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Registro de autoridad
Activista por los DD.HH

Wendy Helena Janaína Zalazar

  • WZ01
  • Persona
  • 1969 - Presente

Wendy Helena Janaína Zalazar nació el 20 de abril de 1969 como Vicente Zalazar. Creció en la provincia de Buenos Aires en un contexto histórico atravesado por la discriminación y la persecución hacia las personas travestis y trans. Desde temprana edad reconoció una identidad de género diferente a las expectativas sociales asignadas y comenzó a expresarla durante la adolescencia. A los 17 años se incorporó a los espacios de encuentro y sociabilidad de travestis y mujeres trans del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde construyó redes de amistad, cuidado y acompañamiento comunitario.
Durante esos años adoptó el nombre Wendy, elegido a partir del vínculo con una compañera que comenzó a llamarla de esa manera en referencia al personaje de Peter Pan. Posteriormente incorporó los nombres Helena Janaína, con los que actualmente se identifica. En su recorrido comunitario tuvo como referente fundamental a La Perica, a quien reconoce como una figura de acompañamiento y como una madre trans. Junto a ella convivió en Tigre con otras compañeras, entre ellas Ivonne y Veroniquita, compartiendo experiencias de vida y estrategias colectivas de cuidado.
A lo largo de su trayectoria ejerció el trabajo sexual en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, entre ellos Panamericana, General Paz, Camino Negro, Camino de Cintura, Riccheri, Ruta 6, Juan B. Justo y el centro porteño. Como muchas mujeres trans de su generación, atravesó la criminalización de las identidades trans mediante los edictos policiales, sufriendo detenciones arbitrarias y situaciones de violencia institucional en dependencias como las comisarías de Munro, Benavídez y la División Moralidad de la Policía Federal.
Durante su juventud realizó modificaciones corporales mediante prácticas informales, habituales entre muchas personas trans de la época debido a la falta de acceso a tratamientos médicos seguros. Con el tiempo enfrentó las consecuencias físicas derivadas de esas intervenciones. Paralelamente participó en carnavales y murgas de San Miguel y otras localidades bonaerenses, espacios donde desarrolló vínculos afectivos y comunitarios, entre ellos una amistad de más de tres décadas con Marcela Navarro.
Wendy atravesó los cambios sociales y legislativos que transformaron las condiciones de vida de la comunidad trans en Argentina, entre ellos la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012. A partir de esta normativa realizó la rectificación registral de su documentación y obtuvo el reconocimiento legal de su identidad.
Durante la pandemia impulsó un comedor comunitario desde su hogar y participó en redes solidarias destinadas al acompañamiento de familias y mujeres trans. También integró espacios sociales y políticos vinculados a la diversidad. El 20 de abril contrajo matrimonio con su pareja, oriunda de Mar del Plata, consolidando un proyecto afectivo compartido. Actualmente continúa participando en iniciativas vinculadas a la memoria colectiva, el reconocimiento y la preservación de las experiencias de las personas trans mayores.

Victoria Ocampo

  • VO01
  • Persona
  • 1968 - presente

Victoria Ocampo nació el 16 de septiembre de 1968 en Bragado, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de escasos recursos. Creció en un conventillo junto a su madre, una hermana y un hermano, en un entorno atravesado por situaciones de violencia y abusos desde su infancia. A los siete años falleció su padre, y posteriormente su madre conformó una nueva pareja. Durante su niñez y adolescencia transitó experiencias de maltrato y vulneración de derechos, incluyendo la convivencia con una de las personas que la había abusado.
Desde temprana edad reconoció la incongruencia entre el género asignado al nacer y su identidad, comenzando a expresar su feminidad en un contexto hostil tanto en el ámbito familiar como social. Su trayectoria educativa estuvo marcada por la discriminación: atravesó múltiples cambios de escuela, episodios de expulsión y derivaciones institucionales. Logró completar el nivel secundario, primero en modalidad diurna y luego nocturna, donde encontró un entorno más favorable.
Durante su juventud se trasladó al conurbano bonaerense, donde vivió en distintas localidades y atravesó períodos de extrema precariedad, incluyendo situaciones de calle. En esos años sostuvo el deseo de formarse en enfermería, motivada por su vínculo temprano con el hospital de Bragado. Sin embargo, las condiciones de exclusión dificultaron ese proyecto. Regresó a su ciudad de origen, donde realizó trabajos informales como limpieza de terrenos y jardines, en un contexto de reiteradas detenciones policiales vinculadas a la criminalización de las identidades travestis y trans.
Posteriormente se trasladó a Chivilcoy, donde logró ingresar a la carrera de enfermería. Para poder sostener sus estudios, adoptó estrategias de adecuación a las normas institucionales, postergando temporalmente la expresión de su identidad. Una vez recibida y con inserción laboral, retomó su identidad de manera visible. Su proceso de transición incluyó instancias diversas a lo largo del tiempo, en un contexto de acceso limitado a la salud, recurriendo inicialmente a prácticas de hormonización no supervisadas.
Se desempeñó como enfermera en distintos ámbitos del sistema de salud. Tras la sanción de la Ley de Identidad de Género y en el marco de políticas públicas más inclusivas, accedió a un trabajo formal en el Ministerio de Salud como enfermera de traslados. También desarrolló tareas como docente en la Universidad Nacional de Luján y en el hospital de su ciudad, donde actualmente se desempeña como supervisora de enfermería.
En el plano comunitario, es referenta de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) en Chivilcoy, rol que asumió como continuidad de una trayectoria colectiva. Participa activamente en la defensa de derechos, la promoción del acceso a la salud y la preservación de espacios como el consultorio de diversidad. Ha formado parte de iniciativas locales como la organización de marchas del orgullo y la construcción de memoria colectiva, incluyendo la designación de un espacio público en homenaje a referentes del colectivo travesti-trans.
En la actualidad reside en Chivilcoy, donde continúa su labor profesional y comunitaria, consolidando una trayectoria vinculada al acceso a derechos, la salud pública y la organización colectiva.

