Trabajo Sexual

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Daniela Valverde

  • DV01
  • Persona
  • 1972 - 2005

Daniela nació el 9 de agosto de 1972 en Cutral Co, en un contexto familiar y social marcado por la discriminación hacia su identidad de género. Durante su infancia y adolescencia atravesó situaciones de acoso, burlas y hostigamiento por parte de su entorno. A los 12 años se fue de su casa debido a la falta de aceptación familiar de su identidad como chica trans. Durante un período vivió en casas de amistades, hasta trasladarse posteriormente a la ciudad de Neuquén.

En Neuquén construyó parte de su trayectoria vital y laboral en un contexto de exclusión que limitaba las posibilidades de acceso de las personas trans a empleos formales. Allí comenzó a trabajar como trabajadora sexual, actividad que desarrolló hasta los 33 años.

Su vida estuvo atravesada por las condiciones de vulnerabilidad y discriminación que afectaron particularmente a las personas trans de su generación, así como por la necesidad de construir redes de apoyo fuera del ámbito familiar para sostener su vida cotidiana.

Daniela fue asesinada a los 33 años. El homicidio no fue esclarecido y su autor nunca fue identificado. Su trayectoria forma parte de las memorias de las personas trans de la Patagonia argentina y de una generación cuyas vidas estuvieron atravesadas por la exclusión familiar, social y laboral, así como por distintas formas de violencia hacia las identidades trans.

Daniela was born on August 9, 1972, in Cutral Co, in a family and social environment marked by discrimination against her gender identity. During her childhood and adolescence, she experienced harassment, bullying, ridicule, and hostility from those around her. At the age of 12, she left home because her family did not accept her identity as a trans girl. For a period of time, she lived with friends before eventually moving to the city of Neuquén.

In Neuquén, she built part of her life and working trajectory in a social context in which access to formal employment was limited for trans people. There, she began working as a sex worker, an occupation she pursued until the age of 33.

Her life was shaped by the conditions of vulnerability and discrimination experienced particularly by trans people of her generation, as well as by the need to build support networks outside the family in order to sustain her everyday life.

Daniela was murdered at the age of 33. The crime was never solved, and her killer was never identified. Her life trajectory forms part of the memories of trans people in Patagonia and of a generation whose lives were shaped by family, social, and economic exclusion, as well as by different forms of violence against trans identities.

Diana Marina Magalí Muñiz

  • DMMM01
  • Persona
  • 09/02/1964 - 19/02/2024

Nació el 9 de febrero de 1964 en Tigre, provincia de Buenos Aires. Su trayectoria estuvo atravesada desde temprana edad por la persecución policial y la violencia ejercida contra las personas trans. Su madre trans fue Carla Pericles, con quien compartió parte de una historia marcada por las experiencias de la comunidad travesti y trans en Argentina.

En el contexto de la persecución policial frecuente en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires, en 1988 se trasladó a la ciudad de Neuquén, donde permaneció durante más de treinta años. En 1989 atravesó un período de exilio en Chile, antes de regresar a Neuquén y continuar allí su vida.

En Neuquén desarrolló una importante trayectoria comunitaria vinculada a la prevención y el acompañamiento de personas que vivían con VIH. Fue presidenta de la Asociación Conciencia Vihda, grupo dedicado a la ayuda y prevención del VIH, desde donde participó en acciones vinculadas al acompañamiento y la prevención.

A su regreso a Buenos Aires, en 2017 se incorporó al Archivo de la Memoria Trans (AMT), donde se desempeñó en el área de digitalización y participó en las tareas de preservación y organización del acervo documental. Su experiencia también la convirtió en una referente para la recuperación de memorias vinculadas a la violencia ejercida contra las personas trans. En distintas ocasiones aportó su testimonio presencial como integrante del AMT y sobreviviente de la violencia policial en la Panamericana, de ataques transfóbicos, de la última dictadura cívico-militar y de experiencias de exilio en Neuquén y Chile.

Su recorrido reúne experiencias de migración, exilio, organización comunitaria, activismo en torno al VIH y trabajo archivístico, contribuyendo a la preservación de memorias y testimonios de las comunidades travestis y trans. Su participación en el AMT permitió además articular su experiencia personal con las tareas colectivas de conservación y transmisión de la memoria.

Falleció el 19 de febrero de 2024 en Tigre, provincia de Buenos Aires, pocos días después de cumplir 60 años. Su trayectoria forma parte del patrimonio testimonial y comunitario del Archivo de la Memoria Trans.

She was born on February 9, 1964, in Tigre, Buenos Aires Province. From an early age, her life trajectory was shaped by police persecution and violence directed against trans people. Her trans mother was Carla Pericles, with whom she shared part of a history shaped by the experiences of Argentina’s travesti and trans communities.

In the context of frequent police persecution in Buenos Aires Province and the City of Buenos Aires, she moved to the city of Neuquén in 1988, where she lived for more than thirty years. In 1989, she spent a period in exile in Chile before returning to Neuquén and continuing her life there.

In Neuquén, she developed an important community-based trajectory focused on HIV prevention and support for people living with HIV. She served as president of Asociación Conciencia Vihda, an organization dedicated to HIV support and prevention, where she participated in initiatives related to care, support, and prevention.

Upon returning to Buenos Aires, she joined the Trans Memory Archive (AMT) in 2017, where she worked in the digitization department and contributed to the preservation and organization of the archive’s documentary collections. Her personal experience also made her an important reference point for recovering memories of violence against trans people. On various occasions, she provided first-hand testimony as a member of the AMT and as a survivor of police violence on the Pan-American Highway, transphobic attacks, Argentina’s last military dictatorship, and experiences of exile in Neuquén and Chile.

