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Registro de autoridad

Sofìa Saunier

  • SS01
  • Persona
  • 1974 - presente

Nació el 31 de mayo de 1974 en Montevideo, Uruguay. Es una multiartista y activista trans uruguaya, integrante de la Asociación Trans del Uruguay (ATRU) y creadora del proyecto Transur, iniciativa orientada a visibilizar las vidas y experiencias de las personas trans de Uruguay y de otros lugares del mundo.

Durante la década de 1990 se trasladó a Buenos Aires, Argentina, donde comenzó a desarrollar su trayectoria artística en la escena under como drag queen, modelo y dancer. En ese período formó parte de las primeras generaciones de drag queens de Argentina, participando de espacios culturales y de sociabilidad vinculados con las expresiones disidentes.

En el año 2000 regresó a vivir a Uruguay y comenzó a incursionar en el lenguaje audiovisual mediante la realización de entrevistas. Su producción artística se caracteriza por la utilización de diferentes formas de expresión, entre ellas la fotografía, el audiovisual, el dibujo, la pintura y la escritura. Esta diversidad de lenguajes sustenta su definición como multiartista y atraviesa tanto su producción cultural como su activismo.

En 2013 creó el canal de YouTube Transur, proyecto dedicado a registrar y difundir las experiencias y trayectorias de personas trans. Desde su creación, el canal reúne más de 60 entrevistas, construyendo un archivo audiovisual centrado en las voces y experiencias de la comunidad trans. Entre sus proyectos también se encuentra Transmotoqueras, realizado junto a Cecilia Estévez y Meili Galván, que documenta sus viajes en motocicleta por las rutas de Uruguay.

Su trabajo artístico y militante se desarrolla también mediante la participación en conversatorios y talleres, donde interviene como panelista. Su producción ha sido incluida y reconocida en plataformas digitales dedicadas a la historia y la producción artística, entre ellas el Museo Feminista Virtual de la Historia del Arte y Archivo X, proyecto de la Colectiva Co dedicado a artistas uruguayas. Asimismo, participó en la película La noche que no se repite.

Su trayectoria articula activismo, producción artística y construcción de memoria, utilizando distintos lenguajes para registrar y visibilizar experiencias trans. A través de Transur y de sus diferentes proyectos, continúa desarrollando una práctica orientada a preservar, difundir y poner en circulación las historias y representaciones de las personas trans.

She was born on May 31, 1974, in Montevideo, Uruguay. She is a Uruguayan trans multidisciplinary artist and activist, a member of the Asociación Trans del Uruguay (ATRU), and the creator of the Transur project, an initiative dedicated to making visible the lives and experiences of trans people in Uruguay and around the world.

During the 1990s, she moved to Buenos Aires, Argentina, where she began developing her artistic career within the underground scene as a drag queen, model, and dancer. During this period, she was part of the first generations of drag queens in Argentina, participating in cultural and social spaces connected to dissident forms of artistic expression.

In 2000, she returned to live in Uruguay and began exploring audiovisual production through interviews. Her artistic practice incorporates different forms of expression, including photography, audiovisual work, drawing, painting, and writing. This diversity of mediums informs her identification as a multidisciplinary artist and shapes both her cultural production and her activism.

In 2013, she created the Transur YouTube channel, a project dedicated to recording and sharing the experiences and life stories of trans people. Since its creation, the channel has produced more than 60 interviews, creating an audiovisual archive centered on the voices and experiences of the trans community. Another of her projects is Transmotoqueras, created together with Cecilia Estévez and Meili Galván, which documents their motorcycle journeys along the roads of Uruguay.

Her artistic and activist work also includes participation as a panelist in talks, discussions, and workshops. Her work has been featured and recognized on digital platforms dedicated to art and art history, including the Museo Feminista Virtual de la Historia del Arte and Archivo X, a project by Colectiva Co focused on Uruguayan women artists. She also participated in the film La noche que no se repite.

Her trajectory brings together activism, artistic production, and the construction of collective memory, using different forms of expression to document and make trans experiences visible. Through Transur and her various projects, she continues to develop a practice dedicated to preserving, sharing, and bringing into circulation the stories and representations of trans people.

Sonia Beatriz Hernández

  • ST01
  • Persona
  • 1959 - Actualidad

Sonia Beatriz Torrese Hernández nació el 31 de diciembre de 1959 en Sierra de la Ventana, provincia de Buenos Aires, Argentina. Fue la hija mayor de Olga Hernández y Ramón Torrese, y creció junto a sus hermanos Marcela Torrese y Johnatan Torrese. Alrededor de los seis años se mudó con su familia a Morón, en el conurbano bonaerense. Desde muy pequeña comenzó a reconocerse como niña y a expresarlo en privado usando ropa femenina. Esa vivencia generó fuertes conflictos familiares: sufrió rechazo materno, control constante, violencia doméstica y situaciones traumáticas de abuso intrafamiliar, sin protección por parte de las personas adultas. Estas experiencias marcaron profundamente su infancia.

