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Alessandra Bavino

  • AB01
  • Person
  • 1966 - presente

Alessandra Bavino nació el 12 de octubre de 1966 en el Hospital Argerich de la Ciudad de Buenos Aires. Creció entre Villa Tranquila y Dock Sud, en el partido de Avellaneda, dentro de una familia numerosa, criada principalmente por su madre, su abuela Porota y dos tíxs. Entre las personas más significativas de su trayectoria se encuentra su hermano trans, Lucito, asesinado mientras defendía a una compañera de la comunidad, cuyo recuerdo permanece ligado a su compromiso con la defensa de los derechos de las personas travestis y trans.

Desde la infancia manifestó una identidad y expresión de género femenina. Encontró en el dibujo, las manualidades, la actuación y otras actividades artísticas espacios de expresión y desarrollo personal. Durante su escolaridad atravesó situaciones de discriminación y hostigamiento vinculadas a su identidad de género. En ese período, un psicólogo al que fue derivada por recomendación de docentes señaló a su madre que no existía ninguna condición que debiera corregirse y recomendó respetar su identidad.

Durante la adolescencia trabajó para contribuir al sostenimiento económico de su familia mientras cursaba la escuela secundaria. Entre los 13 y los 15 años comenzó a vincularse con otras jóvenes travestis y trans en los alrededores de las estaciones de Constitución y Lanús, donde consolidó su identidad y comenzó a utilizar el nombre Alejandra. En ese mismo contexto sufrió sus primeras detenciones policiales bajo los edictos que criminalizaban la expresión de género de las personas travestis y trans. A lo largo de su juventud fue detenida en reiteradas oportunidades y atravesó situaciones de violencia institucional y condiciones precarias de detención. Paralelamente, construyó redes de apoyo dentro de la comunidad travesti y mantuvo un vínculo cercano con su familia de origen, que constituyó un importante sostén afectivo.

Realizó estudios de enfermería auxiliar en la Cruz Roja en 1993, formación que orientó posteriormente su participación en iniciativas vinculadas al acceso de las personas trans a la salud integral. Integró la Cooperativa Nadia Echazú, impulsada por Lohana Berkins, y actualmente forma parte de la Cooperativa Arte Trans, de la que es socia fundadora. Asimismo, conduce un programa dedicado al arte y la diversidad en la radio pública de Avellaneda.

La sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012 representó un punto de inflexión para su generación, tras décadas de persecución, criminalización y exclusión. Desde entonces continúa participando en acciones orientadas a la ampliación de derechos, la promoción de una reparación integral para las personas travestis y trans mayores y la preservación de la memoria colectiva mediante proyectos culturales y archivísticos.

Alessandra Bavino

Alessandra Bavino was born on October 12, 1966, at Argerich Hospital in the City of Buenos Aires. She grew up between Villa Tranquila and Dock Sud, in the district of Avellaneda, as part of a large family and was raised primarily by her mother, her grandmother Porota, and two aunts and uncles. Among the people who have been most significant throughout her life is her trans brother, Lucito, who was murdered while defending a fellow member of the community. His memory remains closely connected to Alessandra's commitment to defending the rights of travesti and trans people.

From childhood, she expressed a feminine gender identity and expression. She found in drawing, handicrafts, acting, and other artistic activities spaces for self-expression and personal development. During her years at school, she experienced discrimination and harassment related to her gender identity. During that period, a psychologist to whom she was referred at the recommendation of her teachers told her mother that there was no condition that needed to be corrected and recommended that her identity be respected.

During adolescence, she worked to contribute to her family's financial support while attending secondary school. Between the ages of 13 and 15, she began forming relationships with other young travesti and trans women in the areas surrounding Constitución and Lanús railway stations, where she consolidated her identity and began using the name Alejandra. In that same context, she experienced her first police arrests under the edicts that criminalized the gender expression of travesti and trans people. Throughout her youth, she was arrested on numerous occasions and experienced institutional violence and precarious conditions of detention. At the same time, she built support networks within the travesti community and maintained a close relationship with her family of origin, which provided important emotional support.

In 1993, she completed auxiliary nursing training at the Argentine Red Cross. This education later shaped her involvement in initiatives aimed at promoting trans people's access to comprehensive healthcare. She was a member of the Nadia Echazú Cooperative, founded at the initiative of Lohana Berkins, and is currently a founding member of the Arte Trans Cooperative. She also hosts a program dedicated to art and diversity on Avellaneda's public radio station.

The enactment of the Gender Identity Law in 2012 represented a turning point for her generation, following decades of persecution, criminalization, and exclusion. Since then, she has continued to participate in initiatives aimed at expanding rights, promoting comprehensive reparations for older travesti and trans people, and preserving collective memory through cultural and archival projects.

Claudia Pía Baudracco

  • CPB01
  • Person
  • 1970 - 2012

Nació un 22 de octubre de 1970 en La Carlota, provincia de Córdoba. Vivió su adolescencia junto a su familia en Venado Tuerto, provincia de Santa Fe y luego se mudó a Buenos Aires.
Por su identidad de género sufrió acosos y maltratos y debió exiliarse varios años, primero en Uruguay y luego en Europa.
El 25 de junio de 1993 fundó, junto a María Belén Correa y otras activistas, la Asociación de Travestis de Argentina y fue su coordinadora hasta 1995. Posteriormente la organización pasaría a llamarse Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas (A.T.T.T.A). Con el apoyo de esta asociación, lideraría el movimiento por la derogación en 15 provincias de la Nación Argentina de los Códigos de Faltas; estos códigos criminalizaban las identidades trans. El resultado fue la derogación de estos códigos en 14 provincias.
Fue muy activa su lucha por la aprobación de la Ley de Identidad de Género, que le dio derecho a las personas trans a tener un nombre de elección y a la salud integral.
En septiembre de 2005, fue miembro fundadora e integrante de la comisión directiva de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT). En 2008, realizó actividades varias de prevención e investigación como miembro del Mecanismo Coordinador del País del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria,6​, trabajo que realizó con la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) del Ministerio de Salud de la Nación.
Falleció sin poder tener acceso al reconocimiento de su identidad de género ya que la ley fue sancionada poco después de su muerte.

