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Registro de autoridad- AO01
- Persona
- 1968 - presente
Adriana Orus nació el 5 de agosto de 1968 en la Ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia de clase media integrada por un padre médico, una madre trabajadora del sistema hospitalario y sus hermanos, en el contexto de una familia ensamblada. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Benito Nazar durante los años de la última dictadura militar. Desde la infancia expresó una identidad de género femenina, situación que dio lugar a experiencias de hostigamiento y discriminación por parte de compañeros y docentes. Durante la adolescencia reconoció su atracción hacia otros varones y encontró en la música, el piano, la costura y el bordado espacios de expresión y desarrollo personal.
Al finalizar la escuela secundaria inició estudios de Medicina y Radiología, en consonancia con las expectativas familiares, y se formó como técnica radióloga en el Hospital María Curie. Paralelamente estudió modelaje y, al cumplir la mayoría de edad, comenzó a frecuentar espacios de sociabilidad gay de la Ciudad de Buenos Aires, donde conoció el transformismo, la Iglesia Metropolitana y una comunidad que acompañó su proceso de construcción identitaria. Hacia los 19 años decidió independizarse e iniciar su transición de género.
Durante las décadas de 1980 y 1990 atravesó reiteradas detenciones policiales, persecución y otras formas de violencia institucional vinculadas a la aplicación de los edictos policiales que criminalizaban las identidades travestis y trans. En ese contexto desarrolló distintas estrategias de subsistencia, entre ellas el trabajo como transformista, el trabajo en departamentos privados y el trabajo sexual, actividades que le permitieron sostener económicamente su transición y acceder a una mayor autonomía. En esos años conoció a Johana, una de sus primeras referentes trans, e inició tratamientos hormonales y aplicaciones de silicona, prácticas extendidas dentro de la comunidad trans de la época. También participó de los corsos de carnaval como espacios de encuentro y cuidado colectivo, mientras desarrolló una trayectoria en el diseño y confección de vestuario, elaborando sus propias creaciones y trabajando junto al diseñador José Luis Ferrando en producciones teatrales y televisivas. Asimismo, acompañó las primeras acciones colectivas por los derechos de las personas trans y participó en manifestaciones por la derogación de los edictos policiales junto a referentes del movimiento.
Tras el fallecimiento de su madre, a fines de 1999, se radicó en Moreno, donde construyó su vivienda y desarrolló un emprendimiento de costura y bordado que con el tiempo se consolidó como una pequeña empresa generadora de empleo para habitantes de la zona. Posteriormente trasladó parte de su actividad a Paraguay durante dos años, experiencia que amplió su formación en el oficio, antes de regresar de manera definitiva a la Argentina. Con la sanción de la Ley de Identidad de Género regularizó su documentación, hecho que reconoce como un hito en el acceso a derechos para las personas trans. En la actualidad continúa al frente de su taller textil, permanece vinculada a espacios comunitarios de la diversidad y comparte su vida con su pareja, un hombre trans, y la hija de él, con quienes conformó una familia.
Adriana Orus was born on August 5, 1968, in the City of Buenos Aires, into a middle-class family consisting of a physician father, a mother who worked in the hospital system, and her siblings, within the context of a blended family. She attended primary and secondary school at Colegio Benito Nazar during the years of the last military dictatorship. From childhood, she expressed a female gender identity, a situation that led to experiences of harassment and discrimination by classmates and teachers. During adolescence, she recognized her attraction to other men and found in music, the piano, sewing, and embroidery spaces for self-expression and personal development.
After completing secondary school, she began studying Medicine and Radiology, in accordance with her family's expectations, and trained as a radiology technician at Hospital María Curie. At the same time, she studied modeling and, upon reaching adulthood, began frequenting gay social spaces in the City of Buenos Aires, where she discovered transformism, the Metropolitan Community Church, and a community that supported her process of identity construction. At around the age of 19, she decided to become independent and begin her gender transition.
During the 1980s and 1990s, she experienced repeated police detentions, persecution, and other forms of institutional violence associated with the enforcement of police edicts that criminalized travesti and trans identities. In this context, she developed various survival strategies, including working as a transformist, working in private apartments, and engaging in sex work. These activities enabled her to financially sustain her transition and achieve greater autonomy. During those years, she met Johana, one of her first trans role models, and began hormone treatments and silicone injections, practices that were widespread within the trans community at the time. She also participated in carnival parades as spaces for community gathering and collective care, while developing a career in costume design and production, creating her own designs and working alongside designer José Luis Ferrando in theatrical and television productions. She also supported the first collective actions for the rights of trans people and participated in demonstrations calling for the repeal of the police edicts alongside prominent figures of the movement.
