Trabajo Sexual

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Candela Nicolosi

  • CN01
  • Persona
  • 1965 - presente

Candela Nicolosi nació el 6 de noviembre de 1965 en la provincia de Tucumán. Creció junto a su madre, Susana Rocha, y sus hermanos Mónica, Fredy, Antonio, Sergio, Gustavo y Jacqueline. Desde la adolescencia inició su proceso de construcción de identidad de género en un contexto de fuerte discriminación hacia las personas travestis y trans. A los 16 años dejó el hogar familiar, circunstancia que interrumpió en varias oportunidades su trayectoria educativa. A pesar de esas dificultades, logró completar los estudios primarios y secundarios en la adultez.
Durante su proceso de afirmación de género realizó tratamientos hormonales y accedió a intervenciones de modificación corporal. Como muchas mujeres trans de su generación, vivió durante décadas bajo un régimen de persecución y criminalización. Entre los 14 y los 40 años sufrió reiteradas detenciones y violencia institucional, en un período marcado por la aplicación de edictos policiales que restringían la libertad de las personas travestis y trans. En Tucumán ejerció el trabajo sexual en el Parque 9 de Julio, donde compartió ese espacio con otras compañeras. La violencia policial y las condiciones de exclusión que atravesaban impulsaron su traslado a la ciudad de Buenos Aires, al igual que ocurrió con muchas mujeres trans de su generación.
A lo largo de su vida sostuvo distintas actividades laborales, en su mayoría en condiciones de informalidad, entre ellas como ayudante de cocina, empleada doméstica y encargada de un motel. Su recorrido da cuenta de las dificultades que históricamente enfrentaron las personas trans para acceder al empleo registrado y a condiciones laborales estables. Posteriormente se incorporó a la Secretaría de la Mujer, Género y Diversidad, ampliando su participación en espacios vinculados a la promoción de derechos.
Su trayectoria también está marcada por la militancia. Participa activamente en la Agrupación Argentina Intersex, desde donde acompaña acciones orientadas a la defensa y ampliación de los derechos de las personas travestis, trans e intersex. Su compromiso se inscribe en un proceso colectivo de organización que impulsó importantes transformaciones en materia de reconocimiento y acceso a derechos en Argentina.
Actualmente reside en la vivienda familiar heredada de sus padres, junto a varios de sus hermanos. Continúa señalando las dificultades que enfrenta para acceder plenamente a la atención de la salud y a los tratamientos que requiere. En el ámbito personal mantiene una vida activa: practica hockey, conformó una red familiar mediante el cuidado de una joven que vive con ella desde su infancia y acompaña la llegada de un nuevo integrante de la familia. Su recorrido articula experiencias de exclusión con una sostenida participación comunitaria y militante en favor de los derechos de las personas travestis, trans e intersex.

Candela Nicolosi was born on November 6, 1965, in the province of Tucumán. She grew up with her mother, Susana Rocha, and her siblings Mónica, Fredy, Antonio, Sergio, Gustavo, and Jacqueline. During adolescence, she began her process of constructing and affirming her gender identity in a context of widespread discrimination against travesti and trans people. At the age of 16, she left her family home, a circumstance that interrupted her educational trajectory on several occasions. Despite these difficulties, she eventually completed both primary and secondary education as an adult.

As part of her gender affirmation process, she underwent hormone treatments and accessed various body-modification procedures. Like many trans women of her generation, she lived for decades under a regime of persecution and criminalization. Between the ages of 14 and 40, she experienced repeated arrests and institutional violence during a period marked by the enforcement of police edicts that restricted the freedom of travesti and trans people. In Tucumán, she engaged in sex work in Parque 9 de Julio, where she shared the space with other compañeras. Police violence and the conditions of exclusion they faced led her to move to the city of Buenos Aires, as happened to many trans women of her generation.

Throughout her life, she held various jobs, most of them under informal working conditions, including positions as a kitchen assistant, domestic worker, and motel manager. Her work history reflects the difficulties historically faced by trans people in accessing formal employment and stable working conditions. She later joined the Secretariat for Women, Gender and Diversity, expanding her involvement in spaces dedicated to the promotion and protection of rights.

Her life trajectory is also marked by activism. She actively participates in the Argentine Intersex Association, where she supports initiatives aimed at defending and expanding the rights of travesti, trans, and intersex people. Her commitment is part of a broader collective process of organization that has driven significant transformations in Argentina regarding the recognition of and access to rights.

Candela currently lives in the family home inherited from her parents, together with several of her siblings. She continues to highlight the difficulties she faces in obtaining full access to healthcare and to the treatments she requires. In her personal life, she maintains an active lifestyle: she plays hockey, has built a family network through caring for a young woman who has lived with her since childhood, and accompanies the arrival of a new member of the family. Her life trajectory brings together experiences of exclusion with sustained community involvement and activism in defense of the rights of travesti, trans, and intersex people.

Carolina Alejandra Figueredo

  • CF01
  • Persona
  • 29/9/1962 - presente

Carolina Alejandra Figueredo, conocida como Carola, nació el 29 de septiembre de 1962 en Adrogué. Su madre biológica falleció cuando ella nació, por lo que fue criada durante su niñez por Elsa Capella, a quien siempre consideró su verdadera madre. Desde pequeña expresó una identidad femenina: prefería jugar con niñas, escondía muñecas y rechazaba los roles masculinos impuestos. Esto generó conflictos escolares y familiares; a los 9 años su padre la llevó a psicólogos intentando “corregirla”, sin éxito. Hacia los 10 años sufrió uno de los episodios más traumáticos de su infancia, cuando su padre la amenazó con un revólver para obligarla a “ser hombre”. Tras la separación de su padre de Elsa y la llegada de una madrastra violenta, atravesó años de maltrato y abandono afectivo.