Durante la adolescencia intentó escapar varias veces de su casa para vivir de acuerdo con su identidad de género. Tuvo sus primeros contactos con el trabajo sexual en la zona de Morón, guiada por mujeres trans mayores que ya sobrevivían en la calle. En algunos intentos fue obligada a regresar al hogar y amenazada con instituciones de menores, lo que la llevó a ocultarse durante años. Finalmente, al cumplir 18 años, se fue definitivamente de su casa y se instaló con su amiga trans Romina, también de Morón, quien la introdujo formalmente en el trabajo sexual y le brindó contención en sus primeros años de independencia.

Entre los 21 y 22 años conoció a un médico que la incentivó a estudiar Auxiliar de Enfermería en el Hospital Alemán. Completó la formación e ingresó a trabajar como auxiliar de sala en esa institución. Sin embargo, a los 23 años fue despedida por su feminidad y orientación sexual. Más tarde consiguió empleo en la Clínica Sagrada Familia, en Belgrano, donde trabajó durante aproximadamente cuatro años. En ese período conoció a Luis Herrera, también enfermero, más tarde conocida como La Ivonne de Burzaco. A través de vínculos con otras compañeras trans comenzó procesos informales de feminización corporal mediante hormonas e inyecciones de silicona, prácticas frecuentes en una época sin acceso médico seguro ni legal para personas trans.

En 1986 fue despedida nuevamente de la clínica debido a los cambios visibles en su apariencia y debió regresar al trabajo sexual. Se instaló en la zona sur del Gran Buenos Aires, viviendo en Villa KM 13 de Quilmes, y trabajó en Camino General Belgrano. Una noche conoció a un médico vinculado a una clínica privada de Barracas, quien la ayudó a ingresar en 1988 al área de enfermería, esta vez ya siendo una mujer trans visible. En 1994 falleció ese médico, la clínica fue vendida y Sonia volvió a quedar sin trabajo. Desde entonces retornó al trabajo sexual, desempeñándose en las zonas rojas de Quilmes, la Autopista Riccheri y Chacarita, donde trabajó durante alrededor de quince años.

Durante las décadas de 1990 y 2000 atravesó años de persecución policial, extorsiones, detenciones arbitrarias y violencia institucional. Como muchas travestis y mujeres trans de su generación, sufrió hostigamiento constante por ejercer el trabajo sexual y ocupar el espacio público. También atravesó consumos problemáticos de alcohol y otras sustancias en un contexto de extrema vulnerabilidad social. A pesar de ello, se convirtió en una figura reconocida en distintas zonas de trabajo y construyó fuertes lazos de solidaridad con otras compañeras.

En esos mismos años comenzó a militar por los derechos del colectivo travesti-trans junto a referentes históricas como Lohana Berkins, María Belén Correa, Nadia Echazú y otras activistas. Participó en protestas contra los edictos policiales y contra la reforma del Código de Convivencia Urbana que criminalizaba a travestis y trabajadoras sexuales. En 2004 estuvo presente en una manifestación frente a la Legislatura porteña junto a Lohana Berkins, Edith La Tajo, Karina Pintarelli y Silvana Sosa. La protesta fue reprimida por la Policía Federal; varias compañeras fueron detenidas y Sonia logró escapar con ayuda de un móvil de Crónica TV. Tras ese episodio se exilió temporalmente en Brazil durante aproximadamente un año y medio, donde volvió a ejercer el trabajo sexual en condiciones muy violentas. Regresó a la Argentina hacia 2005, durante el gobierno de Néstor Kirchner, cuando disminuyó la persecución policial.

En el plano personal, cerca del año 2000 una joven a la que había dado alojamiento en el fondo de su casa dejó a su cuidado a tres niños: Matías, de cinco años; Melany, de cuatro; y Nicole, de seis meses. Sonia asumió su crianza y se convirtió en figura materna para ellos durante muchos años, sosteniéndolos económica y afectivamente hasta que crecieron y se fueron a vivir con su abuela. Ella recuerda esa etapa como una de las experiencias más significativas de su vida, por haber podido brindar el cuidado y el amor familiar que a ella le habían negado en su infancia.

A sus 50 años fue diagnosticada con HIV positivo y hepatitis C fulminante, lo que la llevó a permanecer tres meses en terapia intensiva en el Hospital Muñiz. Pasó alrededor de seis meses sin poder trabajar, sostenida por amigas y vecinos. Más adelante volvió esporádicamente al trabajo sexual para subsistir, pero al empeorar su salud comenzó a dedicarse al cuidado domiciliario de personas y a la lectura de tarot como medios de ingreso.