Claudia Pía Baudracco
She was born on October 22, 1970, in La Carlota, in the province of Córdoba. She spent her adolescence with her family in Venado Tuerto, in the province of Santa Fe, and later moved to Buenos Aires.

Because of her gender identity, she experienced harassment and mistreatment and was forced into exile for several years, first in Uruguay and later in Europe.

On June 25, 1993, together with María Belén Correa and other activists, she founded the Association of Travestis of Argentina (Asociación de Travestis de Argentina), serving as its coordinator until 1995. The organization was later renamed the Argentine Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders (Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas, A.T.T.T.A.). With the support of this organization, she led the movement to repeal the Misdemeanor Codes in 15 provinces of Argentina. These codes criminalized trans identities. As a result of this struggle, the codes were repealed in 14 provinces.

She was deeply involved in the campaign for the approval of the Gender Identity Law, which established the right of trans people to use their chosen name and to access comprehensive healthcare.

In September 2005, she was a founding member and served on the executive board of the Argentine Federation of Lesbians, Gays, Bisexuals and Trans People (FALGBT). In 2008, she carried out various prevention and research activities as a member of the Country Coordinating Mechanism of the Global Fund to Fight AIDS, Tuberculosis and Malaria. She carried out this work in collaboration with the Directorate of AIDS and Sexually Transmitted Diseases (STD) of the National Ministry of Health.

She died without having been able to obtain legal recognition of her gender identity, as the law was enacted shortly after her death.

Biblioteca & Museo Claudia Pía Baudracco

  • MBCPB
  • Corporate body
  • diciembre 2018

El fondo documental de Claudia fue creado en 2018 con el propósito de conservar, organizar y clasificar el conjunto de materiales documentales que había reunido a lo largo de su vida y de su trayectoria militante hasta marzo de 2012, año de su fallecimiento. Su conformación permite reconstruir distintos aspectos de los procesos de organización política y comunitaria de personas travestis, transexuales y transgénero en Argentina y en el ámbito regional.

El fondo comprende una extensa documentación personal y materiales vinculados con la militancia de Claudia, entre ellos aquellos relacionados con la creación de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), su participación en espacios regionales como la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (REDLAT), y su presencia en congresos nacionales y latinoamericanos dedicados a cuestiones de género y al acceso a derechos de las personas con VIH.

Asimismo, la documentación reúne registros vinculados con las primeras formulaciones de proyectos legislativos sobre identidad de género, las demandas contra los edictos policiales y distintas acciones jurídicas, entre ellas presentaciones de habeas corpus. Estos materiales permiten aproximarse a los procesos de organización y construcción de demandas colectivas orientadas a enfrentar la criminalización, la violencia institucional y las restricciones en el acceso a derechos que atravesaron históricamente a las personas travestis y trans.

Junto con la documentación escrita, el fondo conserva fotografías, negativos y registros audiovisuales que amplían las posibilidades de reconstrucción de las redes militantes, los espacios de participación y las experiencias comunitarias de la época.

El conjunto documental se encuentra bajo custodia del Archivo de la Memoria Trans (AMT), donde forma parte del patrimonio destinado a preservar y poner en circulación materiales fundamentales para la reconstrucción de las memorias, las trayectorias de organización y las luchas por los derechos de las personas travestis y trans en Argentina y América Latina.

Claudia’s documentary collection was established in 2018 with the purpose of preserving, organizing, and classifying the body of documentary materials she had gathered throughout her life and political activism until March 2012, the year of her death. The collection provides an opportunity to reconstruct different aspects of the processes of political and community organizing among travestis, transsexual, and transgender people in Argentina and throughout the region.

The collection includes extensive personal documentation and materials related to Claudia’s activism, including records concerning the founding of the Association of Travestis, Transsexuals and Transgender People of Argentina (ATTTA), her participation in regional organizations such as the Latin American and Caribbean Trans Network (REDLAT), and her involvement in national and Latin American congresses addressing gender-related issues and access to rights for people living with HIV.

The collection also contains records related to the early development of legislative proposals concerning gender identity, legal actions challenging police edicts, and various forms of legal advocacy, including habeas corpus petitions. These materials provide insight into processes of collective organizing and the development of demands aimed at challenging the criminalization, institutional violence, and restrictions on access to rights that historically affected travesti and trans people.

Alongside the written documentation, the collection preserves photographs, negatives, and audiovisual recordings that further contribute to the reconstruction of activist networks, spaces of political participation, and community experiences during this period.

The documentary collection is held by the Trans Memory Archive (AMT), where it forms part of a broader body of materials dedicated to preserving and making accessible the memories, histories of collective organizing, and struggles for the rights of travesti and trans people in Argentina and Latin America.