Her life trajectory encompasses experiences of migration, exile, community organizing, HIV activism, and archival work, contributing to the preservation of the memories and testimonies of travesti and trans communities. Her involvement with the AMT also allowed her personal experiences to become part of the collective work of preserving and transmitting trans memory.

She died on February 19, 2024, in Tigre, Buenos Aires Province, just days after her 60th birthday. Her life and work form part of the testimonial and community heritage preserved by the Trans Memory Archive.

Fátima Rodriguez Lara

  • FR01
  • Persona
  • 1973 - presente

Nació el 25 de abril de 1973 en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Once. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Provincia de Catamarca, en la Ciudad de Buenos Aires. Vivió junto a su familia hasta los 17 años, momento en que se trasladó a la ciudad de Rosario para continuar su proceso de transición. En ese contexto, realizó una intervención quirúrgica utilizando documentación falsa.

Su transición fue paulatina, en continuidad con una expresión de género que desde temprana edad se caracterizó por su feminidad. Durante su juventud contó con el acompañamiento de dos referentes y amigas trans, La Negra Judith y Daniela Romero del Abasto, quienes ocuparon un lugar significativo en su trayectoria y en la construcción de redes afectivas y comunitarias.

En su juventud comenzó a ejercer el trabajo sexual en el boliche Confusión y posteriormente en la vía pública, en la zona de Palermo, junto a otras mujeres trans. Esta etapa forma parte de las experiencias compartidas por un grupo de mujeres que desarrollaron sus trayectorias en espacios atravesados por la exclusión y la persecución hacia las identidades travestis y trans. Actualmente integra el grupo de las chicas sobrevivientes del boliche Confusión, espacio de memoria y pertenencia construido a partir de esas experiencias comunes.

Con el transcurso de los años, desarrolló una trayectoria laboral vinculada al ámbito de la salud. Actualmente vive en la ciudad de Rosario y se desempeña como enfermera en el Centro de Salud 7 de Abril de la Universidad Nacional de Rosario. También dirige un Centro de Noche y Casa de Refugio para Mujeres Trans, destinado al acompañamiento y protección de mujeres trans en situación de vulnerabilidad. La institución forma parte de la red de protección provincial de Santa Fe.

Su recorrido reúne experiencias de construcción de identidad, redes de cuidado y afectividad entre mujeres trans, trabajo sexual y posterior inserción laboral en el ámbito de la salud. Su participación en el grupo de sobrevivientes de Confusión y su actual tarea al frente de un espacio de refugio y protección para mujeres trans vinculan su trayectoria personal con procesos de memoria, acompañamiento comunitario y acceso a derechos.

She was born on April 25, 1973, in the city of Buenos Aires, in the Once neighborhood. She attended Provincia de Catamarca Primary School in the City of Buenos Aires. She lived with her family until the age of 17, when she moved to the city of Rosario to continue her transition. During this period, she underwent a surgical procedure using false identification documents.

Her transition was gradual, in continuity with a gender expression that had been distinctly feminine from an early age. During her youth, she was supported by two close friends and trans mothers, La Negra Judith and Daniela Romero del Abasto, who played a significant role in her life and in the development of her affective and community networks.

As a young woman, she began doing sex work at the Confusión nightclub and later on the streets in the Palermo neighborhood, together with other trans women. This period forms part of the shared experiences of a group of women whose lives unfolded in spaces shaped by exclusion and persecution of travesti and trans identities. She is currently a member of the group of survivors of the Confusión nightclub, a space of memory and belonging built around these shared experiences.

Over the years, she developed a professional career in healthcare. She currently lives in Rosario and works as a nurse at the Centro de Salud 7 de Abril of the National University of Rosario. She also directs a Night Center and Shelter for Trans Women, providing support and protection to trans women experiencing vulnerable circumstances. The shelter is part of the provincial protection network of Santa Fe.

Her life trajectory encompasses experiences of gender identity formation, affective and care networks among trans women, sex work, and subsequent employment in the healthcare sector. Her participation in the group of Confusión survivors, together with her current work leading a shelter and protection space for trans women, connects her personal trajectory with broader processes of memory, community support, and access to rights.

Gina Vivanco

  • GV01
  • Persona
  • 1958 - 1991

Gina Vivanco nació el 2 de julio de 1958 en Rosario, provincia de Santa Fe. Durante su juventud vivió en la pensión Real de Rosario, donde conoció a Carmen Marcial Ibarra, con quien estableció un vínculo de amistad. Posteriormente se trasladó a Buenos Aires, donde continuó desarrollando su trayectoria de vida.

Ejerció el trabajo sexual en Zona Sur del conurbano bonaerense, particularmente en el denominado Camino de Cintura. A través de esta actividad logró adquirir un terreno de grandes dimensiones ubicado en la zona de Reconquista y Paso de la Patria, en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. En ese terreno construyó también una vivienda para su madre, dando cuenta de una estrategia de sustento y de apoyo familiar desarrollada a partir de su trabajo.

Hacia 1982 vivió en Tigre junto a Carla Pericles. Aproximadamente en 1987 viajó a Italia, donde continuó ejerciendo el trabajo sexual. Su trayectoria estuvo atravesada por los desplazamientos entre Argentina y Europa, en un contexto en el que el trabajo sexual constituía para muchas mujeres travestis y trans una de las principales alternativas de subsistencia frente a las dificultades de acceso a otras formas de empleo.

En 1991, durante una de sus estadías en Argentina, Gina Vivanco fue asesinada por integrantes de la Policía Bonaerense en Quilmes, provincia de Buenos Aires. Su muerte se inscribe en un período caracterizado por la persecución y la violencia institucional ejercida contra las personas travestis y trans.