Con la sanción de la Ley de Identidad de Género en Argentina en 2012 sintió por primera vez un reconocimiento legal pleno. Poder portar su nombre femenino y ser tratada de acuerdo con su identidad representó una transformación profunda luego de décadas de humillaciones y exclusión. Alrededor de 2016 vendió su casa en Quilmes y se mudó a San Justo para cuidar a su madre hasta su fallecimiento en 2019.

En febrero de 2022 comenzó a trabajar en el Archivo de la Memoria Trans, espacio donde encontró reconocimiento, comunidad y la posibilidad de reconstruir su historia. Allí se capacitó en conservación fotográfica y actualmente trabaja en el área de digitalización. Sonia define su trayectoria como la de una sobreviviente: una vida atravesada por violencia, exclusión, trabajo sexual forzado por falta de oportunidades, persecución estatal, militancia colectiva y búsqueda de reparación histórica.


Sonia Beatriz Torrese Hernández was born on December 31, 1959, in Sierra de la Ventana, Argentina. She was the eldest child of Olga Hernández and Ramón Torrese, and grew up with her siblings Marcela Torrese and Johnatan Torrese. At around six years old, she moved with her family to Morón, in Greater Buenos Aires. From an early age, she recognized herself as a girl and expressed this identity privately by wearing feminine clothing. This led to severe family conflict: she experienced rejection, constant control, domestic violence, and traumatic situations of intrafamily abuse without adult protection. These experiences deeply shaped her childhood.

During adolescence, she attempted to run away from home several times in order to live according to her gender identity. She had her first contact with sex work in the Morón area, guided by older trans women who were already surviving on the streets. In some cases, she was forced to return home and threatened with institutionalization, which led her to hide her identity for years. At 18, she left home permanently and moved in with her trans friend Romina, who introduced her more formally to sex work and supported her in her first years of independence.

Between the ages of 21 and 22, she met a doctor who encouraged her to study to become a nursing assistant at the Hospital Alemán. After completing her training, she began working there as a ward assistant. However, at 23 she was dismissed due to her femininity and sexual orientation. She later worked at the Clínica Sagrada Familia in Belgrano for about four years. During this time, she met Luis Herrera—later known as La Ivonne de Burzaco—and, through connections with other trans women, began informal processes of body feminization using hormones and silicone injections, a common practice at the time due to the lack of safe and legal medical access for trans people.

In 1986, she was dismissed again because of changes in her appearance and returned to sex work. She settled in the southern area of Greater Buenos Aires, living in Villa KM 13 in Quilmes, and worked along Camino General Belgrano. One night, she met a doctor linked to a private clinic in Barracas, who helped her secure a position in 1988 in the nursing sector, this time openly as a trans woman. In 1994, the doctor passed away, the clinic was sold, and Sonia lost her job once again. She then returned to sex work, working in areas such as Quilmes, the Riccheri Highway, and Chacarita, where she remained active for around fifteen years.

Throughout the 1990s and 2000s, she endured ongoing police persecution, extortion, arbitrary arrests, and institutional violence. Like many travestis and trans women of her generation, she faced constant harassment for occupying public space and engaging in sex work. She also experienced problematic substance use in a context of extreme social vulnerability. Despite this, she became a well-known figure in various working areas and built strong bonds of solidarity with other trans women.

During this period, she also became involved in activism alongside key figures such as Lohana Berkins, María Belén Correa, and Nadia Echazú. She participated in protests against police edicts and the Urban Coexistence Code that criminalized travestis and sex workers. In 2004, she took part in a demonstration outside the Buenos Aires Legislature that was violently repressed by the police; several activists were detained, and Sonia managed to escape with help from a vehicle belonging to Crónica TV. Following this event, she went into temporary exile in Brazil for about a year and a half, where she again engaged in sex work under highly violent conditions. She returned to Argentina around 2005, during the presidency of Néstor Kirchner, when police persecution began to ease.

On a personal level, around the year 2000, a young woman to whom she had offered shelter left three children in her care: Matías (5), Melany (4), and Nicole (6 months old). Sonia raised them and became a maternal figure in their lives for many years, supporting them both economically and emotionally until they eventually went to live with their grandmother. She considers this one of the most meaningful experiences of her life, as it allowed her to provide the care and love she herself had been denied in childhood.

At age 50, she was diagnosed with HIV and severe hepatitis C, which led to a three-month stay in intensive care at the Hospital Muñiz. She spent about six months unable to work, supported by friends and neighbors. Later, she returned sporadically to sex work to survive, but as her health declined, she began working in home care and reading tarot cards as alternative sources of income.

With the passing of Argentina’s Gender Identity Law in 2012, she experienced legal recognition for the first time. Being able to carry her chosen name and be treated according to her identity marked a profound transformation after decades of marginalization. Around 2016, she sold her house in Quilmes and moved to San Justo to care for her mother until her death in 2019.

