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Registro de autoridad
Buenos Aires

Candela Nicolosi

  • CN01
  • Persona
  • 1965 - presente

Candela Nicolosi nació el 6 de noviembre de 1965 en la provincia de Tucumán. Creció junto a su madre, Susana Rocha, y sus hermanos Mónica, Fredy, Antonio, Sergio, Gustavo y Jacqueline. Desde la adolescencia inició su proceso de construcción de identidad de género en un contexto de fuerte discriminación hacia las personas travestis y trans. A los 16 años dejó el hogar familiar, circunstancia que interrumpió en varias oportunidades su trayectoria educativa. A pesar de esas dificultades, logró completar los estudios primarios y secundarios en la adultez.
Durante su proceso de afirmación de género realizó tratamientos hormonales y accedió a intervenciones de modificación corporal. Como muchas mujeres trans de su generación, vivió durante décadas bajo un régimen de persecución y criminalización. Entre los 14 y los 40 años sufrió reiteradas detenciones y violencia institucional, en un período marcado por la aplicación de edictos policiales que restringían la libertad de las personas travestis y trans. En Tucumán ejerció el trabajo sexual en el Parque 9 de Julio, donde compartió ese espacio con otras compañeras. La violencia policial y las condiciones de exclusión que atravesaban impulsaron su traslado a la ciudad de Buenos Aires, al igual que ocurrió con muchas mujeres trans de su generación.
A lo largo de su vida sostuvo distintas actividades laborales, en su mayoría en condiciones de informalidad, entre ellas como ayudante de cocina, empleada doméstica y encargada de un motel. Su recorrido da cuenta de las dificultades que históricamente enfrentaron las personas trans para acceder al empleo registrado y a condiciones laborales estables. Posteriormente se incorporó a la Secretaría de la Mujer, Género y Diversidad, ampliando su participación en espacios vinculados a la promoción de derechos.
Su trayectoria también está marcada por la militancia. Participa activamente en la Agrupación Argentina Intersex, desde donde acompaña acciones orientadas a la defensa y ampliación de los derechos de las personas travestis, trans e intersex. Su compromiso se inscribe en un proceso colectivo de organización que impulsó importantes transformaciones en materia de reconocimiento y acceso a derechos en Argentina.
Actualmente reside en la vivienda familiar heredada de sus padres, junto a varios de sus hermanos. Continúa señalando las dificultades que enfrenta para acceder plenamente a la atención de la salud y a los tratamientos que requiere. En el ámbito personal mantiene una vida activa: practica hockey, conformó una red familiar mediante el cuidado de una joven que vive con ella desde su infancia y acompaña la llegada de un nuevo integrante de la familia. Su recorrido articula experiencias de exclusión con una sostenida participación comunitaria y militante en favor de los derechos de las personas travestis, trans e intersex.

Candela Nicolosi was born on November 6, 1965, in the province of Tucumán. She grew up with her mother, Susana Rocha, and her siblings Mónica, Fredy, Antonio, Sergio, Gustavo, and Jacqueline. During adolescence, she began her process of constructing and affirming her gender identity in a context of widespread discrimination against travesti and trans people. At the age of 16, she left her family home, a circumstance that interrupted her educational trajectory on several occasions. Despite these difficulties, she eventually completed both primary and secondary education as an adult.

As part of her gender affirmation process, she underwent hormone treatments and accessed various body-modification procedures. Like many trans women of her generation, she lived for decades under a regime of persecution and criminalization. Between the ages of 14 and 40, she experienced repeated arrests and institutional violence during a period marked by the enforcement of police edicts that restricted the freedom of travesti and trans people. In Tucumán, she engaged in sex work in Parque 9 de Julio, where she shared the space with other compañeras. Police violence and the conditions of exclusion they faced led her to move to the city of Buenos Aires, as happened to many trans women of her generation.

