Mostrando 103 resultados
Registro de autoridad- MMA01
- Persona
- 1969 - presente
Mychel Michella nació el 10 de enero de 1969 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Es hija de Sara Ilaria Aguilera y Elías Francisco Pérez y creció junto a diez hermanos, uno de ellos fallecido. Su infancia transcurrió en un contexto familiar atravesado por el maltrato y en una época en la que las posibilidades de reconocerse como mujer trans estaban fuertemente condicionadas por la discriminación social. Desde temprana edad comenzó a construir su identidad de manera gradual y con temor a que su familia conociera sus experiencias y deseos.
A los 6 años comenzó a alejarse reiteradamente de su casa. Durante esos períodos vivió en la calle, en paradas de colectivos, y se alimentó con la ayuda de otras personas. La Policía de Menores la trasladaba frecuentemente a su domicilio y, en tres oportunidades, fue derivada a hogares de niños. A los 12 años inició su transición fuera de su hogar y dejó distintas escuelas debido a los conflictos derivados de su identidad de género y de su decisión de defender sus derechos.
A los 13 años comenzó a realizar trabajo sexual en el Parque Independencia de Rosario, actividad que constituyó durante años su principal fuente de ingresos. Durante su adolescencia fue detenida junto a otras compañeras; al ser menor de edad, en general la Policía convocaba a sus padres para retirarla, aunque en algunas ocasiones fue trasladada a dependencias de la Policía de Menores. Luego de alcanzar la mayoría de edad, las detenciones estuvieron acompañadas por distintas formas de violencia física y psicológica ejercidas por las fuerzas policiales. El trabajo sexual también le permitió contribuir económicamente con su familia, que atravesaba una situación de pobreza. A los 16 años comenzó a tomar hormonas.
Paralelamente desarrolló otros trabajos, entre ellos tareas de repostería, talleres manuales, cuidado de personas mayores, empleo doméstico y trabajo en un frigorífico de Pérez Millán, provincia de Buenos Aires. En 1993 comenzó su participación política en el peronismo de Rosario, vinculándose con una Unidad Básica y participando en comedores y actividades comunitarias, entre ellas la organización de festejos por el Día de la Niñez.
A los 30 años conoció a Dante, con quien convivió durante diez años. Posteriormente se separaron. Desde joven también se vinculó con la religión afrobrasileña a través de amigas y, desde 2018, es Pronta en Santos en las tres líneas: Exú, Caboclo y Nación.
Alrededor de 2014 comenzó a participar en espacios vinculados a los derechos de las mujeres trans. Actualmente integra la Mesa de Reparación Histórica y el grupo Autoconvocadas de Rosario. Desde 2024 trabaja en el Archivo de la Memoria Trans, donde desarrolla tareas en las áreas de digitalización y conservación.
Mychel Michella was born on January 10, 1969, in the city of Rosario, Santa Fe Province. She is the daughter of Sara Ilaria Aguilera and Elías Francisco Pérez and grew up with ten siblings, one of whom has since passed away. Her childhood unfolded in a family environment marked by mistreatment and during a period when the possibility of identifying as a trans woman was heavily constrained by social discrimination. From an early age, she began to develop her gender identity gradually, fearful that her family would learn about her experiences and desires.
At the age of six, she began repeatedly leaving home. During these periods, she lived on the streets, often at bus stops, and relied on food given to her by others. The Juvenile Police frequently returned her to her family home, and on three occasions she was placed in children’s homes. At the age of 12, she began her transition outside her family home and left several schools because of conflicts arising from her gender identity and her decision to defend her rights.
At 13, she began doing sex work in Parque Independencia in Rosario, an activity that became her main source of income for many years. During her adolescence, she was arrested together with other companions; because she was a minor, the police would generally contact her parents to pick her up, although on some occasions she was taken to Juvenile Police facilities. After reaching adulthood, these arrests were accompanied by various forms of physical and psychological violence perpetrated by police forces. Sex work also enabled her to contribute financially to her family, which was living in poverty. At 16, she began taking hormones.
Alongside sex work, she held various other jobs, including pastry-making, handicraft workshops, elder care, domestic work, and employment at a slaughterhouse in Pérez Millán, Buenos Aires Province. In 1993, she became politically active in the Peronist movement in Rosario, becoming involved with a local Unidad Básica and participating in community activities, including soup kitchens and organizing celebrations for Children’s Day.