In February 2022, she began working at the Archivo de la Memoria Trans, where she found recognition, community, and the opportunity to reconstruct her history. She trained in photographic conservation and currently works in the digitization area. Sonia defines her life as that of a survivor: a trajectory shaped by violence, exclusion, sex work driven by lack of opportunities, state persecution, collective activism, and an ongoing search for historical repair and recognition.

Susana Montenegro

  • SM02
  • Persona
  • 1961 - Presente

Susana Montenegro nació el 21 de agosto de 1961 y creció en el sur del Gran Buenos Aires, desarrollando su trayectoria de vida entre Quilmes, Berazategui, Bosques y la Ciudad de Buenos Aires. Desde su juventud atravesó distintos procesos vinculados con la construcción de su autonomía, su identidad y la búsqueda de espacios de pertenencia. Durante la adolescencia realizó diversos trabajos, entre ellos en una pizzería y rotisería, donde desempeñó distintas tareas. También se formó en corte y confección, incorporando estos conocimientos como saber laboral que continuó desarrollando a lo largo de los años.

A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos significativos, entre ellos su relación con Abel Antúnez. Posteriormente atravesó períodos que requirieron tratamientos prolongados en instituciones de salud como el Hospital San Juan de Dios de La Plata, el Hospital Evita Pueblo de Berazategui y el Hospital Muñiz de la Ciudad de Buenos Aires. Durante esas etapas contó con redes de acompañamiento conformadas por amistades, personas cercanas y referentes comunitarios.

Entre 2006 y 2007 ingresó a un hogar de tránsito ubicado en la zona de Mompox y Solís, próximo a Plaza Garay, donde permaneció aproximadamente dos años. Durante ese período recuperó documentación personal, realizó gestiones para acceder a una pensión, retomó su formación en corte y confección y participó de las tareas organizativas del espacio. Allí también estableció vínculos con integrantes de comunidades religiosas, entre ellos Osvaldo y Lisandro, quienes formaron parte de sus redes de acompañamiento.

Durante su permanencia en el hogar conoció a Juan Carlos, con quien mantuvo una relación de diecisiete años. Junto a él acompañó la crianza de Alexis, hijo de su pareja, participando de su crecimiento y escolaridad. Tras la separación continuó su vida de manera independiente, sosteniendo sus vínculos afectivos y comunitarios. Retomó además actividades laborales vinculadas principalmente con tareas de limpieza en hogares particulares y otros espacios de trabajo.

Su recorrido también estuvo relacionado con grupos de acompañamiento vinculados al Hospital Muñiz, donde compartió experiencias y espacios comunitarios con personas travestis y trans provenientes de distintas provincias, entre ellas Corrientes, Mendoza y Buenos Aires. En esos ámbitos coincidió con activistas y referentes del movimiento trans argentino, como Alex Freire, Dante y Claudia Pía Baudracco, a quien conocía desde su juventud.

Actualmente reside en Berazategui y participa de actividades vinculadas al Archivo de la Memoria Trans, donde encuentra un espacio de encuentro, memoria y construcción colectiva. Continúa vinculada a la costura, las comparsas de carnaval y la fotografía como forma de registro de experiencias, así como a la preservación de los lazos afectivos y comunitarios construidos a lo largo de su trayectoria.

Susana Montenegro was born on August 21, 1961, and grew up in the southern Greater Buenos Aires area, living at different times in Quilmes, Berazategui, Bosques, and the City of Buenos Aires. From a young age, she experienced different processes related to building her independence, developing her identity, and seeking spaces where she could find a sense of belonging. During her adolescence, she held various jobs, including working at a pizzeria and rotisserie, where she performed a range of tasks. She also trained in dressmaking and tailoring, developing these skills as part of her working life and continuing to practice them over the years.

Throughout her life, Susana formed significant emotional relationships, including her relationship with Abel Antúnez, who played an important role in her personal journey. She later went through periods that required prolonged medical treatment at institutions including Hospital San Juan de Dios in La Plata, Hospital Evita Pueblo in Berazategui, and Hospital Muñiz in the City of Buenos Aires. During these periods, she relied on support networks made up of friends, people close to her, and community figures.

Between 2006 and 2007, she entered a transitional housing facility located near the intersection of Mompox and Solís streets, close to Plaza Garay, where she remained for approximately two years. During this period, she recovered her personal documentation, began the necessary procedures to obtain a pension, resumed her training in dressmaking and tailoring, and took part in the organizational tasks of the residence. There she also developed relationships with members of religious communities, including Osvaldo and Lisandro, who became part of her support network.