En 1976, cuando tenía 14 años, su padre la echó de la casa por no aceptar su condición sexual. Entonces se trasladó a Cipolletti, donde se reencontró con Elsa Capella y volvió a vivir con ella. Ese regreso significó su primer espacio de contención real. Allí terminó la escuela primaria —6.º y 7.º grado— en un colegio nocturno, mientras comenzaba a proyectar una vida independiente.

Desde los 17 años empezó a buscar trabajo formal en la región del Alto Valle. Trabajó en galpones de empaque de manzanas y como clasificadora de rieles en la empresa Cascada S.A.. También fue cadete en la fábrica de jugo de manzana Industria Cipolletti. En todos esos empleos fue despedida a los pocos meses por discriminación ligada a su expresión de género. A los 18 años recibió la citación al servicio militar obligatorio en el Batallón 181, Compañía Comando, de Neuquén. Tras una revisación humillante, fue declarada no apta bajo la figura de homosexualidad, una marca más de la violencia institucional de la época.

Alrededor de los 18 años comenzó su transición. Hizo amistad con su vecina Ester Villalobo, trabajadora sexual en Cipolletti, quien le presentó a su hermana trans, una de las primeras mujeres trans que Carolina conoció. A través de ellas encontró comunidad, referencias de feminidad y apoyo para iniciar hormonización informal, práctica extendida en aquellos años. Ester también le propuso comenzar a trabajar con ella, y desde aproximadamente los 19 años Carolina ejerció el trabajo sexual en rutas y zonas urbanas de Cipolletti y Neuquén. En ese circuito conoció a compañeras como Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “la paraguaya”, Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís y Katty Villagra, entre muchas otras.

Durante las décadas de 1980, 1990 y comienzos de 2000 vivió entre Cipolletti y Neuquén, trasladándose frecuentemente por la persecución policial contra las mujeres trans y trabajadoras sexuales. Fue detenida innumerables veces, sufrió arrestos arbitrarios y hostigamiento constante. En paralelo, trabajó en cabarets y recorrió distintas ciudades argentinas buscando mejores condiciones de subsistencia.

En 2001 fue detenida por la Policía Federal Argentina y condenada a cuatro años de prisión por venta de estupefacientes. Fue trasladada desde Neuquén a la Unidad Federal N.º 2 de Devoto y luego a otras cárceles federales. En la unidad de Ezeiza conoció a Claudia Pía Baudracco, con quien entabló una amistad duradera que más tarde influiría en su regreso a Buenos Aires.

Tras recuperar la libertad participó en la Asociación Conciencia VIDHA, donde colaboró en talleres de prevención de VIH y repartió preservativos a trabajadoras sexuales del centro de Neuquén y de la Ruta 22. También trabajó en el cuidado de personas adultas mayores. Cerca de los 50 años logró dejar el trabajo sexual y acceder por primera vez a empleos estables. En 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género de Argentina, consideró que su vida cambió profundamente al obtener reconocimiento legal y mayores derechos.

En 2017 fue convocada por Diana Marina Magalí Muñiz para integrarse al Archivo de la Memoria Trans Argentina. Desde entonces trabaja en el área de conservación, aportando su experiencia vital y colaborando en la preservación de la memoria histórica colectiva de las mujeres trans argentinas que sobrevivieron a la violencia estatal y social.


Carolina Alejandra Figueredo, known as Carola, was born on September 29, 1962, in Adrogué, Argentina. Her biological mother passed away when she was born, so she was raised during childhood by Elsa Capella, whom she always considered her true mother. From an early age, she expressed a feminine identity: she preferred playing with girls, hid dolls, and rejected the masculine roles imposed on her. This led to conflicts at school and within her family; at the age of nine, her father took her to psychologists in an attempt to “correct” her, without success. Around the age of ten, she experienced one of the most traumatic episodes of her childhood, when her father threatened her with a revolver to force her to “be a man.” After her father separated from Elsa and a violent stepmother entered the household, she endured years of abuse and emotional abandonment.

In 1976, when she was fourteen, her father expelled her from the home for not accepting her sexual condition. She then moved to Cipolletti, where she reunited with Elsa Capella and went back to live with her. This return marked the first truly supportive environment of her life. There, she completed primary school—6th and 7th grades—at a night school, while beginning to imagine an independent future.

At seventeen, she began searching for formal work in the Alto Valle region. She worked in apple packing warehouses and as a rail sorter at the company Cascada S.A. She was also employed as a messenger at the apple juice factory Industria Cipolletti. In all of these jobs, she was dismissed after only a few months because of discrimination related to her gender expression. At eighteen, she received a summons for mandatory military service at Battalion 181, Command Company, in Neuquén. After a humiliating medical examination, she was declared unfit under the classification of homosexuality, another example of the institutional violence of that time.

Around the age of eighteen, she began her transition. She became friends with her neighbor Ester Villalobo, a sex worker in Cipolletti, who introduced her to her trans sister, one of the first trans women Carolina ever met. Through them, she found community, models of femininity, and support to begin informal hormone use, a widespread practice in those years. Ester also proposed that Carolina begin working with her, and from around the age of nineteen, Carolina engaged in sex work along highways and in urban areas of Cipolletti and Neuquén. In that environment, she met companions such as Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “La Paraguaya,” Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís, and Katty Villagra, among many others.