La trayectoria de Gina Vivanco reconstruye parte de las experiencias de movilidad, trabajo y construcción de redes afectivas y familiares de las mujeres travestis de su generación. Su recorrido entre Rosario, Buenos Aires, Italia y otros territorios permite también recuperar las estrategias de subsistencia y los vínculos comunitarios desarrollados en contextos de exclusión y persecución institucional.

Gina Vivanco was born on July 2, 1958, in Rosario, Santa Fe Province. During her youth, she lived at the Real boarding house in Rosario, where she met Carmen Marcial Ibarra, with whom she formed a close friendship. She later moved to Buenos Aires, where she continued building her life and developing her personal trajectory.

Gina worked in the sex trade in the southern suburbs of Greater Buenos Aires, particularly along an area known as Camino de Cintura. Through this work, she was able to purchase a large plot of land in the vicinity of Reconquista and Paso de la Patria in Florencio Varela, Buenos Aires Province. She also built a home there for her mother, using the income from her work to provide both for herself and for her family.

Around 1982, she lived in Tigre with Carla Pericles. Approximately in 1987, she traveled to Italy, where she continued working in the sex trade. Her life was shaped by movement between Argentina and Europe, in a context in which sex work was one of the primary means of survival available to many travesti and transgender women of her generation, given the significant barriers they faced in accessing other forms of employment.

In 1991, during one of her stays in Argentina, Gina Vivanco was killed by members of the Buenos Aires Provincial Police in Quilmes, Buenos Aires Province. Her death took place within a broader period characterized by the persecution and institutional violence faced by travesti and transgender people.

Gina Vivanco's life reflects the experiences of mobility, work, and the creation of affective and family networks among travesti women of her generation. Her journey between Rosario, Buenos Aires, Italy, and other places also preserves a record of the survival strategies and community ties developed amid conditions of social exclusion and institutional persecution.

Kouka García

  • KG01
  • Persona
  • 29/05/1954 - Actualidad

La Kouka García nació en Esperanza, provincia de Santa Fe, el 29 de mayo de 1954. Durante la década de 1980 se exilió en París, Francia, ciudad en la que continúa viviendo. Su llegada a Francia estuvo vinculada al trabajo sexual, actividad que constituyó inicialmente un medio de subsistencia en el contexto de su experiencia migratoria.

Con el transcurso de los años, comenzó a desarrollar una trayectoria de militancia vinculada a los derechos de las personas trans migrantes argentinas. Su recorrido articula las experiencias de migración, trabajo sexual y organización comunitaria, incorporando también acciones orientadas a la prevención y promoción de la salud.

Es fundadora y coordinadora de Pari-T, una organización dedicada a la prevención del VIH y de las infecciones de transmisión sexual entre la población de trabajadoras sexuales de los bosques de París. Desde este espacio también participa en iniciativas destinadas a ampliar las oportunidades laborales de las mujeres trans mediante instancias de capacitación para el acceso a otros trabajos.

Su trayectoria reúne experiencias de exilio, migración, trabajo y organización colectiva, y da cuenta de las redes construidas por mujeres trans argentinas en el exterior. A través de su participación en Pari-T, continúa desarrollando acciones vinculadas con la prevención de la salud, la capacitación laboral y la defensa de los derechos de las personas trans migrantes.

La Kouka García was born in Esperanza, Santa Fe Province, on May 29, 1954. During the 1980s, she went into exile in Paris, France, where she continues to live. Her arrival in France was connected to sex work, which initially became a means of livelihood within the context of her migration experience.

Over the years, she became involved in activism focused on the rights of Argentine transgender migrants. Her trajectory brings together experiences of migration, sex work, and community organizing, while also encompassing initiatives aimed at health prevention and promotion.

She is the founder and coordinator of Pari-T, an organization dedicated to HIV and sexually transmitted infection prevention among sex workers in the woods around Paris. Through this organization, she also participates in initiatives aimed at expanding employment opportunities for transgender women by providing training that can facilitate access to other forms of work.

Her life and activism encompass experiences of exile, migration, work, and collective organizing, reflecting the networks built by Argentine transgender women living abroad. Through her ongoing work with Pari-T, she continues to contribute to health prevention, vocational training, and the defense of the rights of transgender migrants.

Laura Mikaela Gallardo

  • LG01
  • Persona
  • 1972 - presente

Laura Mikaela Gallardo nació el 28 de abril de 1972 en un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe. Durante su infancia y adolescencia inició un proceso de construcción de su identidad de género en un contexto social caracterizado por la falta de reconocimiento y derechos para las personas trans. A los 14 años comenzó su transición y, durante ese período, transitó distintas localidades, entre ellas la ciudad de Santa Fe, Catamarca y San Nicolás, en búsqueda de espacios donde pudiera desarrollar su vida de acuerdo con su identidad.
A los 16 años asumió el cuidado de Alejandro, un bebé que pasó a formar parte central de su trayectoria personal. Desde entonces sostuvo su crianza y acompañamiento, procurando garantizar su bienestar y educación en un contexto atravesado por dificultades económicas y sociales. Esta responsabilidad fue un eje significativo en sus decisiones personales y laborales.
Durante la década de 1990 se radicó en el conurbano bonaerense. En Berazategui contó con el acompañamiento de Marilyn, una amiga trans que la recibió y la acompañó en una nueva etapa de su vida. Como muchas mujeres trans de su generación, ante las restricciones para acceder al empleo formal recurrió al trabajo sexual como estrategia de subsistencia. En esos años atravesó situaciones de persecución policial, detenciones y violencia institucional, en un período marcado por la criminalización de las identidades trans.
En 1996 conoció a Raúl en el boliche Fénix, con quien inició una relación afectiva que continúa hasta la actualidad. Durante esos años mantuvo también un vínculo constante con Alejandro, a quien visitaba en Santa Fe y acompañaba en su desarrollo.
En octubre de 2000 decidió dejar el trabajo sexual y, junto a Raúl, se trasladó a Florencio Varela, donde inició una nueva etapa vinculada al trabajo independiente y la construcción de un proyecto de vida estable. Participó en redes comunitarias de intercambio, realizó diversas actividades laborales y desarrolló emprendimientos comerciales vinculados a la venta por catálogo, que posteriormente dieron lugar a un negocio propio de blanquería y lencería.
Laura también participó en espacios de organización social. Formó parte del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón y estuvo presente el 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón, durante la jornada en la que fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Posteriormente completó sus estudios primarios y secundarios y continuó con procesos de formación.
En 2010 contrajo matrimonio con Raúl tras la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. En 2012 accedió a la rectificación registral de su identidad a partir de la Ley de Identidad de Género. Desde 2014 trabaja como administrativa en la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de Florencio Varela y participa en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), junto a referentes del movimiento trans como Marcela Romero y Claudia Pía Baudracco, desarrollando acciones vinculadas a la ampliación y defensa de derechos de las personas trans.