Belén Abigaíl Saravia

  • BS01
  • Person
  • 1968 - presente

Belén Abigail Saravia, conocida como “La Turka”, nació el 24 de diciembre de 1968 en el Hospital Penna de la Ciudad de Buenos Aires, aunque ella misma expresa dudas sobre la exactitud de esa fecha. Creció en el barrio de Pompeya, en la Villa 1-11-14, y posteriormente residió en Villa Jardín y en Hudson, donde convivió con su hermana y su cuñado. Se crió en un entorno familiar atravesado por la violencia ejercida por su padre, junto a su madre y su hermana, siendo su madre una figura de sostén que la acompañó en distintos momentos de su vida.
Desde la infancia manifestó su identidad de género, lo que derivó en experiencias tempranas de discriminación en el ámbito escolar. Durante esos años también atravesó situaciones de abuso sexual en el ámbito intrafamiliar y por parte de adultos vinculados a instituciones, sin contar con respuestas de protección adecuadas. Su madre gestionó instancias de atención psicológica, constituyendo uno de los pocos apoyos en ese período.
A los 13 años comenzó a vincularse con espacios de sociabilidad travesti/trans, como el boliche “Confusión”, en la Ciudad de Buenos Aires. En la adolescencia entabló vínculos con otras mujeres trans que influyeron en su trayectoria, en particular con “Micaela”, a quien reconoce como una referencia afectiva y de aprendizaje en la vida en la calle. A los 19 años inició tratamientos hormonales y posteriormente participó en prácticas de aplicación de silicona industrial de manera casera, en un contexto de acceso limitado a la salud, lo que derivó en consecuencias físicas que persisten en la actualidad.
Durante las décadas de 1980 y 1990 desarrolló su actividad laboral principalmente en el trabajo sexual en la vía pública, en distintas zonas de la Ciudad de Buenos Aires. En ese período fue objeto de reiteradas detenciones, violencia institucional, abusos y persecución policial, en el marco de la criminalización sistemática de las identidades travestis y trans, incluso en años posteriores al retorno democrático.
Paralelamente, participó en espacios culturales como la comparsa “Los Fantoches de San Cristóbal”, donde encontró instancias de expresión y sociabilidad. A lo largo de su vida sostuvo vínculos afectivos diversos y, en la actualidad, convive con su pareja, Jonathan, con quien comparte su vida desde hace varios años.
Con los ingresos obtenidos a lo largo de su trayectoria, logró adquirir un terreno y construir su vivienda, donde reside actualmente, contribuyendo también al sostenimiento económico de su familia de origen. En su vida adulta mantiene una vinculación con el activismo desde una perspectiva personal, valorando los avances en materia de derechos, como la Ley de Identidad de Género, y reflexionando sobre los alcances y límites de las políticas de reparación.
En la actualidad, Belén Abigail Saravia organiza su vida en torno a su hogar, su pareja y su entorno afectivo, mientras convive con dolencias físicas asociadas a intervenciones realizadas en contextos de exclusión del sistema de salud. Continúa desarrollando su vida cotidiana con el objetivo de sostener condiciones de bienestar y acompañamiento en su entorno cercano.

Belén Abigail Saravia, known as “La Turka,” was born on December 24, 1968, at Penna Hospital in the City of Buenos Aires, although she herself expresses doubts about the accuracy of this date. She grew up in the Pompeya neighborhood, in Villa 1-11-14, and later lived in Villa Jardín and Hudson, where she shared a home with her sister and brother-in-law. She was raised in a family environment marked by violence perpetrated by her father, alongside her mother and sister. Her mother was an important source of support who accompanied her through different stages of her life.

From childhood, she expressed her gender identity, which led to early experiences of discrimination at school. During those years, she also experienced sexual abuse within her family and by adults connected to institutions, without receiving adequate protection or support. Her mother arranged for her to receive psychological care, becoming one of the few sources of support available to her during that period.

At the age of 13, she began becoming involved in travesti/trans social spaces, including the nightclub “Confusión” in the City of Buenos Aires. During adolescence, she formed relationships with other trans women who influenced her life trajectory, particularly “Micaela,” whom she recognizes as an important emotional reference and as someone from whom she learned about life on the streets. At the age of 19, she began hormone treatments and later participated in the informal, home-based practice of injecting industrial silicone, in a context of limited access to healthcare. These procedures resulted in physical consequences that continue to affect her today.

During the 1980s and 1990s, she worked primarily in street-based sex work in different areas of the City of Buenos Aires. During this period, she was repeatedly detained and subjected to institutional violence, abuse, and police persecution, within a context of systematic criminalization of travesti and trans identities, including during the years following the return to democracy.

At the same time, she participated in cultural spaces such as the “Los Fantoches de San Cristóbal” comparsa, where she found opportunities for self-expression and social interaction. Throughout her life, she maintained a variety of emotional relationships and currently lives with her partner, Jonathan, with whom she has shared her life for several years.

With the income she earned throughout her working life, she was able to purchase a plot of land and build her own home, where she currently lives. She also contributed to the financial support of her family of origin. As an adult, she has maintained a personal connection to activism, valuing advances in rights, such as the Gender Identity Law, while reflecting on the scope and limitations of reparation policies.

Today, Belén Abigail Saravia's life revolves around her home, her partner, and her emotional support network, while she lives with physical conditions associated with interventions carried out in contexts of exclusion from the healthcare system. She continues her everyday life with the aim of maintaining conditions of well-being and support within her close community.