Sasha Solano Tacuche

  • SS04
  • Persona
  • 1969 - presente

Sasha Solano Tacuche nació el 28 de junio de 1969 en el distrito de Comas, Lima, Perú. Creció en una familia compuesta por su madre, su padre y cuatro hermanos, siendo la tercera de cinco hijos. Desde muy pequeña expresó comportamientos y preferencias vinculadas a su identidad, aunque en aquella época no existían herramientas ni espacios que permitieran comprender o nombrar esas experiencias. Realizó sus estudios primarios en Lima y se destacó como una alumna aplicada y comprometida. Durante su infancia y adolescencia atravesó dificultades económicas, especialmente después de la separación de sus padres, situación que la llevó a comenzar a trabajar desde muy joven vendiendo caramelos y otros productos en la vía pública para colaborar con el sostenimiento familiar.
A los 13 años interrumpió temporalmente sus estudios luego de atravesar una situación que la afectó profundamente dentro del ámbito escolar. Más adelante retomó la secundaria en otra institución y logró completarla, aunque con algunas materias pendientes. Durante esos años también comenzó a vincularse con otras personas travestis y trans de su comunidad, entre ellas Lulú y Percy, amistades que marcaron gran parte de su juventud. A los 15 años presenció la exclusión social y las dificultades que enfrentaban muchas compañeras trans en Lima, experiencia que fortaleció su compromiso con el acompañamiento y la solidaridad comunitaria.
En su adolescencia y juventud participó de espacios de encuentro con otras travestis y mujeres trans, compartiendo redes de apoyo y cuidados. También trabajó en distintos rubros vinculados al comercio ambulante. A los 17 años conoció a Ricardo, a quien identifica como su primer gran amor. La relación se desarrolló durante varios años y constituyó una experiencia significativa en su vida. Posteriormente, la muerte de Ricardo marcó el final de esa etapa.
En 1995, cuando tenía 28 años, decidió migrar a la Argentina. Llegó a la ciudad de Buenos Aires el 22 de marzo de ese año, tras un viaje de varios días desde Perú. Sus primeros tiempos estuvieron atravesados por la búsqueda de trabajo, la construcción de nuevas redes afectivas y la adaptación a una realidad marcada por múltiples formas de discriminación. Con el tiempo se integró a espacios de militancia y activismo vinculados a los derechos de las personas trans y travestis.
Actualmente reside en Merlo, provincia de Buenos Aires. Trabaja desde hace varios años en la Cámara de Diputados de la Nación, en el área de Géneros y Diversidad, y se desempeña como delegada sindical de ATE Congreso. Además, participa en organizaciones como Red Diversa Positiva y en iniciativas comunitarias y sociales de su barrio. Sasha se define como activista, militante, migrante, originaria, sindicalista y trava, y considera que preservar la memoria colectiva es fundamental para las generaciones futuras.

