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Notice d'autorité

Carolina Alejandra Figueredo

  • CF01
  • Personne
  • 29/9/1962

Carolina Alejandra Figueredo, conocida como Carola, nació el 29 de septiembre de 1962 en Adrogué. Su madre biológica falleció cuando ella nació, por lo que fue criada durante su niñez por Elsa Capella, a quien siempre consideró su verdadera madre. Desde pequeña expresó una identidad femenina: prefería jugar con niñas, escondía muñecas y rechazaba los roles masculinos impuestos. Esto generó conflictos escolares y familiares; a los 9 años su padre la llevó a psicólogos intentando “corregirla”, sin éxito. Hacia los 10 años sufrió uno de los episodios más traumáticos de su infancia, cuando su padre la amenazó con un revólver para obligarla a “ser hombre”. Tras la separación de su padre de Elsa y la llegada de una madrastra violenta, atravesó años de maltrato y abandono afectivo.

En 1976, cuando tenía 14 años, su padre la echó de la casa por no aceptar su condición sexual. Entonces se trasladó a Cipolletti, donde se reencontró con Elsa Capella y volvió a vivir con ella. Ese regreso significó su primer espacio de contención real. Allí terminó la escuela primaria —6.º y 7.º grado— en un colegio nocturno, mientras comenzaba a proyectar una vida independiente.

Desde los 17 años empezó a buscar trabajo formal en la región del Alto Valle. Trabajó en galpones de empaque de manzanas y como clasificadora de rieles en la empresa Cascada S.A.. También fue cadete en la fábrica de jugo de manzana Industria Cipolletti. En todos esos empleos fue despedida a los pocos meses por discriminación ligada a su expresión de género. A los 18 años recibió la citación al servicio militar obligatorio en el Batallón 181, Compañía Comando, de Neuquén. Tras una revisación humillante, fue declarada no apta bajo la figura de homosexualidad, una marca más de la violencia institucional de la época.

Alrededor de los 18 años comenzó su transición. Hizo amistad con su vecina Ester Villalobo, trabajadora sexual en Cipolletti, quien le presentó a su hermana trans, una de las primeras mujeres trans que Carolina conoció. A través de ellas encontró comunidad, referencias de feminidad y apoyo para iniciar hormonización informal, práctica extendida en aquellos años. Ester también le propuso comenzar a trabajar con ella, y desde aproximadamente los 19 años Carolina ejerció el trabajo sexual en rutas y zonas urbanas de Cipolletti y Neuquén. En ese circuito conoció a compañeras como Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “la paraguaya”, Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís y Katty Villagra, entre muchas otras.

Durante las décadas de 1980, 1990 y comienzos de 2000 vivió entre Cipolletti y Neuquén, trasladándose frecuentemente por la persecución policial contra las mujeres trans y trabajadoras sexuales. Fue detenida innumerables veces, sufrió arrestos arbitrarios y hostigamiento constante. En paralelo, trabajó en cabarets y recorrió distintas ciudades argentinas buscando mejores condiciones de subsistencia.

En 2001 fue detenida por la Policía Federal Argentina y condenada a cuatro años de prisión por venta de estupefacientes. Fue trasladada desde Neuquén a la Unidad Federal N.º 2 de Devoto y luego a otras cárceles federales. En la unidad de Ezeiza conoció a Claudia Pía Baudracco, con quien entabló una amistad duradera que más tarde influiría en su regreso a Buenos Aires.

Tras recuperar la libertad participó en la Asociación Conciencia VIDHA, donde colaboró en talleres de prevención de VIH y repartió preservativos a trabajadoras sexuales del centro de Neuquén y de la Ruta 22. También trabajó en el cuidado de personas adultas mayores. Cerca de los 50 años logró dejar el trabajo sexual y acceder por primera vez a empleos estables. En 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género de Argentina, consideró que su vida cambió profundamente al obtener reconocimiento legal y mayores derechos.

En 2017 fue convocada por Diana Marina Magalí Muñiz para integrarse al Archivo de la Memoria Trans Argentina. Desde entonces trabaja en el área de conservación, aportando su experiencia vital y colaborando en la preservación de la memoria histórica colectiva de las mujeres trans argentinas que sobrevivieron a la violencia estatal y social.


