and 1990s, a period marked by severe social exclusion, criminalization, and the absence of public policies guaranteeing access to basic rights.

During her late adolescence and early adulthood, she began to develop and affirm her gender identity in a context characterized by limited access to information and inadequate healthcare services. Between the ages of 19 and 22, she underwent multiple procedures involving industrial liquid silicone, performed in precarious conditions and without medical supervision. These practices, which were widespread at the time due to the lack of safe alternatives, caused long-term health complications, including infections, hardening of the tissues, and systemic conditions. These experiences later became part of her activism, through which she addressed issues surrounding access to healthcare for trans people.

During her youth and early adulthood, she experienced intimate relationships in contexts of inequality and gender-based violence. One of these relationships, with a member of the Buenos Aires Provincial Police, took place in an atmosphere of control, harassment, and physical abuse, at a time when institutional protection mechanisms did not yet exist. The relationship ended following episodes of violence that forced her to leave her place of residence for her own safety. Later, the death of her former partner during a police operation had an impact on her personal trajectory.

At the same time, she developed survival strategies through street-based sex work in a context of police persecution, arbitrary arrests, and extortion. These experiences brought her closer to spaces of collective organization. She joined the Association of Sex Workers of Argentina (AMMAR), where she participated in health-promotion initiatives, training programs, and community support. She also connected her activism with the Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporating a labor-rights perspective into her work.

Throughout her trajectory, she participated in training workshops and social-economy projects, as well as territorial initiatives related to local public policies. Over time, she became established as a community health promoter, a role she continues to carry out today in the municipality of Avellaneda, where she works on prevention, support, and access to rights.

Her life trajectory has been shaped by the construction of community networks and collective memory, in dialogue with other travesti and trans activists. Within this framework, she has participated in spaces for reflection and discussion on healthcare, rights, and historical reparation. Today, she continues to engage in activities related to health promotion and community activism, contributing through her experience to processes of organization and memory within the travesti-trans community in Argentina.

Sergio Colella

  • SC01
  • Person
  • 1966 - presente

Sergio Colella nació el 26 de junio de 1966 en Argentina. Abogado de formación, desarrolló parte de su trayectoria profesional vinculada al acompañamiento de personas y organizaciones de la comunidad LGTB, especialmente en acciones relacionadas con la defensa de derechos y el acceso a la justicia. Durante la década de 1990, en un contexto marcado por la criminalización de las identidades disidentes y la persecución policial hacia personas lesbianas, gays, travestis y trans, participó en estrategias de asesoramiento y acompañamiento legal frente a situaciones de vulneración de derechos.
A partir de su vínculo cercano con la comunidad trans, Sergio construyó redes de amistad y colaboración con activistas y referentes del movimiento. En ese período participó de espacios de encuentro y organización colectiva, entre ellos el II Encuentro LGTB realizado en Salta en 1997, al que asistió como abogado. En esos ámbitos brindó talleres vinculados al conocimiento de derechos, herramientas legales y estrategias para afrontar situaciones de discriminación o violencia institucional.
Durante los años noventa registró con su cámara filmadora distintos acontecimientos vinculados a la vida comunitaria LGTB y trans, entre ellos desfiles, eventos públicos y actividades políticas y culturales. Estos registros audiovisuales documentan espacios de sociabilidad, organización y visibilidad de una etapa histórica en la que las comunidades disidentes construían sus propias formas de encuentro y resistencia frente a la exclusión social e institucional.
Su vínculo con la comunidad trans estuvo especialmente relacionado con la amistad y el acompañamiento sostenido a referentes del movimiento. Entre esos lazos se destaca su relación con Belén Correa, activista trans y una de las impulsoras de la preservación de la memoria colectiva de las personas travestis y trans en Argentina. A partir de ese vínculo y al conocer el proyecto del Archivo de la Memoria Trans, Sergio decidió donar parte de su archivo personal, conformado por registros audiovisuales y materiales que contribuyen a documentar experiencias, acontecimientos y trayectorias del movimiento LGTB y trans.
Actualmente reside en San Clemente del Tuyú, provincia de Buenos Aires, desde donde continúa vinculado a la preservación de estos materiales y al reconocimiento del valor documental de los registros construidos junto a la comunidad. Su archivo forma parte de la memoria colectiva reunida por el Archivo de la Memoria Trans, aportando testimonios audiovisuales sobre una etapa fundamental de la historia reciente de las organizaciones y activismos por la diversidad en Argentina.