Throughout her life, she held various jobs, most of them under informal working conditions, including positions as a kitchen assistant, domestic worker, and motel manager. Her work history reflects the difficulties historically faced by trans people in accessing formal employment and stable working conditions. She later joined the Secretariat for Women, Gender and Diversity, expanding her involvement in spaces dedicated to the promotion and protection of rights.

Her life trajectory is also marked by activism. She actively participates in the Argentine Intersex Association, where she supports initiatives aimed at defending and expanding the rights of travesti, trans, and intersex people. Her commitment is part of a broader collective process of organization that has driven significant transformations in Argentina regarding the recognition of and access to rights.

Candela currently lives in the family home inherited from her parents, together with several of her siblings. She continues to highlight the difficulties she faces in obtaining full access to healthcare and to the treatments she requires. In her personal life, she maintains an active lifestyle: she plays hockey, has built a family network through caring for a young woman who has lived with her since childhood, and accompanies the arrival of a new member of the family. Her life trajectory brings together experiences of exclusion with sustained community involvement and activism in defense of the rights of travesti, trans, and intersex people.

Carmen Marcial Ibarra

  • CMI01
  • Persona
  • 1958 - Actualidad

Carmen nació el 12 de abril de 1958 en el barrio de Nueva Pompeya, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A los dos años de edad se trasladó junto a su familia a la ciudad de Paraná, en la provincia de Santa Fe, en el marco de la actividad laboral de su padre en el sector aeronáutico. Transcurrió allí su infancia y parte de su adolescencia.

En 1978, a los 20 años, se instaló en la ciudad de Rosario, donde residió en la pensión “Real”, ubicada en la calle Tucumán 1294, hasta el año 1986. Durante este período comenzó a desarrollar espacios de sociabilidad y participación cultural vinculados a la comunidad travesti y trans. En marzo de 1982 fundó el club de fans de Susana Giménez en Rosario, generando un ámbito de encuentro y organización en un contexto atravesado por restricciones a la expresión de género y la vida comunitaria.

Entre 1984 y 1986 realizó viajes laborales a Río de Janeiro, Brasil, donde trabajó durante períodos de aproximadamente cuatro meses en la Galería Alaska, participando en espectáculos y shows. Estas experiencias formaron parte de los circuitos laborales que muchas personas travestis y trans construyeron en el exterior ante las limitaciones y la persecución existentes en Argentina.

En 1986 emprendió una gira por distintas ciudades del sur argentino, entre ellas Río Grande, Río Gallegos, Comodoro Rivadavia y Bahía Blanca, donde se presentó en cabarets junto a Gina Vivanco, con quien sostuvo un vínculo cercano y a quien consideraba una “hermana de la vida”. Ese mismo año regresó a la provincia de Buenos Aires y residió junto a ella en Florencio Varela.

Entre 1987 y 1995 gestionó el almacén y fiambrería “La Farándula” en el barrio de Villa Urquiza, en la Ciudad de Buenos Aires, desarrollando una actividad comercial propia. En 1988 viajó a París, Francia, motivada por Gina Vivanco, y posteriormente regresó al país para continuar con su emprendimiento.
En 2001 participó en la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), donde colaboró en la organización de actividades sociales, fiestas y espectáculos, en articulación con espacios de diversidad sexual y de fe.

Entre 2002 y 2004 formó parte de la reestructuración de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), desempeñándose como tesorera. Su participación se inscribe en los procesos de organización colectiva que impulsaron la visibilización y la ampliación de derechos para la población travesti y trans en el país.
Desde 2017 y hasta 2022 integró el Archivo de la Memoria Trans, contribuyendo a la construcción y preservación de la memoria colectiva de la comunidad. Actualmente, su trayectoria se reconoce en estos espacios de participación y en los vínculos comunitarios que sostuvo a lo largo de su vida.

Carmen was born on April 12, 1958, in the Nueva Pompeya neighborhood of the Autonomous City of Buenos Aires. At the age of two, she moved with her family to the city of Paraná, in Santa Fe Province, due to her father’s work in the aeronautical sector. She spent her childhood and part of her adolescence there.