At the age of 30, she met Dante, with whom she lived for ten years. They later separated. From a young age, she was also introduced to Afro-Brazilian religion through friends and, since 2018, has been Pronta en Santos in its three lines: Exú, Caboclo, and Nación.
Around 2014, she began participating in spaces focused on the rights of trans women. She currently takes part in the Mesa de Reparación Histórica and the Autoconvocadas group in Rosario. Since 2024, she has worked at the Archivo de la Memoria Trans, where she carries out tasks in digitization and preservation.
- MA01
- Persona
- 1968 - Presente
Mónica Tatiana Andrada es una mujer trans argentina, nació el 29 de septiembre de 1968 en la Ciudad de Buenos Aires. Desde temprana edad construyó su identidad de género en un contexto de fuerte discriminación hacia las personas travestis y trans. A lo largo de su vida manifestó un profundo arraigo con su ciudad y con el país, eligiendo permanecer en Argentina aun en períodos marcados por la exclusión social y el acceso restringido a derechos.
Durante su juventud y parte de su adultez desarrolló actividades vinculadas al trabajo sexual en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y del sur del conurbano bonaerense. Como muchas mujeres trans de su generación, su trayectoria estuvo atravesada por la aplicación de edictos policiales y otras normativas contravencionales que criminalizaban las identidades travestis y trans. En ese contexto sufrió reiteradas detenciones, traslados a comisarías, multas y diversas formas de violencia institucional que condicionaron su vida cotidiana y sus posibilidades de acceder a otros ámbitos laborales.
A lo largo de los años construyó vínculos afectivos y proyectos de vida en común, entre ellos una convivencia de varios años con una de sus parejas. También transitó distintos procesos de afirmación de género, que incluyeron tratamientos estéticos e intervenciones quirúrgicas. Posteriormente accedió, a través del sistema público de salud, a una reducción mamaria destinada a resolver problemas físicos derivados del peso de los implantes, experiencia que mejoró su calidad de vida y puso de manifiesto la importancia del acceso a la atención sanitaria.
La sanción de la Ley de Identidad de Género representó un punto de inflexión en su trayectoria. Tras la entrada en vigencia de la normativa realizó la rectificación registral de su identidad, accediendo al reconocimiento legal de su nombre y género y ampliando el ejercicio de derechos que durante décadas habían permanecido restringidos para las personas trans.
En los años posteriores ingresó a trabajar en el Archivo Nacional de la Memoria, en el predio de la ex ESMA, mediante el cupo laboral travesti-trans. Allí desarrolla tareas de archivo, conservación, descripción y codificación documental, vinculadas a la preservación de documentación histórica. Paralelamente continúa su formación en herramientas informáticas y en la finalización de sus estudios secundarios, consolidando un proceso de capacitación permanente.
Actualmente desempeña sus funciones en el Archivo Nacional de la Memoria, donde contribuye a la organización y preservación del patrimonio documental. Su recorrido reúne las experiencias de una generación atravesada por la criminalización y la exclusión, así como los efectos de las políticas de ampliación de derechos que posibilitaron el acceso al reconocimiento legal de su identidad y al empleo formal en el Estado.
Mónica Tatiana Andrada is an Argentine trans woman who was born on September 29, 1968, in the City of Buenos Aires. From an early age, she developed her gender identity in a context of widespread discrimination against travesti and trans people. Throughout her life, she has maintained a strong connection to her city and country, choosing to remain in Argentina even during periods marked by social exclusion and restricted access to rights.
During her youth and part of her adult life, she engaged in sex work in different areas of the City of Buenos Aires and the southern Greater Buenos Aires metropolitan area. Like many trans women of her generation, her life was shaped by the enforcement of police edicts and other administrative regulations that criminalized travesti and trans identities. In this context, she experienced repeated arrests, transfers to police stations, fines, and various forms of institutional violence that affected her daily life and limited her opportunities to enter other areas of employment.
Over the years, she built affective relationships and shared life projects, including several years living with one of her partners. She also underwent different processes of gender affirmation that included aesthetic treatments and surgical procedures. Later, through the public healthcare system, she underwent breast reduction surgery to address physical problems caused by the weight of her implants. The procedure improved her quality of life and highlighted the importance of access to healthcare.