During the 1980s, 1990s, and early 2000s, she lived between Cipolletti and Neuquén, moving frequently because of police persecution against trans women and sex workers. She was detained countless times, subjected to arbitrary arrests, and constantly harassed. At the same time, she worked in cabarets and traveled through different Argentine cities seeking better living conditions.

In 2001, she was arrested by the Argentine Federal Police and sentenced to four years in prison for drug sales. She was transferred from Neuquén to Federal Unit No. 2 in Devoto and later to other federal prisons. In the prison unit in Ezeiza, she met Claudia Pía Baudracco, with whom she formed a lasting friendship that would later influence her return to Buenos Aires.

After regaining her freedom, she participated in the Asociación Conciencia VIDHA, where she collaborated in HIV prevention workshops and distributed condoms to sex workers in downtown Neuquén and along Route 22. She also worked caring for older adults. Near the age of fifty, she was able to leave sex work and gain stable employment for the first time. In 2012, with the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she felt that her life changed profoundly through obtaining legal recognition and expanded rights.

In 2017, she was invited by Diana Marina Magalí Muñiz to join the Archivo de la Memoria Trans Argentina. Since then, she has worked in the conservation area, contributing her life experience and helping preserve the collective historical memory of Argentine trans women who survived state and social violence.

Claudia Pía Baudracco

  • CPB01
  • Persona
  • 1970 - 2012

Nació un 22 de octubre de 1970 en La Carlota, provincia de Córdoba. Vivió su adolescencia junto a su familia en Venado Tuerto, provincia de Santa Fe y luego se mudó a Buenos Aires.
Por su identidad de género sufrió acosos y maltratos y debió exiliarse varios años, primero en Uruguay y luego en Europa.
El 25 de junio de 1993 fundó, junto a María Belén Correa y otras activistas, la Asociación de Travestis de Argentina y fue su coordinadora hasta 1995. Posteriormente la organización pasaría a llamarse Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas (A.T.T.T.A). Con el apoyo de esta asociación, lideraría el movimiento por la derogación en 15 provincias de la Nación Argentina de los Códigos de Faltas; estos códigos criminalizaban las identidades trans. El resultado fue la derogación de estos códigos en 14 provincias.
Fue muy activa su lucha por la aprobación de la Ley de Identidad de Género, que le dio derecho a las personas trans a tener un nombre de elección y a la salud integral.
En septiembre de 2005, fue miembro fundadora e integrante de la comisión directiva de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT). En 2008, realizó actividades varias de prevención e investigación como miembro del Mecanismo Coordinador del País del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria,6​, trabajo que realizó con la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) del Ministerio de Salud de la Nación.
Falleció sin poder tener acceso al reconocimiento de su identidad de género ya que la ley fue sancionada poco después de su muerte.

Claudia Pía Baudracco
She was born on October 22, 1970, in La Carlota, in the province of Córdoba. She spent her adolescence with her family in Venado Tuerto, in the province of Santa Fe, and later moved to Buenos Aires.

Because of her gender identity, she experienced harassment and mistreatment and was forced into exile for several years, first in Uruguay and later in Europe.

On June 25, 1993, together with María Belén Correa and other activists, she founded the Association of Travestis of Argentina (Asociación de Travestis de Argentina), serving as its coordinator until 1995. The organization was later renamed the Argentine Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders (Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas, A.T.T.T.A.). With the support of this organization, she led the movement to repeal the Misdemeanor Codes in 15 provinces of Argentina. These codes criminalized trans identities. As a result of this struggle, the codes were repealed in 14 provinces.

She was deeply involved in the campaign for the approval of the Gender Identity Law, which established the right of trans people to use their chosen name and to access comprehensive healthcare.

In September 2005, she was a founding member and served on the executive board of the Argentine Federation of Lesbians, Gays, Bisexuals and Trans People (FALGBT). In 2008, she carried out various prevention and research activities as a member of the Country Coordinating Mechanism of the Global Fund to Fight AIDS, Tuberculosis and Malaria. She carried out this work in collaboration with the Directorate of AIDS and Sexually Transmitted Diseases (STD) of the National Ministry of Health.

She died without having been able to obtain legal recognition of her gender identity, as the law was enacted shortly after her death.

Gina Vivanco

  • GV01
  • Persona
  • 1958 - 1991

Gina Vivanco nació el 2 de julio de 1958 en Rosario, provincia de Santa Fe. Durante su juventud vivió en la pensión Real de Rosario, donde conoció a Carmen Marcial Ibarra, con quien estableció un vínculo de amistad. Posteriormente se trasladó a Buenos Aires, donde continuó desarrollando su trayectoria de vida.

Ejerció el trabajo sexual en Zona Sur del conurbano bonaerense, particularmente en el denominado Camino de Cintura. A través de esta actividad logró adquirir un terreno de grandes dimensiones ubicado en la zona de Reconquista y Paso de la Patria, en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. En ese terreno construyó también una vivienda para su madre, dando cuenta de una estrategia de sustento y de apoyo familiar desarrollada a partir de su trabajo.

Hacia 1982 vivió en Tigre junto a Carla Pericles. Aproximadamente en 1987 viajó a Italia, donde continuó ejerciendo el trabajo sexual. Su trayectoria estuvo atravesada por los desplazamientos entre Argentina y Europa, en un contexto en el que el trabajo sexual constituía para muchas mujeres travestis y trans una de las principales alternativas de subsistencia frente a las dificultades de acceso a otras formas de empleo.

En 1991, durante una de sus estadías en Argentina, Gina Vivanco fue asesinada por integrantes de la Policía Bonaerense en Quilmes, provincia de Buenos Aires. Su muerte se inscribe en un período caracterizado por la persecución y la violencia institucional ejercida contra las personas travestis y trans.

