- Pessoa singular
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Registo de autoridade- AC02
- Pessoa singular
- 1956 - presente
Alejandra Analía Carmona nació el 28 de febrero de 1956. Creció en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia trabajadora que acompañó desde temprano su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia construyó vínculos con otras personas travestis y trans de su barrio, conformando redes de amistad y cuidado que perduraron a lo largo de su vida. En esos años encontró en los carnavales y las comparsas un espacio de encuentro, sociabilidad y expresión, donde pudo participar de desfiles y compartir experiencias con otras compañeras.
Su juventud transcurrió en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Durante la última dictadura cívico-militar y los años posteriores fue víctima de reiteradas detenciones arbitrarias, hostigamiento policial y violencia institucional, atravesando numerosas permanencias en comisarías y en la cárcel de Devoto como consecuencia de la aplicación de los edictos policiales. Estas experiencias formaron parte de las condiciones de vida impuestas a una generación de mujeres trans, que desarrolló estrategias de supervivencia y fortaleció redes comunitarias frente a la exclusión social y la persecución estatal.
A lo largo de su trayectoria desempeñó diversas actividades laborales. Se formó como cocinera y trabajó en restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires, donde asumió puestos de responsabilidad. También ejerció el trabajo sexual durante varios años, en un contexto de exclusión sistemática del mercado laboral formal para las personas trans. Más adelante desarrolló tareas de cuidado de niñas y niños en su hogar, convirtiéndose en una referente reconocida por familias de su comunidad.
La vida afectiva y familiar ocupó un lugar central en su trayectoria. Tras un primer matrimonio, compartió diecisiete años de vida con quien considera su compañero de vida hasta el fallecimiento de este. Junto a él asumió la crianza de Cristian Javier, sobrino de su pareja, quien posteriormente quedó bajo su tutela legal. Asimismo, sostuvo vínculos de cuidado con sobrinos, sobrinas, nietas y nietos, consolidando una extensa red familiar y afectiva.
La sanción de la Ley de Identidad de Género significó para Alejandra el acceso al reconocimiento legal de su identidad, poniendo fin a años de obstáculos y situaciones de discriminación en el ejercicio de derechos. Eligió el nombre Alejandra Analía como homenaje a dos de sus sobrinas. En los últimos años recibió reconocimientos por su trayectoria y por su aporte a la comunidad trans, participando en iniciativas impulsadas por el municipio de Avellaneda dirigidas a visibilizar las experiencias de las personas trans mayores.
Actualmente se desempeña como promotora de salud en el sistema público de Avellaneda, donde acompaña a personas trans y de la diversidad sexual en el acceso a derechos y al sistema sanitario. Continúa participando de espacios comunitarios y sosteniendo los vínculos construidos durante décadas con otras mujeres trans, contribuyendo a preservar la memoria colectiva y las redes de cuidado de su comunidad.
Alejandra Analía Carmona was born on February 28, 1956. She grew up in Avellaneda, in the province of Buenos Aires, in a working-class family that supported her gender identity from an early age. During her childhood and adolescence, she formed bonds with other travesti and trans people in her neighborhood, building networks of friendship and mutual care that endured throughout her life. During those years, she found in carnivals and comparsas a space for connection, social interaction, and self-expression, where she participated in parades and shared experiences with other compañeras.
Her youth unfolded in a context in which travesti and trans identities were criminalized. During the last civic-military dictatorship and the years that followed, she was subjected to repeated arbitrary arrests, police harassment, and institutional violence. She spent numerous periods in police stations and in Devoto Prison as a result of the enforcement of police edicts. These experiences were part of the living conditions imposed on a generation of trans women, who developed survival strategies and strengthened community networks in response to social exclusion and state persecution.
Throughout her life, she engaged in a variety of occupations. She trained as a cook and worked in restaurants in the City of Buenos Aires, where she held positions of responsibility. She also engaged in sex work for several years, within a context of systematic exclusion of trans people from the formal labor market. Later, she provided childcare in her home, becoming a trusted and respected figure among families in her community.
Her emotional and family life played a central role in her life trajectory. Following a first marriage, she spent seventeen years with the person she considers to have been her life partner, remaining by his side until his death. Together, they took on the upbringing of Cristian Javier, her partner's nephew, who later came under her legal guardianship. She also maintained strong bonds of care with her nephews, nieces, granddaughters, and grandsons, consolidating an extensive network of family and emotional ties.
The enactment of the Gender Identity Law enabled Alejandra to obtain legal recognition of her identity, bringing an end to years of obstacles and discrimination in the exercise of her rights. She chose the name Alejandra Analía as a tribute to two of her nieces. In recent years, she has received recognition for her life trajectory and her contributions to the trans community, participating in initiatives promoted by the Municipality of Avellaneda aimed at making visible the experiences of older trans people.