Perla Ámbar Gómez

  • PG03
  • Persona
  • 1969 - presente

Perla Ámbar Gómez nació el 20 de noviembre de 1969 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Fue la mayor de diez hermanos y creció en la localidad de Alejandro Korn, donde cursó sus estudios primarios y parte de la escuela secundaria. Como hermana mayor asumió desde temprana edad responsabilidades de cuidado dentro de su familia, especialmente cuando su padre dejó de trabajar y su madre pasó a sostener económicamente el hogar. Ya en la adultez completó sus estudios secundarios en Berazategui, concretando un objetivo personal postergado durante años.
Desde la infancia percibió que su identidad de género no se correspondía con las expectativas sociales de la época. Sus primeras experiencias estuvieron atravesadas por interrogantes sobre sí misma y por situaciones de discriminación vinculadas a su expresión de género. Durante la adolescencia inició un proceso de búsqueda personal que se vio enriquecido por el encuentro con travestis y mujeres trans de su entorno, quienes se convirtieron en referencias fundamentales para la construcción de su identidad. Hacia los 24 años comenzó tratamientos hormonales y asumió públicamente su identidad como Perla, decisión que sostuvo frente a su familia y a su comunidad. En ese período conoció a Cuqui, amiga travesti que desempeñó un papel central en su vida y le sugirió el nombre Perla, inspirado en la telenovela Perla Negra.
Su trayectoria se desarrolló en un contexto de criminalización de las identidades travestis y trans. Fue víctima de persecución policial, detenciones arbitrarias y otras formas de violencia institucional derivadas de la aplicación de normas contravencionales que sancionaban la expresión de género. Asimismo, enfrentó obstáculos para acceder a la vivienda, al empleo y a distintos servicios, situaciones que reflejan las condiciones de exclusión que afectaron históricamente a las personas travestis y trans en la Argentina.
A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos significativos y encontró en las redes de amistad una forma de cuidado y pertenencia. Estas relaciones adquirieron especial importancia en distintos momentos de vulnerabilidad, entre ellos el incendio de la vivienda familiar, que implicó la pérdida de sus pertenencias y profundizó sus dificultades económicas. Las amistades y la comunidad trans constituyeron entonces una red de apoyo fundamental.
Con el reconocimiento legal de la identidad de género y el avance de las políticas de ampliación de derechos fortaleció su participación en espacios comunitarios y de militancia vinculados a la promoción de los derechos de las personas trans. Desde allí acompaña iniciativas relacionadas con la inclusión laboral, el acceso a derechos y las políticas de reparación histórica, articulando su experiencia personal con los procesos colectivos de organización de la comunidad travesti-trans.
Actualmente reside en el sur del Gran Buenos Aires. Continúa vinculada a espacios comunitarios, busca nuevas oportunidades laborales y sostiene un proyecto de vida centrado en la autonomía, el cuidado de sus animales y el acompañamiento de otras personas, contribuyendo desde su experiencia a la construcción de redes de solidaridad y memoria colectiva.

Mariel Fernanda Valenzuela

  • MV01
  • Persona
  • 1972 - presente

Mariel Fernanda Valenzuela nació el 23 de marzo de 1972 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de origen correntino integrada por sus padres y tres hermanos. Desde su infancia manifestó una identificación temprana con el universo femenino y, a los nueve años, comenzó a vincularse con mujeres trans de su entorno barrial. A los diez años conoció a Charly, a quien reconoce como una figura central en su trayectoria y como su “madre trans”. Con el acompañamiento de su familia, especialmente de su madre Benita, inició su proceso de afirmación de género y comenzó a hormonizarse en una etapa temprana de su vida.
Su infancia y adolescencia transcurrieron en un contexto de fuerte persecución hacia las personas travestis y trans, lo que implicó detenciones policiales, razzias en espacios públicos y situaciones reiteradas de discriminación. En ese marco, encontró en los carnavales, los corsos y los espacios de sociabilidad nocturna ámbitos de pertenencia y expresión. Participó en comparsas del sur del Gran Buenos Aires, donde desarrolló habilidades para la confección de vestuario, tocados y espaldares, construyendo de manera artesanal sus presentaciones. Estas experiencias artísticas constituyeron un espacio sostenido de afirmación identitaria.
A los 18 años interrumpió sus estudios secundarios, que cursaba en horario nocturno, para incorporarse al mercado de trabajo. Ingresó a un frigorífico, donde desarrolló una trayectoria laboral de más de tres décadas en un contexto poco frecuente para mujeres trans de su generación. Durante ese período atravesó situaciones de hostilidad y prejuicio, al tiempo que estableció vínculos laborales que le permitieron sostener su empleo. Accedió a la jubilación tras 33 años de trabajo en condiciones insalubres.
De manera paralela, participó en movilizaciones y acciones colectivas por el reconocimiento de los derechos de las personas travestis y trans, en un contexto de creciente organización del colectivo. Tras la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, realizó su cambio registral con el acompañamiento de su ámbito laboral.
A lo largo de su vida construyó vínculos afectivos y redes de sociabilidad dentro de la comunidad trans, compartiendo espacios culturales, festivos y comunitarios. La relación con su madre, a quien acompañó especialmente durante su vejez y enfermedad, ocupó un lugar central en su trayectoria.
Luego de su jubilación inició una nueva etapa vinculada a la participación comunitaria. Se integró a espacios colectivos como Kumas y al Archivo de la Memoria Trans, donde contribuye con su testimonio a la preservación de las memorias travestis y trans. También retomó instancias de formación en el Bachillerato Popular Mocha Celis. Actualmente reside en la provincia de Buenos Aires, donde sostiene su participación en actividades comunitarias, culturales y de memoria, al tiempo que desarrolla actividades personales vinculadas a la crianza de animales y la vida cotidiana.