Laura Mikaela Gallardo was born on April 28, 1972, in a small town in the province of Santa Fe. During her childhood and adolescence, she began a process of constructing her gender identity in a social context characterized by the lack of recognition and rights for trans people. At the age of 14, she began her transition and, during this period, lived in different places, including the city of Santa Fe, Catamarca, and San Nicolás, in search of spaces where she could live her life in accordance with her identity.

At the age of 16, she took responsibility for the care of Alejandro, a baby who became a central part of her personal trajectory. From then on, she supported his upbringing and accompanied him throughout his development, seeking to ensure his well-being and education in a context marked by economic and social difficulties. This responsibility became a significant factor in her personal and professional decisions.

During the 1990s, she settled in Greater Buenos Aires. In Berazategui, she received support from Marilyn, a trans friend who welcomed her and accompanied her during a new stage of her life. Like many trans women of her generation, faced with restrictions on access to formal employment, she turned to sex work as a means of subsistence. During those years, she experienced police persecution, detentions, and institutional violence, in a period marked by the criminalization of trans identities.

In 1996, she met Raúl at the Fénix nightclub, with whom she began a romantic relationship that continues to this day. During those years, she also maintained a close relationship with Alejandro, whom she visited in Santa Fe and supported throughout his development.

In October 2000, she decided to leave sex work and, together with Raúl, moved to Florencio Varela, where she began a new stage focused on independent work and the construction of a stable life project. She participated in community exchange networks, carried out various types of work, and developed commercial ventures related to catalog sales, which later led to her own business selling household linens and lingerie.

Laura also participated in spaces for social organization. She was a member of the Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón and was present at Puente Pueyrredón on June 26, 2002, during the day when Maximiliano Kosteki and Darío Santillán were killed. She subsequently completed her primary and secondary education and continued her training.

In 2010, she married Raúl following the enactment of the Equal Marriage Law. In 2012, she obtained the legal rectification of her identity under the Gender Identity Law. Since 2014, she has worked as an administrative employee in the Undersecretariat for Human Rights of the Municipality of Florencio Varela and has participated in the Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), alongside prominent figures of the trans movement such as Marcela Romero and Claudia Pía Baudracco, developing initiatives related to the expansion and defense of the rights of trans people.

Marcela Navarro

  • MN01
  • Persona
  • 1968 - Actualidad

Lara Marcela Navarro nació el 9 de Julio de 1968 en el Hospital Castex, en el partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires. Es hija de Enrique Laurindo Navarro y Elsa Malvina Díaz, y creció en una familia numerosa de fuerte identidad peronista y activa participación política. Pasó sus primeros años en Billinghurst y luego se trasladó junto a su familia a José C. Paz, donde se establecieron definitivamente. Tiene ocho hermanos, uno de ellos desaparecido.

Desde la infancia comenzó a percibirse distinta de lo esperado para el género asignado al nacer. A los seis años ya manifestaba atracción por la ropa femenina y el deseo de vincularse principalmente con niñas. Cursó sus estudios primarios en el Instituto San Pedro, una escuela privada católica, donde sus expresiones de feminidad generaron rechazo y preocupación institucional. Fue sometida allí a tratamientos psicológicos orientados a corregir su identidad y orientación, mientras a su madre le decían que padecía una enfermedad mental. Hacia los trece años, sus padres comprendieron que esas prácticas no cambiarían su realidad y exigieron que cesaran.

Durante la niñez y la preadolescencia atravesó sentimientos de tristeza, depresión y opresión por la condena social hacia su identidad. Buscó refugio en la espiritualidad y acudió a la Iglesia para consultar si Dios podía aceptarla tal como era, pero fue rechazada por el sacerdote del colegio, quien la expulsó y no le permitió regresar. Años más tarde, ya cerca de los dieciocho años, encontró otro camino espiritual al ser invitada por una compañera trans conocida como “Pipi” a un templo afrobrasileño en José C. Paz. Allí conoció un espacio diverso y acogedor, frecuentado por personas gays, lesbianas, travestis y afrodescendientes. Continuó participando en esa comunidad religiosa y, desde 1999, es May de Santos (Iyalorixá), desempeñándose como guía espiritual de personas allegadas a su templo.