Carolina Alejandra Figueredo, known as Carola, was born on September 29, 1962, in Adrogué, Argentina. Her biological mother passed away when she was born, so she was raised during childhood by Elsa Capella, whom she always considered her true mother. From an early age, she expressed a feminine identity: she preferred playing with girls, hid dolls, and rejected the masculine roles imposed on her. This led to conflicts at school and within her family; at the age of nine, her father took her to psychologists in an attempt to “correct” her, without success. Around the age of ten, she experienced one of the most traumatic episodes of her childhood, when her father threatened her with a revolver to force her to “be a man.” After her father separated from Elsa and a violent stepmother entered the household, she endured years of abuse and emotional abandonment.

In 1976, when she was fourteen, her father expelled her from the home for not accepting her sexual condition. She then moved to Cipolletti, where she reunited with Elsa Capella and went back to live with her. This return marked the first truly supportive environment of her life. There, she completed primary school—6th and 7th grades—at a night school, while beginning to imagine an independent future.

At seventeen, she began searching for formal work in the Alto Valle region. She worked in apple packing warehouses and as a rail sorter at the company Cascada S.A. She was also employed as a messenger at the apple juice factory Industria Cipolletti. In all of these jobs, she was dismissed after only a few months because of discrimination related to her gender expression. At eighteen, she received a summons for mandatory military service at Battalion 181, Command Company, in Neuquén. After a humiliating medical examination, she was declared unfit under the classification of homosexuality, another example of the institutional violence of that time.

Around the age of eighteen, she began her transition. She became friends with her neighbor Ester Villalobo, a sex worker in Cipolletti, who introduced her to her trans sister, one of the first trans women Carolina ever met. Through them, she found community, models of femininity, and support to begin informal hormone use, a widespread practice in those years. Ester also proposed that Carolina begin working with her, and from around the age of nineteen, Carolina engaged in sex work along highways and in urban areas of Cipolletti and Neuquén. In that environment, she met companions such as Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “La Paraguaya,” Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís, and Katty Villagra, among many others.

During the 1980s, 1990s, and early 2000s, she lived between Cipolletti and Neuquén, moving frequently because of police persecution against trans women and sex workers. She was detained countless times, subjected to arbitrary arrests, and constantly harassed. At the same time, she worked in cabarets and traveled through different Argentine cities seeking better living conditions.

In 2001, she was arrested by the Argentine Federal Police and sentenced to four years in prison for drug sales. She was transferred from Neuquén to Federal Unit No. 2 in Devoto and later to other federal prisons. In the prison unit in Ezeiza, she met Claudia Pía Baudracco, with whom she formed a lasting friendship that would later influence her return to Buenos Aires.

After regaining her freedom, she participated in the Asociación Conciencia VIDHA, where she collaborated in HIV prevention workshops and distributed condoms to sex workers in downtown Neuquén and along Route 22. She also worked caring for older adults. Near the age of fifty, she was able to leave sex work and gain stable employment for the first time. In 2012, with the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she felt that her life changed profoundly through obtaining legal recognition and expanded rights.

In 2017, she was invited by Diana Marina Magalí Muñiz to join the Archivo de la Memoria Trans Argentina. Since then, she has worked in the conservation area, contributing her life experience and helping preserve the collective historical memory of Argentine trans women who survived state and social violence.

Sonia Beatriz Hernández

  • ST01
  • Personne
  • 1959 - Actualidad

Sonia Beatriz Torrese Hernández nació el 31 de diciembre de 1959 en Sierra de la Ventana, provincia de Buenos Aires, Argentina. Fue la hija mayor de Olga Hernández y Ramón Torrese, y creció junto a sus hermanos Marcela Torrese y Johnatan Torrese. Alrededor de los seis años se mudó con su familia a Morón, en el conurbano bonaerense. Desde muy pequeña comenzó a reconocerse como niña y a expresarlo en privado usando ropa femenina. Esa vivencia generó fuertes conflictos familiares: sufrió rechazo materno, control constante, violencia doméstica y situaciones traumáticas de abuso intrafamiliar, sin protección por parte de las personas adultas. Estas experiencias marcaron profundamente su infancia.