Adriana Orus

  • AO01
  • Person
  • 1968 - presente

Adriana Orus nació el 5 de agosto de 1968 en la Ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia de clase media integrada por un padre médico, una madre trabajadora del sistema hospitalario y sus hermanos, en el contexto de una familia ensamblada. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Benito Nazar durante los años de la última dictadura militar. Desde la infancia expresó una identidad de género femenina, situación que dio lugar a experiencias de hostigamiento y discriminación por parte de compañeros y docentes. Durante la adolescencia reconoció su atracción hacia otros varones y encontró en la música, el piano, la costura y el bordado espacios de expresión y desarrollo personal.
Al finalizar la escuela secundaria inició estudios de Medicina y Radiología, en consonancia con las expectativas familiares, y se formó como técnica radióloga en el Hospital María Curie. Paralelamente estudió modelaje y, al cumplir la mayoría de edad, comenzó a frecuentar espacios de sociabilidad gay de la Ciudad de Buenos Aires, donde conoció el transformismo, la Iglesia Metropolitana y una comunidad que acompañó su proceso de construcción identitaria. Hacia los 19 años decidió independizarse e iniciar su transición de género.
Durante las décadas de 1980 y 1990 atravesó reiteradas detenciones policiales, persecución y otras formas de violencia institucional vinculadas a la aplicación de los edictos policiales que criminalizaban las identidades travestis y trans. En ese contexto desarrolló distintas estrategias de subsistencia, entre ellas el trabajo como transformista, el trabajo en departamentos privados y el trabajo sexual, actividades que le permitieron sostener económicamente su transición y acceder a una mayor autonomía. En esos años conoció a Johana, una de sus primeras referentes trans, e inició tratamientos hormonales y aplicaciones de silicona, prácticas extendidas dentro de la comunidad trans de la época. También participó de los corsos de carnaval como espacios de encuentro y cuidado colectivo, mientras desarrolló una trayectoria en el diseño y confección de vestuario, elaborando sus propias creaciones y trabajando junto al diseñador José Luis Ferrando en producciones teatrales y televisivas. Asimismo, acompañó las primeras acciones colectivas por los derechos de las personas trans y participó en manifestaciones por la derogación de los edictos policiales junto a referentes del movimiento.
Tras el fallecimiento de su madre, a fines de 1999, se radicó en Moreno, donde construyó su vivienda y desarrolló un emprendimiento de costura y bordado que con el tiempo se consolidó como una pequeña empresa generadora de empleo para habitantes de la zona. Posteriormente trasladó parte de su actividad a Paraguay durante dos años, experiencia que amplió su formación en el oficio, antes de regresar de manera definitiva a la Argentina. Con la sanción de la Ley de Identidad de Género regularizó su documentación, hecho que reconoce como un hito en el acceso a derechos para las personas trans. En la actualidad continúa al frente de su taller textil, permanece vinculada a espacios comunitarios de la diversidad y comparte su vida con su pareja, un hombre trans, y la hija de él, con quienes conformó una familia.

Adriana Orus was born on August 5, 1968, in the City of Buenos Aires, into a middle-class family consisting of a physician father, a mother who worked in the hospital system, and her siblings, within the context of a blended family. She attended primary and secondary school at Colegio Benito Nazar during the years of the last military dictatorship. From childhood, she expressed a female gender identity, a situation that led to experiences of harassment and discrimination by classmates and teachers. During adolescence, she recognized her attraction to other men and found in music, the piano, sewing, and embroidery spaces for self-expression and personal development.

After completing secondary school, she began studying Medicine and Radiology, in accordance with her family's expectations, and trained as a radiology technician at Hospital María Curie. At the same time, she studied modeling and, upon reaching adulthood, began frequenting gay social spaces in the City of Buenos Aires, where she discovered transformism, the Metropolitan Community Church, and a community that supported her process of identity construction. At around the age of 19, she decided to become independent and begin her gender transition.

During the 1980s and 1990s, she experienced repeated police detentions, persecution, and other forms of institutional violence associated with the enforcement of police edicts that criminalized travesti and trans identities. In this context, she developed various survival strategies, including working as a transformist, working in private apartments, and engaging in sex work. These activities enabled her to financially sustain her transition and achieve greater autonomy. During those years, she met Johana, one of her first trans role models, and began hormone treatments and silicone injections, practices that were widespread within the trans community at the time. She also participated in carnival parades as spaces for community gathering and collective care, while developing a career in costume design and production, creating her own designs and working alongside designer José Luis Ferrando in theatrical and television productions. She also supported the first collective actions for the rights of trans people and participated in demonstrations calling for the repeal of the police edicts alongside prominent figures of the movement.

Following the death of her mother, at the end of 1999, she settled in Moreno, where she built her home and established a sewing and embroidery business that eventually became a small company providing employment for local residents. She later moved part of her activity to Paraguay for two years, an experience that broadened her professional training in the trade, before permanently returning to Argentina. With the enactment of the Gender Identity Law, she regularized her documentation, an event she recognizes as a milestone in access to rights for trans people. Today, she continues to run her textile workshop, remains connected to community spaces within the diversity movement, and shares her life with her partner, a trans man, and his daughter, with whom she has formed a family.

Ángela Vanni

  • AV01
  • Person
  • 1948-2020

Ángela Vanni fue una abogada y activista histórica por los derechos civiles. Nació el 12 de octubre de 1948 en Ibicuy, provincia de Entre Ríos y falleció en Buenos Aires el 7 de julio de 2020.
Se formó en la Escuela Normal Dr. Eduardo Costa de Campana. Estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires y empezó a ejercer su profesión como abogada en 1977. Fue docente en las materias de Historia e Instrucción Cívica en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano.
Vivió en Alemania, aproximadamente desde 1980 hasta el año 1986, cuando regresó a Argentina.
A su regreso a Argentina, comenzó a trabajar como voluntaria en la Fundación Huésped, por un tiempo, hasta que conoció al activista LGTB argentino y primer presidente de la Comunidad Homesexual Argentina (CHA), Carlos Jáuregui. Juntos, trabajaron en “Gays por los Derechos Civiles”, fundación que recibía consultas por diversos temas, en su mayoría relacionadas con el SIDA. En el marco de esta fundación Ángela Vanni, trabajando como Abogada, conoció por primera vez a una persona trans. Este fue el puntapié para su trabajo con la comunidad trans y travesti, cuya mayor intensidad se dio hasta el año 1998, cuando se derogaron los edictos policiales.
En este período de su etapa laboral, entre los años 1993 a 1998, llegó a ser la abogada de más de 300 personas trans, enmarcando su trabajo dentro de ATTTA (Asociación de travestis, transexuales y transgéneros de Argentina) y de Gays por los Derechos Civiles. Participaba de campañas públicas y militaba repartiendo preservativos por la calle y concientizando a la comunidad. Asimismo, se encargaba de las apelaciones en tribunales y de realizar rondas por las comisarías rescatando a las travestis de los calabozos durante la década del 1990.
En esos años, la persecución policial a travestis y trans era una forma de violencia estatal muy recurrente. Amparados en una normativa denominada “Edictos policiales” que regulaba los comportamientos cotidianos en la Ciudad de Buenos Aires y, que restringía la permanencia y circulación en la vía pública. Los edictos, indicaban como contravenciones “exhibirse en la vía pública o lugares públicos vestidos o disfrazados con ropas del sexo contrario” y también prohibían aquellas acciones que incitaren u ofreciesen “al acto carnal”. Estos artículos, englobados bajo la figura de “Escándalo”, fueron utilizados para justificar el hostigamiento sistemático de la policía hacia las personas trans.
Ángela Vanni, fue bautizada por Carlos Jáuregui como “la mamá de las travestis” por ser una incansable defensora de los derechos de las personas trans, durante la década de 1990.