While living at the residence, Susana met Juan Carlos, with whom she maintained a seventeen-year relationship. Together, they supported the upbringing of Alexis, Juan Carlos's son, taking part in his growth and schooling. After their separation, Susana continued her life independently while maintaining her emotional and community ties. She also returned to working primarily in cleaning jobs in private homes and other workplaces.

Her life trajectory was also connected to support groups associated with Hospital Muñiz, where she shared experiences and community spaces with travestis and trans people from different provinces, including Corrientes, Mendoza, and Buenos Aires. In these settings, she crossed paths with activists and figures from Argentina's trans movement, including Alex Freire, Dante, and Claudia Pía Baudracco, whom she had known since her youth.

Susana currently lives in Berazategui and participates in activities connected to the Archivo de la Memoria Trans, where she finds a space for gathering, memory, and collective work. She remains connected to her interests in sewing, carnival comparsas, and photography as a means of documenting experiences, as well as to preserving the emotional and community ties she has built throughout her life.

Vanesa Sanders Ferril

  • VSF01
  • Persona
  • 1971 - 2020

Nació el 16 de septiembre de 1971 en la provincia de Salta y falleció el 1 de octubre de 2020. Su trayectoria estuvo vinculada a la cultura popular salteña, a la vida comunitaria travesti y a los procesos de organización del movimiento trans en Argentina.

Desde joven participó de la comparsa salteña “Los Caballeros de la Noche”, espacio en el que desarrolló vínculos con la cultura y las expresiones colectivas de su provincia. En 1993 se trasladó a Buenos Aires, donde residió hasta 2005. Durante esos años participó de ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina), entre 1993 y 1998, formando parte de un período de consolidación de la organización y de articulación política de travestis y trans en el país.

A mediados de 2005 viajó a Francia, donde permaneció hasta mediados de 2012. Tras su regreso, retomó su vida en Salta y continuó vinculada a las redes comunitarias travestis y trans de la provincia.

En su comunidad fue reconocida como una “madre trans” por numerosas jóvenes trans de Salta, a quienes brindó alojamiento y acompañamiento en su propia casa. Esta práctica de cuidado y hospitalidad se inscribe en las redes de apoyo construidas históricamente por las comunidades travestis y trans frente a situaciones de exclusión familiar, habitacional y social. Su hogar se convirtió así en un espacio de encuentro y contención para jóvenes que encontraban en ella una referencia afectiva y comunitaria.

Su recorrido articula experiencias de participación cultural, organización política, migración y construcción de redes de cuidado. Su pertenencia a la comparsa, su participación temprana en ATTTA y el acompañamiento brindado a otras generaciones de jóvenes trans forman parte de una trayectoria vinculada a la construcción colectiva de espacios de pertenencia y apoyo dentro de la comunidad travesti y trans. Falleció en 2020, dejando una trayectoria asociada a las redes comunitarias y afectivas que contribuyó a sostener en Salta.

She was born on September 16, 1971, in the province of Salta and died on October 1, 2020. Her life trajectory was connected to Salta’s popular culture, travesti community life, and the organizing processes of Argentina’s trans movement.

From a young age, she participated in the Salta carnival comparsa “Los Caballeros de la Noche,” a space where she developed ties to the cultural and collective traditions of her province. In 1993, she moved to Buenos Aires, where she lived until 2005. During those years, she participated in ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) between 1993 and 1998, becoming part of a period of organizational consolidation and political mobilization among travestis and trans people in Argentina.

In mid-2005, she traveled to France, where she remained until mid-2012. After returning to Argentina, she resumed her life in Salta and continued to be connected to the province’s travesti and trans community networks.

Within her community, she was recognized as a “trans mother” by many young trans women in Salta, whom she welcomed and housed in her own home. This practice of care and hospitality was part of the support networks historically built by travesti and trans communities in response to family, housing, and social exclusion. Her home thus became a space of gathering and support for young people who found in her an emotional and community reference.

Her trajectory brought together experiences of cultural participation, political organizing, migration, and the creation of networks of care. Her involvement in the comparsa, her early participation in ATTTA, and the support she provided to younger generations of trans people are part of a life history connected to the collective creation of spaces of belonging and mutual support within the travesti and trans community. She died in 2020, leaving a trajectory closely associated with the community and emotional networks she helped sustain in Salta.

Vanessa Show

  • VS02
  • Persona
  • 1945 – 2023

Vanessa Show nació el 27 de septiembre de 1945 en La Banda, provincia de Santiago del Estero, Argentina, en el seno de una familia acomodada vinculada a la actividad ganadera y de origen árabe. A los 15 años se trasladó a Buenos Aires, donde comenzó a desempeñarse en distintos trabajos mientras desarrollaba su formación y trayectoria artística.