Durante la adolescencia inició su transición con el apoyo de su madre. Ante la ausencia de información pública sobre identidades trans, buscó orientación en compañeras mayores de su barrio. En 1985, siendo muy joven, comenzó a ejercer el trabajo sexual como forma de subsistencia y búsqueda de independencia económica. Con ayuda de una compañera llamada Patricia aprendió a cuidarse, defenderse y manejar dinero. También logró ahorrar durante un tiempo para realizarse colocaciones informales de silicona, práctica común y riesgosa en aquella época ante la falta de acceso a la salud. Poco después dejó la casa familiar tras conflictos con su padre vinculados a sus horarios, la vida nocturna y su necesidad de autonomía, y pasó a convivir con otras compañeras trans.

Su juventud estuvo marcada por la persecución policial sistemática. Fue detenida por primera vez siendo menor de edad, incluso mientras hacía compras cerca de su casa. Luego sufrió reiteradas detenciones por aplicación de los edictos policiales, especialmente el artículo 92, que castigaba vestir ropa “contraria al sexo”, y el artículo 68, utilizado para criminalizar el ejercicio o la supuesta sospecha de prostitución. Muchas veces bastaba esperar un colectivo para ser arrestada. También padeció golpes, hostigamientos y largos encierros, experiencias que la marcaron profundamente y despertaron en ella una temprana conciencia política.

A pesar de ese contexto, desarrolló una fuerte disciplina económica. Ahorró dinero, compró dólares, abrió cuentas bancarias e invirtió en terrenos en José C. Paz y General Rodríguez. Construyó su propia casa y realizó pequeñas inversiones pensando en el futuro. También viajó a Uruguay y Brasil para trabajar y alejarse por períodos de la violencia local. Aunque muchas compañeras emigraron a Europa, decidió permanecer en la Argentina convencida de que la situación algún día cambiaría.

En su vida afectiva, alrededor de los veinte años conoció a Miguel, un hombre cisgénero con quien mantuvo una relación de aproximadamente quince años. Convivieron y formaron hogar, siendo además aceptada por la familia de él. Tras esa separación mantuvo otra relación extensa con una pareja llamada Juan, también de alrededor de quince años.

Hacia fines de la década de 1990 comenzó a involucrarse activamente en la militancia por los derechos de las personas trans, impulsada por la muerte y desaparición de muchas compañeras víctimas de la violencia institucional. En 1998 empezó a participar en reclamos por la derogación de los edictos policiales y por el derecho a una vida digna. Más adelante trabajó en la zona de Chacarita, en la ciudad de Buenos Aires, donde conoció a referentes históricas como Lohana Berkins y Diana Sacayán. Recuerda especialmente las recorridas territoriales de Sacayán repartiendo preservativos, convocando reuniones y promoviendo la organización comunitaria.

Desde el año 2000 milita en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). Ese mismo año comenzó a impulsar en José C. Paz políticas de inclusión laboral para personas trans, reclamo que más adelante logró avances con apoyo de sectores del Concejo Deliberante local. También se formó como promotora de salud junto a ATTTA y la Fundación Huésped, desempeñándose en tareas de prevención y acompañamiento comunitario.

Durante la pandemia reforzó su militancia territorial, participando en redes de asistencia alimentaria y sanitaria para compañeras en situación de vulnerabilidad. En los últimos años retomó además sus estudios secundarios en la Casa Trans, una deuda pendiente desde la adolescencia.

Desde el 15 de diciembre de 2023 trabaja en el Archivo de la Memoria Trans Argentina, espacio que considera propio y desde el cual busca preservar las historias de quienes resistieron antes que su generación. Se define orgullosa de José C. Paz, de su recorrido y de pertenecer a una generación pionera que luchó cuando aún no existían derechos reconocidos.


Marcela Navarro was born on July 9, 1968, at Hospital Castex in the district of General San Martín, Buenos Aires Province, Argentina. She is the daughter of Enrique Laurindo Navarro and Elsa Malvina Díaz, and grew up in a large family with a strong Peronist identity and active political participation. She spent her early childhood in Billinghurst and later moved with her family to José C. Paz, where they settled permanently. She has eight siblings, one of whom was disappeared.

From childhood, she began to perceive herself as different from what was expected of the gender assigned to her at birth. At six years old, she was already drawn to feminine clothing and wanted primarily to socialize with girls. She attended primary school at Instituto San Pedro, a private Catholic school, where her feminine expressions generated rejection and institutional concern. She was subjected there to psychological treatments intended to correct her identity and orientation, while her mother was told that her daughter suffered from a mental illness. Around the age of thirteen, her parents understood that these practices would not change her reality and demanded that they stop.

During childhood and early adolescence, she experienced sadness, depression, and oppression because of the social condemnation of her identity. She sought refuge in spirituality and turned to the Church, asking whether God could accept her as she was, but she was rejected by the school priest, who expelled her and did not allow her to return. Years later, around the age of eighteen, she found another spiritual path when a trans friend known as “Pipi” invited her to an Afro-Brazilian temple in José C. Paz. There she encountered a welcoming and diverse space frequented by gay, lesbian, travesti, and Afro-descendant people. She continued participating in that religious community and, since 1999, has been a May de Santos (Iyalorixá), serving as a spiritual guide to people connected to her temple.

During adolescence, she began her transition with the support of her mother. In the absence of public information about trans identities, she sought guidance from older trans women in her neighborhood. In 1985, while still very young, she began sex work as a means of survival and economic independence. With the help of a friend named Patricia, she learned how to protect herself, defend herself, and manage money. She also saved enough to undergo informal silicone injections, a common and dangerous practice at the time due to lack of access to healthcare. Soon afterward, she left the family home following conflicts with her father related to her schedule, nightlife, and desire for autonomy, and moved in with other trans women.