La trayectoria de Gina Vivanco reconstruye parte de las experiencias de movilidad, trabajo y construcción de redes afectivas y familiares de las mujeres travestis de su generación. Su recorrido entre Rosario, Buenos Aires, Italia y otros territorios permite también recuperar las estrategias de subsistencia y los vínculos comunitarios desarrollados en contextos de exclusión y persecución institucional.

Gina Vivanco was born on July 2, 1958, in Rosario, Santa Fe Province. During her youth, she lived at the Real boarding house in Rosario, where she met Carmen Marcial Ibarra, with whom she formed a close friendship. She later moved to Buenos Aires, where she continued building her life and developing her personal trajectory.

Gina worked in the sex trade in the southern suburbs of Greater Buenos Aires, particularly along an area known as Camino de Cintura. Through this work, she was able to purchase a large plot of land in the vicinity of Reconquista and Paso de la Patria in Florencio Varela, Buenos Aires Province. She also built a home there for her mother, using the income from her work to provide both for herself and for her family.

Around 1982, she lived in Tigre with Carla Pericles. Approximately in 1987, she traveled to Italy, where she continued working in the sex trade. Her life was shaped by movement between Argentina and Europe, in a context in which sex work was one of the primary means of survival available to many travesti and transgender women of her generation, given the significant barriers they faced in accessing other forms of employment.

In 1991, during one of her stays in Argentina, Gina Vivanco was killed by members of the Buenos Aires Provincial Police in Quilmes, Buenos Aires Province. Her death took place within a broader period characterized by the persecution and institutional violence faced by travesti and transgender people.

Gina Vivanco's life reflects the experiences of mobility, work, and the creation of affective and family networks among travesti women of her generation. Her journey between Rosario, Buenos Aires, Italy, and other places also preserves a record of the survival strategies and community ties developed amid conditions of social exclusion and institutional persecution.

Marcela Navarro

  • MN01
  • Persona
  • 1968 - Actualidad

Lara Marcela Navarro nació el 9 de Julio de 1968 en el Hospital Castex, en el partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires. Es hija de Enrique Laurindo Navarro y Elsa Malvina Díaz, y creció en una familia numerosa de fuerte identidad peronista y activa participación política. Pasó sus primeros años en Billinghurst y luego se trasladó junto a su familia a José C. Paz, donde se establecieron definitivamente. Tiene ocho hermanos, uno de ellos desaparecido.

Desde la infancia comenzó a percibirse distinta de lo esperado para el género asignado al nacer. A los seis años ya manifestaba atracción por la ropa femenina y el deseo de vincularse principalmente con niñas. Cursó sus estudios primarios en el Instituto San Pedro, una escuela privada católica, donde sus expresiones de feminidad generaron rechazo y preocupación institucional. Fue sometida allí a tratamientos psicológicos orientados a corregir su identidad y orientación, mientras a su madre le decían que padecía una enfermedad mental. Hacia los trece años, sus padres comprendieron que esas prácticas no cambiarían su realidad y exigieron que cesaran.

Durante la niñez y la preadolescencia atravesó sentimientos de tristeza, depresión y opresión por la condena social hacia su identidad. Buscó refugio en la espiritualidad y acudió a la Iglesia para consultar si Dios podía aceptarla tal como era, pero fue rechazada por el sacerdote del colegio, quien la expulsó y no le permitió regresar. Años más tarde, ya cerca de los dieciocho años, encontró otro camino espiritual al ser invitada por una compañera trans conocida como “Pipi” a un templo afrobrasileño en José C. Paz. Allí conoció un espacio diverso y acogedor, frecuentado por personas gays, lesbianas, travestis y afrodescendientes. Continuó participando en esa comunidad religiosa y, desde 1999, es May de Santos (Iyalorixá), desempeñándose como guía espiritual de personas allegadas a su templo.

Durante la adolescencia inició su transición con el apoyo de su madre. Ante la ausencia de información pública sobre identidades trans, buscó orientación en compañeras mayores de su barrio. En 1985, siendo muy joven, comenzó a ejercer el trabajo sexual como forma de subsistencia y búsqueda de independencia económica. Con ayuda de una compañera llamada Patricia aprendió a cuidarse, defenderse y manejar dinero. También logró ahorrar durante un tiempo para realizarse colocaciones informales de silicona, práctica común y riesgosa en aquella época ante la falta de acceso a la salud. Poco después dejó la casa familiar tras conflictos con su padre vinculados a sus horarios, la vida nocturna y su necesidad de autonomía, y pasó a convivir con otras compañeras trans.

Su juventud estuvo marcada por la persecución policial sistemática. Fue detenida por primera vez siendo menor de edad, incluso mientras hacía compras cerca de su casa. Luego sufrió reiteradas detenciones por aplicación de los edictos policiales, especialmente el artículo 92, que castigaba vestir ropa “contraria al sexo”, y el artículo 68, utilizado para criminalizar el ejercicio o la supuesta sospecha de prostitución. Muchas veces bastaba esperar un colectivo para ser arrestada. También padeció golpes, hostigamientos y largos encierros, experiencias que la marcaron profundamente y despertaron en ella una temprana conciencia política.

A pesar de ese contexto, desarrolló una fuerte disciplina económica. Ahorró dinero, compró dólares, abrió cuentas bancarias e invirtió en terrenos en José C. Paz y General Rodríguez. Construyó su propia casa y realizó pequeñas inversiones pensando en el futuro. También viajó a Uruguay y Brasil para trabajar y alejarse por períodos de la violencia local. Aunque muchas compañeras emigraron a Europa, decidió permanecer en la Argentina convencida de que la situación algún día cambiaría.