En la década del 1990 conoció a María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans y de la Asociación de Travestis de Argentina. Su vínculo comenzó cuando Ángela fue su abogada defensora y la de Claudia Pía Baudracco en una causa judicial.

Luego de la derogación de los edictos policiales, Ángela Vanni siguió defendiendo a las personas trans y posteriormente trabajó como abogada defensora de personas sordas y de trabajadores manteros senegaleses.

Ángela Vanni was a lawyer and a pioneering activist for civil rights. She was born on October 12, 1948, in Ibicuy, in the province of Entre Ríos, and died in Buenos Aires on July 7, 2020.

She attended the Dr. Eduardo Costa Normal School in Campana. She studied Law at the University of Buenos Aires and began practicing as a lawyer in 1977. She also taught History and Civic Education at the Manuel Belgrano School of Fine Arts.

She lived in Germany from approximately 1980 until 1986, when she returned to Argentina.

Upon her return to Argentina, she began working as a volunteer at Fundación Huésped for a period of time. It was there that she met Carlos Jáuregui, an Argentine LGBT activist and the first president of the Homosexual Community of Argentina (CHA). Together, they worked at “Gays for Civil Rights,” an organization that provided assistance and responded to inquiries on a range of issues, most of them related to AIDS. While working as a lawyer within this organization, Ángela Vanni met a trans person for the first time. This encounter marked the beginning of her work with the trans and travesti community, which intensified particularly until 1998, when the police edicts were repealed.

Between 1993 and 1998, during this stage of her professional career, she became the lawyer for more than 300 trans people, carrying out her work within ATTTA (Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders of Argentina) and Gays for Civil Rights. She participated in public awareness campaigns, distributed condoms in the streets, and worked to raise awareness within the community. She was also responsible for filing appeals in court and making rounds of police stations, rescuing travestis from holding cells throughout the 1990s.

During those years, police persecution of travestis and trans people was a recurrent form of state violence. This persecution was carried out under a set of regulations known as the “police edicts,” which regulated everyday behavior in the City of Buenos Aires and restricted people's presence and movement in public spaces. The edicts classified as offenses such acts as “appearing in public or in public places dressed or disguised in clothing associated with the opposite sex,” and also prohibited actions that encouraged or offered “the carnal act.” These provisions, grouped under the category of “Scandal,” were used to justify systematic police harassment of trans people.

Carlos Jáuregui affectionately referred to Ángela Vanni as “the mother of the travestis” because of her tireless defense of the rights of trans people throughout the 1990s.

During the 1990s, she met María Belén Correa, founder of the Trans Memory Archive and the Association of Travestis of Argentina. Their relationship began when Ángela served as defense attorney for María Belén Correa and Claudia Pía Baudracco in a court case.

Following the repeal of the police edicts, Ángela Vanni continued defending the rights of trans people. She later worked as a defense attorney for deaf people and for Senegalese street vendors.

Marcia Cecilia Alejandra Galván

  • MG02
  • Person
  • 1972 - presente

Marcia Cecilia Alejandra Galván nació el 5 de marzo de 1972 en la provincia de Santiago del Estero, donde fue inscripta oficialmente el 5 de agosto del mismo año. Creció en una familia numerosa, en un entorno de recursos limitados pero sostenido por vínculos afectivos y comunitarios significativos. Su infancia transcurrió entre la escuela, el barrio y una red de vecinos, docentes y familiares que reconoce como parte de su formación. En ese período también estuvo expuesta a situaciones de violencia de género ejercidas contra su madre por parte de su padre biológico. Alrededor de sus 15 años, su madre se trasladó a la ciudad de Buenos Aires para resguardarse de esa situación, mientras Marcia permaneció en Santiago del Estero junto a sus hermanos, bajo el cuidado del hombre que la crió.

Durante su adolescencia comenzó a vincularse con otras personas de la diversidad sexual y de género, en un contexto en el que aún no contaba con herramientas para nombrar su identidad. En ese proceso estableció lazos con referentes locales como La Pato, Solange, Belén, María Marcela y Tía Joy, con quienes compartió espacios de sociabilidad, participación en comparsas y actividades vinculadas a la producción de vestuario. Estas experiencias fortalecieron su interés por lo artístico y lo comunitario. En paralelo, atravesó situaciones de persecución policial vinculadas a la expresión de su identidad de género, con detenciones reiteradas tanto en Santiago del Estero como posteriormente en la provincia de Buenos Aires, en el marco de prácticas de control y criminalización vigentes en ese período.

A los 25 años se trasladó a la provincia de Buenos Aires, donde se estableció de manera permanente. Durante los primeros años atravesó condiciones de vulnerabilidad social que afectaban de manera extendida a las mujeres trans y travestis. Entre 2003 y 2005 accedió a la colocación de silicona líquida, práctica frecuente en ese contexto, cuyas implicancias en la salud reconoce posteriormente.