Laura Mikaela Gallardo

  • LG01
  • Persona
  • 1972 - presente

Laura Mikaela Gallardo nació el 28 de abril de 1972 en un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe. Durante su infancia y adolescencia inició un proceso de construcción de su identidad de género en un contexto social caracterizado por la falta de reconocimiento y derechos para las personas trans. A los 14 años comenzó su transición y, durante ese período, transitó distintas localidades, entre ellas la ciudad de Santa Fe, Catamarca y San Nicolás, en búsqueda de espacios donde pudiera desarrollar su vida de acuerdo con su identidad.
A los 16 años asumió el cuidado de Alejandro, un bebé que pasó a formar parte central de su trayectoria personal. Desde entonces sostuvo su crianza y acompañamiento, procurando garantizar su bienestar y educación en un contexto atravesado por dificultades económicas y sociales. Esta responsabilidad fue un eje significativo en sus decisiones personales y laborales.
Durante la década de 1990 se radicó en el conurbano bonaerense. En Berazategui contó con el acompañamiento de Marilyn, una amiga trans que la recibió y la acompañó en una nueva etapa de su vida. Como muchas mujeres trans de su generación, ante las restricciones para acceder al empleo formal recurrió al trabajo sexual como estrategia de subsistencia. En esos años atravesó situaciones de persecución policial, detenciones y violencia institucional, en un período marcado por la criminalización de las identidades trans.
En 1996 conoció a Raúl en el boliche Fénix, con quien inició una relación afectiva que continúa hasta la actualidad. Durante esos años mantuvo también un vínculo constante con Alejandro, a quien visitaba en Santa Fe y acompañaba en su desarrollo.
En octubre de 2000 decidió dejar el trabajo sexual y, junto a Raúl, se trasladó a Florencio Varela, donde inició una nueva etapa vinculada al trabajo independiente y la construcción de un proyecto de vida estable. Participó en redes comunitarias de intercambio, realizó diversas actividades laborales y desarrolló emprendimientos comerciales vinculados a la venta por catálogo, que posteriormente dieron lugar a un negocio propio de blanquería y lencería.
Laura también participó en espacios de organización social. Formó parte del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón y estuvo presente el 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón, durante la jornada en la que fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Posteriormente completó sus estudios primarios y secundarios y continuó con procesos de formación.
En 2010 contrajo matrimonio con Raúl tras la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. En 2012 accedió a la rectificación registral de su identidad a partir de la Ley de Identidad de Género. Desde 2014 trabaja como administrativa en la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de Florencio Varela y participa en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), junto a referentes del movimiento trans como Marcela Romero y Claudia Pía Baudracco, desarrollando acciones vinculadas a la ampliación y defensa de derechos de las personas trans.

Laura Mikaela Gallardo was born on April 28, 1972, in a small town in the province of Santa Fe. During her childhood and adolescence, she began a process of constructing her gender identity in a social context characterized by the lack of recognition and rights for trans people. At the age of 14, she began her transition and, during this period, lived in different places, including the city of Santa Fe, Catamarca, and San Nicolás, in search of spaces where she could live her life in accordance with her identity.

At the age of 16, she took responsibility for the care of Alejandro, a baby who became a central part of her personal trajectory. From then on, she supported his upbringing and accompanied him throughout his development, seeking to ensure his well-being and education in a context marked by economic and social difficulties. This responsibility became a significant factor in her personal and professional decisions.

During the 1990s, she settled in Greater Buenos Aires. In Berazategui, she received support from Marilyn, a trans friend who welcomed her and accompanied her during a new stage of her life. Like many trans women of her generation, faced with restrictions on access to formal employment, she turned to sex work as a means of subsistence. During those years, she experienced police persecution, detentions, and institutional violence, in a period marked by the criminalization of trans identities.

In 1996, she met Raúl at the Fénix nightclub, with whom she began a romantic relationship that continues to this day. During those years, she also maintained a close relationship with Alejandro, whom she visited in Santa Fe and supported throughout his development.

In October 2000, she decided to leave sex work and, together with Raúl, moved to Florencio Varela, where she began a new stage focused on independent work and the construction of a stable life project. She participated in community exchange networks, carried out various types of work, and developed commercial ventures related to catalog sales, which later led to her own business selling household linens and lingerie.

Laura also participated in spaces for social organization. She was a member of the Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón and was present at Puente Pueyrredón on June 26, 2002, during the day when Maximiliano Kosteki and Darío Santillán were killed. She subsequently completed her primary and secondary education and continued her training.

In 2010, she married Raúl following the enactment of the Equal Marriage Law. In 2012, she obtained the legal rectification of her identity under the Gender Identity Law. Since 2014, she has worked as an administrative employee in the Undersecretariat for Human Rights of the Municipality of Florencio Varela and has participated in the Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), alongside prominent figures of the trans movement such as Marcela Romero and Claudia Pía Baudracco, developing initiatives related to the expansion and defense of the rights of trans people.

Gabriela Alejandra Rodríguez "La Juanjo"

  • GR01
  • Persona
  • 1968 - presente

Gabriela A. Rodríguez nació en 1968 y pasó su primera infancia en Susana, provincia de Santa Fe. Desde temprana edad manifestó una identidad femenina, encontrando acompañamiento y comprensión en personas cercanas, entre ellas la familia de su amigo Víctor y Vilma, a quien reconoce como una referente espiritual. Durante su adolescencia mantuvo su vínculo con la fe católica desde una experiencia personal, aunque a los 13 años decidió dejar de confesarse tras una situación negativa con un sacerdote.