Durante la adolescencia intentó escapar varias veces de su casa para vivir de acuerdo con su identidad de género. Tuvo sus primeros contactos con el trabajo sexual en la zona de Morón, guiada por mujeres trans mayores que ya sobrevivían en la calle. En algunos intentos fue obligada a regresar al hogar y amenazada con instituciones de menores, lo que la llevó a ocultarse durante años. Finalmente, al cumplir 18 años, se fue definitivamente de su casa y se instaló con su amiga trans Romina, también de Morón, quien la introdujo formalmente en el trabajo sexual y le brindó contención en sus primeros años de independencia.

Entre los 21 y 22 años conoció a un médico que la incentivó a estudiar Auxiliar de Enfermería en el Hospital Alemán. Completó la formación e ingresó a trabajar como auxiliar de sala en esa institución. Sin embargo, a los 23 años fue despedida por su feminidad y orientación sexual. Más tarde consiguió empleo en la Clínica Sagrada Familia, en Belgrano, donde trabajó durante aproximadamente cuatro años. En ese período conoció a Luis Herrera, también enfermero, más tarde conocida como La Ivonne de Burzaco. A través de vínculos con otras compañeras trans comenzó procesos informales de feminización corporal mediante hormonas e inyecciones de silicona, prácticas frecuentes en una época sin acceso médico seguro ni legal para personas trans.

En 1986 fue despedida nuevamente de la clínica debido a los cambios visibles en su apariencia y debió regresar al trabajo sexual. Se instaló en la zona sur del Gran Buenos Aires, viviendo en Villa KM 13 de Quilmes, y trabajó en Camino General Belgrano. Una noche conoció a un médico vinculado a una clínica privada de Barracas, quien la ayudó a ingresar en 1988 al área de enfermería, esta vez ya siendo una mujer trans visible. En 1994 falleció ese médico, la clínica fue vendida y Sonia volvió a quedar sin trabajo. Desde entonces retornó al trabajo sexual, desempeñándose en las zonas rojas de Quilmes, la Autopista Riccheri y Chacarita, donde trabajó durante alrededor de quince años.

Durante las décadas de 1990 y 2000 atravesó años de persecución policial, extorsiones, detenciones arbitrarias y violencia institucional. Como muchas travestis y mujeres trans de su generación, sufrió hostigamiento constante por ejercer el trabajo sexual y ocupar el espacio público. También atravesó consumos problemáticos de alcohol y otras sustancias en un contexto de extrema vulnerabilidad social. A pesar de ello, se convirtió en una figura reconocida en distintas zonas de trabajo y construyó fuertes lazos de solidaridad con otras compañeras.

En esos mismos años comenzó a militar por los derechos del colectivo travesti-trans junto a referentes históricas como Lohana Berkins, María Belén Correa, Nadia Echazú y otras activistas. Participó en protestas contra los edictos policiales y contra la reforma del Código de Convivencia Urbana que criminalizaba a travestis y trabajadoras sexuales. En 2004 estuvo presente en una manifestación frente a la Legislatura porteña junto a Lohana Berkins, Edith La Tajo, Karina Pintarelli y Silvana Sosa. La protesta fue reprimida por la Policía Federal; varias compañeras fueron detenidas y Sonia logró escapar con ayuda de un móvil de Crónica TV. Tras ese episodio se exilió temporalmente en Brazil durante aproximadamente un año y medio, donde volvió a ejercer el trabajo sexual en condiciones muy violentas. Regresó a la Argentina hacia 2005, durante el gobierno de Néstor Kirchner, cuando disminuyó la persecución policial.

En el plano personal, cerca del año 2000 una joven a la que había dado alojamiento en el fondo de su casa dejó a su cuidado a tres niños: Matías, de cinco años; Melany, de cuatro; y Nicole, de seis meses. Sonia asumió su crianza y se convirtió en figura materna para ellos durante muchos años, sosteniéndolos económica y afectivamente hasta que crecieron y se fueron a vivir con su abuela. Ella recuerda esa etapa como una de las experiencias más significativas de su vida, por haber podido brindar el cuidado y el amor familiar que a ella le habían negado en su infancia.