Her youth was marked by systematic police persecution. She was first detained while still a minor, even while shopping near her home. She later endured repeated arrests under police edicts, especially Article 92, which punished wearing clothing “contrary to one’s sex,” and Article 68, used to criminalize sex work or even the suspicion of it. At times, simply waiting for a bus was enough to be arrested. She also suffered beatings, harassment, and long periods of confinement, experiences that deeply marked her and awakened an early political consciousness.

Despite this context, she developed strong financial discipline. She saved money, bought U.S. dollars, opened bank accounts, and invested in land in José C. Paz and General Rodríguez. She built her own home and made small investments with the future in mind. She also traveled to Uruguay and Brazil to work and temporarily escape local violence. Although many of her peers emigrated to Europe, she chose to remain in Argentina, convinced that one day things would change.

In her personal life, around the age of twenty she met Miguel, a cisgender man with whom she maintained a relationship for approximately fifteen years. They lived together and built a home, and she was accepted by his family. After that separation, she had another long-term relationship with a partner named Juan, lasting around fifteen years as well.

Toward the end of the 1990s, she became actively involved in the struggle for trans rights, driven by the deaths and disappearances of many friends who were victims of institutional violence. In 1998, she began participating in campaigns to repeal the police edicts and demand the right to live with dignity. Later, while working in Chacarita in the city of Buenos Aires, she met historic activists such as Lohana Berkins and Diana Sacayán. She especially remembers Sacayán’s street outreach work distributing condoms, calling meetings, and encouraging community organization.

Since 2000, she has been active in the Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). That same year, she began advocating in José C. Paz for employment inclusion policies for trans people, efforts that later achieved progress with the support of members of the local council. She also trained as a health promoter alongside ATTTA and Fundación Huésped, carrying out prevention and community support work.

During the pandemic, she intensified her grassroots activism, participating in food and health assistance networks for trans women in vulnerable situations. In recent years, she also resumed her secondary education at Casa Trans, fulfilling a long-standing unfinished goal from adolescence.

Since December 15, 2023, she has worked at the Archivo de la Memoria Trans Argentina, a space she considers her own and through which she seeks to preserve the stories of those who resisted before her generation. She defines herself as proud of José C. Paz, of her life journey, and of belonging to a pioneering generation that fought when rights had not yet been recognized.

Marcela "Tita" Ángela Saibek

  • MT01
  • Persona
  • 1967 - presente

Marcela “Tita” nació el 5 de agosto de 1967 en la Ciudad de Buenos Aires. Creció en un entorno familiar compuesto por su madre, Ángela, y su padre, Alberto. Durante su infancia y adolescencia cursó la educación primaria y secundaria, al tiempo que comenzaba a explorar su identidad en un contexto social marcado por la hostilidad hacia las identidades travestis y trans. Recuerda que a los 12 años comenzó a frecuentar el centro de la ciudad, experiencia que señala como un momento temprano de contacto con otros espacios de sociabilidad.

A los 14 años fue detenida por primera vez en su propio barrio, en un período atravesado por la represión estatal. A partir de entonces, las detenciones se volvieron una constante en su vida, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en distintos puntos del conurbano bonaerense. Estas experiencias se inscriben en el marco de la persecución sistemática ejercida sobre las identidades travestis y trans durante décadas, a través de edictos policiales y prácticas de control territorial.

A los 18 años inició procesos de modificación corporal mediante la aplicación de siliconas, práctica extendida en la época ante la falta de acceso a sistemas de salud integrales y respetuosos de las identidades trans. Con el paso del tiempo, estas intervenciones derivaron en problemas de salud que continúan afectándola en la actualidad, lo que da cuenta de las condiciones estructurales en las que muchas personas travestis y trans construyeron sus identidades.

Desde joven, Marcela desarrolló estrategias de subsistencia vinculadas al trabajo sexual, actividad que desempeñó en distintos barrios de la ciudad y el conurbano. En ese recorrido, construyó redes afectivas y comunitarias con otras compañeras travestis, con quienes compartió espacios de trabajo y sociabilidad. También mantuvo vínculos de pareja, entre ellos una relación con una persona vinculada a un boliche de ambiente travesti.

Paralelamente, se formó y trabajó como esteticista, oficio que continúa ejerciendo hasta el presente. Esta actividad se consolidó como una alternativa laboral sostenida en el tiempo, en un contexto históricamente restrictivo para el acceso al empleo formal de las personas trans.

Hace aproximadamente dos décadas se encuentra en pareja con su actual esposo, con quien comparte su vida cotidiana. En la actualidad, describe su presente atravesado por las dificultades económicas, comunes a su entorno, y por la búsqueda de bienestar dentro de esas condiciones. Su trayectoria refleja las múltiples dimensiones —familiares, laborales, comunitarias y de supervivencia— que configuran las experiencias de vida de las personas travestis y trans en Argentina, así como las formas en que han construido sus propios recorridos en contextos de exclusión y desigualdad.

Marcela “Tita” was born on August 5, 1967, in the City of Buenos Aires. She grew up in a family that included her mother, Ángela, and her father, Alberto. During her childhood and adolescence, she attended primary and secondary school while beginning to explore her identity in a social context marked by hostility toward travesti and transgender identities. She recalls that at the age of 12, she began spending time in the city center, an experience she identifies as an early point of contact with other spaces of social interaction.

At the age of 14, she was arrested for the first time in her own neighborhood, during a period marked by state repression. From then on, arrests became a constant throughout her life, both in the City of Buenos Aires and in different areas of Greater Buenos Aires. These experiences took place within a broader context of systematic persecution of travesti and transgender people that continued for decades through police edicts and territorial policing practices.

At the age of 18, she began altering her body through the injection of silicone, a widespread practice at the time amid the lack of access to comprehensive healthcare that respected transgender identities. Over time, these procedures led to health problems that continue to affect her today, reflecting the structural conditions under which many travesti and transgender people shaped and affirmed their identities.