Inició su carrera como bailarina en las revistas porteñas, compartiendo escenario con reconocidas vedettes como Nélida Lobato y Nélida Roca. En 1971 adoptó el nombre artístico de Vanessa Show y se incorporó al circuito del espectáculo como una de las primeras artistas travesti-trans de la escena argentina. Su debut como vedette tuvo lugar en el cabaret Can Can y posteriormente se presentó en el Kings Club.

En 1974 protagonizó el cortometraje documental Vanessa, dirigido por Marie Louise Alemann, que registró su transformación de maestro de ceremonias a showgirl. La película fue redescubierta décadas más tarde y proyectada en 2018 en el Festival Asterisco. En 1975 fue contratada para trabajar en un cabaret de Italia. Durante su permanencia en Europa comenzó su transición y desarrolló una expresión de género femenina, al tiempo que continuó con su carrera artística.

A su regreso a Buenos Aires adquirió un departamento en el barrio de Congreso. Sin embargo, el constante acoso policial la llevó a regresar a Europa, donde continuó desarrollando su actividad artística en países como Francia, Italia, Alemania y España. Su trayectoria internacional estuvo vinculada a distintos circuitos del espectáculo y a la construcción de una carrera profesional sostenida durante varias décadas.

Durante la década de 1990 regresó a Argentina y se radicó nuevamente en Buenos Aires. Participó en diversos programas de televisión y adquirió visibilidad pública por su franqueza al abordar cuestiones relacionadas con las experiencias de las personas travestis y trans. En 2005 publicó su autobiografía, Es verdad, en la que reconstruyó aspectos de su vida y de su trayectoria artística.

Vanessa Show falleció el 15 de septiembre de 2023 en el Sanatorio de la Providencia, en Buenos Aires, a los 77 años. Sus restos fueron depositados en el panteón de la Asociación Argentina de Actores, en el Cementerio de la Chacarita. Su trayectoria forma parte de la historia del espectáculo argentino y de las experiencias de las primeras generaciones de artistas travesti-trans que desarrollaron sus carreras en el país y en el exterior.

Vanessa Show was born on September 27, 1945, in La Banda, in the province of Santiago del Estero, Argentina, into a well-off family of Arab descent whose members were involved in cattle raising and butchery. At the age of 15, she moved to Buenos Aires, where she worked in various jobs while beginning her artistic training.

She began her career as a dancer in Buenos Aires revue shows, sharing the stage with renowned vedettes such as Nélida Lobato and Nélida Roca. In 1971, she adopted the stage name Vanessa Show and entered the entertainment industry as one of the first travesti-trans artists in Argentina's show business. She made her debut as a vedette at the Can Can cabaret and later performed at the Kings Club.

In 1974, she starred in the documentary short Vanessa, directed by Marie Louise Alemann, which documented her transformation from master of ceremonies into a showgirl. The film was rediscovered decades later and screened at the Asterisco Festival in 2018. In 1975, she was hired to perform at a cabaret in Italy. During her time in Europe, she began her transition and lived with a feminine gender expression while continuing to develop her artistic career.

Upon returning to Buenos Aires, she purchased an apartment in the Congreso neighborhood. However, persistent police harassment led her to return to Europe, where she continued her artistic career in countries including France, Italy, Germany, and Spain. Her international trajectory was connected to different entertainment circuits and to the development of a professional career sustained over several decades.

During the 1990s, she returned to Argentina and settled once again in Buenos Aires. She appeared on various television programs and became publicly known for her openness in addressing issues related to the experiences of travestis and trans people. In 2005, she published her autobiography, Es verdad, in which she recounted aspects of her life and artistic career.

Vanessa Show died on September 15, 2023, at the Sanatorio de la Providencia in Buenos Aires, at the age of 77. Her remains were placed in the mausoleum of the Asociación Argentina de Actores at La Chacarita Cemetery. Her trajectory forms part of the history of Argentine entertainment and of the experiences of the early generations of travesti-trans artists who developed their careers both in Argentina and abroad.

Victoria Ocampo

  • VO01
  • Persona
  • 1968 - presente

Victoria Ocampo nació el 16 de septiembre de 1968 en Bragado, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de escasos recursos. Creció junto a su madre, una hermana y un hermano en un conventillo, en un contexto familiar atravesado por situaciones de violencia y vulneración de derechos. A los siete años falleció su padre y, posteriormente, su madre conformó una nueva pareja. Durante su infancia y adolescencia atravesó experiencias de maltrato y abuso que incidieron en su trayectoria familiar y social.

Desde temprana edad reconoció la distancia entre el género que le había sido asignado al nacer y su identidad, comenzando a expresar su feminidad en un entorno familiar y social hostil. Su recorrido educativo estuvo marcado por situaciones de discriminación, múltiples cambios de escuela, expulsiones y derivaciones institucionales. Finalmente logró completar sus estudios secundarios, primero en el turno diurno y luego en el nocturno, donde encontró condiciones más favorables para continuar su formación.