She currently works as a community health promoter within Avellaneda's public healthcare system, supporting trans people and people from the sexual diversity community in accessing their rights and healthcare services. She continues to participate in community spaces and to maintain the relationships she has built over decades with other trans women, contributing to the preservation of collective memory and the networks of care within her community.
- CT01
- Pessoa singular
- 1963 - presente
Cristian Trincado, conocido también como Dj Dr. Trincado, nació en Buenos Aires el 27 de septiembre de 1963. Durante su infancia y adolescencia creció en un contexto familiar en el que experimentó tensiones vinculadas a su expresión de género y sexualidad. Desde joven se identificó como marica, una forma de nombrarse que forma parte de su trayectoria y de su pertenencia dentro de las comunidades de la diversidad sexual.
Durante esos años tuvo interés por las artes escénicas y el baile, aunque su entorno familiar orientó su formación hacia actividades alejadas de esos intereses. Frente a esa imposición, encontró espacios propios de identificación en la lectura y en la cultura. Recuerda especialmente el acceso a novelas de Manuel Puig, que tomaba de la biblioteca de su madre, como parte de sus búsquedas personales y de construcción de una mirada sobre sí mismo.
En su juventud compartió espacios de sociabilidad vinculados a la comunidad LGBTQ+, donde estableció vínculos con compañeras y compañeres de trabajo, entre ellas Wendy y Verushka, con quienes compartió noches y experiencias en circuitos nocturnos. Durante su etapa de transición frecuentó Morocco, espacio donde se realizaban fiestas drag y en el que participó junto a amistades en prácticas de montaje y expresión artística.
Durante la década de 1980 atravesó un contexto social marcado por la persecución y criminalización de las identidades disidentes. En esos años fue detenido en reiteradas oportunidades. También se desempeñó como cadete hasta 1985, momento en que inició su trayectoria profesional como DJ, actividad que desarrolló dentro de los circuitos musicales y nocturnos de Buenos Aires.
Su recorrido artístico como Dj Dr. Trincado se inscribe en espacios de encuentro y expresión cultural vinculados a las comunidades LGBTQ+, donde la música, la noche y las prácticas performáticas funcionaron como ámbitos de creación y construcción colectiva.
Actualmente continúa desarrollando actividades laborales y se encuentra finalizando sus estudios secundarios en el Bachillerato Popular Travesti Trans Mocha Celis. Su trayectoria reúne experiencias de formación, trabajo, producción artística y participación en espacios comunitarios que forman parte de la memoria de las disidencias sexuales y de género en Argentina.
Cristian Trincado, also known as DJ Dr. Trincado, was born in Buenos Aires on September 27, 1963. During his childhood and adolescence, he grew up in a family environment in which he experienced tensions related to his gender expression and sexuality. From an early age, he identified as marica, a term he uses to describe himself and one that forms part of his personal trajectory and sense of belonging within sexual diversity communities.
During those years, he developed an interest in the performing arts and dance, although his family environment directed his education toward activities unrelated to these interests. In response to these expectations, he found spaces for self-identification through reading and culture. He particularly recalls reading novels by Manuel Puig, which he borrowed from his mother’s library, as part of his personal exploration and the development of his understanding of himself.
In his youth, he became involved in social spaces connected to the LGBTQ+ community, where he formed relationships with coworkers and fellow community members, including Wendy and Verushka, with whom he shared nights out and experiences within Buenos Aires’ nightlife scene. During his transition, he regularly attended Morocco, a venue known for drag parties, where he participated with friends in practices of drag performance and artistic expression.
Throughout the 1980s, he experienced a social context marked by the persecution and criminalization of dissident identities. During this period, he was detained on several occasions. He also worked as a messenger until 1985, when he began his professional career as a DJ, an occupation he pursued within Buenos Aires’ music and nightlife circuits.
His artistic career as DJ Dr. Trincado developed within spaces of social gathering and cultural expression connected to LGBTQ+ communities, where music, nightlife, and performance practices served as spaces for creativity and collective identity-building.
He currently continues to work and is completing his secondary education at the Mocha Celis Travesti Trans Popular High School. His trajectory brings together experiences of education, employment, artistic production, and participation in community spaces that form part of the history and collective memory of sexual and gender dissidence in Argentina.
- GC01
- Pessoa singular
- 1963
Aldana nació el 9 de noviembre de 1963 en la provincia de Tucumán, hija de Elvira Muñoz Chocobar y Juan Pedro Chococar. Durante su infancia vivió un período que recuerda como feliz, hasta que, a los 13 años, inició su transición de género. A los 14 años decidió alejarse de su hogar familiar debido a situaciones de maltrato y a la incomprensión de sus padres, y se trasladó a la provincia de Catamarca. Allí atravesó su adolescencia alejada de su familia de origen, en un contexto que le permitió desarrollar su vida de acuerdo con su identidad.
