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Neuquén

Carolina Alejandra Figueredo

  • CF01
  • Persoon
  • 29/9/1962 - presente

Carolina Alejandra Figueredo, conocida como Carola, nació el 29 de septiembre de 1962 en Adrogué. Su madre biológica falleció cuando ella nació, por lo que fue criada durante su niñez por Elsa Capella, a quien siempre consideró su verdadera madre. Desde pequeña expresó una identidad femenina: prefería jugar con niñas, escondía muñecas y rechazaba los roles masculinos impuestos. Esto generó conflictos escolares y familiares; a los 9 años su padre la llevó a psicólogos intentando “corregirla”, sin éxito. Hacia los 10 años sufrió uno de los episodios más traumáticos de su infancia, cuando su padre la amenazó con un revólver para obligarla a “ser hombre”. Tras la separación de su padre de Elsa y la llegada de una madrastra violenta, atravesó años de maltrato y abandono afectivo.

En 1976, cuando tenía 14 años, su padre la echó de la casa por no aceptar su condición sexual. Entonces se trasladó a Cipolletti, donde se reencontró con Elsa Capella y volvió a vivir con ella. Ese regreso significó su primer espacio de contención real. Allí terminó la escuela primaria —6.º y 7.º grado— en un colegio nocturno, mientras comenzaba a proyectar una vida independiente.

Desde los 17 años empezó a buscar trabajo formal en la región del Alto Valle. Trabajó en galpones de empaque de manzanas y como clasificadora de rieles en la empresa Cascada S.A.. También fue cadete en la fábrica de jugo de manzana Industria Cipolletti. En todos esos empleos fue despedida a los pocos meses por discriminación ligada a su expresión de género. A los 18 años recibió la citación al servicio militar obligatorio en el Batallón 181, Compañía Comando, de Neuquén. Tras una revisación humillante, fue declarada no apta bajo la figura de homosexualidad, una marca más de la violencia institucional de la época.

Alrededor de los 18 años comenzó su transición. Hizo amistad con su vecina Ester Villalobo, trabajadora sexual en Cipolletti, quien le presentó a su hermana trans, una de las primeras mujeres trans que Carolina conoció. A través de ellas encontró comunidad, referencias de feminidad y apoyo para iniciar hormonización informal, práctica extendida en aquellos años. Ester también le propuso comenzar a trabajar con ella, y desde aproximadamente los 19 años Carolina ejerció el trabajo sexual en rutas y zonas urbanas de Cipolletti y Neuquén. En ese circuito conoció a compañeras como Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “la paraguaya”, Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís y Katty Villagra, entre muchas otras.

Durante las décadas de 1980, 1990 y comienzos de 2000 vivió entre Cipolletti y Neuquén, trasladándose frecuentemente por la persecución policial contra las mujeres trans y trabajadoras sexuales. Fue detenida innumerables veces, sufrió arrestos arbitrarios y hostigamiento constante. En paralelo, trabajó en cabarets y recorrió distintas ciudades argentinas buscando mejores condiciones de subsistencia.

En 2001 fue detenida por la Policía Federal Argentina y condenada a cuatro años de prisión por venta de estupefacientes. Fue trasladada desde Neuquén a la Unidad Federal N.º 2 de Devoto y luego a otras cárceles federales. En la unidad de Ezeiza conoció a Claudia Pía Baudracco, con quien entabló una amistad duradera que más tarde influiría en su regreso a Buenos Aires.

Tras recuperar la libertad participó en la Asociación Conciencia VIDHA, donde colaboró en talleres de prevención de VIH y repartió preservativos a trabajadoras sexuales del centro de Neuquén y de la Ruta 22. También trabajó en el cuidado de personas adultas mayores. Cerca de los 50 años logró dejar el trabajo sexual y acceder por primera vez a empleos estables. En 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género de Argentina, consideró que su vida cambió profundamente al obtener reconocimiento legal y mayores derechos.

En 2017 fue convocada por Diana Marina Magalí Muñiz para integrarse al Archivo de la Memoria Trans Argentina. Desde entonces trabaja en el área de conservación, aportando su experiencia vital y colaborando en la preservación de la memoria histórica colectiva de las mujeres trans argentinas que sobrevivieron a la violencia estatal y social.