Brenda Ornella Vivanco

  • BV01
  • Person
  • 1969 - 1992

Brenda Ornella Vivanco nació el 28 de marzo de 1969 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en el seno de una familia numerosa compuesta por sus padres y once hijos e hijas, siendo ella la menor. Durante su infancia cursó la escuela primaria en esa ciudad, completando hasta quinto y sexto grado en modalidad nocturna. En 1980, alrededor de los once años, su familia se trasladó a Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires, en relación con la actividad laboral de su padre en el ámbito portuario. No finalizó sus estudios secundarios.
Desde temprana edad tuvo conciencia de su identidad de género, proceso que se desarrolló en un entorno familiar donde encontró comprensión principalmente en su madre, mientras que su padre no acompañó ese recorrido. A comienzos de la década de 1990 consolidó su transición en el marco de un viaje a Europa, donde residió durante períodos breves en París y Roma. Allí ejerció el trabajo sexual y experimentó condiciones de mayor libertad en relación con el contexto argentino de la época. A su regreso, continuó desempeñándose en el trabajo sexual en distintas zonas del sur del conurbano bonaerense, como Wilde, San Francisco Solano y Florencio Varela, y realizó diversas intervenciones corporales a lo largo de los años.
Su trayectoria estuvo atravesada por la violencia institucional ejercida en el marco de los edictos policiales, que implicaron reiteradas detenciones y períodos de privación de la libertad. En ese mismo contexto, participó en comparsas de carnaval en la zona sur, espacios que habilitaban formas de sociabilidad y expresión. A comienzos de los años noventa se involucró en el activismo travesti-trans, integrando la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), donde se desempeñó como coordinadora de Zona Sur. Desde ese espacio participó en movilizaciones entre Plaza de Mayo y el Congreso de la Nación en reclamo por la derogación de los edictos policiales.
Su historia familiar estuvo marcada por la presencia de sus hermanas Gina, Peggy y Gilda, también travestis, con quienes compartió experiencias de vida. La muerte de Gina en 1992, en un hecho que la familia vincula a la violencia policial y que no fue esclarecido judicialmente, así como los posteriores fallecimientos de Peggy y Gilda, incidieron en la transformación del entramado familiar. A lo largo de su vida, Brenda construyó redes de cuidado con otras mujeres trans, acompañando a generaciones más jóvenes y transmitiendo saberes vinculados a la supervivencia en contextos de exclusión.
En su adultez fue testigo y partícipe de transformaciones legales relevantes, como la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género, que impactaron en el reconocimiento de derechos. En la actualidad reside en San Francisco Solano, donde trabaja de manera independiente. Participa junto a otras compañeras en el reclamo por una reparación histórica para personas trans adultas mayores, en articulación con procesos colectivos orientados al reconocimiento de las violencias ejercidas por el Estado y a la garantía de condiciones de vida dignas en la vejez.

Brenda Ornella Vivanco was born on March 28, 1969, in the city of Rosario, in the province of Santa Fe, into a large family consisting of her parents and eleven sons and daughters, with Brenda being the youngest. During her childhood, she attended primary school in Rosario, completing fifth and sixth grade through evening classes. In 1980, when she was around eleven years old, her family moved to Florencio Varela, in the province of Buenos Aires, in connection with her father's work in the port sector. She did not complete her secondary education.

From an early age, she was aware of her gender identity. This process unfolded within a family environment where she found understanding, particularly from her mother, while her father did not support her journey. In the early 1990s, she consolidated her transition during a trip to Europe, where she lived for short periods in Paris and Rome. There, she engaged in sex work and experienced greater freedom in comparison with the social context in Argentina at the time. Upon her return, she continued working in sex work in different areas of southern Greater Buenos Aires, including Wilde, San Francisco Solano, and Florencio Varela, and underwent various body modifications over the years.

Her life trajectory was marked by institutional violence carried out under the police edicts, which resulted in repeated arrests and periods of detention. During the same period, she participated in carnival comparsas in the southern area of Greater Buenos Aires, spaces that provided opportunities for social interaction and self-expression. In the early 1990s, she became involved in travesti-trans activism, joining the Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders of Argentina (ATTA), where she served as coordinator for the Southern Zone. From this position, she participated in demonstrations between Plaza de Mayo and the National Congress demanding the repeal of the police edicts.

Her family history was shaped by the presence of her sisters Gina, Peggy, and Gilda, who were also travestis and with whom she shared many life experiences. Gina's death in 1992, in an incident that the family associates with police violence and which was never legally clarified, as well as the subsequent deaths of Peggy and Gilda, affected the transformation of the family's relationships and dynamics. Throughout her life, Brenda built networks of care with other trans women, supporting younger generations and passing on knowledge related to survival in contexts of exclusion.

As an adult, she witnessed and participated in significant legal transformations, including the repeal of the police edicts and the enactment of the Gender Identity Law, which had a profound impact on the recognition of rights. She currently lives in San Francisco Solano, where she works independently. Together with other compañeras, she participates in advocacy efforts for historical reparation for older trans people, as part of collective processes aimed at recognizing the violence inflicted by the State and guaranteeing dignified living conditions in old age.