En su vida afectiva, alrededor de los veinte años conoció a Miguel, un hombre cisgénero con quien mantuvo una relación de aproximadamente quince años. Convivieron y formaron hogar, siendo además aceptada por la familia de él. Tras esa separación mantuvo otra relación extensa con una pareja llamada Juan, también de alrededor de quince años.

Hacia fines de la década de 1990 comenzó a involucrarse activamente en la militancia por los derechos de las personas trans, impulsada por la muerte y desaparición de muchas compañeras víctimas de la violencia institucional. En 1998 empezó a participar en reclamos por la derogación de los edictos policiales y por el derecho a una vida digna. Más adelante trabajó en la zona de Chacarita, en la ciudad de Buenos Aires, donde conoció a referentes históricas como Lohana Berkins y Diana Sacayán. Recuerda especialmente las recorridas territoriales de Sacayán repartiendo preservativos, convocando reuniones y promoviendo la organización comunitaria.

Desde el año 2000 milita en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). Ese mismo año comenzó a impulsar en José C. Paz políticas de inclusión laboral para personas trans, reclamo que más adelante logró avances con apoyo de sectores del Concejo Deliberante local. También se formó como promotora de salud junto a ATTTA y la Fundación Huésped, desempeñándose en tareas de prevención y acompañamiento comunitario.

Durante la pandemia reforzó su militancia territorial, participando en redes de asistencia alimentaria y sanitaria para compañeras en situación de vulnerabilidad. En los últimos años retomó además sus estudios secundarios en la Casa Trans, una deuda pendiente desde la adolescencia.

Desde el 15 de diciembre de 2023 trabaja en el Archivo de la Memoria Trans Argentina, espacio que considera propio y desde el cual busca preservar las historias de quienes resistieron antes que su generación. Se define orgullosa de José C. Paz, de su recorrido y de pertenecer a una generación pionera que luchó cuando aún no existían derechos reconocidos.


Marcela Navarro was born on July 9, 1968, at Hospital Castex in the district of General San Martín, Buenos Aires Province, Argentina. She is the daughter of Enrique Laurindo Navarro and Elsa Malvina Díaz, and grew up in a large family with a strong Peronist identity and active political participation. She spent her early childhood in Billinghurst and later moved with her family to José C. Paz, where they settled permanently. She has eight siblings, one of whom was disappeared.

From childhood, she began to perceive herself as different from what was expected of the gender assigned to her at birth. At six years old, she was already drawn to feminine clothing and wanted primarily to socialize with girls. She attended primary school at Instituto San Pedro, a private Catholic school, where her feminine expressions generated rejection and institutional concern. She was subjected there to psychological treatments intended to correct her identity and orientation, while her mother was told that her daughter suffered from a mental illness. Around the age of thirteen, her parents understood that these practices would not change her reality and demanded that they stop.

During childhood and early adolescence, she experienced sadness, depression, and oppression because of the social condemnation of her identity. She sought refuge in spirituality and turned to the Church, asking whether God could accept her as she was, but she was rejected by the school priest, who expelled her and did not allow her to return. Years later, around the age of eighteen, she found another spiritual path when a trans friend known as “Pipi” invited her to an Afro-Brazilian temple in José C. Paz. There she encountered a welcoming and diverse space frequented by gay, lesbian, travesti, and Afro-descendant people. She continued participating in that religious community and, since 1999, has been a May de Santos (Iyalorixá), serving as a spiritual guide to people connected to her temple.

During adolescence, she began her transition with the support of her mother. In the absence of public information about trans identities, she sought guidance from older trans women in her neighborhood. In 1985, while still very young, she began sex work as a means of survival and economic independence. With the help of a friend named Patricia, she learned how to protect herself, defend herself, and manage money. She also saved enough to undergo informal silicone injections, a common and dangerous practice at the time due to lack of access to healthcare. Soon afterward, she left the family home following conflicts with her father related to her schedule, nightlife, and desire for autonomy, and moved in with other trans women.

Her youth was marked by systematic police persecution. She was first detained while still a minor, even while shopping near her home. She later endured repeated arrests under police edicts, especially Article 92, which punished wearing clothing “contrary to one’s sex,” and Article 68, used to criminalize sex work or even the suspicion of it. At times, simply waiting for a bus was enough to be arrested. She also suffered beatings, harassment, and long periods of confinement, experiences that deeply marked her and awakened an early political consciousness.

Despite this context, she developed strong financial discipline. She saved money, bought U.S. dollars, opened bank accounts, and invested in land in José C. Paz and General Rodríguez. She built her own home and made small investments with the future in mind. She also traveled to Uruguay and Brazil to work and temporarily escape local violence. Although many of her peers emigrated to Europe, she chose to remain in Argentina, convinced that one day things would change.

In her personal life, around the age of twenty she met Miguel, a cisgender man with whom she maintained a relationship for approximately fifteen years. They lived together and built a home, and she was accepted by his family. After that separation, she had another long-term relationship with a partner named Juan, lasting around fifteen years as well.

Toward the end of the 1990s, she became actively involved in the struggle for trans rights, driven by the deaths and disappearances of many friends who were victims of institutional violence. In 1998, she began participating in campaigns to repeal the police edicts and demand the right to live with dignity. Later, while working in Chacarita in the city of Buenos Aires, she met historic activists such as Lohana Berkins and Diana Sacayán. She especially remembers Sacayán’s street outreach work distributing condoms, calling meetings, and encouraging community organization.