A los 17 años se trasladó a Buenos Aires. Su llegada a la ciudad estuvo atravesada por experiencias de violencia institucional y social, incluyendo detenciones, maltrato y situaciones de abuso por parte de la policía y de distintos actores de la sociedad. En un contexto histórico caracterizado por la persecución y la criminalización de las identidades travestis y trans, recurrió al trabajo sexual como estrategia de subsistencia.
Durante las décadas siguientes sostuvo su trayectoria en ese ámbito hasta que, a los 47 años, dejó de ejercer el trabajo sexual. En ese período conoció a quien posteriormente sería su pareja, vínculo que acompañó su salida de esa actividad y el inicio de una nueva etapa de su vida. A partir de entonces pudo desarrollar otros proyectos personales y familiares.
Con el tiempo construyó su propia vivienda y puso en marcha un emprendimiento familiar, consolidando un espacio de autonomía y trabajo. En la actualidad continúa al frente de este proyecto y se reconoce plenamente realizada como mujer trans. Su trayectoria da cuenta de un recorrido atravesado por la construcción de su identidad, el alejamiento temprano de su familia de origen, las experiencias de violencia y exclusión sufridas en Buenos Aires y, posteriormente, la conformación de nuevos vínculos, proyectos y espacios de autonomía.
Aldana was born on November 9, 1963, in the province of Tucumán, the daughter of Elvira Muñoz Chocobar and Juan Pedro Chococar. She had a happy childhood until the age of 13, when she began her gender transition. At 14, she decided to leave her family home due to situations of abuse and her parents’ lack of understanding, and moved to the province of Catamarca. There, she spent her adolescence away from her biological family, in a context that allowed her to live according to her identity.
At the age of 17, she moved to Buenos Aires. Her arrival in the city was marked by experiences of institutional and social violence, including detention, mistreatment, and situations of abuse by the police and different sectors of society. In a historical context characterized by the persecution and criminalization of travesti and trans identities, she turned to sex work as a means of subsistence.
She continued working in this field for several decades until, at the age of 47, she left sex work. During this period, she met the person who would later become her partner, a relationship that supported her departure from sex work and the beginning of a new stage in her life. From then on, she was able to develop new personal and family projects.
Over time, she built her own home and established a family business, creating a space of autonomy and work. Today, she continues to run this project and considers herself fully fulfilled as a trans woman. Her trajectory reflects a life shaped by the construction of her identity, her early departure from her family of origin, experiences of violence and exclusion in Buenos Aires, and, later, the formation of new relationships, projects, and spaces of autonomy.
- AG01
- Pessoa singular
- 1986 - presente
Elizabeth nació en la provincia de Entre Ríos. A los siete meses de edad, sus padres se trasladaron a la ciudad de Pergamino, donde transcurrió su infancia y adolescencia y realizó sus estudios primarios. Durante su escolaridad atravesó situaciones de discriminación por parte de sus compañeros, en un contexto en el que las identidades travestis y trans se encontraban expuestas a distintas formas de exclusión social.
A los 16 años decidió dejar Pergamino y trasladarse a la Ciudad de Buenos Aires debido a la persecución policial que experimentaba por ser una persona trans. Su llegada a la capital significó el inicio de una nueva etapa de su trayectoria vital, en la que pudo avanzar en su proceso de transición y construir su identidad de género en un contexto diferente al que había atravesado durante su adolescencia.
Luego de permanecer once años en la Ciudad de Buenos Aires, Elizabeth regresó a Pergamino. Con el paso del tiempo, pudo reconstruir sus vínculos familiares y conformar un entorno afectivo en el que su identidad es reconocida y aceptada. Actualmente mantiene una relación cercana con su familia, a la que describe como muy unida.
Elizabeth reside en su propia casa y continúa su vida en Pergamino, donde encuentra en sus vínculos familiares y en su hogar espacios de pertenencia y reconocimiento. Su trayectoria reúne experiencias de discriminación durante la infancia, persecución policial durante la adolescencia, el traslado a la Ciudad de Buenos Aires como estrategia frente a ese contexto y el posterior regreso a su ciudad de origen, dando cuenta de distintos momentos en la construcción de su identidad y de sus redes afectivas.
Elizabeth
Elizabeth was born in the province of Entre Ríos. When she was seven months old, her parents moved to the city of Pergamino, where she spent her childhood and adolescence and completed her primary education. During her school years, she experienced discrimination from her classmates, in a context in which travesti and trans identities were subject to various forms of social exclusion.
At the age of 16, she decided to leave Pergamino and move to the City of Buenos Aires due to the police persecution she experienced as a trans person. Her arrival in the capital marked the beginning of a new stage in her life, allowing her to move forward with her transition and develop her gender identity in a different context from the one she had experienced during her adolescence.