Durante su juventud se trasladó a distintas localidades del conurbano bonaerense y atravesó períodos de extrema precariedad, incluyendo situaciones de calle. En esos años sostuvo su interés por formarse en enfermería, motivada por el vínculo que había construido desde temprana edad con el hospital de Bragado. Las condiciones de exclusión dificultaron la concreción de ese proyecto y, tras regresar a su ciudad de origen, realizó trabajos informales vinculados a la limpieza de terrenos y jardines. En ese período también atravesó reiteradas detenciones policiales, en un contexto marcado por la criminalización de las identidades travestis y trans.

Posteriormente se radicó en Chivilcoy, donde pudo iniciar la carrera de enfermería. Para sostener sus estudios adoptó estrategias de adecuación a las normas institucionales y postergó temporalmente la expresión pública de su identidad. Una vez recibida y con inserción laboral, retomó su identidad de manera visible. Su proceso de transición se desarrolló a lo largo del tiempo y, ante las limitaciones existentes en el acceso a la salud, recurrió inicialmente a prácticas de hormonización sin supervisión médica.

Victoria desarrolló su trayectoria profesional como enfermera en distintos ámbitos del sistema de salud. Luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género y en el marco de políticas públicas más inclusivas, accedió a un puesto formal en el Ministerio de Salud como enfermera de traslados. También ejerció la docencia en la Universidad Nacional de Luján y en el hospital de su ciudad, donde actualmente se desempeña como supervisora de enfermería.

En el ámbito comunitario, es referenta de ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) en Chivilcoy, dando continuidad a una trayectoria de organización colectiva. Participa en la defensa de derechos, la promoción del acceso a la salud y la preservación de espacios de atención vinculados a la diversidad. También formó parte de iniciativas locales relacionadas con las marchas del orgullo y la construcción de memoria colectiva, entre ellas la designación de un espacio público en homenaje a referentes del colectivo travesti-trans.

Actualmente reside en Chivilcoy, donde continúa desarrollando su labor profesional y comunitaria, vinculando su trayectoria en el ámbito de la salud pública con la organización colectiva y la promoción del acceso a derechos.

Victoria Ocampo was born on September 16, 1968, in Bragado, in the province of Buenos Aires, into a low-income family. She grew up with her mother, a sister, and a brother in a tenement building, in a family environment marked by violence and the violation of her rights. Her father died when she was seven, and her mother later entered a new relationship. Throughout her childhood and adolescence, she experienced abuse and mistreatment that shaped her family and social trajectory.

From an early age, Victoria recognized the discrepancy between the gender assigned to her at birth and her identity, and began expressing her femininity in a hostile family and social environment. Her education was marked by discrimination, multiple school changes, expulsions, and institutional referrals. She eventually completed secondary school, first during the day and later through evening classes, where she found more favorable conditions for continuing her education.

During her youth, she moved to different locations in Greater Buenos Aires and experienced periods of extreme hardship, including homelessness. Throughout those years, she maintained her interest in training as a nurse, motivated by the relationship she had developed from an early age with the hospital in Bragado. Conditions of exclusion made it difficult to pursue this goal and, after returning to her hometown, she worked informally cleaning vacant lots and gardens. During this period, she also experienced repeated police detentions in a context marked by the criminalization of travesti and trans identities.

She later settled in Chivilcoy, where she was able to begin nursing school. In order to continue her studies, she adopted strategies to conform to institutional norms and temporarily postponed publicly expressing her identity. After graduating and establishing herself professionally, she resumed expressing her identity openly. Her transition unfolded over time and, given the limited access to healthcare available at the time, she initially resorted to unsupervised hormone use.

Victoria developed her professional career as a nurse in different areas of the healthcare system. Following the enactment of the Gender Identity Law and within the framework of more inclusive public policies, she obtained a formal position at the Ministry of Health as a patient transport nurse. She also taught at the Universidad Nacional de Luján and at the hospital in her city, where she currently works as a nursing supervisor.

Within the community, she serves as a representative of ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) in Chivilcoy, continuing a longstanding trajectory of collective organizing. She participates in defending rights, promoting access to healthcare, and preserving healthcare spaces focused on diversity. She has also taken part in local initiatives related to Pride marches and the construction of collective memory, including the designation of a public space in honor of prominent figures from the travesti-trans community.

Victoria currently lives in Chivilcoy, where she continues her professional and community work, connecting her career in public healthcare with collective organizing and the promotion of access to rights.

Wendy Helena Janaína Zalazar

  • WZ01
  • Persona
  • 1969 - Presente

Wendy Helena Janaína Zalazar nació el 20 de abril de 1969 como Vicente Zalazar. Creció en la provincia de Buenos Aires en un contexto histórico atravesado por la discriminación y la persecución hacia las personas travestis y trans. Desde temprana edad reconoció una identidad de género diferente a las expectativas sociales asignadas y comenzó a expresarla durante la adolescencia. A los 17 años se incorporó a los espacios de encuentro y sociabilidad de travestis y mujeres trans del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde construyó redes de amistad, cuidado y acompañamiento comunitario.