Mónica Del Valle

  • MDV01
  • Person
  • 1953 - presente

Mónica del Valle, conocida en su entorno como “La Bruja” o “Moni”, nació en 1953 en la provincia de Buenos Aires y creció en una familia numerosa. Durante su infancia y juventud atravesó el rechazo de su padre hacia su identidad de género, mientras encontraba acompañamiento y apoyo en su madre y sus hermanas, vínculos que formaron parte de sus redes afectivas a lo largo de su vida.
A fines de la década de 1960 y comienzos de los años 70 inició su proceso de construcción de identidad femenina y comenzó a frecuentar espacios de sociabilidad LGBTQ+ junto a un tío gay, quien la acercó a esos ámbitos comunitarios y a otras personas mayores que compartieron con ella estrategias de cuidado y supervivencia frente a la persecución policial vigente en ese período. En esos años trabajó en talleres de costura y fábricas textiles, al mismo tiempo que comenzó transformaciones corporales mediante el uso de anticonceptivos y, posteriormente, aplicaciones clandestinas de silicona, prácticas frecuentes entre muchas personas trans ante la falta de acceso a tratamientos seguros y acompañamiento institucional.
Durante los años 70 desarrolló actividades laborales en bares y cabarets del sur del conurbano bonaerense. En ese contexto atravesó múltiples situaciones de violencia institucional, detenciones arbitrarias y malos tratos por parte de fuerzas policiales en comisarías y brigadas de Quilmes, Bernal y Florencio Varela. Durante la última dictadura cívico-militar argentina sufrió persecuciones sistemáticas y permaneció detenida en reiteradas oportunidades, incluyendo una detención prolongada en la Comisaría Segunda de Bernal, donde fue sometida a prácticas represivas. También relató experiencias de violencia en la Brigada de Quilmes, actualmente señalizada como espacio de memoria, vinculadas a la persecución y desaparición de personas durante el terrorismo de Estado.
Durante la década de 1980 comenzó a ejercer el trabajo sexual en la zona sur del conurbano bonaerense, especialmente en Villa Los Eucaliptos, Quilmes Oeste. Los ingresos obtenidos mediante esta actividad le permitieron construir su vivienda y sostener económicamente a integrantes de su familia. A lo largo de su trayectoria atravesó situaciones de vulnerabilidad, violencia y persecución, junto con la presencia constante de redes de apoyo familiares y afectivas, especialmente el acompañamiento de su madre.
En 2012, tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, realizó el cambio registral de su identidad. En los últimos años se alejó del trabajo sexual y continúa viviendo junto a sus sobrinos y sobrinas, a quienes reconoce como parte de su familia. Actualmente participa en espacios del Archivo de la Memoria Trans y en talleres comunitarios, donde comparte sus recuerdos, fotografías y experiencias, contribuyendo a la preservación de la memoria colectiva de las personas trans en Argentina.

Sasha Solano Tacuche

  • SS04
  • Person
  • 1969 - presente

Sasha Solano Tacuche nació el 28 de junio de 1969 en el distrito de Comas, Lima, Perú. Creció en una familia compuesta por su madre, su padre y cuatro hermanos, siendo la tercera de cinco hijos. Desde muy pequeña expresó comportamientos y preferencias vinculadas a su identidad, aunque en aquella época no existían herramientas ni espacios que permitieran comprender o nombrar esas experiencias. Realizó sus estudios primarios en Lima y se destacó como una alumna aplicada y comprometida. Durante su infancia y adolescencia atravesó dificultades económicas, especialmente después de la separación de sus padres, situación que la llevó a comenzar a trabajar desde muy joven vendiendo caramelos y otros productos en la vía pública para colaborar con el sostenimiento familiar.
A los 13 años interrumpió temporalmente sus estudios luego de atravesar una situación que la afectó profundamente dentro del ámbito escolar. Más adelante retomó la secundaria en otra institución y logró completarla, aunque con algunas materias pendientes. Durante esos años también comenzó a vincularse con otras personas travestis y trans de su comunidad, entre ellas Lulú y Percy, amistades que marcaron gran parte de su juventud. A los 15 años presenció la exclusión social y las dificultades que enfrentaban muchas compañeras trans en Lima, experiencia que fortaleció su compromiso con el acompañamiento y la solidaridad comunitaria.
En su adolescencia y juventud participó de espacios de encuentro con otras travestis y mujeres trans, compartiendo redes de apoyo y cuidados. También trabajó en distintos rubros vinculados al comercio ambulante. A los 17 años conoció a Ricardo, a quien identifica como su primer gran amor. La relación se desarrolló durante varios años y constituyó una experiencia significativa en su vida. Posteriormente, la muerte de Ricardo marcó el final de esa etapa.
En 1995, cuando tenía 28 años, decidió migrar a la Argentina. Llegó a la ciudad de Buenos Aires el 22 de marzo de ese año, tras un viaje de varios días desde Perú. Sus primeros tiempos estuvieron atravesados por la búsqueda de trabajo, la construcción de nuevas redes afectivas y la adaptación a una realidad marcada por múltiples formas de discriminación. Con el tiempo se integró a espacios de militancia y activismo vinculados a los derechos de las personas trans y travestis.
Actualmente reside en Merlo, provincia de Buenos Aires. Trabaja desde hace varios años en la Cámara de Diputados de la Nación, en el área de Géneros y Diversidad, y se desempeña como delegada sindical de ATE Congreso. Además, participa en organizaciones como Red Diversa Positiva y en iniciativas comunitarias y sociales de su barrio. Sasha se define como activista, militante, migrante, originaria, sindicalista y trava, y considera que preservar la memoria colectiva es fundamental para las generaciones futuras.

Results 1 to 10 of 13