After spending eleven years in the City of Buenos Aires, Elizabeth returned to Pergamino. Over time, she was able to rebuild her family relationships and establish an emotional support network in which her identity is recognized and accepted. She currently maintains a close relationship with her family, which she describes as very close-knit.
Elizabeth lives in her own home and continues her life in Pergamino, where she finds a sense of belonging and recognition within her family relationships and her home. Her life trajectory encompasses experiences of discrimination during childhood, police persecution during adolescence, her move to the City of Buenos Aires as a strategy for coping with that context, and her subsequent return to her hometown. Her story reflects different stages in the construction of her gender identity and the development of her emotional and support networks.
- CF01
- Pessoa singular
- 29/9/1962 - presente
Carolina Alejandra Figueredo, conocida como Carola, nació el 29 de septiembre de 1962 en Adrogué. Su madre biológica falleció cuando ella nació, por lo que fue criada durante su niñez por Elsa Capella, a quien siempre consideró su verdadera madre. Desde pequeña expresó una identidad femenina: prefería jugar con niñas, escondía muñecas y rechazaba los roles masculinos impuestos. Esto generó conflictos escolares y familiares; a los 9 años su padre la llevó a psicólogos intentando “corregirla”, sin éxito. Hacia los 10 años sufrió uno de los episodios más traumáticos de su infancia, cuando su padre la amenazó con un revólver para obligarla a “ser hombre”. Tras la separación de su padre de Elsa y la llegada de una madrastra violenta, atravesó años de maltrato y abandono afectivo.
En 1976, cuando tenía 14 años, su padre la echó de la casa por no aceptar su condición sexual. Entonces se trasladó a Cipolletti, donde se reencontró con Elsa Capella y volvió a vivir con ella. Ese regreso significó su primer espacio de contención real. Allí terminó la escuela primaria —6.º y 7.º grado— en un colegio nocturno, mientras comenzaba a proyectar una vida independiente.
Desde los 17 años empezó a buscar trabajo formal en la región del Alto Valle. Trabajó en galpones de empaque de manzanas y como clasificadora de rieles en la empresa Cascada S.A.. También fue cadete en la fábrica de jugo de manzana Industria Cipolletti. En todos esos empleos fue despedida a los pocos meses por discriminación ligada a su expresión de género. A los 18 años recibió la citación al servicio militar obligatorio en el Batallón 181, Compañía Comando, de Neuquén. Tras una revisación humillante, fue declarada no apta bajo la figura de homosexualidad, una marca más de la violencia institucional de la época.
Alrededor de los 18 años comenzó su transición. Hizo amistad con su vecina Ester Villalobo, trabajadora sexual en Cipolletti, quien le presentó a su hermana trans, una de las primeras mujeres trans que Carolina conoció. A través de ellas encontró comunidad, referencias de feminidad y apoyo para iniciar hormonización informal, práctica extendida en aquellos años. Ester también le propuso comenzar a trabajar con ella, y desde aproximadamente los 19 años Carolina ejerció el trabajo sexual en rutas y zonas urbanas de Cipolletti y Neuquén. En ese circuito conoció a compañeras como Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “la paraguaya”, Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís y Katty Villagra, entre muchas otras.
Durante las décadas de 1980, 1990 y comienzos de 2000 vivió entre Cipolletti y Neuquén, trasladándose frecuentemente por la persecución policial contra las mujeres trans y trabajadoras sexuales. Fue detenida innumerables veces, sufrió arrestos arbitrarios y hostigamiento constante. En paralelo, trabajó en cabarets y recorrió distintas ciudades argentinas buscando mejores condiciones de subsistencia.
En 2001 fue detenida por la Policía Federal Argentina y condenada a cuatro años de prisión por venta de estupefacientes. Fue trasladada desde Neuquén a la Unidad Federal N.º 2 de Devoto y luego a otras cárceles federales. En la unidad de Ezeiza conoció a Claudia Pía Baudracco, con quien entabló una amistad duradera que más tarde influiría en su regreso a Buenos Aires.
Tras recuperar la libertad participó en la Asociación Conciencia VIDHA, donde colaboró en talleres de prevención de VIH y repartió preservativos a trabajadoras sexuales del centro de Neuquén y de la Ruta 22. También trabajó en el cuidado de personas adultas mayores. Cerca de los 50 años logró dejar el trabajo sexual y acceder por primera vez a empleos estables. En 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género de Argentina, consideró que su vida cambió profundamente al obtener reconocimiento legal y mayores derechos.
En 2017 fue convocada por Diana Marina Magalí Muñiz para integrarse al Archivo de la Memoria Trans Argentina. Desde entonces trabaja en el área de conservación, aportando su experiencia vital y colaborando en la preservación de la memoria histórica colectiva de las mujeres trans argentinas que sobrevivieron a la violencia estatal y social.