A sus 50 años fue diagnosticada con HIV positivo y hepatitis C fulminante, lo que la llevó a permanecer tres meses en terapia intensiva en el Hospital Muñiz. Pasó alrededor de seis meses sin poder trabajar, sostenida por amigas y vecinos. Más adelante volvió esporádicamente al trabajo sexual para subsistir, pero al empeorar su salud comenzó a dedicarse al cuidado domiciliario de personas y a la lectura de tarot como medios de ingreso.

Con la sanción de la Ley de Identidad de Género en Argentina en 2012 sintió por primera vez un reconocimiento legal pleno. Poder portar su nombre femenino y ser tratada de acuerdo con su identidad representó una transformación profunda luego de décadas de humillaciones y exclusión. Alrededor de 2016 vendió su casa en Quilmes y se mudó a San Justo para cuidar a su madre hasta su fallecimiento en 2019.

En febrero de 2022 comenzó a trabajar en el Archivo de la Memoria Trans, espacio donde encontró reconocimiento, comunidad y la posibilidad de reconstruir su historia. Allí se capacitó en conservación fotográfica y actualmente trabaja en el área de digitalización. Sonia define su trayectoria como la de una sobreviviente: una vida atravesada por violencia, exclusión, trabajo sexual forzado por falta de oportunidades, persecución estatal, militancia colectiva y búsqueda de reparación histórica.


Sonia Beatriz Torrese Hernández was born on December 31, 1959, in Sierra de la Ventana, Argentina. She was the eldest child of Olga Hernández and Ramón Torrese, and grew up with her siblings Marcela Torrese and Johnatan Torrese. At around six years old, she moved with her family to Morón, in Greater Buenos Aires. From an early age, she recognized herself as a girl and expressed this identity privately by wearing feminine clothing. This led to severe family conflict: she experienced rejection, constant control, domestic violence, and traumatic situations of intrafamily abuse without adult protection. These experiences deeply shaped her childhood.

During adolescence, she attempted to run away from home several times in order to live according to her gender identity. She had her first contact with sex work in the Morón area, guided by older trans women who were already surviving on the streets. In some cases, she was forced to return home and threatened with institutionalization, which led her to hide her identity for years. At 18, she left home permanently and moved in with her trans friend Romina, who introduced her more formally to sex work and supported her in her first years of independence.

Between the ages of 21 and 22, she met a doctor who encouraged her to study to become a nursing assistant at the Hospital Alemán. After completing her training, she began working there as a ward assistant. However, at 23 she was dismissed due to her femininity and sexual orientation. She later worked at the Clínica Sagrada Familia in Belgrano for about four years. During this time, she met Luis Herrera—later known as La Ivonne de Burzaco—and, through connections with other trans women, began informal processes of body feminization using hormones and silicone injections, a common practice at the time due to the lack of safe and legal medical access for trans people.

In 1986, she was dismissed again because of changes in her appearance and returned to sex work. She settled in the southern area of Greater Buenos Aires, living in Villa KM 13 in Quilmes, and worked along Camino General Belgrano. One night, she met a doctor linked to a private clinic in Barracas, who helped her secure a position in 1988 in the nursing sector, this time openly as a trans woman. In 1994, the doctor passed away, the clinic was sold, and Sonia lost her job once again. She then returned to sex work, working in areas such as Quilmes, the Riccheri Highway, and Chacarita, where she remained active for around fifteen years.

Throughout the 1990s and 2000s, she endured ongoing police persecution, extortion, arbitrary arrests, and institutional violence. Like many travestis and trans women of her generation, she faced constant harassment for occupying public space and engaging in sex work. She also experienced problematic substance use in a context of extreme social vulnerability. Despite this, she became a well-known figure in various working areas and built strong bonds of solidarity with other trans women.