From a young age, Marcela developed survival strategies connected to sex work, an activity she carried out in different neighborhoods of the city and Greater Buenos Aires. Throughout this experience, she built affective and community networks with other travesti companions, with whom she shared work and social spaces. She also had several romantic relationships, including one with a person connected to a nightclub frequented by the travesti community.

At the same time, she trained and worked as an esthetician, a profession she continues to practice today. This occupation became a sustained source of employment over the years, in a context historically marked by significant barriers to formal employment for transgender people.

For approximately two decades, she has been in a relationship with her current husband, with whom she shares her everyday life. Today, she describes her present as shaped by economic difficulties common to those around her, as well as by the pursuit of well-being within those circumstances. Her trajectory reflects the multiple dimensions—family, work, community, and survival—that have shaped the lives of travesti and transgender people in Argentina, as well as the ways in which they have forged their own paths within contexts of exclusion and inequality.

María Belén Correa

  • MBC01
  • Persona
  • 1973 - presente

María Belén Correa nació el 25 de junio de 1973 en Olivera, partido de Luján, provincia de Buenos Aires, y creció entre Olivera y la ciudad de Luján, en el seno de una familia trabajadora. Desde su infancia atravesó conflictos vinculados a su identidad de género en un contexto social hostil hacia las diversidades sexuales. Durante su adolescencia comenzó a vincularse con otras travestis y mujeres trans del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires, encontrando en esos vínculos un espacio de pertenencia frente a la discriminación, la violencia policial y la exclusión familiar y social que atravesaban las personas trans en la Argentina de los años ochenta y principios de los noventa.

A comienzos de la década de 1990 se incorporó al movimiento de diversidad sexual argentino. El 25 de junio de 1993, junto a Claudia Pía Baudracco y otras activistas, participó en la fundación de la Asociación de Travestis de Argentina, organización que posteriormente se transformaría en A.T.T.T.A. Entre 1995 y 2001 fue presidenta de la entidad y una de las referentes de la lucha contra los edictos policiales, por el reconocimiento de derechos y la visibilidad del colectivo travesti-trans. También integró la comisión organizadora de la Marcha del Orgullo en Buenos Aires, promoviendo la incorporación de espectáculos artísticos y una dimensión celebratoria a la movilización.

Paralelamente desarrolló una trayectoria artística como performer y actriz transformista. Desde mediados de los noventa realizó espectáculos en fiestas, escenarios comunitarios y actos públicos, entre ellos una interpretación de Eva Perón con la canción “No llores por mí, Argentina”. También integró compañías de espectáculos travestis que trabajaban en el sur de Brasil, experiencia que contribuyó a su profesionalización artística y al aprendizaje del portugués.

En 2001, la persecución policial, las amenazas y la violencia vinculadas a su identidad y militancia la llevaron a exiliarse en Estados Unidos. Se radicó en Nueva York y obtuvo asilo político en 2004. Allí retomó su actividad comunitaria e internacional. Ese año fundó, junto a Paty Betancourt, la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (RedLacTrans), y posteriormente impulsó otros espacios destinados al acompañamiento de personas trans y migrantes.

En 2012 regresó a la Argentina para realizar su cambio registral en el marco de la Ley de Identidad de Género. Ese mismo año, a partir de la muerte de Claudia Pía Baudracco y de la necesidad de preservar la memoria de numerosas compañeras, impulsó la creación del Archivo de la Memoria Trans. Desde entonces, el proyecto se consolidó como un espacio colectivo de preservación, investigación y difusión de la historia travesti-trans argentina.

En 2019 fundó en Alemania Cosmopolitrans, organización dedicada al acompañamiento de personas trans migrantes y refugiadas. Actualmente reside en Alemania junto a su esposo, mantiene vínculos permanentes con Argentina y continúa trabajando de manera remota en el Archivo de la Memoria Trans, en proyectos comunitarios y en la escritura de sus memorias.

María Belén Correa was born on June 25, 1973, in Olivera, in the Luján district of Buenos Aires Province, and grew up between Olivera and the city of Luján in a working-class family. From childhood, she experienced conflicts related to her gender identity in a social context that was deeply hostile toward sexual and gender diversity. During her adolescence, she began forming relationships with other travestis and trans women from Greater Buenos Aires and the City of Buenos Aires, finding in these connections a sense of belonging in the face of the discrimination, police violence, and family and social exclusion experienced by trans people in Argentina during the 1980s and early 1990s.

In the early 1990s, she became involved in Argentina’s emerging sexual diversity movement. On June 25, 1993, together with Claudia Pía Baudracco and other activists, she participated in the founding of the Asociación de Travestis de Argentina, an organization that would later become A.T.T.T.A. (Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas). Between 1995 and 2001, she served as president of the organization and became one of the leading figures in the struggle against police edicts, for the recognition of rights, and for the visibility of the travesti-trans community. She also served on the organizing committee of the Pride March in Buenos Aires, promoting the inclusion of artistic performances and a celebratory dimension alongside the political protest.

At the same time, she developed an artistic career as a performer and drag actress. From the mid-1990s onward, she performed at parties, community venues, and public events, including an interpretation of Eva Perón accompanied by the song “No llores por mí, Argentina.” She also performed with travesti entertainment companies working in southern Brazil, an experience that contributed to her professional development as an artist and enabled her to learn Portuguese.

In 2001, police persecution, threats, and violence related to her gender identity and activism led her into exile in the United States. She settled in New York and was granted political asylum in 2004. There, she resumed her community and international work. That same year, together with Paty Betancourt, she founded the Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (RedLacTrans), and subsequently helped establish other spaces dedicated to supporting trans people and migrants.