Carolina Alejandra Figueredo, known as Carola, was born on September 29, 1962, in Adrogué, Argentina. Her biological mother passed away when she was born, so she was raised during childhood by Elsa Capella, whom she always considered her true mother. From an early age, she expressed a feminine identity: she preferred playing with girls, hid dolls, and rejected the masculine roles imposed on her. This led to conflicts at school and within her family; at the age of nine, her father took her to psychologists in an attempt to “correct” her, without success. Around the age of ten, she experienced one of the most traumatic episodes of her childhood, when her father threatened her with a revolver to force her to “be a man.” After her father separated from Elsa and a violent stepmother entered the household, she endured years of abuse and emotional abandonment.
In 1976, when she was fourteen, her father expelled her from the home for not accepting her sexual condition. She then moved to Cipolletti, where she reunited with Elsa Capella and went back to live with her. This return marked the first truly supportive environment of her life. There, she completed primary school—6th and 7th grades—at a night school, while beginning to imagine an independent future.
At seventeen, she began searching for formal work in the Alto Valle region. She worked in apple packing warehouses and as a rail sorter at the company Cascada S.A. She was also employed as a messenger at the apple juice factory Industria Cipolletti. In all of these jobs, she was dismissed after only a few months because of discrimination related to her gender expression. At eighteen, she received a summons for mandatory military service at Battalion 181, Command Company, in Neuquén. After a humiliating medical examination, she was declared unfit under the classification of homosexuality, another example of the institutional violence of that time.
Around the age of eighteen, she began her transition. She became friends with her neighbor Ester Villalobo, a sex worker in Cipolletti, who introduced her to her trans sister, one of the first trans women Carolina ever met. Through them, she found community, models of femininity, and support to begin informal hormone use, a widespread practice in those years. Ester also proposed that Carolina begin working with her, and from around the age of nineteen, Carolina engaged in sex work along highways and in urban areas of Cipolletti and Neuquén. In that environment, she met companions such as Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “La Paraguaya,” Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís, and Katty Villagra, among many others.
During the 1980s, 1990s, and early 2000s, she lived between Cipolletti and Neuquén, moving frequently because of police persecution against trans women and sex workers. She was detained countless times, subjected to arbitrary arrests, and constantly harassed. At the same time, she worked in cabarets and traveled through different Argentine cities seeking better living conditions.
In 2001, she was arrested by the Argentine Federal Police and sentenced to four years in prison for drug sales. She was transferred from Neuquén to Federal Unit No. 2 in Devoto and later to other federal prisons. In the prison unit in Ezeiza, she met Claudia Pía Baudracco, with whom she formed a lasting friendship that would later influence her return to Buenos Aires.
After regaining her freedom, she participated in the Asociación Conciencia VIDHA, where she collaborated in HIV prevention workshops and distributed condoms to sex workers in downtown Neuquén and along Route 22. She also worked caring for older adults. Near the age of fifty, she was able to leave sex work and gain stable employment for the first time. In 2012, with the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she felt that her life changed profoundly through obtaining legal recognition and expanded rights.
In 2017, she was invited by Diana Marina Magalí Muñiz to join the Archivo de la Memoria Trans Argentina. Since then, she has worked in the conservation area, contributing her life experience and helping preserve the collective historical memory of Argentine trans women who survived state and social violence.
- CMP01
- Pessoa singular
- 1953 - 2020
Carla María Pericles nació en Corrientes el 1 de febrero de 1953. Posteriormente se radicó en Tigre, donde desarrolló parte de su trayectoria como travesti y fue una de las primeras chicas en trabajar en la zona de la Panamericana. Su recorrido estuvo atravesado por la persecución y la violencia institucional: durante la última dictadura cívico-militar argentina y también en democracia fue detenida en múltiples oportunidades.
A los 37 años, ante la persecución de un comisario que, según su relato, la buscaba para matarla, Carla se exilió en Italia. Permaneció allí durante más de veinte años, período en el que construyó una nueva etapa de su vida y conoció a quien fue su gran amor.
Ya de regreso en Argentina, volvió a Tigre, lugar con el que mantuvo un fuerte vínculo afectivo. Durante sus últimos años se dedicó al cuidado de personas adultas mayores y acompañó también a su madre. En esta etapa se incorporó al trabajo del Archivo de la Memoria Trans, contribuyendo a la preservación de la memoria colectiva travesti y trans.
En 2019, Carla donó al Archivo de la Memoria Trans el conjunto de sus fotografías, incorporando a la colección un importante registro de su trayectoria y de una época atravesada por la persecución, la exclusión y las estrategias de supervivencia de las personas travestis. Esta donación constituye parte de su aporte a la construcción y preservación de una memoria colectiva.
Carla María Pericles falleció el 21 de junio de 2020. Su recorrido permanece ligado a Tigre, a las redes afectivas construidas a lo largo de su vida y a las fotografías que decidió compartir para que su historia y la de sus compañeras pudieran ser conservadas. Su legado forma parte del patrimonio del Archivo de la Memoria Trans y continúa presente en la memoria de quienes la conocieron.