Since 2000, she has been active in the Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). That same year, she began advocating in José C. Paz for employment inclusion policies for trans people, efforts that later achieved progress with the support of members of the local council. She also trained as a health promoter alongside ATTTA and Fundación Huésped, carrying out prevention and community support work.

During the pandemic, she intensified her grassroots activism, participating in food and health assistance networks for trans women in vulnerable situations. In recent years, she also resumed her secondary education at Casa Trans, fulfilling a long-standing unfinished goal from adolescence.

Since December 15, 2023, she has worked at the Archivo de la Memoria Trans Argentina, a space she considers her own and through which she seeks to preserve the stories of those who resisted before her generation. She defines herself as proud of José C. Paz, of her life journey, and of belonging to a pioneering generation that fought when rights had not yet been recognized.

María Belén Correa

  • MBC01
  • Persona
  • 1973 - presente

María Belén Correa nació el 25 de junio de 1973 en Olivera, partido de Luján, provincia de Buenos Aires, y creció entre Olivera y la ciudad de Luján, en el seno de una familia trabajadora. Desde su infancia atravesó conflictos vinculados a su identidad de género en un contexto social hostil hacia las diversidades sexuales. Durante su adolescencia comenzó a vincularse con otras travestis y mujeres trans del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires, encontrando en esos vínculos un espacio de pertenencia frente a la discriminación, la violencia policial y la exclusión familiar y social que atravesaban las personas trans en la Argentina de los años ochenta y principios de los noventa.

A comienzos de la década de 1990 se incorporó al movimiento de diversidad sexual argentino. El 25 de junio de 1993, junto a Claudia Pía Baudracco y otras activistas, participó en la fundación de la Asociación de Travestis de Argentina, organización que posteriormente se transformaría en A.T.T.T.A. Entre 1995 y 2001 fue presidenta de la entidad y una de las referentes de la lucha contra los edictos policiales, por el reconocimiento de derechos y la visibilidad del colectivo travesti-trans. También integró la comisión organizadora de la Marcha del Orgullo en Buenos Aires, promoviendo la incorporación de espectáculos artísticos y una dimensión celebratoria a la movilización.

Paralelamente desarrolló una trayectoria artística como performer y actriz transformista. Desde mediados de los noventa realizó espectáculos en fiestas, escenarios comunitarios y actos públicos, entre ellos una interpretación de Eva Perón con la canción “No llores por mí, Argentina”. También integró compañías de espectáculos travestis que trabajaban en el sur de Brasil, experiencia que contribuyó a su profesionalización artística y al aprendizaje del portugués.

En 2001, la persecución policial, las amenazas y la violencia vinculadas a su identidad y militancia la llevaron a exiliarse en Estados Unidos. Se radicó en Nueva York y obtuvo asilo político en 2004. Allí retomó su actividad comunitaria e internacional. Ese año fundó, junto a Paty Betancourt, la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (RedLacTrans), y posteriormente impulsó otros espacios destinados al acompañamiento de personas trans y migrantes.

En 2012 regresó a la Argentina para realizar su cambio registral en el marco de la Ley de Identidad de Género. Ese mismo año, a partir de la muerte de Claudia Pía Baudracco y de la necesidad de preservar la memoria de numerosas compañeras, impulsó la creación del Archivo de la Memoria Trans. Desde entonces, el proyecto se consolidó como un espacio colectivo de preservación, investigación y difusión de la historia travesti-trans argentina.

En 2019 fundó en Alemania Cosmopolitrans, organización dedicada al acompañamiento de personas trans migrantes y refugiadas. Actualmente reside en Alemania junto a su esposo, mantiene vínculos permanentes con Argentina y continúa trabajando de manera remota en el Archivo de la Memoria Trans, en proyectos comunitarios y en la escritura de sus memorias.

María Belén Correa was born on June 25, 1973, in Olivera, in the Luján district of Buenos Aires Province, and grew up between Olivera and the city of Luján in a working-class family. From childhood, she experienced conflicts related to her gender identity in a social context that was deeply hostile toward sexual and gender diversity. During her adolescence, she began forming relationships with other travestis and trans women from Greater Buenos Aires and the City of Buenos Aires, finding in these connections a sense of belonging in the face of the discrimination, police violence, and family and social exclusion experienced by trans people in Argentina during the 1980s and early 1990s.

In the early 1990s, she became involved in Argentina’s emerging sexual diversity movement. On June 25, 1993, together with Claudia Pía Baudracco and other activists, she participated in the founding of the Asociación de Travestis de Argentina, an organization that would later become A.T.T.T.A. (Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas). Between 1995 and 2001, she served as president of the organization and became one of the leading figures in the struggle against police edicts, for the recognition of rights, and for the visibility of the travesti-trans community. She also served on the organizing committee of the Pride March in Buenos Aires, promoting the inclusion of artistic performances and a celebratory dimension alongside the political protest.

At the same time, she developed an artistic career as a performer and drag actress. From the mid-1990s onward, she performed at parties, community venues, and public events, including an interpretation of Eva Perón accompanied by the song “No llores por mí, Argentina.” She also performed with travesti entertainment companies working in southern Brazil, an experience that contributed to her professional development as an artist and enabled her to learn Portuguese.

In 2001, police persecution, threats, and violence related to her gender identity and activism led her into exile in the United States. She settled in New York and was granted political asylum in 2004. There, she resumed her community and international work. That same year, together with Paty Betancourt, she founded the Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (RedLacTrans), and subsequently helped establish other spaces dedicated to supporting trans people and migrants.