During this period, she also became involved in activism alongside key figures such as Lohana Berkins, María Belén Correa, and Nadia Echazú. She participated in protests against police edicts and the Urban Coexistence Code that criminalized travestis and sex workers. In 2004, she took part in a demonstration outside the Buenos Aires Legislature that was violently repressed by the police; several activists were detained, and Sonia managed to escape with help from a vehicle belonging to Crónica TV. Following this event, she went into temporary exile in Brazil for about a year and a half, where she again engaged in sex work under highly violent conditions. She returned to Argentina around 2005, during the presidency of Néstor Kirchner, when police persecution began to ease.

On a personal level, around the year 2000, a young woman to whom she had offered shelter left three children in her care: Matías (5), Melany (4), and Nicole (6 months old). Sonia raised them and became a maternal figure in their lives for many years, supporting them both economically and emotionally until they eventually went to live with their grandmother. She considers this one of the most meaningful experiences of her life, as it allowed her to provide the care and love she herself had been denied in childhood.

At age 50, she was diagnosed with HIV and severe hepatitis C, which led to a three-month stay in intensive care at the Hospital Muñiz. She spent about six months unable to work, supported by friends and neighbors. Later, she returned sporadically to sex work to survive, but as her health declined, she began working in home care and reading tarot cards as alternative sources of income.

With the passing of Argentina’s Gender Identity Law in 2012, she experienced legal recognition for the first time. Being able to carry her chosen name and be treated according to her identity marked a profound transformation after decades of marginalization. Around 2016, she sold her house in Quilmes and moved to San Justo to care for her mother until her death in 2019.

In February 2022, she began working at the Archivo de la Memoria Trans, where she found recognition, community, and the opportunity to reconstruct her history. She trained in photographic conservation and currently works in the digitization area. Sonia defines her life as that of a survivor: a trajectory shaped by violence, exclusion, sex work driven by lack of opportunities, state persecution, collective activism, and an ongoing search for historical repair and recognition.

Aldana Gabriela Chocobar

  • GC01
  • Personne
  • 1963

Aldana nació el 9 de Noviembre de 1963 en Tucumán. Hija de Elvira Muñoz Chocobar y Juan Pedro Chococar. Tuvo una infancia muy linda hasta los 13 años cuando empezó su transición. A los 14 años se fue de su casa por decisión propia y por los maltratos familiares, la incomprensión de sus padres la obligó a irse a Catamarca. Tuvo una adolescencia feliz lejos de su familia biológica. Llegó a Buenos Aires a los 17 años donde supo lo que fue el calabozo, el maltrato, el abuso de la sociedad y la policía. A sus 47 años dejo de ejercer el trabajo sexual y pudo conocer a su pareja quien la saco del trabajo sexual. Actualmente tiene su propia casa y su propio emprendimiento familiar. Hoy en día es feliz y se siente completamente realizada como una mujer trans.