Following the death of her mother, at the end of 1999, she settled in Moreno, where she built her home and established a sewing and embroidery business that eventually became a small company providing employment for local residents. She later moved part of her activity to Paraguay for two years, an experience that broadened her professional training in the trade, before permanently returning to Argentina. With the enactment of the Gender Identity Law, she regularized her documentation, an event she recognizes as a milestone in access to rights for trans people. Today, she continues to run her textile workshop, remains connected to community spaces within the diversity movement, and shares her life with her partner, a trans man, and his daughter, with whom she has formed a family.
- AC01
- Persona
- 10/05/1966
Adriana Cuello nació el 10 de Mayo de 1966 Famaillá, Tucumán.
Hija de una familia de 8 hermanes.
A los 11 años, en plena dictadura, se enteró que la casa donde vivía con su mamá estaba hipotecada y no tenían plata para pagarla.
Movilizada por esta necesidad económica comenzó a ejercer el trabajo sexual, con su amiga Marcela. Se fué de Tucuman a los 14 años y no volvió más. Pasó por Buenos Aires un tiempo y debido a la represión policial empozó a estudiar baile y recorrer todos los cabarets del sur del país.
Sufrió abuso de poder. Vivió muchos momentos presa y golpeada debido a los edictos policiales de la época en varias provincias.
A su amiga Marcela la asesinó la Policía en la ruta 38. Después de esta muerte migró a Buenos Aires y trabajó en la Panamericana.
Una noche, a los 17 años, mientras trabajaba como prostituta en la Autopista Panamericana les dijo a sus compañeras que se iría a donde la lleve el próximo camión que pase. El primer camión que paró se dirigía hacia Neuquén y desde entonces vive allí. En Neuquén conoció a Carolina A. Figueredo, Daniela Chavez, “La Cheli”, “La Heidi”, Katty Villagra, Jessica Sandoval, “La Negrita”, “La cocó”, Soledad Freire, Gabriela Retamal “La Tortuguita”, Marité, Laura Chandía, “La Brandy”, “La Pinky (cordobesa)”, y más.
Por problemas con proxenetas, tuvo que irse temporalmente de Neuquén, a sus 20 años. Entonces recorrió el sur de Argentina.
En 1993 volvió a Neuquén y a hoy día vive en Costa Limay: el primer complejo habitacional para personas trans del mundo creado e impulsado por Mónica Astorga, con su pareja y su perro.
Fue tía de Gala Estefanía Perea, víctima de travesticidio a los 19 años.
Adriana Cuello was born on May 10, 1966, in Famaillá, Tucumán.
She was one of eight siblings.
At age 11, during the dictatorship, she learned that the house where she lived with her mother was mortgaged and they didn't have the money to pay it off. Driven by this financial need, she began working as a sex worker with her friend Marcela.
She left Tucumán at age 14 and never returned. She suffered abuse of power and was imprisoned and beaten many times due to the police edicts of the time in several provinces.
Her friend Marcela was murdered by the police on Route 38. After Marcela's death, she migrated to Buenos Aires and worked on the Panamericana Highway.
One night, at 17, while working as a prostitute on the Panamericana Highway, she told her colleagues she would go wherever the next passing truck took her. The first truck that stopped was headed to Neuquén, and she has lived there ever since. In Neuquén, she met Carolina A. Figueredo, Daniela Chavez, “La Cheli,” “La Heidi,” Katty Villagra, Jessica Sandoval, “La Negrita,” “La Cocó,” Soledad Freire, Gabriela Retamal “La Tortuguita,” Marité, Laura Chandía, “La Brandy,” “La Pinky (from Córdoba),” and others.
Due to problems with pimps, she had to leave Neuquén temporarily at age 20. She spent some time in Buenos Aires, and due to police repression, she began studying dance and performing in cabarets throughout southern Argentina. In 1993, she returned to Neuquén and today lives with her partner and their dog in Costa Limay : the world's first housing complex for transgender people, created and promoted by Mónica Astorga,
She was the aunt of Gala Estefanía Perea, a victim of transvesticide at the age of 19.