In 1978, at the age of 20, Carmen moved to Rosario, where she lived at the “Real” boarding house, located at 1294 Tucumán Street, until 1986. During this period, she began developing spaces for social interaction and cultural participation connected to the travesti and trans community. In March 1982, she founded the Susana Giménez Fan Club in Rosario, creating a space for gathering and community organizing in a context marked by restrictions on gender expression and community life.

Between 1984 and 1986, Carmen made several work trips to Rio de Janeiro, Brazil, where she worked for approximately four months at a time at Galeria Alaska, taking part in shows and performances. These experiences were part of the international work circuits that many travesti and trans people developed in response to the limitations and persecution they faced in Argentina.

In 1986, she embarked on a tour of several cities in southern Argentina, including Río Grande, Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, and Bahía Blanca, where she performed in cabarets alongside Gina Vivanco, with whom she shared a close bond and whom she considered a “sister for life.” That same year, she returned to Buenos Aires Province and lived with Gina in Florencio Varela.

Between 1987 and 1995, Carmen managed “La Farándula,” a grocery and delicatessen shop in the Villa Urquiza neighborhood of Buenos Aires, developing her own independent business. In 1988, encouraged by Gina Vivanco, she traveled to Paris, France, and later returned to Argentina to continue running her business.

In 2001, Carmen became involved with the Metropolitan Community Church (ICM), where she helped organize social activities, parties, and performances in collaboration with LGBTQ+ and faith-based community spaces.

Between 2002 and 2004, she participated in the restructuring of the Argentine Association of Travestis, Transsexuals, and Transgender People (ATTTA), serving as treasurer. Her involvement was part of broader processes of collective organizing that sought to increase the visibility of and expand rights for the travesti and trans population in Argentina.

From 2017 to 2022, Carmen was a member of the Trans Memory Archive, contributing to the construction and preservation of the community’s collective memory. Today, her trajectory continues to be reflected in these spaces of participation and in the community bonds she has sustained throughout her life.

Carolina Alejandra Figueredo

  • CF01
  • Persona
  • 29/9/1962 - presente

Carolina Alejandra Figueredo, conocida como Carola, nació el 29 de septiembre de 1962 en Adrogué. Su madre biológica falleció cuando ella nació, por lo que fue criada durante su niñez por Elsa Capella, a quien siempre consideró su verdadera madre. Desde pequeña expresó una identidad femenina: prefería jugar con niñas, escondía muñecas y rechazaba los roles masculinos impuestos. Esto generó conflictos escolares y familiares; a los 9 años su padre la llevó a psicólogos intentando “corregirla”, sin éxito. Hacia los 10 años sufrió uno de los episodios más traumáticos de su infancia, cuando su padre la amenazó con un revólver para obligarla a “ser hombre”. Tras la separación de su padre de Elsa y la llegada de una madrastra violenta, atravesó años de maltrato y abandono afectivo.

En 1976, cuando tenía 14 años, su padre la echó de la casa por no aceptar su condición sexual. Entonces se trasladó a Cipolletti, donde se reencontró con Elsa Capella y volvió a vivir con ella. Ese regreso significó su primer espacio de contención real. Allí terminó la escuela primaria —6.º y 7.º grado— en un colegio nocturno, mientras comenzaba a proyectar una vida independiente.

Desde los 17 años empezó a buscar trabajo formal en la región del Alto Valle. Trabajó en galpones de empaque de manzanas y como clasificadora de rieles en la empresa Cascada S.A.. También fue cadete en la fábrica de jugo de manzana Industria Cipolletti. En todos esos empleos fue despedida a los pocos meses por discriminación ligada a su expresión de género. A los 18 años recibió la citación al servicio militar obligatorio en el Batallón 181, Compañía Comando, de Neuquén. Tras una revisación humillante, fue declarada no apta bajo la figura de homosexualidad, una marca más de la violencia institucional de la época.