Gabriela Alejandra Rodríguez

  • GR01
  • Personne
  • 1968 - presente

Gabriela A. Rodríguez nació en 1968 y pasó su primera infancia en Susana, provincia de Santa Fe. Desde temprana edad manifestó una identidad femenina, encontrando acompañamiento y comprensión en personas cercanas, entre ellas la familia de su amigo Víctor y Vilma, a quien reconoce como una referente espiritual. Durante su adolescencia mantuvo su vínculo con la fe católica desde una experiencia personal, aunque a los 13 años decidió dejar de confesarse tras una situación negativa con un sacerdote.
Durante esos años residió en distintas localidades, entre ellas General Alvear, Tucumán y finalmente Ezpeleta/Berazategui, donde completó sus estudios secundarios. A los 15 años conoció a Marcela, una referente fundamental en su trayectoria, quien la acompañó en sus primeros pasos de construcción de su identidad femenina y le transmitió conocimientos vinculados al maquillaje, la vestimenta y las formas de expresión de género. En ese período comenzó a utilizar hormonas disponibles en la época y recibió el apodo de “La Escándalo”, otorgado por Neri en referencia a su forma de presentarse públicamente.
A los 16 años, mientras trabajaba en una juguetería de Berazategui, confeccionó junto a Teresa su primer vestuario para participar en la comparsa Los Vacantes. Entre 1985 y 1993 formó parte de los carnavales y espacios de expresión popular de la zona sur del conurbano bonaerense. En esos ámbitos construyó redes afectivas y comunitarias, entre ellas el vínculo con Liliana, a quien reconoce como su “mamá del corazón” y parte de su familia elegida.
Durante su juventud atravesó situaciones de persecución policial vinculadas a su identidad de género, incluyendo detenciones bajo normativas represivas vigentes en ese período. Al mismo tiempo desarrolló una trayectoria laboral que incluyó trabajos en comercios y, posteriormente, su ingreso al Correo Argentino, donde permaneció aproximadamente una década. Durante esos años sostuvo también una relación afectiva con Rubén, con quien proyectó una vida en común.
En la década de 1990 participó en espacios iniciales de organización del movimiento trans junto a referentes como Claudia Pía Baudracco y Mariana Montecinos. Posteriormente profundizó su formación profesional: cursó el Profesorado de Ciencias Económicas y estudió cocina profesional, desarrollando una trayectoria como chef y organizadora de eventos a través de su emprendimiento “Lola Eventos”. También trabajó en una escuela francesa de hotelería y generó oportunidades laborales para otras compañeras.
Luego del fallecimiento de su madre inició un proceso terapéutico y continuó fortaleciendo sus vínculos familiares y comunitarios. En 2018 comenzó a atravesar una disminución progresiva de su visión, posteriormente diagnosticada como vasculitis retinal bilateral oclusiva severa, una enfermedad autoinmune que modificó sus actividades cotidianas.
Actualmente reside en la zona sur del Gran Buenos Aires y participa activamente en el Archivo de la Memoria Trans, donde comparte sus experiencias, fotografías y recuerdos como parte de la construcción colectiva de la memoria trans argentina. Continúa fortaleciendo los vínculos con sus compañeras y con las redes afectivas que forman parte de su trayectoria.

Alejandra Analía Carmona

  • AC02
  • Personne
  • 1956 - presente

Alejandra Analía Carmona nació el 28 de febrero de 1956. Creció en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia trabajadora que acompañó desde temprano su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia construyó vínculos con otras personas travestis y trans de su barrio, conformando redes de amistad y cuidado que perduraron a lo largo de su vida. En esos años encontró en los carnavales y las comparsas un espacio de encuentro, sociabilidad y expresión, donde pudo participar de desfiles y compartir experiencias con otras compañeras.
Su juventud transcurrió en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Durante la última dictadura cívico-militar y los años posteriores fue víctima de reiteradas detenciones arbitrarias, hostigamiento policial y violencia institucional, atravesando numerosas permanencias en comisarías y en la cárcel de Devoto como consecuencia de la aplicación de los edictos policiales. Estas experiencias formaron parte de las condiciones de vida impuestas a una generación de mujeres trans, que desarrolló estrategias de supervivencia y fortaleció redes comunitarias frente a la exclusión social y la persecución estatal.
A lo largo de su trayectoria desempeñó diversas actividades laborales. Se formó como cocinera y trabajó en restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires, donde asumió puestos de responsabilidad. También ejerció el trabajo sexual durante varios años, en un contexto de exclusión sistemática del mercado laboral formal para las personas trans. Más adelante desarrolló tareas de cuidado de niñas y niños en su hogar, convirtiéndose en una referente reconocida por familias de su comunidad.
La vida afectiva y familiar ocupó un lugar central en su trayectoria. Tras un primer matrimonio, compartió diecisiete años de vida con quien considera su compañero de vida hasta el fallecimiento de este. Junto a él asumió la crianza de Cristian Javier, sobrino de su pareja, quien posteriormente quedó bajo su tutela legal. Asimismo, sostuvo vínculos de cuidado con sobrinos, sobrinas, nietas y nietos, consolidando una extensa red familiar y afectiva.
La sanción de la Ley de Identidad de Género significó para Alejandra el acceso al reconocimiento legal de su identidad, poniendo fin a años de obstáculos y situaciones de discriminación en el ejercicio de derechos. Eligió el nombre Alejandra Analía como homenaje a dos de sus sobrinas. En los últimos años recibió reconocimientos por su trayectoria y por su aporte a la comunidad trans, participando en iniciativas impulsadas por el municipio de Avellaneda dirigidas a visibilizar las experiencias de las personas trans mayores.
Actualmente se desempeña como promotora de salud en el sistema público de Avellaneda, donde acompaña a personas trans y de la diversidad sexual en el acceso a derechos y al sistema sanitario. Continúa participando de espacios comunitarios y sosteniendo los vínculos construidos durante décadas con otras mujeres trans, contribuyendo a preservar la memoria colectiva y las redes de cuidado de su comunidad.