In 2012, she returned to Argentina to legally change her gender marker under the Gender Identity Law. That same year, following the death of Claudia Pía Baudracco and recognizing the need to preserve the memory of numerous compañeras, she initiated the creation of the Archivo de la Memoria Trans. Since then, the project has grown into a collective space dedicated to preserving, researching, and disseminating the history of Argentina’s travesti-trans community.

In 2019, she founded Cosmopolitrans in Germany, an organization dedicated to supporting trans migrants and refugees. She currently lives in Germany with her husband, maintains close ties with Argentina, and continues to work remotely with the Archivo de la Memoria Trans, community projects, and the writing of her memoirs.

Ornella Vega

  • OTV01
  • Persona
  • 1964 - presente

Nació el 25 de abril de 1964 en Reconquista, provincia de Santa Fe, y creció en la ciudad de Vera junto a sus seis hermanos y hermanas. En 1983 migró a la provincia de Buenos Aires, donde continúa viviendo actualmente. A lo largo de sus primeros años en la provincia residió en Temperley, Glew y Guernica, hasta establecerse en Tigre, donde vive desde hace 28 años.

Al llegar a Buenos Aires comenzó a trabajar como empleada doméstica. Posteriormente se desempeñó como bartender en saunas, departamentos privados y otros espacios. Entre 1985 y 1990 ejerció el trabajo sexual en la zona de Guernica, en un contexto en el que las oportunidades laborales para las personas travestis y trans se encontraban fuertemente restringidas.

Desde 1990 participa en murgas, actividad que forma parte de su trayectoria cultural y comunitaria. En 1992 inició una relación de pareja con Sergio, con quien continúa actualmente.

En 2002 comenzó su participación política y comunitaria en el Movimiento Evita de Tigre. En ese marco se incorporó al comedor comunitario Merendero Los Descamisados, donde desarrolló tareas de acompañamiento y organización. En 2005 participó como referente y acompañante de un grupo de cien niños y niñas durante un viaje a Chapadmalal.

Su recorrido educativo continuó en la adultez. Entre 2013 y 2016 realizó sus estudios secundarios. Posteriormente cursó durante dos años la carrera de Psicología Social en la Escuela de Psicología Social “Pocho Lepratti”, perteneciente a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

Desde 2008 trabaja en el Hospital Público Provincial “Magdalena V. de Martínez”, en Pacheco. A partir de 2009 se desempeñó como delegada sindical de ATE en el sector de mucamas y, desde 2021, integra la Junta Interna de ATE del hospital, continuando su participación en espacios de organización y representación de trabajadores.

Desde 2018 trabaja en el Archivo de la Memoria Trans, donde desarrolla tareas de conservación. Su trayectoria reúne experiencias laborales, educativas, culturales, comunitarias y sindicales desarrolladas a lo largo de distintas etapas de su vida, así como su participación sostenida en espacios de organización colectiva y preservación de la memoria travesti y trans.

She was born on April 25, 1964, in Reconquista, Santa Fe Province, and grew up in the city of Vera with her six siblings. In 1983, she moved to Buenos Aires Province, where she continues to live today. During her early years in the province, she lived in Temperley, Glew, and Guernica, before settling in Tigre, where she has lived for the past 28 years.

Upon arriving in Buenos Aires, she began working as a domestic worker. She later worked as a bartender in saunas, private apartments, and other settings. Between 1985 and 1990, she engaged in sex work in the Guernica area of Buenos Aires Province, at a time when employment opportunities for travesti and trans people were severely restricted.

Since 1990, she has participated in murga groups as a dancer, an activity that has been part of her cultural and community life. In 1992, she began a relationship with Sergio, with whom she remains together.

In 2002, she became involved in political and community organizing with the Movimiento Evita in Tigre. Within this movement, she joined the community soup kitchen Merendero Los Descamisados, where she took on responsibilities related to support and organization. In 2005, she served as a community leader and chaperone for a group of one hundred children during a trip to Chapadmalal.

Her educational path continued into adulthood. Between 2013 and 2016, she completed her secondary education. She later studied Social Psychology for two years at the “Pocho Lepratti” School of Social Psychology, part of the Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

Since 2008, she has worked at the “Magdalena V. de Martínez” Provincial Public Hospital in Pacheco. Beginning in 2009, she served as an ATE union delegate for the hospital’s housekeeping staff and, since 2021, has been a member of the hospital’s ATE Internal Committee, continuing her involvement in spaces for workers’ organization and representation.

Since 2018, she has worked at the Archivo de la Memoria Trans, where she is involved in conservation work. Her trajectory brings together experiences in employment, education, culture, community organizing, and union activism developed throughout different stages of her life, as well as her sustained participation in collective organizing and the preservation of travesti and trans memory.

Pamela Rodriguez

  • PR02
  • Persona
  • 1969 - presente

Pamela nació el 25 de julio de 1969 en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires. A los 14 años fue expulsada de su hogar luego de negarse a cumplir con una práctica social de la época, según la cual se esperaba que los varones fueran llevados a prostíbulos para iniciarse sexualmente. Al manifestarle a su padre que no sentía atracción por las mujeres, fue echada de su casa y quedó tempranamente expuesta a condiciones de exclusión y desprotección.

Tras su expulsión comenzó a ejercer el trabajo sexual siendo muy joven. Su recorrido la llevó por la ciudad de Rosario, la zona de la Panamericana durante la época conocida como la del “caza mariposas”, la ciudad de Buenos Aires y posteriormente Neuquén. Durante esos años atravesó situaciones de consumo problemático de drogas y alcohol, junto con experiencias de abandono y abuso estatal que también afectaron a muchas de sus compañeras. La persecución, la falta de aceptación social, las agresiones y las situaciones de calle formaron parte de las condiciones en las que desarrolló su vida durante su juventud. En este contexto, fue construyendo y profundizando su identidad como mujer trans.