Durante esos años residió en distintas localidades, entre ellas General Alvear, Tucumán y finalmente Ezpeleta/Berazategui, donde completó sus estudios secundarios. A los 15 años conoció a Marcela, una referente fundamental en su trayectoria, quien la acompañó en sus primeros pasos de construcción de su identidad femenina y le transmitió conocimientos vinculados al maquillaje, la vestimenta y las formas de expresión de género. En ese período comenzó a utilizar hormonas disponibles en la época y recibió el apodo de “La Escándalo”, otorgado por Neri en referencia a su forma de presentarse públicamente.

A los 16 años, mientras trabajaba en una juguetería de Berazategui, confeccionó junto a Teresa su primer vestuario para participar en la comparsa Los Vacantes. Entre 1985 y 1993 formó parte de los carnavales y espacios de expresión popular de la zona sur del conurbano bonaerense. En esos ámbitos construyó redes afectivas y comunitarias, entre ellas el vínculo con Liliana, a quien reconoce como su “mamá del corazón” y parte de su familia elegida.

Durante su juventud atravesó situaciones de persecución policial vinculadas a su identidad de género, incluyendo detenciones bajo normativas represivas vigentes en ese período. Al mismo tiempo desarrolló una trayectoria laboral que incluyó trabajos en comercios y, posteriormente, su ingreso al Correo Argentino, donde permaneció aproximadamente una década. Durante esos años sostuvo también una relación afectiva con Rubén, con quien proyectó una vida en común.

En la década de 1990 participó en espacios iniciales de organización del movimiento trans junto a referentes como Claudia Pía Baudracco y Mariana Montecinos. Posteriormente profundizó su formación profesional: cursó el Profesorado de Ciencias Económicas y estudió cocina profesional, desarrollando una trayectoria como chef y organizadora de eventos a través de su emprendimiento “Lola Eventos”. También trabajó en una escuela francesa de hotelería y generó oportunidades laborales para otras compañeras.

Luego del fallecimiento de su madre inició un proceso terapéutico y continuó fortaleciendo sus vínculos familiares y comunitarios. En 2018 comenzó a atravesar una disminución progresiva de su visión, posteriormente diagnosticada como vasculitis retinal bilateral oclusiva severa, una enfermedad autoinmune que modificó sus actividades cotidianas.

Actualmente reside en la zona sur del Gran Buenos Aires y participa activamente en el Archivo de la Memoria Trans, donde comparte sus experiencias, fotografías y recuerdos como parte de la construcción colectiva de la memoria trans argentina. Continúa fortaleciendo los vínculos con sus compañeras y con las redes afectivas que forman parte de su trayectoria.

Gabriela A. Rodríguez was born in 1968 and spent her early childhood in Susana, in the province of Santa Fe. From an early age, she expressed a feminine identity and found support and understanding among people close to her, including the family of her friend Víctor and Vilma, whom she regards as a spiritual mentor. During her adolescence, she maintained a personal connection to the Catholic faith, although at the age of 13 she decided to stop going to confession following a negative experience with a priest.

During these years, she lived in several different towns and cities, including General Alvear, Tucumán, and, eventually, Ezpeleta/Berazategui, where she completed her secondary education. At the age of 15, she met Marcela, a key figure in her life, who supported her first steps in developing her feminine identity and shared knowledge with her about makeup, clothing, and forms of gender expression. During this period, she began using hormones that were available at the time and was given the nickname “La Escándalo” by Neri, in reference to the way she presented herself publicly.

At the age of 16, while working at a toy store in Berazategui, she made her first costume with Teresa to participate in the Los Vacantes comparsa. Between 1985 and 1993, she took part in carnival celebrations and popular cultural spaces throughout the southern suburbs of Greater Buenos Aires. Within these settings, she developed affective and community networks, including her relationship with Liliana, whom she considers her “mother of the heart” and part of her chosen family.

During her youth, she experienced police persecution related to her gender identity, including arrests under the repressive regulations in force at the time. At the same time, she developed a working career that included jobs in commercial establishments and later employment with Correo Argentino, where she worked for approximately ten years. During this period, she was also in a relationship with Rubén, with whom she envisioned building a life together.

In the 1990s, she participated in early organizing efforts within the trans movement alongside activists and community leaders such as Claudia Pía Baudracco and Mariana Montecinos. She later pursued further professional training, studying for a teaching degree in Economics and completing professional culinary studies. She went on to work as a chef and event organizer through her business, “Lola Eventos.” She also worked at a French hospitality school and created employment opportunities for other trans women.

Following the death of her mother, she began a process of psychotherapy and continued strengthening her family and community relationships. In 2018, she began experiencing a progressive loss of vision, which was later diagnosed as severe bilateral occlusive retinal vasculitis, an autoimmune disease that significantly affected her daily activities.