En el ámbito laboral, se integró a cooperativas de trabajo y más tarde ingresó al Estado municipal de Pilar. Allí se desempeñó en áreas de saneamiento urbano, niñez, tareas administrativas y como operadora territorial en acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad. De manera paralela, retomó su formación educativa, finalizando sus estudios secundarios en el Bachillerato Popular Travesti-Trans Mocha Celis, experiencia que incidió en el reconocimiento de su identidad y en su vinculación con el colectivo trans.

Desarrolló una trayectoria sostenida de participación social y política. Integró el Movimiento Evita, presidió una cooperativa, impulsó merenderos comunitarios y promovió acciones vinculadas al acceso a derechos de niñas, niños y adolescentes. Desde 2022 participa activamente en organizaciones trans, en defensa de la Ley de Identidad de Género, las políticas de inclusión y los proyectos de reparación histórica para personas travestis y trans.

Actualmente reside en el partido de Pilar, provincia de Buenos Aires, donde continúa su trabajo en el ámbito estatal y su participación en espacios comunitarios y de organización colectiva.

Marcia Cecilia Alejandra Galván was born on March 5, 1972, in Santiago del Estero Province, where her birth was officially registered on August 5 of the same year. She grew up in a large family in a setting of limited resources, sustained by meaningful family and community ties. Her childhood unfolded between school, the neighborhood, and a network of neighbors, teachers, and relatives whom she recognizes as important influences in her upbringing. During this period, she was also exposed to gender-based violence against her mother perpetrated by her biological father. When Marcia was around 15 years old, her mother moved to the city of Buenos Aires to escape the situation, while Marcia remained in Santiago del Estero with her siblings, under the care of the man who raised her.

During adolescence, she began forming relationships with other people from the sexual and gender diversity community, in a context in which she did not yet have the tools to name or define her own identity. During this process, she established ties with local figures such as La Pato, Solange, Belén, María Marcela, and Tía Joy, with whom she shared social spaces, participated in comparsas, and took part in activities related to costume production. These experiences strengthened her interest in artistic and community-based activities. At the same time, she experienced police persecution related to her gender expression, including repeated arrests both in Santiago del Estero and later in Buenos Aires Province, within a broader context of policing and criminalization practices in force at the time.

At the age of 25, she moved to Buenos Aires Province, where she settled permanently. During her first years there, she experienced conditions of social vulnerability that were widespread among transgender and travesti women. Between 2003 and 2005, she underwent liquid silicone injections, a common practice in that context, whose health implications she later came to recognize.

In the workplace, she became involved with worker cooperatives and later joined the municipal government of Pilar. There, she worked in urban sanitation, children’s services, administrative roles, and as a community outreach worker supporting people experiencing vulnerable circumstances. At the same time, she resumed her education and completed her secondary studies at Bachillerato Popular Travesti-Trans Mocha Celis, an experience that contributed to her recognition of her identity and strengthened her ties to the trans community.

She developed a sustained trajectory of social and political participation. She was involved with the Movimiento Evita, served as president of a cooperative, established community soup kitchens and meal programs, and promoted initiatives related to children’s and adolescents’ access to rights. Since 2022, she has been actively involved in trans organizations, advocating for the Gender Identity Law, inclusion policies, and historical reparation initiatives for travesti and transgender people.

She currently lives in Pilar, Buenos Aires Province, where she continues to work in the public sector and participate in community spaces and collective organizing.

Gabriela Alexandra Anderson

  • GA01
  • Person
  • 1968 - 2024

Gabriela Alexandra Anderson, conocida como Gabi Anderson, fue una mujer trans argentina nacida el 25 de mayo de 1968. Creció en el sur del área metropolitana de Buenos Aires y, desde temprana edad, expresó su identidad de género. Años más tarde eligió el nombre Gabriela en homenaje a una persona significativa de su infancia, como parte de un proceso de afirmación identitaria desarrollado en un contexto de escaso reconocimiento social y jurídico para las personas trans.

Como muchas mujeres trans de su generación, su trayectoria estuvo atravesada por experiencias de discriminación, exclusión social y violencia institucional, en un período marcado por la criminalización de las identidades travestis y trans y las dificultades para acceder al trabajo, la salud y otros derechos. En ese contexto desarrolló una trayectoria laboral en el ámbito de la peluquería, actividad que desempeñó durante gran parte de su vida y desde la cual construyó vínculos de solidaridad y acompañamiento con otras personas trans.

La sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012 constituyó un hito en su recorrido personal. El acceso a una documentación acorde con su identidad representó para ella el ejercicio de un derecho largamente postergado y una transformación significativa en las condiciones de ciudadanía de las personas trans en Argentina, en el marco de un proceso de ampliación de derechos impulsado por la organización del colectivo.

Con el paso de los años profundizó su interés por la historia y la memoria de las comunidades travestis y trans. Reconocía el aporte de las referentes que impulsaron el reconocimiento de derechos y reflexionaba sobre las consecuencias que las políticas de exclusión habían tenido para muchas compañeras que no llegaron a conocer los avances alcanzados en las últimas décadas. Esa mirada fortaleció su compromiso con la preservación de las memorias colectivas y la transmisión de esas experiencias a las nuevas generaciones.

En su etapa adulta se incorporó al Archivo Nacional de la Memoria, donde desarrolló tareas de preservación, restauración y digitalización de documentación histórica. Su trabajo estuvo estrechamente vinculado al Archivo de la Memoria Trans, espacio dedicado a la recuperación, conservación y difusión de archivos y testimonios de personas travestis y trans. Desde allí contribuyó a preservar un patrimonio documental fundamental para reconstruir historias de vida, fortalecer la memoria colectiva y ampliar el acceso a esas experiencias.