Alrededor de los 18 años comenzó su transición. Hizo amistad con su vecina Ester Villalobo, trabajadora sexual en Cipolletti, quien le presentó a su hermana trans, una de las primeras mujeres trans que Carolina conoció. A través de ellas encontró comunidad, referencias de feminidad y apoyo para iniciar hormonización informal, práctica extendida en aquellos años. Ester también le propuso comenzar a trabajar con ella, y desde aproximadamente los 19 años Carolina ejerció el trabajo sexual en rutas y zonas urbanas de Cipolletti y Neuquén. En ese circuito conoció a compañeras como Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “la paraguaya”, Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís y Katty Villagra, entre muchas otras.

Durante las décadas de 1980, 1990 y comienzos de 2000 vivió entre Cipolletti y Neuquén, trasladándose frecuentemente por la persecución policial contra las mujeres trans y trabajadoras sexuales. Fue detenida innumerables veces, sufrió arrestos arbitrarios y hostigamiento constante. En paralelo, trabajó en cabarets y recorrió distintas ciudades argentinas buscando mejores condiciones de subsistencia.

En 2001 fue detenida por la Policía Federal Argentina y condenada a cuatro años de prisión por venta de estupefacientes. Fue trasladada desde Neuquén a la Unidad Federal N.º 2 de Devoto y luego a otras cárceles federales. En la unidad de Ezeiza conoció a Claudia Pía Baudracco, con quien entabló una amistad duradera que más tarde influiría en su regreso a Buenos Aires.

Tras recuperar la libertad participó en la Asociación Conciencia VIDHA, donde colaboró en talleres de prevención de VIH y repartió preservativos a trabajadoras sexuales del centro de Neuquén y de la Ruta 22. También trabajó en el cuidado de personas adultas mayores. Cerca de los 50 años logró dejar el trabajo sexual y acceder por primera vez a empleos estables. En 2012, con la sanción de la Ley de Identidad de Género de Argentina, consideró que su vida cambió profundamente al obtener reconocimiento legal y mayores derechos.

En 2017 fue convocada por Diana Marina Magalí Muñiz para integrarse al Archivo de la Memoria Trans Argentina. Desde entonces trabaja en el área de conservación, aportando su experiencia vital y colaborando en la preservación de la memoria histórica colectiva de las mujeres trans argentinas que sobrevivieron a la violencia estatal y social.


Carolina Alejandra Figueredo, known as Carola, was born on September 29, 1962, in Adrogué, Argentina. Her biological mother passed away when she was born, so she was raised during childhood by Elsa Capella, whom she always considered her true mother. From an early age, she expressed a feminine identity: she preferred playing with girls, hid dolls, and rejected the masculine roles imposed on her. This led to conflicts at school and within her family; at the age of nine, her father took her to psychologists in an attempt to “correct” her, without success. Around the age of ten, she experienced one of the most traumatic episodes of her childhood, when her father threatened her with a revolver to force her to “be a man.” After her father separated from Elsa and a violent stepmother entered the household, she endured years of abuse and emotional abandonment.

In 1976, when she was fourteen, her father expelled her from the home for not accepting her sexual condition. She then moved to Cipolletti, where she reunited with Elsa Capella and went back to live with her. This return marked the first truly supportive environment of her life. There, she completed primary school—6th and 7th grades—at a night school, while beginning to imagine an independent future.

At seventeen, she began searching for formal work in the Alto Valle region. She worked in apple packing warehouses and as a rail sorter at the company Cascada S.A. She was also employed as a messenger at the apple juice factory Industria Cipolletti. In all of these jobs, she was dismissed after only a few months because of discrimination related to her gender expression. At eighteen, she received a summons for mandatory military service at Battalion 181, Command Company, in Neuquén. After a humiliating medical examination, she was declared unfit under the classification of homosexuality, another example of the institutional violence of that time.