Cristian Trincado

  • CT01
  • Personne
  • 1963 - presente

Cristian Trincado, conocido también como Dj Dr. Trincado, nació en Buenos Aires el 27 de septiembre de 1963. Durante su infancia y adolescencia creció en un contexto familiar en el que experimentó tensiones vinculadas a su expresión de género y sexualidad. Desde joven se identificó como marica, una forma de nombrarse que forma parte de su trayectoria y de su pertenencia dentro de las comunidades de la diversidad sexual.
Durante esos años tuvo interés por las artes escénicas y el baile, aunque su entorno familiar orientó su formación hacia actividades alejadas de esos intereses. Frente a esa imposición, encontró espacios propios de identificación en la lectura y en la cultura. Recuerda especialmente el acceso a novelas de Manuel Puig, que tomaba de la biblioteca de su madre, como parte de sus búsquedas personales y de construcción de una mirada sobre sí mismo.
En su juventud compartió espacios de sociabilidad vinculados a la comunidad LGBTQ+, donde estableció vínculos con compañeras y compañeres de trabajo, entre ellas Wendy y Verushka, con quienes compartió noches y experiencias en circuitos nocturnos. Durante su etapa de transición frecuentó Morocco, espacio donde se realizaban fiestas drag y en el que participó junto a amistades en prácticas de montaje y expresión artística.
Durante la década de 1980 atravesó un contexto social marcado por la persecución y criminalización de las identidades disidentes. En esos años fue detenido en reiteradas oportunidades. También se desempeñó como cadete hasta 1985, momento en que inició su trayectoria profesional como DJ, actividad que desarrolló dentro de los circuitos musicales y nocturnos de Buenos Aires.
Su recorrido artístico como Dj Dr. Trincado se inscribe en espacios de encuentro y expresión cultural vinculados a las comunidades LGBTQ+, donde la música, la noche y las prácticas performáticas funcionaron como ámbitos de creación y construcción colectiva.
Actualmente continúa desarrollando actividades laborales y se encuentra finalizando sus estudios secundarios en el Bachillerato Popular Travesti Trans Mocha Celis. Su trayectoria reúne experiencias de formación, trabajo, producción artística y participación en espacios comunitarios que forman parte de la memoria de las disidencias sexuales y de género en Argentina.