Gabi Anderson falleció el 2 de diciembre de 2024. Su trayectoria reúne las experiencias de una generación que atravesó procesos de exclusión y, al mismo tiempo, participó de un período de ampliación de derechos. Su labor en la preservación documental y su compromiso con la memoria colectiva constituyen un aporte significativo para la construcción y transmisión de la historia de las comunidades travestis y trans en Argentina.

Gabriela Alexandra Anderson, known as Gabi Anderson, was an Argentine transgender woman born on May 25, 1968. She grew up in the southern suburbs of Greater Buenos Aires and expressed her gender identity from an early age. Years later, she chose the name Gabriela as a tribute to someone who had been significant during her childhood, as part of a process of affirming her identity in a context in which transgender people had little social or legal recognition.

Like many transgender women of her generation, her life was shaped by experiences of discrimination, social exclusion, and institutional violence during a period marked by the criminalization of travesti and transgender identities and by significant barriers to employment, healthcare, and other basic rights. Within this context, she developed a career in hairdressing, a profession she pursued for much of her life and through which she built relationships of solidarity and mutual support with other transgender people.

The passage of Argentina’s Gender Identity Law in 2012 marked a turning point in her personal journey. Access to official documentation that reflected her gender identity represented the exercise of a long-denied right and a significant transformation in the citizenship rights of transgender people in Argentina, within a broader process of expanding rights driven by collective organizing and activism.

Over the years, she developed a deeper interest in the history and collective memory of travesti and transgender communities. She recognized the contributions of the activists who had fought for the recognition of their rights and reflected on the consequences that exclusionary policies had had on many compañeras who did not live to witness the advances achieved in subsequent decades. This perspective strengthened her commitment to preserving collective memories and passing these experiences on to younger generations.

As an adult, she joined the National Memory Archive, where she worked on the preservation, restoration, and digitization of historical documents. Her work was closely connected to the Trans Memory Archive, a space dedicated to the recovery, preservation, and dissemination of archival materials and testimonies documenting the lives of travesti and transgender people. Through this work, she contributed to preserving a vital documentary heritage for reconstructing life histories, strengthening collective memory, and expanding access to these experiences.

Gabi Anderson died on December 2, 2024. Her life reflects the experiences of a generation that endured exclusion while also witnessing and contributing to a period of significant expansion of rights. Her work in documentary preservation and her commitment to collective memory constitute a meaningful contribution to the construction and transmission of the history of travesti and transgender communities in Argentina.

Edith Rodriguez

  • ER01
  • Person
  • 1966 - 2025

Edith Rodríguez, conocida como “La Tajo”, desarrolló una trayectoria vinculada al trabajo, la vida comunitaria y las experiencias de las mujeres trans en Buenos Aires. Desde joven mantuvo una relación estrecha con su madre, quien acompañó su expresión de género y confeccionaba para ella trajes destinados a su participación en corsos. Entre sus objetos personales conservaba un vestido azul, al que atribuía un valor simbólico por representar la forma en que siempre había deseado vestirse.

En 1985 comenzó a trabajar en la calle y a vivir junto a un grupo de mujeres trans, en un contexto caracterizado por la fuerte represión policial. Fueron sus compañeras quienes comenzaron a llamarla “La Tajo”, acompañándola en el proceso de adaptación a las condiciones del entorno y a las estrategias necesarias para sobrevivir. Los corsos ocuparon un lugar significativo en su trayectoria, no solo como espacios de expresión y participación cultural, sino también como ámbitos de contención y organización comunitaria. Las comparsas desarrollaban estrategias colectivas para protegerse frente a los operativos policiales.

A comienzos de la década de 2000, su madre organizó un microemprendimiento de limpieza que fue convocado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para prestar servicios en un hogar transitorio destinado a personas en situación de calle. A partir de esta iniciativa, Edith accedió a un trabajo formal en la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde se desempeñó durante más de cuatro años. Este proceso le permitió dejar el trabajo en la calle, reorganizar su vida cotidiana y alcanzar una mayor estabilidad laboral.

En el ámbito afectivo, mantuvo una relación significativa con una compañera trans conocida como La Capricho. Los vínculos familiares ocuparon también un lugar central en su vida, particularmente la relación con su madre y con su hija. El acompañamiento y la posibilidad de compartir momentos en familia constituyeron aspectos relevantes de su experiencia cotidiana.

La trayectoria de Edith Rodríguez reúne experiencias de trabajo sexual, organización y cuidado entre mujeres trans, participación en espacios culturales populares y posterior incorporación al empleo formal. Su recorrido permite reconstruir transformaciones en las condiciones de vida y trabajo de las personas trans en Buenos Aires, así como las redes familiares y comunitarias que acompañaron esos procesos.

Edith Rodríguez, known as “La Tajo,” developed a life trajectory closely connected to work, community life, and the experiences of trans women in Buenos Aires. From a young age, she maintained a close relationship with her mother, who supported her gender expression and made costumes for her to wear at carnival celebrations. Among her personal belongings, she kept a blue dress that held symbolic significance for her, as it represented the way she had always wanted to dress.

In 1985, she began working on the streets and living with a group of trans women in a context marked by intense police repression. Her compañeras were the ones who began calling her “La Tajo,” while also supporting her as she adapted to the conditions of her surroundings and developed the strategies necessary to survive. Carnival celebrations held an important place in her life, not only as spaces for cultural expression and participation, but also as places of mutual support and community organization. The comparsas developed collective strategies to protect themselves during police raids and operations.