In 2012, she returned to Argentina to legally change her gender marker under the Gender Identity Law. That same year, following the death of Claudia Pía Baudracco and recognizing the need to preserve the memory of numerous compañeras, she initiated the creation of the Archivo de la Memoria Trans. Since then, the project has grown into a collective space dedicated to preserving, researching, and disseminating the history of Argentina’s travesti-trans community.

In 2019, she founded Cosmopolitrans in Germany, an organization dedicated to supporting trans migrants and refugees. She currently lives in Germany with her husband, maintains close ties with Argentina, and continues to work remotely with the Archivo de la Memoria Trans, community projects, and the writing of her memoirs.

Mónica Del Valle

  • MDV01
  • Persona
  • 1953 - presente

Mónica del Valle, conocida en su entorno como “La Bruja” o “Moni”, nació en 1953 en la provincia de Buenos Aires y creció en una familia numerosa. Durante su infancia y juventud atravesó el rechazo de su padre hacia su identidad de género, mientras encontraba acompañamiento y apoyo en su madre y sus hermanas, vínculos que formaron parte de sus redes afectivas a lo largo de su vida.

A fines de la década de 1960 y comienzos de los años 70 inició su proceso de construcción de identidad femenina y comenzó a frecuentar espacios de sociabilidad LGBTQ+ junto a un tío gay, quien la acercó a esos ámbitos comunitarios y a otras personas mayores que compartieron con ella estrategias de cuidado y supervivencia frente a la persecución policial vigente en ese período. En esos años trabajó en talleres de costura y fábricas textiles, al mismo tiempo que comenzó transformaciones corporales mediante el uso de anticonceptivos y, posteriormente, aplicaciones clandestinas de silicona, prácticas frecuentes entre muchas personas trans ante la falta de acceso a tratamientos seguros y acompañamiento institucional.

Durante los años 70 desarrolló actividades laborales en bares y cabarets del sur del conurbano bonaerense. En ese contexto atravesó múltiples situaciones de violencia institucional, detenciones arbitrarias y malos tratos por parte de fuerzas policiales en comisarías y brigadas de Quilmes, Bernal y Florencio Varela. Durante la última dictadura cívico-militar argentina sufrió persecuciones sistemáticas y permaneció detenida en reiteradas oportunidades, incluyendo una detención prolongada en la Comisaría Segunda de Bernal, donde fue sometida a prácticas represivas. También relató experiencias de violencia en la Brigada de Quilmes, actualmente señalizada como espacio de memoria, vinculadas a la persecución y desaparición de personas durante el terrorismo de Estado.

Durante la década de 1980 comenzó a ejercer el trabajo sexual en la zona sur del conurbano bonaerense, especialmente en Villa Los Eucaliptos, Quilmes Oeste. Los ingresos obtenidos mediante esta actividad le permitieron construir su vivienda y sostener económicamente a integrantes de su familia. A lo largo de su trayectoria atravesó situaciones de vulnerabilidad, violencia y persecución, junto con la presencia constante de redes de apoyo familiares y afectivas, especialmente el acompañamiento de su madre.

En 2012, tras la sanción de la Ley de Identidad de Género, realizó el cambio registral de su identidad. En los últimos años se alejó del trabajo sexual y continúa viviendo junto a sus sobrinos y sobrinas, a quienes reconoce como parte de su familia. Actualmente participa en espacios del Archivo de la Memoria Trans y en talleres comunitarios, donde comparte sus recuerdos, fotografías y experiencias, contribuyendo a la preservación de la memoria colectiva de las personas trans en Argentina.

Mónica, known among her close circle as “La Bruja” or “Moni,” was born in 1953 in the Province of Buenos Aires and grew up in a large family where, despite her father’s rejection, she found unconditional support from her mother and sisters from an early age. During the late 1960s and early 1970s, she began expressing her feminine identity and attending LGBTQ+ social spaces alongside a gay uncle who introduced her to that world and, together with other older queer people, taught her survival strategies to avoid police persecution.

During those years she worked in sewing workshops and textile factories while beginning her bodily transformation through contraceptive pills and later clandestine silicone injections. By the early 1970s, she was working in bars and cabarets in the southern outskirts of Buenos Aires and experienced repeated episodes of institutional violence, arbitrary arrests, and police torture in stations and brigades in Quilmes, Bernal, and Florencio Varela, particularly during Argentina’s civic-military dictatorship. She recalled being detained around twenty times and spending up to three months imprisoned at the Segunda de Bernal police station, where her head was shaved and she endured severe abuse.

She also recounted traumatic experiences at the Quilmes Brigade —now a memory site— where she heard torture sessions and encountered disappeared detainees whose names she was never able to remember in order to notify their families. During the 1980s, she began engaging in sex work in the southern districts of Greater Buenos Aires, especially in Villa Los Eucaliptos in Quilmes Oeste, where she worked for several years while keeping that part of her life secret from her partners. Through this work, she was able to buy construction materials, build her home, and financially support members of her family. Throughout her life, she endured violent relationships, constant police persecution, and situations of extreme vulnerability, while always highlighting the protection of her mother, a fiercely determined woman who confronted both police officers and relatives in order to defend her.

After the passing of Argentina’s Gender Identity Law in 2012, Mónica immediately changed her legal documents and described that moment as the beginning of a life lived with greater peace and dignity. Now retired from sex work, she lives alongside nieces and nephews whom she considers her own children, in a home built through decades of personal effort. In recent years, she has begun participating in the Archivo de la Memoria Trans and attending community workshops, where she has started sharing her memories, photographs, and life experiences connected to the history of Argentina’s trans memory movement.

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