Durante esos años adoptó el nombre Wendy, elegido a partir del vínculo con una compañera que comenzó a llamarla de esa manera en referencia al personaje de Peter Pan. Posteriormente incorporó los nombres Helena Janaína, con los que actualmente se identifica. En su recorrido comunitario tuvo como referente fundamental a La Perica, a quien reconoce como una figura de acompañamiento y como una madre trans. Junto a ella convivió en Tigre con otras compañeras, entre ellas Ivonne y Veroniquita, compartiendo experiencias de vida y estrategias colectivas de cuidado.

A lo largo de su trayectoria ejerció el trabajo sexual en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, entre ellos Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Ruta 6, Juan B. Justo y el centro porteño. Como muchas mujeres trans de su generación, atravesó la criminalización de las identidades trans mediante los edictos policiales, sufriendo detenciones arbitrarias y situaciones de violencia institucional en dependencias como las comisarías de Munro, Benavídez y la División Moralidad de la Policía Federal.

Durante su juventud realizó modificaciones corporales mediante prácticas informales, habituales entre muchas personas trans de la época debido a la falta de acceso a tratamientos médicos seguros. Con el tiempo enfrentó las consecuencias físicas derivadas de esas intervenciones. Paralelamente participó en carnavales y murgas de San Miguel y otras localidades bonaerenses, espacios donde desarrolló vínculos afectivos y comunitarios, entre ellos una amistad de más de tres décadas con Marcela Navarro.
Wendy atravesó los cambios sociales y legislativos que transformaron las condiciones de vida de la comunidad trans en Argentina, entre ellos la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012. A partir de esta normativa realizó la rectificación registral de su documentación y obtuvo el reconocimiento legal de su identidad.

Durante la pandemia impulsó un comedor comunitario desde su hogar y participó en redes solidarias destinadas al acompañamiento de familias y mujeres trans. También integró espacios sociales y políticos vinculados a la diversidad. El 20 de abril contrajo matrimonio con su pareja, oriunda de Mar del Plata, consolidando un proyecto afectivo compartido. Actualmente continúa participando en iniciativas vinculadas a la memoria colectiva, el reconocimiento y la preservación de las experiencias de las personas trans mayores.

Wendy Helena Janaína Zalazar was born on April 20, 1969, and was registered at birth as Vicente Zalazar. She grew up in the province of Buenos Aires in a historical context marked by discrimination and persecution against travestis and trans people. From an early age, she recognized a gender identity that differed from the social expectations assigned to her and began expressing it during adolescence. At the age of 17, she became involved in social and community spaces where travestis and trans women from the Greater Buenos Aires Metropolitan Area gathered, building networks of friendship, care, and mutual support.

During those years, she adopted the name Wendy, chosen after a friend began calling her by that name in reference to the character from Peter Pan. She later incorporated the names Helena Janaína, which are the names she identifies with today. Throughout her community life, La Perica became a fundamental figure in her trajectory, whom Wendy recognizes as a source of support and as a trans mother. She lived with her and other companions in Tigre, including Ivonne and Veroniquita, sharing life experiences and collective strategies of care.

Throughout her life, Wendy engaged in sex work in different areas of the City of Buenos Aires and Greater Buenos Aires, including the Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Route 6, Juan B. Justo, and downtown Buenos Aires. Like many trans women of her generation, she experienced the criminalization of trans identities through police edicts, facing arbitrary arrests and institutional violence in police facilities such as the precincts in Munro and Benavídez and the Morality Division of the Federal Police.

During her youth, she underwent body modifications through informal practices that were common among many trans people at the time due to the lack of access to safe medical treatments. Over time, she experienced physical consequences resulting from these procedures. At the same time, she participated in carnival celebrations and murga groups in San Miguel and other towns in the province of Buenos Aires, spaces where she developed affective and community ties, including a friendship of more than three decades with Marcela Navarro.

Wendy lived through the social and legislative changes that transformed the living conditions of Argentina's trans community, including the repeal of the police edicts and the enactment of the Gender Identity Law in 2012. Following the passage of the law, she amended the gender marker and personal information on her official documents, obtaining legal recognition of her identity.

During the COVID-19 pandemic, she established a community soup kitchen from her home and participated in solidarity networks that supported families and trans women. She also became involved in social and political spaces connected to diversity. On April 20, she married her partner, who is originally from Mar del Plata, consolidating a shared life project.

Today, Wendy continues to participate in initiatives focused on collective memory, recognition, and the preservation of the experiences and histories of older trans people.

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