In the early 2000s, her mother organized a small cleaning business that was contracted by the Government of the City of Buenos Aires to provide services at a temporary shelter for people experiencing homelessness. Through this initiative, Edith gained formal employment with the General Directorate for Women of the Government of the City of Buenos Aires, where she worked for more than four years. This transition enabled her to leave street-based work, reorganize her daily life, and achieve greater stability in her employment.

In her personal life, she had a significant relationship with a trans compañera known as La Capricho. Family relationships also held a central place in her life, particularly her bond with her mother and her daughter. Her family’s support and the opportunity to share time together were important aspects of her everyday life.

Edith Rodríguez’s life trajectory encompasses experiences of sex work, mutual support and community organizing among trans women, participation in popular cultural spaces, and her subsequent transition into formal employment. Her story contributes to the reconstruction of changes in the living and working conditions of trans people in Buenos Aires, as well as the family and community networks that supported these processes.

Nury Osmar Luis Calcagno

  • NC01
  • Person
  • 1939 - presente

Nury, nombre por el que es conocida Osmar Luis Calcagno y por el que actualmente también es llamada Omi, nació en la ciudad de Santa Fe el 12 de mayo de 1939, aunque fue inscripta oficialmente el 25 de mayo del mismo año. Creció junto a sus padres y un hermano mayor. Realizó allí sus estudios primarios y cursó el primer año de la escuela secundaria, que interrumpió al incorporarse tempranamente al mundo laboral.

Desde la infancia manifestó interés por el teatro, el baile, el maquillaje, la vestimenta y la interpretación de personajes femeninos. Durante la adolescencia comenzó a vincularse con espacios artísticos y grupos de amistades con intereses compartidos, desarrollando una afinidad por el espectáculo y la música. En Santa Fe asistió a presentaciones de distintas figuras del teatro y de la canción popular, experiencias que acompañaron su acercamiento al mundo artístico.

El nombre artístico Nury surgió a partir de una invitación para participar en un espectáculo de varieté. Posteriormente comenzó a presentarse como transformista en el cabaret Julien de Santa Fe, donde cantaba y participaba en distintos números escénicos. Durante aproximadamente cinco o seis años combinó esta actividad con trabajos en una mueblería, una zapatería y otros comercios.

A los 17 años se trasladó a Buenos Aires en un tren de carga. Durante sus primeros años en la ciudad trabajó como mucamo y en una confitería del barrio de Chacarita. En ese período atravesó la persecución policial hacia las expresiones de género disidentes y fue detenida en reiteradas oportunidades mediante la aplicación de edictos policiales, entre ellos el denominado “2.º H”. Estas prácticas de control y criminalización continuaron durante su juventud y, con menor frecuencia, durante la última dictadura cívico-militar.

A los 25 años conoció a Hugo, oriundo de Córdoba, con quien construyó una relación de pareja de 48 años. Juntos residieron en Hurlingham y posteriormente en Berazategui, donde compartieron una vida familiar y afectiva. Con el tiempo, su madre aceptó la relación y estableció un vínculo cercano con ambos.

Los carnavales ocuparon un lugar central en su trayectoria artística y comunitaria. Desde los 20 años participó en comparsas de Tigre, Avellaneda y Berazategui, entre ellas Los Vacantes y Los Elegantes. Diseñaba y confeccionaba sus propios trajes con la colaboración de personas vinculadas al teatro. También desarrolló actividades relacionadas con el canto, el dibujo y la pintura, e integró un coro de la Coordinadora de Berazategui.

En los últimos años se acercó al Archivo de la Memoria Trans, donde aportó fotografías y documentos personales para la preservación de la memoria colectiva travesti y trans. Actualmente continúa compartiendo su trayectoria y sus archivos personales como parte de la construcción de memorias comunitarias y del reconocimiento de las experiencias de las generaciones que la precedieron.

Nury, the name by which Osmar Luis Calcagno is known and which she is also currently called Omi, was born in the city of Santa Fe on May 12, 1939, although she was officially registered on May 25 of the same year. She grew up there with her parents and an older brother. She completed her primary education and attended the first year of secondary school, which she left when she entered the workforce at an early age.

From childhood, she was drawn to theater, dancing, makeup, clothing, and performing female characters. During her adolescence, she began becoming involved in artistic spaces and social groups with shared interests, while developing a strong affinity for entertainment and music. In Santa Fe, she attended performances by various figures from theater and popular music, experiences that accompanied her growing involvement in the arts.

The stage name Nury emerged from an invitation to participate in a variety show. She later began performing as a transformista at the Julien cabaret in Santa Fe, where she sang and took part in stage performances. For approximately five or six years, she combined this activity with various commercial jobs, including work at a furniture store, a shoe store, and other businesses.

At the age of 17, she moved to Buenos Aires by freight train. During her first years in the city, she worked as a domestic servant and at a confectionery in the Chacarita neighborhood. During this period, she experienced police persecution directed at gender-nonconforming expressions and was arrested repeatedly under the enforcement of police edicts, including the one known as “2.º H.” These practices of surveillance and criminalization continued throughout her youth and, less frequently, during Argentina’s last civic-military dictatorship.

At the age of 25, she met Hugo, who was from Córdoba, and they built a 48-year relationship. They lived together in Hurlingham and later in Berazategui, where they shared a family and affective life. Over time, her mother accepted their relationship and developed a close bond with both of them.

Carnival became a central space in her artistic and community life. From the age of 20, she participated in comparsas in Tigre, Avellaneda, and Berazategui, including Los Vacantes and Los Elegantes. She designed and made her own costumes with the assistance of people connected to the theater. She also pursued activities related to singing, drawing, and painting, and was a member of a choir organized by the Coordinadora de Berazategui.

In recent years, she became involved with the Archivo de la Memoria Trans, where she contributed photographs and personal documents to the preservation of collective travesti and trans memory. She currently continues to share her life story and personal archives as part of the construction of community memory and the recognition of the experiences of the generations that came before her.

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