The enactment of Argentina’s Gender Identity Law represented a turning point in her life. Following the law’s entry into force, she had her legal records amended to reflect her gender identity, gaining legal recognition of her name and gender and expanding her access to rights that had remained restricted for trans people for decades.
In subsequent years, she began working at the National Memory Archive, located at the former ESMA site, through Argentina’s travesti-trans employment quota. There, she carries out archival, preservation, description, and document coding tasks related to the preservation of historical records. At the same time, she continues to develop her computer skills and work toward completing her secondary education, consolidating an ongoing process of professional and educational development.
She currently works at the National Memory Archive, where she contributes to the organization and preservation of documentary heritage. Her trajectory reflects the experiences of a generation shaped by criminalization and exclusion, as well as the impact of policies expanding rights that have enabled access to legal recognition of gender identity and formal employment in the public sector.
- MDV01
- Persona
- 1953 - presente
Mónica del Valle, conocida en su entorno como “La Bruja” o “Moni”, nació en 1953 en la provincia de Buenos Aires y creció en una familia numerosa. Durante su infancia y juventud atravesó el rechazo de su padre hacia su identidad de género, mientras encontraba acompañamiento y apoyo en su madre y sus hermanas, vínculos que formaron parte de sus redes afectivas a lo largo de su vida.
A fines de la década de 1960 y comienzos de los años 70 inició su proceso de construcción de identidad femenina y comenzó a frecuentar espacios de sociabilidad LGBTQ+ junto a un tío gay, quien la acercó a esos ámbitos comunitarios y a otras personas mayores que compartieron con ella estrategias de cuidado y supervivencia frente a la persecución policial vigente en ese período. En esos años trabajó en talleres de costura y fábricas textiles, al mismo tiempo que comenzó transformaciones corporales mediante el uso de anticonceptivos y, posteriormente, aplicaciones clandestinas de silicona, prácticas frecuentes entre muchas personas trans ante la falta de acceso a tratamientos seguros y acompañamiento institucional.
Durante los años 70 desarrolló actividades laborales en bares y cabarets del sur del conurbano bonaerense. En ese contexto atravesó múltiples situaciones de violencia institucional, detenciones arbitrarias y malos tratos por parte de fuerzas policiales en comisarías y brigadas de Quilmes, Bernal y Florencio Varela. Durante la última dictadura cívico-militar argentina sufrió persecuciones sistemáticas y permaneció detenida en reiteradas oportunidades, incluyendo una detención prolongada en la Comisaría Segunda de Bernal, donde fue sometida a prácticas represivas. También relató experiencias de violencia en la Brigada de Quilmes, actualmente señalizada como espacio de memoria, vinculadas a la persecución y desaparición de personas durante el terrorismo de Estado.
Durante la década de 1980 comenzó a ejercer el trabajo sexual en la zona sur del conurbano bonaerense, especialmente en Villa Los Eucaliptos, Quilmes Oeste. Los ingresos obtenidos mediante esta actividad le permitieron construir su vivienda y sostener económicamente a integrantes de su familia. A lo largo de su trayectoria atravesó situaciones de vulnerabilidad, violencia y persecución, junto con la presencia constante de redes de apoyo familiares y afectivas, especialmente el acompañamiento de su madre.
En 2012, tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, realizó el cambio registral de su identidad. En los últimos años se alejó del trabajo sexual y continúa viviendo junto a sus sobrinos y sobrinas, a quienes reconoce como parte de su familia. Actualmente participa en espacios del Archivo de la Memoria Trans y en talleres comunitarios, donde comparte sus recuerdos, fotografías y experiencias, contribuyendo a la preservación de la memoria colectiva de las personas trans en Argentina.
Mónica, known among her close circle as “La Bruja” or “Moni,” was born in 1953 in the Province of Buenos Aires and grew up in a large family where, despite her father’s rejection, she found unconditional support from her mother and sisters from an early age. During the late 1960s and early 1970s, she began expressing her feminine identity and attending LGBTQ+ social spaces alongside a gay uncle who introduced her to that world and, together with other older queer people, taught her survival strategies to avoid police persecution.