Carla María Pericles
Carla María Pericles was born in Corrientes on February 1, 1953. She later settled in Tigre, where she developed part of her life trajectory as a travesti and became one of the first women to engage in sex work in the Panamericana area. Her life was marked by persecution and institutional violence: during Argentina’s last civic-military dictatorship, as well as under democracy, she was arrested on numerous occasions.
At the age of 37, in the face of persecution by a police commissioner who, according to her account, was seeking to kill her, Carla went into exile in Italy. She remained there for more than twenty years, during which time she built a new chapter in her life and met the person who would become the great love of her life.
After returning to Argentina, she went back to Tigre, a place with which she maintained a strong emotional connection. During her final years, she worked caring for older adults and also supported her mother. During this period, she became involved with the work of the Archivo de la Memoria Trans, contributing to the preservation of travesti and trans collective memory.
In 2019, Carla donated her entire collection of photographs to the Archivo de la Memoria Trans, adding an important record of her life trajectory and of an era marked by persecution, exclusion, and survival strategies among travesti people. This donation constitutes part of her contribution to the construction and preservation of collective memory.
Carla María Pericles died on June 21, 2020. Her life trajectory remains closely connected to Tigre, to the networks of affection she built throughout her life, and to the photographs she chose to share so that her story and those of her compañeras could be preserved. Her legacy forms part of the heritage of the Archivo de la Memoria Trans and continues to live on in the memory of those who knew her.
- DV01
- Pessoa singular
- 1972 - 2005
Daniela nació el 9 de agosto de 1972 en Cutral Co, en un contexto familiar y social marcado por la discriminación hacia su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia atravesó situaciones de acoso, burlas y hostigamiento por parte de su entorno. A los 12 años se fue de su casa debido a la falta de aceptación familiar de su identidad como chica trans. Durante un período vivió en casas de amistades, hasta trasladarse posteriormente a la ciudad de Neuquén.
En Neuquén construyó parte de su trayectoria vital y laboral en un contexto de exclusión que limitaba las posibilidades de acceso de las personas trans a empleos formales. Allí comenzó a trabajar como trabajadora sexual, actividad que desarrolló hasta los 33 años.
Su vida estuvo atravesada por las condiciones de vulnerabilidad y discriminación que afectaron particularmente a las personas trans de su generación, así como por la necesidad de construir redes de apoyo fuera del ámbito familiar para sostener su vida cotidiana.
Daniela fue asesinada a los 33 años. El homicidio no fue esclarecido y su autor nunca fue identificado. Su trayectoria forma parte de las memorias de las personas trans de la Patagonia argentina y de una generación cuyas vidas estuvieron atravesadas por la exclusión familiar, social y laboral, así como por distintas formas de violencia hacia las identidades trans.
Daniela was born on August 9, 1972, in Cutral Co, in a family and social environment marked by discrimination against her gender identity. During her childhood and adolescence, she experienced harassment, bullying, ridicule, and hostility from those around her. At the age of 12, she left home because her family did not accept her identity as a trans girl. For a period of time, she lived with friends before eventually moving to the city of Neuquén.
In Neuquén, she built part of her life and working trajectory in a social context in which access to formal employment was limited for trans people. There, she began working as a sex worker, an occupation she pursued until the age of 33.
Her life was shaped by the conditions of vulnerability and discrimination experienced particularly by trans people of her generation, as well as by the need to build support networks outside the family in order to sustain her everyday life.
Daniela was murdered at the age of 33. The crime was never solved, and her killer was never identified. Her life trajectory forms part of the memories of trans people in Patagonia and of a generation whose lives were shaped by family, social, and economic exclusion, as well as by different forms of violence against trans identities.
- LG01
- Pessoa singular
- 1972 - presente
Laura Mikaela Gallardo nació el 28 de abril de 1972 en un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe. Durante su infancia y adolescencia inició un proceso de construcción de su identidad de género en un contexto social caracterizado por la falta de reconocimiento y derechos para las personas trans. A los 14 años comenzó su transición y, durante ese período, transitó distintas localidades, entre ellas la ciudad de Santa Fe, Catamarca y San Nicolás, en búsqueda de espacios donde pudiera desarrollar su vida de acuerdo con su identidad.
A los 16 años asumió el cuidado de Alejandro, un bebé que pasó a formar parte central de su trayectoria personal. Desde entonces sostuvo su crianza y acompañamiento, procurando garantizar su bienestar y educación en un contexto atravesado por dificultades económicas y sociales. Esta responsabilidad fue un eje significativo en sus decisiones personales y laborales.