She currently lives in the southern area of Greater Buenos Aires and remains actively involved with the Trans Memory Archive (AMT), where she shares her experiences, photographs, and memories as part of the collective construction of Argentina’s trans memory. She continues to strengthen her relationships with her compañeras and with the affective networks that have been an integral part of her life trajectory.

Claudia Fabiana Rosa Ghisolfo

  • CG01
  • Persona
  • 1970 - presente

Claudia Fabiana Rosa Ghisolfo nació el 9 de noviembre de 1970 en Quilmes, provincia de Buenos Aires, y creció entre Quilmes y Ezpeleta en el seno de una familia conformada por su madre, Rosa Alarcón, su padre y sus hermanos. Desde su infancia manifestó una identidad femenina, encontrando en su madre una figura de acompañamiento en un contexto social marcado por la escasa aceptación de las identidades trans. Cursó el nivel inicial y la escuela primaria en Quilmes, e inició estudios secundarios que no pudo completar.
A los 14 años comenzó su trayectoria laboral junto a su padre en una estación de servicio. Posteriormente se desempeñó en diversos ámbitos, como depósitos, supermercados, fábricas y comercios gastronómicos. Su recorrido estuvo atravesado por situaciones reiteradas de discriminación vinculadas a su expresión de género, que derivaron en despidos y en la necesidad de realizar reclamos judiciales. En paralelo, llevó adelante distintos procesos de formación a través de cursos y aprendizajes laborales.
Durante su adolescencia estableció vínculos con otras personas trans que influyeron en su trayectoria, entre ellas Karina Baleandi, referente significativa por su visibilidad y acceso a derechos en un período de fuerte exclusión. En las décadas de 1980 y 1990 vivió experiencias de persecución policial, razzias y violencia institucional, en el marco de normativas que criminalizaban a las identidades travestis y trans. En ese contexto, y tras conflictos familiares asociados a su identidad, se independizó alrededor de los 22 años, iniciando la construcción de su vivienda, de la cual es propietaria. A los 25 años comenzó su transición de género mediante intervenciones corporales, proceso que formó parte de la afirmación de su identidad.
A lo largo de su vida sostuvo vínculos familiares y comunitarios significativos. Mantuvo una relación cercana con su madre y con su hermana trans, Débora, y asumió tareas de cuidado tanto de sus hermanas menores como de sus padres durante su vejez y enfermedad. Participó en acciones colectivas por los derechos de las personas trans junto a la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), colaborando en la recolección de firmas para la sanción de la Ley de Identidad de Género. La aprobación de esta normativa posibilitó el acceso a documentación acorde a su identidad.
Asimismo, recorrió distintas regiones del país, incluyendo provincias del norte y la Patagonia. En la actualidad continúa sosteniendo vínculos comunitarios y participando en espacios vinculados a la defensa de los derechos de las personas trans, reafirmando su trayectoria en articulación con los procesos históricos y sociales que atravesaron a su generación.

Claudia Fabiana Rosa Ghisolfo

Claudia Fabiana Rosa Ghisolfo was born on November 9, 1970, in Quilmes, in the province of Buenos Aires, and grew up between Quilmes and Ezpeleta in a family made up of her mother, Rosa Alarcón, her father, and her siblings. From childhood, she expressed a feminine identity, finding support in her mother within a social context marked by limited acceptance of trans identities. She attended preschool and primary school in Quilmes and began secondary education, which she was unable to complete.

At the age of 14, she began working alongside her father at a service station. She subsequently worked in a variety of settings, including warehouses, supermarkets, factories, and food-service establishments. Her work trajectory was marked by repeated instances of discrimination related to her gender expression, which resulted in dismissals and the need to pursue legal claims. At the same time, she continued her education through vocational courses and workplace-based learning.

During adolescence, she established relationships with other trans people who influenced her life trajectory, including Karina Baleandi, a significant figure whose visibility and access to rights were particularly important during a period of severe exclusion. Throughout the 1980s and 1990s, Claudia experienced police persecution, raids, and institutional violence within a legal framework that criminalized travesti and trans identities. In this context, and following family conflicts related to her identity, she became independent at around the age of 22 and began building her own home, which she owns to this day. At the age of 25, she began her gender transition through body modifications, a process that formed part of the affirmation of her identity.

Throughout her life, she maintained significant family and community relationships. She remained close to her mother and her trans sister, Débora, and took on caregiving responsibilities for both her younger sisters and her parents during their old age and periods of illness. She participated in collective actions in defense of trans people's rights alongside the Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders of Argentina (ATTTA), including the collection of signatures supporting the enactment of the Gender Identity Law. The approval of this legislation enabled her to obtain identity documents consistent with her gender identity.

She also traveled extensively throughout the country, including different provinces in northern Argentina and Patagonia. Today, she continues to maintain community ties and participate in spaces dedicated to defending the rights of trans people, reaffirming her life trajectory in connection with the historical and social processes experienced by her generation.