During those years she worked in sewing workshops and textile factories while beginning her bodily transformation through contraceptive pills and later clandestine silicone injections. By the early 1970s, she was working in bars and cabarets in the southern outskirts of Buenos Aires and experienced repeated episodes of institutional violence, arbitrary arrests, and police torture in stations and brigades in Quilmes, Bernal, and Florencio Varela, particularly during Argentina’s civic-military dictatorship. She recalled being detained around twenty times and spending up to three months imprisoned at the Segunda de Bernal police station, where her head was shaved and she endured severe abuse.
She also recounted traumatic experiences at the Quilmes Brigade —now a memory site— where she heard torture sessions and encountered disappeared detainees whose names she was never able to remember in order to notify their families. During the 1980s, she began engaging in sex work in the southern districts of Greater Buenos Aires, especially in Villa Los Eucaliptos in Quilmes Oeste, where she worked for several years while keeping that part of her life secret from her partners. Through this work, she was able to buy construction materials, build her home, and financially support members of her family. Throughout her life, she endured violent relationships, constant police persecution, and situations of extreme vulnerability, while always highlighting the protection of her mother, a fiercely determined woman who confronted both police officers and relatives in order to defend her.
After the passing of Argentina’s Gender Identity Law in 2012, Mónica immediately changed her legal documents and described that moment as the beginning of a life lived with greater peace and dignity. Now retired from sex work, she lives alongside nieces and nephews whom she considers her own children, in a home built through decades of personal effort. In recent years, she has begun participating in the Archivo de la Memoria Trans and attending community workshops, where she has started sharing her memories, photographs, and life experiences connected to the history of Argentina’s trans memory movement.
- MVG01
- Persona
- 1962 - Actualidad
Merlina nació el 9 de octubre de 1962 en la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Parque Avellaneda, en el Hospital Álvarez. Creció junto a su madre, su padre, un hermano, sus dos abuelos paternos y su tía Sara. Su madre era ama de casa y su padre se desempeñó como colectivero, fletero y fabricante de salamandras. Desde los 11 años se consideraba una nena y disfrutaba disfrazarse con ropa femenina.
En marzo de 1976 comenzó sus estudios en el Colegio Industrial N.º 17 “Cornelio Saavedra”, que abandonó en tercer año. A partir del consejo de una profesora de Lengua, desarrolló el hábito de la lectura y comenzó a acercarse a la literatura, una práctica que mantuvo a lo largo de su vida. Durante esos años realizó distintos trabajos temporales y changas, entre ellos tareas de marroquinería y repartición de diarios.En 1981 realizó el servicio militar en la Escuela de Inteligencia del Ejército, en la zona de Clay y Báez. Permaneció allí durante ocho meses hasta ser dada de baja luego de un ataque de asma bronquial. Según su relato, una autoridad gay del Ejército le había aconsejado cómo provocar el ataque.
Posteriormente ingresó como personal de maestranza en el Banco Nacional de Desarrollo y, al año siguiente, trabajó como ayudante de cocina en el Banco Central. Luego renunció y pasó tres meses de vacaciones junto a sus primos en Río Negro. Entre 1983 y 1989 trabajó en un gimnasio de Buenos Aires y, paralelamente, en un natatorio de Caseros.
Después de las elecciones de 1989 ingresó a la Prefectura Naval Argentina como suboficial y solicitó la baja en 1991. Durante ese período participó, como integrante del grupo Guardacostas, en el último levantamiento contra los carapintadas, sin llegar a entrar en combate. Entre 2000 y 2002 convivió con Marcela, su novia desde años anteriores.
En 2002 completó el curso de Acompañante Terapéutica en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Al año siguiente ingresó a Red BA (Red Asistencial de Buenos Aires), donde trabajó como asistente geriátrica hasta 2007. En 2008 comenzó a trabajar como paseadora de perros, actividad que sostuvo hasta 2022. Ese mismo período estuvo acompañado por el inicio de su identificación como mujer trans y el uso de vestimenta femenina. El 8 de octubre de 2013 accedió al cambio registral de identidad de género.
Desde joven desarrolló interés por el dibujo y las ilustraciones propias y ajenas. A los 21 años tomó clases particulares durante algunos meses y posteriormente continuó realizando ilustraciones y fotoilustraciones. Desde 2003 lleva además un diario íntimo, al que fue dando distintos nombres, entre ellos Cuaderno de notas, Diarios de Merlina y Diario íntimo de una persona trans paseadora de perros, donde reúne escritos personales.