Durante la década de 1990 se radicó en el conurbano bonaerense. En Berazategui contó con el acompañamiento de Marilyn, una amiga trans que la recibió y la acompañó en una nueva etapa de su vida. Como muchas mujeres trans de su generación, ante las restricciones para acceder al empleo formal recurrió al trabajo sexual como estrategia de subsistencia. En esos años atravesó situaciones de persecución policial, detenciones y violencia institucional, en un período marcado por la criminalización de las identidades trans.
En 1996 conoció a Raúl en el boliche Fénix, con quien inició una relación afectiva que continúa hasta la actualidad. Durante esos años mantuvo también un vínculo constante con Alejandro, a quien visitaba en Santa Fe y acompañaba en su desarrollo.
En octubre de 2000 decidió dejar el trabajo sexual y, junto a Raúl, se trasladó a Florencio Varela, donde inició una nueva etapa vinculada al trabajo independiente y la construcción de un proyecto de vida estable. Participó en redes comunitarias de intercambio, realizó diversas actividades laborales y desarrolló emprendimientos comerciales vinculados a la venta por catálogo, que posteriormente dieron lugar a un negocio propio de blanquería y lencería.
Laura también participó en espacios de organización social. Formó parte del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón y estuvo presente el 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón, durante la jornada en la que fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Posteriormente completó sus estudios primarios y secundarios y continuó con procesos de formación.
En 2010 contrajo matrimonio con Raúl tras la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. En 2012 accedió a la rectificación registral de su identidad a partir de la Ley de Identidad de Género. Desde 2014 trabaja como administrativa en la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de Florencio Varela y participa en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), junto a referentes del movimiento trans como Marcela Romero y Claudia Pía Baudracco, desarrollando acciones vinculadas a la ampliación y defensa de derechos de las personas trans.
Laura Mikaela Gallardo was born on April 28, 1972, in a small town in the province of Santa Fe. During her childhood and adolescence, she began a process of constructing her gender identity in a social context characterized by the lack of recognition and rights for trans people. At the age of 14, she began her transition and, during this period, lived in different places, including the city of Santa Fe, Catamarca, and San Nicolás, in search of spaces where she could live her life in accordance with her identity.
At the age of 16, she took responsibility for the care of Alejandro, a baby who became a central part of her personal trajectory. From then on, she supported his upbringing and accompanied him throughout his development, seeking to ensure his well-being and education in a context marked by economic and social difficulties. This responsibility became a significant factor in her personal and professional decisions.
During the 1990s, she settled in Greater Buenos Aires. In Berazategui, she received support from Marilyn, a trans friend who welcomed her and accompanied her during a new stage of her life. Like many trans women of her generation, faced with restrictions on access to formal employment, she turned to sex work as a means of subsistence. During those years, she experienced police persecution, detentions, and institutional violence, in a period marked by the criminalization of trans identities.
In 1996, she met Raúl at the Fénix nightclub, with whom she began a romantic relationship that continues to this day. During those years, she also maintained a close relationship with Alejandro, whom she visited in Santa Fe and supported throughout his development.
In October 2000, she decided to leave sex work and, together with Raúl, moved to Florencio Varela, where she began a new stage focused on independent work and the construction of a stable life project. She participated in community exchange networks, carried out various types of work, and developed commercial ventures related to catalog sales, which later led to her own business selling household linens and lingerie.
Laura also participated in spaces for social organization. She was a member of the Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón and was present at Puente Pueyrredón on June 26, 2002, during the day when Maximiliano Kosteki and Darío Santillán were killed. She subsequently completed her primary and secondary education and continued her training.
In 2010, she married Raúl following the enactment of the Equal Marriage Law. In 2012, she obtained the legal rectification of her identity under the Gender Identity Law. Since 2014, she has worked as an administrative employee in the Undersecretariat for Human Rights of the Municipality of Florencio Varela and has participated in the Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), alongside prominent figures of the trans movement such as Marcela Romero and Claudia Pía Baudracco, developing initiatives related to the expansion and defense of the rights of trans people.
Gabriela Alejandra Rodríguez "La Juanjo"
- GR01
- Pessoa singular
- 1968 - presente
Gabriela A. Rodríguez nació en 1968 y pasó su primera infancia en Susana, provincia de Santa Fe. Desde temprana edad manifestó una identidad femenina, encontrando acompañamiento y comprensión en personas cercanas, entre ellas la familia de su amigo Víctor y Vilma, a quien reconoce como una referente espiritual. Durante su adolescencia mantuvo su vínculo con la fe católica desde una experiencia personal, aunque a los 13 años decidió dejar de confesarse tras una situación negativa con un sacerdote.