Laura Mikaela Gallardo

  • LG01
  • Personne
  • 1972 - presente

Laura Mikaela Gallardo nació el 9 de noviembre de 1972 en un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe. Durante su infancia y adolescencia inició un proceso de construcción de su identidad de género en un contexto social caracterizado por la falta de reconocimiento y derechos para las personas trans. A los 14 años comenzó su transición y, durante ese período, transitó distintas localidades, entre ellas la ciudad de Santa Fe, Catamarca y San Nicolás, en búsqueda de espacios donde pudiera desarrollar su vida de acuerdo con su identidad.
A los 16 años asumió el cuidado de Alejandro, un bebé que pasó a formar parte central de su trayectoria personal. Desde entonces sostuvo su crianza y acompañamiento, procurando garantizar su bienestar y educación en un contexto atravesado por dificultades económicas y sociales. Esta responsabilidad fue un eje significativo en sus decisiones personales y laborales.
Durante la década de 1990 se radicó en el conurbano bonaerense. En Berazategui contó con el acompañamiento de Marilyn, una amiga trans que la recibió y la acompañó en una nueva etapa de su vida. Como muchas mujeres trans de su generación, ante las restricciones para acceder al empleo formal recurrió al trabajo sexual como estrategia de subsistencia. En esos años atravesó situaciones de persecución policial, detenciones y violencia institucional, en un período marcado por la criminalización de las identidades trans.
En 1996 conoció a Raúl en el boliche Fénix, con quien inició una relación afectiva que continúa hasta la actualidad. Durante esos años mantuvo también un vínculo constante con Alejandro, a quien visitaba en Santa Fe y acompañaba en su desarrollo.
En octubre de 2000 decidió dejar el trabajo sexual y, junto a Raúl, se trasladó a Florencio Varela, donde inició una nueva etapa vinculada al trabajo independiente y la construcción de un proyecto de vida estable. Participó en redes comunitarias de intercambio, realizó diversas actividades laborales y desarrolló emprendimientos comerciales vinculados a la venta por catálogo, que posteriormente dieron lugar a un negocio propio de blanquería y lencería.
Laura también participó en espacios de organización social. Formó parte del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón y estuvo presente el 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón, durante la jornada en la que fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Posteriormente completó sus estudios primarios y secundarios y continuó con procesos de formación.
En 2010 contrajo matrimonio con Raúl tras la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. En 2012 accedió a la rectificación registral de su identidad a partir de la Ley de Identidad de Género. Desde 2014 trabaja como administrativa en la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de Florencio Varela y participa en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), junto a referentes del movimiento trans como Marcela Romero y Claudia Pía Baudracco, desarrollando acciones vinculadas a la ampliación y defensa de derechos de las personas trans.

Daniel Alberto Busato Río

  • DAB01
  • Personne
  • 20/12/1970 - Actualidad

Nació el 20 de diciembre de 1970. Cursó sus estudios en la ciudad de Mar del Plata hasta los 15 años. Después hizo parte de sus estudios en horario nocturno en la Ciudad de Buenos Aires.
A los 15 años comenzó su carrera artística entre Mar del Plata y la Ciudad de Buenos Aires, haciendo teatro infantil y estudiando distintas disciplinas vinculadas al arte escénico.
A los 17 años viajó a Perú donde siguió haciendo teatro para niños y a los 18 años comenzó su carrera como transformista en Lima, Perú.
Allí también comenzó a trabajar en un circo de patinaje sobre hielo, recorriendo desde Lima hasta el sur de Perú y todo el norte de Chile hasta Santiago de Chile.
Se estableció en Santiago de Chile durante dos años y medio trabajando con el transformismo y en otras áreas no vinculadas al arte.
Volvió a Buenos Aires, Argentina, donde comenzó a trabajar en pubs y bares nocturnos del circuito off de Buenos Aires hasta que en el año 1999-2000 lo convocaron para trabajar en el Casino de Mario`s House de Brasil como artista transformista.
Posteriormente volvió a Buenos Aires continuando su participación en espectáculos en el circuito off de Buenos Aires durante 4 años, hasta que en enero de 2004 lo convocaron del grupo Caviar. Con ellos trabajó desde marzo de 2004 hasta finales de 2008.
Con el grupo Caviar hicieron no sólo teatro, sino también giras y espectáculos. Tuvieron presentaciones en el teatro Maipo, en el Teatro Nacional de Rosario; realizaron temporadas en la Costa atlántica argentina, el Hotel Conrad de Punta del Este y el Teatro Alcalá de Madrid. Allí hicieron una temporada de tres meses, tras de la cual el grupo regresó a Argentina y Daniel Busato se quedó en España donde formó en 2009 su propia compañía de transformistas y bailarines llamada Kumas en Sitges.

Kouka García

  • KG01
  • Personne
  • 29/05/1954 - Actualidad

Nació en Esperanza, Santa Fe, el 29/05/1954. Se exilió en la década de 1980 en París, Francia, donde continúa viviendo.
Llegó allí como trabajadora sexual y posteriormente comenzó a militar por derechos de las personas trans migrantes argentinas. Es fundadora y coordinadora en Pari-T, organización que trabaja en la prevención del VIH y enfermedades de transmisión sexual con la población de trabajadoras sexuales de los bosques. Pari-T también trabaja para capacitar a las mujeres trans para otros trabajos.

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