En 2021 retomó sus estudios en el Bachillerato Popular de Adolescentes y Adultos Mocha Celis, perteneciente a las Unidades de Gestión Educativa Experimental N.º 16. Egresó en noviembre de 2023 y actualmente forma parte de la Cooperativa Mocha Textil.
Merlina was born on October 9, 1962, in the Parque Avellaneda neighborhood of Buenos Aires, at Álvarez Hospital. She grew up with her mother, father, brother, paternal grandparents, and her paternal aunt Sara. Her mother was a homemaker, while her father worked as a bus driver, a delivery truck driver, and a manufacturer of wood-burning stoves. From the age of 11, Merlina considered herself a girl and enjoyed dressing up in women’s clothing.
In March 1976, she began attending Cornelio Saavedra Industrial School No. 17, which she left during her third year. Following the advice of a language teacher, she developed an interest in literature and began reading regularly, a habit she has maintained throughout her life. During those years, she took on various temporary jobs and odd jobs to support herself, including leatherwork and newspaper delivery.
In 1981, she completed compulsory military service at the Army Intelligence School, located in the Clay and Báez area. She remained there for eight months before being discharged following an attack of bronchial asthma. According to her account, a gay officer in the Army had advised her on how to trigger the attack. She subsequently joined the National Development Bank as a maintenance worker and, the following year, worked as a kitchen assistant at the Central Bank. She later resigned and spent three months on vacation with her cousins in Río Negro. Between 1983 and 1989, she worked at a gym in Buenos Aires while also working at a swimming facility in Caseros.
Following the 1989 elections, she joined the Argentine Naval Prefecture as a non-commissioned officer and requested her discharge in 1991. During that period, as a member of the Coast Guard group, she took part in the final uprising against the carapintadas, without entering combat. Between 2000 and 2002, she lived with Marcela, her girlfriend of several years.
In 2002, she completed a Therapeutic Companion training course at the School of Psychology of the University of Buenos Aires. The following year, she joined Red BA (Buenos Aires Assistance Network), where she worked as a geriatric care assistant until 2007. In 2008, she began working as a dog walker, a job she continued until 2022. Around that period, she also began wearing feminine clothing and identifying as a trans woman. On October 8, 2013, she exercised her right under Argentina’s Gender Identity Law to change the gender marker and name on her identity document.
From a young age, Merlina was interested in drawing and in the illustrations created by others. At the age of 21, she took private drawing lessons for several months and subsequently continued producing illustrations and photo-illustrations. Since 2003, she has also kept a personal diary, which she has given different titles over the years, including Cuaderno de notas (Notebook), Diarios de Merlina (Merlina’s Diaries), and Diario íntimo de una persona trans paseadora de perros (The Intimate Diary of a Trans Dog Walker), in which she records personal writings.
In 2021, she returned to formal education at the Mocha Celis Popular High School for Adolescents and Adults, part of Experimental Educational Management Unit No. 16. She graduated in November 2023 and is currently a member of the Mocha Textil Cooperative.
- MD01
- Persona
BIOGRAFÍA:
Mayra Denise nació en el seno de una familia numerosa, como hija de una mujer a quien reconoce como su principal referente afectivo y de un padre de origen salteño, con una formación religiosa y una concepción tradicional de los roles de género. Creció junto a sus hermanos en un entorno familiar donde su madre promovía la unión, el diálogo y el respeto. Desde la infancia comenzó a percibirse diferente y a construir una identidad femenina que sostuvo a lo largo del tiempo, en un contexto social en el que las identidades travestis y trans eran objeto de estigmatización y control.
Durante la adolescencia atravesó problemas de salud que interrumpieron su escolaridad, lo que limitó la continuidad de sus estudios secundarios. En ese período desarrolló intereses vinculados al dibujo, la lectura y la cultura, en diálogo con influencias familiares asociadas al ámbito artístico y literario del norte argentino. En su juventud comenzó a trabajar y, de manera paralela, profundizó su camino espiritual dentro de las religiones afrobrasileñas, práctica que se consolidó como su principal actividad durante gran parte de su vida.