Cinthia Mabel Sale Igarzábal

  • CS02
  • Persona
  • 1967 - presente

Cinthia nació el 21 de diciembre de 1967 en la ciudad de Catriel, provincia de Río Negro, Argentina. Su trayectoria vital se inscribe en los procesos históricos que atravesaron las personas travestis y trans en el país durante las décadas de 1980 y 1990, en un contexto de fuerte exclusión social, criminalización y ausencia de políticas públicas de acceso a derechos básicos.
Durante su adolescencia tardía y juventud comenzó a construir su identidad de género en un escenario marcado por la falta de acceso a información y a sistemas de salud adecuados. Entre los 19 y los 22 años se sometió a múltiples intervenciones con silicona industrial líquida, realizadas en condiciones precarias y sin supervisión médica. Estas prácticas, extendidas en la época ante la inexistencia de alternativas seguras, le generaron complicaciones de salud a largo plazo, incluyendo infecciones, endurecimientos y afecciones sistémicas. Estas experiencias se incorporan posteriormente a su recorrido militante, desde donde aborda la problemática del acceso a la salud para personas trans.
En su juventud y adultez temprana atravesó relaciones afectivas en contextos de desigualdad y violencia de género. Una de ellas, con un integrante de la Policía Bonaerense, se desarrolló en un clima de control, hostigamiento y agresiones físicas, en un período previo a la existencia de dispositivos institucionales de protección. La relación finalizó tras episodios de violencia que la llevaron a desplazarse de su lugar de residencia por motivos de seguridad. Posteriormente, la muerte de su expareja en un procedimiento policial incidió en su trayectoria personal.
En paralelo, desarrolló estrategias de subsistencia vinculadas al trabajo sexual en la vía pública, en un contexto de persecución policial, detenciones arbitrarias y prácticas de extorsión. Estas experiencias favorecieron su acercamiento a espacios de organización colectiva. Se integró a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), donde participó en acciones de promoción de la salud, formación y acompañamiento comunitario. Asimismo, articuló su militancia con la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporando una perspectiva de derechos laborales.
A lo largo de su recorrido participó en talleres de formación y proyectos de economía social, así como en iniciativas territoriales vinculadas a políticas públicas locales. Con el tiempo, se consolidó como promotora de salud comunitaria, rol que desempeña en la actualidad en el municipio de Avellaneda, donde trabaja en tareas de prevención, acompañamiento y acceso a derechos.
Su trayectoria se encuentra atravesada por la construcción de redes comunitarias y de memoria colectiva, en diálogo con otras activistas travestis y trans. En ese marco, ha participado en espacios de reflexión y debate sobre salud, derechos y reparación histórica. En el presente, continúa desarrollando actividades vinculadas a la promoción de la salud y la militancia comunitaria, aportando desde su experiencia a los procesos de organización y memoria del colectivo travesti-trans en Argentina.

Cinthia

Cinthia was born on December 21, 1967, in the city of Catriel, in the province of Río Negro, Argentina. Her life trajectory is situated within the historical processes experienced by travesti and trans people in Argentina during the 1980s and 1990s, a period marked by severe social exclusion, criminalization, and the absence of public policies guaranteeing access to basic rights.

During her late adolescence and early adulthood, she began to develop and affirm her gender identity in a context characterized by limited access to information and inadequate healthcare services. Between the ages of 19 and 22, she underwent multiple procedures involving industrial liquid silicone, performed in precarious conditions and without medical supervision. These practices, which were widespread at the time due to the lack of safe alternatives, caused long-term health complications, including infections, hardening of the tissues, and systemic conditions. These experiences later became part of her activism, through which she addressed issues surrounding access to healthcare for trans people.

During her youth and early adulthood, she experienced intimate relationships in contexts of inequality and gender-based violence. One of these relationships, with a member of the Buenos Aires Provincial Police, took place in an atmosphere of control, harassment, and physical abuse, at a time when institutional protection mechanisms did not yet exist. The relationship ended following episodes of violence that forced her to leave her place of residence for her own safety. Later, the death of her former partner during a police operation had an impact on her personal trajectory.

At the same time, she developed survival strategies through street-based sex work in a context of police persecution, arbitrary arrests, and extortion. These experiences brought her closer to spaces of collective organization. She joined the Association of Sex Workers of Argentina (AMMAR), where she participated in health-promotion initiatives, training programs, and community support. She also connected her activism with the Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), incorporating a labor-rights perspective into her work.

Throughout her trajectory, she participated in training workshops and social-economy projects, as well as territorial initiatives related to local public policies. Over time, she became established as a community health promoter, a role she continues to carry out today in the municipality of Avellaneda, where she works on prevention, support, and access to rights.

Her life trajectory has been shaped by the construction of community networks and collective memory, in dialogue with other travesti and trans activists. Within this framework, she has participated in spaces for reflection and discussion on healthcare, rights, and historical reparation. Today, she continues to engage in activities related to health promotion and community activism, contributing through her experience to processes of organization and memory within the travesti-trans community in Argentina.