Carolina Alejandra Figueredo, known as Carola, was born on September 29, 1962, in Adrogué, Argentina. Her biological mother passed away when she was born, so she was raised during childhood by Elsa Capella, whom she always considered her true mother. From an early age, she expressed a feminine identity: she preferred playing with girls, hid dolls, and rejected the masculine roles imposed on her. This led to conflicts at school and within her family; at the age of nine, her father took her to psychologists in an attempt to “correct” her, without success. Around the age of ten, she experienced one of the most traumatic episodes of her childhood, when her father threatened her with a revolver to force her to “be a man.” After her father separated from Elsa and a violent stepmother entered the household, she endured years of abuse and emotional abandonment.

In 1976, when she was fourteen, her father expelled her from the home for not accepting her sexual condition. She then moved to Cipolletti, where she reunited with Elsa Capella and went back to live with her. This return marked the first truly supportive environment of her life. There, she completed primary school—6th and 7th grades—at a night school, while beginning to imagine an independent future.

At seventeen, she began searching for formal work in the Alto Valle region. She worked in apple packing warehouses and as a rail sorter at the company Cascada S.A. She was also employed as a messenger at the apple juice factory Industria Cipolletti. In all of these jobs, she was dismissed after only a few months because of discrimination related to her gender expression. At eighteen, she received a summons for mandatory military service at Battalion 181, Command Company, in Neuquén. After a humiliating medical examination, she was declared unfit under the classification of homosexuality, another example of the institutional violence of that time.

Around the age of eighteen, she began her transition. She became friends with her neighbor Ester Villalobo, a sex worker in Cipolletti, who introduced her to her trans sister, one of the first trans women Carolina ever met. Through them, she found community, models of femininity, and support to begin informal hormone use, a widespread practice in those years. Ester also proposed that Carolina begin working with her, and from around the age of nineteen, Carolina engaged in sex work along highways and in urban areas of Cipolletti and Neuquén. In that environment, she met companions such as Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “La Paraguaya,” Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís, and Katty Villagra, among many others.

During the 1980s, 1990s, and early 2000s, she lived between Cipolletti and Neuquén, moving frequently because of police persecution against trans women and sex workers. She was detained countless times, subjected to arbitrary arrests, and constantly harassed. At the same time, she worked in cabarets and traveled through different Argentine cities seeking better living conditions.

In 2001, she was arrested by the Argentine Federal Police and sentenced to four years in prison for drug sales. She was transferred from Neuquén to Federal Unit No. 2 in Devoto and later to other federal prisons. In the prison unit in Ezeiza, she met Claudia Pía Baudracco, with whom she formed a lasting friendship that would later influence her return to Buenos Aires.

After regaining her freedom, she participated in the Asociación Conciencia VIDHA, where she collaborated in HIV prevention workshops and distributed condoms to sex workers in downtown Neuquén and along Route 22. She also worked caring for older adults. Near the age of fifty, she was able to leave sex work and gain stable employment for the first time. In 2012, with the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she felt that her life changed profoundly through obtaining legal recognition and expanded rights.

In 2017, she was invited by Diana Marina Magalí Muñiz to join the Archivo de la Memoria Trans Argentina. Since then, she has worked in the conservation area, contributing her life experience and helping preserve the collective historical memory of Argentine trans women who survived state and social violence.

Daniela Valverde

  • DV01
  • Persoon
  • 1972 - 2005

Daniela nació el 9 de agosto de 1972 en Cutral Co, en un contexto familiar y social marcado por la discriminación hacia su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia atravesó situaciones de acoso, burlas y hostigamiento por parte de su entorno. A los 12 años se fue de su casa debido a la falta de aceptación familiar de su identidad como chica trans. Durante un período vivió en casas de amistades, hasta trasladarse posteriormente a la ciudad de Neuquén.

En Neuquén construyó parte de su trayectoria vital y laboral en un contexto de exclusión que limitaba las posibilidades de acceso de las personas trans a empleos formales. Allí comenzó a trabajar como trabajadora sexual, actividad que desarrolló hasta los 33 años.

Su vida estuvo atravesada por las condiciones de vulnerabilidad y discriminación que afectaron particularmente a las personas trans de su generación, así como por la necesidad de construir redes de apoyo fuera del ámbito familiar para sostener su vida cotidiana.

Daniela fue asesinada a los 33 años. El homicidio no fue esclarecido y su autor nunca fue identificado. Su trayectoria forma parte de las memorias de las personas trans de la Patagonia argentina y de una generación cuyas vidas estuvieron atravesadas por la exclusión familiar, social y laboral, así como por distintas formas de violencia hacia las identidades trans.

Daniela was born on August 9, 1972, in Cutral Co, in a family and social environment marked by discrimination against her gender identity. During her childhood and adolescence, she experienced harassment, bullying, ridicule, and hostility from those around her. At the age of 12, she left home because her family did not accept her identity as a trans girl. For a period of time, she lived with friends before eventually moving to the city of Neuquén.