Alrededor de los 20 años se trasladó a la Ciudad de Buenos Aires, donde residió en pensiones y hoteles mientras se insertaba laboralmente. En ese proceso construyó vínculos dentro de la comunidad travesti y homosexual, conformando redes de sociabilidad y acompañamiento. Participó durante años en carnavales y comparsas, espacios que funcionaron como ámbitos de expresión artística y pertenencia, en un contexto atravesado por la persecución policial y la criminalización de las identidades disidentes.
Durante la última dictadura cívico-militar se desempeñó laboralmente en el Jockey Club y posteriormente en tareas administrativas vinculadas al Hipódromo, atravesando un período signado por restricciones y controles que impactaban en la vida cotidiana de las personas travestis y trans.
A lo largo de su vida sostuvo vínculos afectivos diversos y construyó una familia elegida. Considera como hijo a Héctor, a quien acompañó desde su adolescencia, y mantiene un rol activo en la vida de sus descendientes, consolidando lazos de cuidado y transmisión de valores. La relación con su padre, inicialmente conflictiva, evolucionó con el tiempo hacia un vínculo basado en el respeto mutuo. La muerte de su madre constituyó un acontecimiento significativo en su trayectoria, manteniendo su figura como referencia central.
En 2008 recibió un diagnóstico de VIH y, a partir de entonces, inició y sostuvo tratamientos médicos que le permitieron alcanzar en 2024 una carga viral indetectable e intransmisible.
En los últimos años comenzó a participar en espacios comunitarios y reuniones vecinales en el partido de San Isidro, donde interviene en acciones vinculadas al acceso a la salud, la denuncia de situaciones de discriminación y el acompañamiento de reclamos de reparación histórica para la población travesti y trans. Actualmente continúa desarrollando actividades comunitarias, sosteniendo redes afectivas y participando en instancias de organización social.
BIOGRAPHY:
Mayra Denise was born into a large family. She was the daughter of a woman whom she regarded as her primary source of emotional support and a father of Salta origin, who had a religious upbringing and held traditional views regarding gender roles. She grew up with her siblings in a family environment where her mother encouraged unity, dialogue, and respect. From childhood, she began to perceive herself as different and developed a feminine identity that she maintained throughout her life, within a social context in which travesti and trans identities were subject to stigma and control.
During adolescence, she experienced health problems that interrupted her schooling, limiting her ability to continue her secondary education. During this period, she developed interests in drawing, reading, and culture, influenced in part by her family’s connections to the artistic and literary traditions of northern Argentina. In her youth, she began working while also deepening her spiritual path within Afro-Brazilian religions, a practice that became her main occupation for much of her life.
At around the age of 20, she moved to the city of Buenos Aires, where she lived in boarding houses and hotels while establishing herself professionally. During this period, she developed relationships within the travesti and gay communities, building networks of social connection and mutual support. For many years, she participated in carnivals and comparsas, spaces that provided opportunities for artistic expression and a sense of belonging amid a context marked by police persecution and the criminalization of gender and sexual identities that challenged social norms.
During Argentina’s last civic-military dictatorship, she worked at the Jockey Club and later held administrative positions connected to the Hippodrome, navigating a period marked by restrictions and surveillance that affected the everyday lives of travesti and trans people.
Throughout her life, she maintained diverse personal relationships and built a chosen family. She considers Héctor her son and supported him from adolescence onward, remaining actively involved in the lives of his descendants and fostering bonds of care and the transmission of values. Her relationship with her father, initially marked by conflict, evolved over time into one based on mutual respect. The death of her mother was a significant event in her life, while her memory has remained a central source of emotional connection and reference.
In 2008, she was diagnosed with HIV and subsequently began and maintained medical treatment that enabled her to achieve an undetectable and untransmittable viral load by 2024.
In recent years, she began participating in community spaces and neighborhood meetings in the municipality of San Isidro, where she has become involved in initiatives related to access to healthcare, reporting discrimination, and supporting demands for historical reparations for the travesti and trans population. She continues to engage in community activities, maintain networks of affection and support, and participate in forms of social organizing.
- MV01
- Persona
- 1972 - presente
Mariel Fernanda Valenzuela nació el 23 de marzo de 1972 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de origen correntino integrada por sus padres y tres hermanos. Desde su infancia manifestó una identificación temprana con el universo femenino y, a los nueve años, comenzó a vincularse con mujeres trans de su entorno barrial. A los diez años conoció a Charly, a quien reconoce como una figura central en su trayectoria y como su “madre trans”. Con el acompañamiento de su familia, especialmente de su madre Benita, inició su proceso de afirmación de género y comenzó a hormonizarse tempranamente.