Brenda Ornella Vivanco

  • BV01
  • Persona
  • 1969 - 1992

Brenda Ornella Vivanco nació el 28 de marzo de 1969 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en el seno de una familia numerosa compuesta por sus padres y once hijos e hijas, siendo ella la menor. Durante su infancia cursó la escuela primaria en esa ciudad, completando hasta quinto y sexto grado en modalidad nocturna. En 1980, alrededor de los once años, su familia se trasladó a Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires, en relación con la actividad laboral de su padre en el ámbito portuario. No finalizó sus estudios secundarios.
Desde temprana edad tuvo conciencia de su identidad de género, proceso que se desarrolló en un entorno familiar donde encontró comprensión principalmente en su madre, mientras que su padre no acompañó ese recorrido. A comienzos de la década de 1990 consolidó su transición en el marco de un viaje a Europa, donde residió durante períodos breves en París y Roma. Allí ejerció el trabajo sexual y experimentó condiciones de mayor libertad en relación con el contexto argentino de la época. A su regreso, continuó desempeñándose en el trabajo sexual en distintas zonas del sur del conurbano bonaerense, como Wilde, San Francisco Solano y Florencio Varela, y realizó diversas intervenciones corporales a lo largo de los años.
Su trayectoria estuvo atravesada por la violencia institucional ejercida en el marco de los edictos policiales, que implicaron reiteradas detenciones y períodos de privación de la libertad. En ese mismo contexto, participó en comparsas de carnaval en la zona sur, espacios que habilitaban formas de sociabilidad y expresión. A comienzos de los años noventa se involucró en el activismo travesti-trans, integrando la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), donde se desempeñó como coordinadora de Zona Sur. Desde ese espacio participó en movilizaciones entre Plaza de Mayo y el Congreso de la Nación en reclamo por la derogación de los edictos policiales.
Su historia familiar estuvo marcada por la presencia de sus hermanas Gina, Peggy y Gilda, también travestis, con quienes compartió experiencias de vida. La muerte de Gina en 1992, en un hecho que la familia vincula a la violencia policial y que no fue esclarecido judicialmente, así como los posteriores fallecimientos de Peggy y Gilda, incidieron en la transformación del entramado familiar. A lo largo de su vida, Brenda construyó redes de cuidado con otras mujeres trans, acompañando a generaciones más jóvenes y transmitiendo saberes vinculados a la supervivencia en contextos de exclusión.
En su adultez fue testigo y partícipe de transformaciones legales relevantes, como la derogación de los edictos policiales y la sanción de la Ley de Identidad de Género, que impactaron en el reconocimiento de derechos. En la actualidad reside en San Francisco Solano, donde trabaja de manera independiente. Participa junto a otras compañeras en el reclamo por una reparación histórica para personas trans adultas mayores, en articulación con procesos colectivos orientados al reconocimiento de las violencias ejercidas por el Estado y a la garantía de condiciones de vida dignas en la vejez.

Brenda Ornella Vivanco was born on March 28, 1969, in the city of Rosario, in the province of Santa Fe, into a large family consisting of her parents and eleven sons and daughters, with Brenda being the youngest. During her childhood, she attended primary school in Rosario, completing fifth and sixth grade through evening classes. In 1980, when she was around eleven years old, her family moved to Florencio Varela, in the province of Buenos Aires, in connection with her father's work in the port sector. She did not complete her secondary education.

From an early age, she was aware of her gender identity. This process unfolded within a family environment where she found understanding, particularly from her mother, while her father did not support her journey. In the early 1990s, she consolidated her transition during a trip to Europe, where she lived for short periods in Paris and Rome. There, she engaged in sex work and experienced greater freedom in comparison with the social context in Argentina at the time. Upon her return, she continued working in sex work in different areas of southern Greater Buenos Aires, including Wilde, San Francisco Solano, and Florencio Varela, and underwent various body modifications over the years.

Her life trajectory was marked by institutional violence carried out under the police edicts, which resulted in repeated arrests and periods of detention. During the same period, she participated in carnival comparsas in the southern area of Greater Buenos Aires, spaces that provided opportunities for social interaction and self-expression. In the early 1990s, she became involved in travesti-trans activism, joining the Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders of Argentina (ATTA), where she served as coordinator for the Southern Zone. From this position, she participated in demonstrations between Plaza de Mayo and the National Congress demanding the repeal of the police edicts.

Her family history was shaped by the presence of her sisters Gina, Peggy, and Gilda, who were also travestis and with whom she shared many life experiences. Gina's death in 1992, in an incident that the family associates with police violence and which was never legally clarified, as well as the subsequent deaths of Peggy and Gilda, affected the transformation of the family's relationships and dynamics. Throughout her life, Brenda built networks of care with other trans women, supporting younger generations and passing on knowledge related to survival in contexts of exclusion.

As an adult, she witnessed and participated in significant legal transformations, including the repeal of the police edicts and the enactment of the Gender Identity Law, which had a profound impact on the recognition of rights. She currently lives in San Francisco Solano, where she works independently. Together with other compañeras, she participates in advocacy efforts for historical reparation for older trans people, as part of collective processes aimed at recognizing the violence inflicted by the State and guaranteeing dignified living conditions in old age.

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