In Neuquén, she built part of her life and working trajectory in a social context in which access to formal employment was limited for trans people. There, she began working as a sex worker, an occupation she pursued until the age of 33.

Her life was shaped by the conditions of vulnerability and discrimination experienced particularly by trans people of her generation, as well as by the need to build support networks outside the family in order to sustain her everyday life.

Daniela was murdered at the age of 33. The crime was never solved, and her killer was never identified. Her life trajectory forms part of the memories of trans people in Patagonia and of a generation whose lives were shaped by family, social, and economic exclusion, as well as by different forms of violence against trans identities.

Diana Marina Magalí Muñiz

  • DMMM01
  • Persoon
  • 09/02/1964 - 19/02/2024

Nació el 9 de febrero de 1964 en Tigre, provincia de Buenos Aires. Su trayectoria estuvo atravesada desde temprana edad por la persecución policial y la violencia ejercida contra las personas trans. Su madre trans fue Carla Pericles, con quien compartió parte de una historia marcada por las experiencias de la comunidad travesti y trans en Argentina.

En el contexto de la persecución policial frecuente en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires, en 1988 se trasladó a la ciudad de Neuquén, donde permaneció durante más de treinta años. En 1989 atravesó un período de exilio en Chile, antes de regresar a Neuquén y continuar allí su vida.

En Neuquén desarrolló una importante trayectoria comunitaria vinculada a la prevención y el acompañamiento de personas que vivían con VIH. Fue presidenta de la Asociación Conciencia Vihda, grupo dedicado a la ayuda y prevención del VIH, desde donde participó en acciones vinculadas al acompañamiento y la prevención.

A su regreso a Buenos Aires, en 2017 se incorporó al Archivo de la Memoria Trans (AMT), donde se desempeñó en el área de digitalización y participó en las tareas de preservación y organización del acervo documental. Su experiencia también la convirtió en una referente para la recuperación de memorias vinculadas a la violencia ejercida contra las personas trans. En distintas ocasiones aportó su testimonio presencial como integrante del AMT y sobreviviente de la violencia policial en la Panamericana, de ataques transfóbicos, de la última dictadura cívico-militar y de experiencias de exilio en Neuquén y Chile.

Su recorrido reúne experiencias de migración, exilio, organización comunitaria, activismo en torno al VIH y trabajo archivístico, contribuyendo a la preservación de memorias y testimonios de las comunidades travestis y trans. Su participación en el AMT permitió además articular su experiencia personal con las tareas colectivas de conservación y transmisión de la memoria.

Falleció el 19 de febrero de 2024 en Tigre, provincia de Buenos Aires, pocos días después de cumplir 60 años. Su trayectoria forma parte del patrimonio testimonial y comunitario del Archivo de la Memoria Trans.

She was born on February 9, 1964, in Tigre, Buenos Aires Province. From an early age, her life trajectory was shaped by police persecution and violence directed against trans people. Her trans mother was Carla Pericles, with whom she shared part of a history shaped by the experiences of Argentina’s travesti and trans communities.

In the context of frequent police persecution in Buenos Aires Province and the City of Buenos Aires, she moved to the city of Neuquén in 1988, where she lived for more than thirty years. In 1989, she spent a period in exile in Chile before returning to Neuquén and continuing her life there.

In Neuquén, she developed an important community-based trajectory focused on HIV prevention and support for people living with HIV. She served as president of Asociación Conciencia Vihda, an organization dedicated to HIV support and prevention, where she participated in initiatives related to care, support, and prevention.

Upon returning to Buenos Aires, she joined the Trans Memory Archive (AMT) in 2017, where she worked in the digitization department and contributed to the preservation and organization of the archive’s documentary collections. Her personal experience also made her an important reference point for recovering memories of violence against trans people. On various occasions, she provided first-hand testimony as a member of the AMT and as a survivor of police violence on the Pan-American Highway, transphobic attacks, Argentina’s last military dictatorship, and experiences of exile in Neuquén and Chile.

Her life trajectory encompasses experiences of migration, exile, community organizing, HIV activism, and archival work, contributing to the preservation of the memories and testimonies of travesti and trans communities. Her involvement with the AMT also allowed her personal experiences to become part of the collective work of preserving and transmitting trans memory.

She died on February 19, 2024, in Tigre, Buenos Aires Province, just days after her 60th birthday. Her life and work form part of the testimonial and community heritage preserved by the Trans Memory Archive.