Su infancia y adolescencia transcurrieron en un contexto de fuerte persecución hacia las personas travestis y trans, atravesado por detenciones policiales, razzias en espacios públicos y situaciones reiteradas de discriminación. En ese contexto, los carnavales, corsos y espacios de sociabilidad nocturna se constituyeron en ámbitos de pertenencia y expresión. Participó en comparsas del sur del Gran Buenos Aires, donde desarrolló habilidades para la confección artesanal de vestuario, tocados y espaldares, construyendo sus propias presentaciones. Estas experiencias artísticas constituyeron espacios sostenidos de afirmación identitaria y sociabilidad comunitaria.
A los 18 años interrumpió sus estudios secundarios, que cursaba en horario nocturno, para incorporarse al mercado laboral. Ingresó a un frigorífico, donde desarrolló una trayectoria de más de tres décadas, en un ámbito laboral poco frecuente para las mujeres trans de su generación. Durante esos años atravesó situaciones de hostilidad y prejuicio, al tiempo que construyó vínculos laborales que le permitieron sostener su empleo. Tras 33 años de trabajo en condiciones insalubres, accedió a la jubilación.
Paralelamente, participó en movilizaciones y acciones colectivas vinculadas al reconocimiento de los derechos de las personas travestis y trans, en un período de creciente organización del colectivo. Luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, realizó su cambio registral con el acompañamiento de su ámbito laboral.
A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos y redes de sociabilidad dentro de la comunidad trans. La relación con su madre Benita, a quien acompañó especialmente durante su vejez y enfermedad, ocupó un lugar central en su trayectoria.
Luego de su jubilación inició una nueva etapa de participación comunitaria. Se integró a espacios colectivos como Kumas y el Archivo de la Memoria Trans, donde aporta su testimonio a la preservación de las memorias travestis y trans. También retomó su formación en el Bachillerato Popular Mocha Celis. Actualmente reside en la provincia de Buenos Aires y continúa participando en actividades comunitarias, culturales y de memoria, mientras desarrolla actividades personales vinculadas a la crianza de animales y la vida cotidiana.
Mariel Fernanda Valenzuela was born on March 23, 1972, in Avellaneda, Buenos Aires Province, into a family of Corrientes origin consisting of her parents and three siblings. From childhood, she expressed an early identification with femininity, and at the age of nine, she began forming relationships with trans women from her neighborhood. At ten, she met Charly, whom she considers a central figure in her life and her “trans mother.” With the support of her family, particularly her mother, Benita, she began her gender affirmation process and started hormone therapy at an early age.
Her childhood and adolescence unfolded in a context of intense persecution of travesti and trans people, marked by police detentions, raids in public spaces, and repeated experiences of discrimination. Within this context, carnivals, street corsos, and nightlife spaces became places of belonging and self-expression. She participated in comparsas in the southern Greater Buenos Aires area, where she developed skills in the handmade creation of costumes, headdresses, and backpieces, crafting her own performances. These artistic experiences became sustained spaces for gender affirmation and community connection.
At the age of 18, she left secondary school, which she had been attending at night, to enter the workforce. She began working at a meatpacking plant, where she built a career spanning more than three decades, in a workplace that was uncommon for trans women of her generation. During those years, she experienced hostility and prejudice while also developing workplace relationships that enabled her to remain employed. After 33 years of work under hazardous conditions, she retired.
Alongside her employment, she participated in demonstrations and collective actions advocating for the recognition of the rights of travesti and trans people, during a period of growing community organizing. Following the passage of the Gender Identity Law in 2012, she legally changed her gender marker with the support of her workplace.
Throughout her life, she built close relationships and social networks within the trans community. Her relationship with her mother, Benita, whom she especially supported during her later years and illness, held a central place in her life story.
Following her retirement, she began a new period of community involvement. She joined collective spaces such as Kumas and the Archivo de la Memoria Trans, where she contributes her testimony to the preservation of travesti and trans memories. She also resumed her education at the Bachillerato Popular Mocha Celis. She currently lives in Buenos Aires Province and continues to participate in community, cultural, and memory-related activities, while pursuing personal interests connected to caring for animals and everyday life.