Durante esos años residió en distintas localidades, entre ellas General Alvear, Tucumán y finalmente Ezpeleta/Berazategui, donde completó sus estudios secundarios. A los 15 años conoció a Marcela, una referente fundamental en su trayectoria, quien la acompañó en sus primeros pasos de construcción de su identidad femenina y le transmitió conocimientos vinculados al maquillaje, la vestimenta y las formas de expresión de género. En ese período comenzó a utilizar hormonas disponibles en la época y recibió el apodo de “La Escándalo”, otorgado por Neri en referencia a su forma de presentarse públicamente.
A los 16 años, mientras trabajaba en una juguetería de Berazategui, confeccionó junto a Teresa su primer vestuario para participar en la comparsa Los Vacantes. Entre 1985 y 1993 formó parte de los carnavales y espacios de expresión popular de la zona sur del conurbano bonaerense. En esos ámbitos construyó redes afectivas y comunitarias, entre ellas el vínculo con Liliana, a quien reconoce como su “mamá del corazón” y parte de su familia elegida.
Durante su juventud atravesó situaciones de persecución policial vinculadas a su identidad de género, incluyendo detenciones bajo normativas represivas vigentes en ese período. Al mismo tiempo desarrolló una trayectoria laboral que incluyó trabajos en comercios y, posteriormente, su ingreso al Correo Argentino, donde permaneció aproximadamente una década. Durante esos años sostuvo también una relación afectiva con Rubén, con quien proyectó una vida en común.
En la década de 1990 participó en espacios iniciales de organización del movimiento trans junto a referentes como Claudia Pía Baudracco y Mariana Montecinos. Posteriormente profundizó su formación profesional: cursó el Profesorado de Ciencias Económicas y estudió cocina profesional, desarrollando una trayectoria como chef y organizadora de eventos a través de su emprendimiento “Lola Eventos”. También trabajó en una escuela francesa de hotelería y generó oportunidades laborales para otras compañeras.
Luego del fallecimiento de su madre inició un proceso terapéutico y continuó fortaleciendo sus vínculos familiares y comunitarios. En 2018 comenzó a atravesar una disminución progresiva de su visión, posteriormente diagnosticada como vasculitis retinal bilateral oclusiva severa, una enfermedad autoinmune que modificó sus actividades cotidianas.
Actualmente reside en la zona sur del Gran Buenos Aires y participa activamente en el Archivo de la Memoria Trans, donde comparte sus experiencias, fotografías y recuerdos como parte de la construcción colectiva de la memoria trans argentina. Continúa fortaleciendo los vínculos con sus compañeras y con las redes afectivas que forman parte de su trayectoria.
Gabriela A. Rodríguez was born in 1968 and spent her early childhood in Susana, in the province of Santa Fe. From an early age, she expressed a feminine identity and found support and understanding among people close to her, including the family of her friend Víctor and Vilma, whom she regards as a spiritual mentor. During her adolescence, she maintained a personal connection to the Catholic faith, although at the age of 13 she decided to stop going to confession following a negative experience with a priest.
During these years, she lived in several different towns and cities, including General Alvear, Tucumán, and, eventually, Ezpeleta/Berazategui, where she completed her secondary education. At the age of 15, she met Marcela, a key figure in her life, who supported her first steps in developing her feminine identity and shared knowledge with her about makeup, clothing, and forms of gender expression. During this period, she began using hormones that were available at the time and was given the nickname “La Escándalo” by Neri, in reference to the way she presented herself publicly.
At the age of 16, while working at a toy store in Berazategui, she made her first costume with Teresa to participate in the Los Vacantes comparsa. Between 1985 and 1993, she took part in carnival celebrations and popular cultural spaces throughout the southern suburbs of Greater Buenos Aires. Within these settings, she developed affective and community networks, including her relationship with Liliana, whom she considers her “mother of the heart” and part of her chosen family.
During her youth, she experienced police persecution related to her gender identity, including arrests under the repressive regulations in force at the time. At the same time, she developed a working career that included jobs in commercial establishments and later employment with Correo Argentino, where she worked for approximately ten years. During this period, she was also in a relationship with Rubén, with whom she envisioned building a life together.
In the 1990s, she participated in early organizing efforts within the trans movement alongside activists and community leaders such as Claudia Pía Baudracco and Mariana Montecinos. She later pursued further professional training, studying for a teaching degree in Economics and completing professional culinary studies. She went on to work as a chef and event organizer through her business, “Lola Eventos.” She also worked at a French hospitality school and created employment opportunities for other trans women.
Following the death of her mother, she began a process of psychotherapy and continued strengthening her family and community relationships. In 2018, she began experiencing a progressive loss of vision, which was later diagnosed as severe bilateral occlusive retinal vasculitis, an autoimmune disease that significantly affected her daily activities.
She currently lives in the southern area of Greater Buenos Aires and remains actively involved with the Trans Memory Archive (AMT), where she shares her experiences, photographs, and memories as part of the collective construction of Argentina’s trans memory. She continues to strengthen her relationships with her compañeras and with the affective networks that have been an integral part of her life trajectory.