Tras el fallecimiento de su padre en 2005, regresó a su ciudad natal. Allí continuó realizando trabajo sexual hasta 2010, cuando logró incorporarse laboralmente al municipio y dejar esa actividad.

Actualmente vive junto a su familia y seres queridos. Su trayectoria da cuenta de los recorridos de muchas mujeres trans de su generación, atravesados por la expulsión familiar, la exclusión social, la persecución y la falta de acceso a derechos, pero también por procesos de construcción identitaria y búsqueda de alternativas laborales y de vida. Su incorporación al trabajo municipal significó un cambio en su trayectoria laboral, luego de décadas en las que el trabajo sexual constituyó una de las principales alternativas disponibles para las mujeres trans de su generación.

Pamela was born on July 25, 1969, in the city of Pergamino, Buenos Aires Province. At the age of 14, she was expelled from her home after refusing to comply with a social practice of the time in which boys were expected to be taken to brothels to initiate their sexual lives. After telling her father that she was not attracted to women, she was forced to leave home and was consequently exposed at an early age to conditions of exclusion and lack of protection.

Following her expulsion from home, she began engaging in sex work at a very young age. Her trajectory took her to the city of Rosario, the Pan-American Highway area during the period known as the “butterfly hunt,” the city of Buenos Aires, and later Neuquén. During these years, she experienced periods of drug use and alcoholism, as well as situations of abandonment and state abuse that also affected many of her compañeras. Social rejection, persecution, physical attacks, and periods of homelessness were part of the conditions in which she lived during her youth. Within this context, she developed and further affirmed her identity as a trans woman.

Following her father’s death in 2005, she returned to her hometown. There, she continued doing sex work until 2010, when she was able to obtain employment with the municipal government and leave sex work.

She currently lives with her family and loved ones. Her trajectory reflects the experiences of many trans women of her generation, whose lives were shaped by family rejection, social exclusion, persecution, and limited access to rights, as well as by processes of identity formation and the search for alternative forms of work and ways of life. Her entry into municipal employment represented a change in her working trajectory, following decades in which sex work was one of the principal forms of employment available to trans women of her generation.

Vanesa Sanders Ferril

  • VSF01
  • Persona
  • 1971 - 2020

Nació el 16 de septiembre de 1971 en la provincia de Salta y falleció el 1 de octubre de 2020. Su trayectoria estuvo vinculada a la cultura popular salteña, a la vida comunitaria travesti y a los procesos de organización del movimiento trans en Argentina.

Desde joven participó de la comparsa salteña “Los Caballeros de la Noche”, espacio en el que desarrolló vínculos con la cultura y las expresiones colectivas de su provincia. En 1993 se trasladó a Buenos Aires, donde residió hasta 2005. Durante esos años participó de ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina), entre 1993 y 1998, formando parte de un período de consolidación de la organización y de articulación política de travestis y trans en el país.

A mediados de 2005 viajó a Francia, donde permaneció hasta mediados de 2012. Tras su regreso, retomó su vida en Salta y continuó vinculada a las redes comunitarias travestis y trans de la provincia.

En su comunidad fue reconocida como una “madre trans” por numerosas jóvenes trans de Salta, a quienes brindó alojamiento y acompañamiento en su propia casa. Esta práctica de cuidado y hospitalidad se inscribe en las redes de apoyo construidas históricamente por las comunidades travestis y trans frente a situaciones de exclusión familiar, habitacional y social. Su hogar se convirtió así en un espacio de encuentro y contención para jóvenes que encontraban en ella una referencia afectiva y comunitaria.

Su recorrido articula experiencias de participación cultural, organización política, migración y construcción de redes de cuidado. Su pertenencia a la comparsa, su participación temprana en ATTTA y el acompañamiento brindado a otras generaciones de jóvenes trans forman parte de una trayectoria vinculada a la construcción colectiva de espacios de pertenencia y apoyo dentro de la comunidad travesti y trans. Falleció en 2020, dejando una trayectoria asociada a las redes comunitarias y afectivas que contribuyó a sostener en Salta.

She was born on September 16, 1971, in the province of Salta and died on October 1, 2020. Her life trajectory was connected to Salta’s popular culture, travesti community life, and the organizing processes of Argentina’s trans movement.

From a young age, she participated in the Salta carnival comparsa “Los Caballeros de la Noche,” a space where she developed ties to the cultural and collective traditions of her province. In 1993, she moved to Buenos Aires, where she lived until 2005. During those years, she participated in ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) between 1993 and 1998, becoming part of a period of organizational consolidation and political mobilization among travestis and trans people in Argentina.

In mid-2005, she traveled to France, where she remained until mid-2012. After returning to Argentina, she resumed her life in Salta and continued to be connected to the province’s travesti and trans community networks.

Within her community, she was recognized as a “trans mother” by many young trans women in Salta, whom she welcomed and housed in her own home. This practice of care and hospitality was part of the support networks historically built by travesti and trans communities in response to family, housing, and social exclusion. Her home thus became a space of gathering and support for young people who found in her an emotional and community reference.

Her trajectory brought together experiences of cultural participation, political organizing, migration, and the creation of networks of care. Her involvement in the comparsa, her early participation in ATTTA, and the support she provided to younger generations of trans people are part of a life history connected to the collective creation of spaces of belonging and mutual support within the travesti and trans community. She died in 2020, leaving a trajectory closely associated with the community and emotional networks she helped sustain in Salta.