Around the age of eighteen, she began her transition. She became friends with her neighbor Ester Villalobo, a sex worker in Cipolletti, who introduced her to her trans sister, one of the first trans women Carolina ever met. Through them, she found community, models of femininity, and support to begin informal hormone use, a widespread practice in those years. Ester also proposed that Carolina begin working with her, and from around the age of nineteen, Carolina engaged in sex work along highways and in urban areas of Cipolletti and Neuquén. In that environment, she met companions such as Diana Marina Magalí Muñiz, Pamela Rodríguez, Alicia “La Paraguaya,” Adriana “La Tucu” Cuello, Claudia Solís, and Katty Villagra, among many others.

During the 1980s, 1990s, and early 2000s, she lived between Cipolletti and Neuquén, moving frequently because of police persecution against trans women and sex workers. She was detained countless times, subjected to arbitrary arrests, and constantly harassed. At the same time, she worked in cabarets and traveled through different Argentine cities seeking better living conditions.

In 2001, she was arrested by the Argentine Federal Police and sentenced to four years in prison for drug sales. She was transferred from Neuquén to Federal Unit No. 2 in Devoto and later to other federal prisons. In the prison unit in Ezeiza, she met Claudia Pía Baudracco, with whom she formed a lasting friendship that would later influence her return to Buenos Aires.

After regaining her freedom, she participated in the Asociación Conciencia VIDHA, where she collaborated in HIV prevention workshops and distributed condoms to sex workers in downtown Neuquén and along Route 22. She also worked caring for older adults. Near the age of fifty, she was able to leave sex work and gain stable employment for the first time. In 2012, with the passage of Argentina’s Gender Identity Law, she felt that her life changed profoundly through obtaining legal recognition and expanded rights.

In 2017, she was invited by Diana Marina Magalí Muñiz to join the Archivo de la Memoria Trans Argentina. Since then, she has worked in the conservation area, contributing her life experience and helping preserve the collective historical memory of Argentine trans women who survived state and social violence.

Claudia Pía Baudracco

  • CPB01
  • Persona
  • 1970 - 2012

Nació un 22 de octubre de 1970 en La Carlota, provincia de Córdoba. Vivió su adolescencia junto a su familia en Venado Tuerto, provincia de Santa Fe y luego se mudó a Buenos Aires.
Por su identidad de género sufrió acosos y maltratos y debió exiliarse varios años, primero en Uruguay y luego en Europa.
El 25 de junio de 1993 fundó, junto a María Belén Correa y otras activistas, la Asociación de Travestis de Argentina y fue su coordinadora hasta 1995. Posteriormente la organización pasaría a llamarse Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas (A.T.T.T.A). Con el apoyo de esta asociación, lideraría el movimiento por la derogación en 15 provincias de la Nación Argentina de los Códigos de Faltas; estos códigos criminalizaban las identidades trans. El resultado fue la derogación de estos códigos en 14 provincias.
Fue muy activa su lucha por la aprobación de la Ley de Identidad de Género, que le dio derecho a las personas trans a tener un nombre de elección y a la salud integral.
En septiembre de 2005, fue miembro fundadora e integrante de la comisión directiva de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT). En 2008, realizó actividades varias de prevención e investigación como miembro del Mecanismo Coordinador del País del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria,6​, trabajo que realizó con la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) del Ministerio de Salud de la Nación.
Falleció sin poder tener acceso al reconocimiento de su identidad de género ya que la ley fue sancionada poco después de su muerte.

Claudia Pía Baudracco
She was born on October 22, 1970, in La Carlota, in the province of Córdoba. She spent her adolescence with her family in Venado Tuerto, in the province of Santa Fe, and later moved to Buenos Aires.

Because of her gender identity, she experienced harassment and mistreatment and was forced into exile for several years, first in Uruguay and later in Europe.

On June 25, 1993, together with María Belén Correa and other activists, she founded the Association of Travestis of Argentina (Asociación de Travestis de Argentina), serving as its coordinator until 1995. The organization was later renamed the Argentine Association of Travestis, Transsexuals and Transgenders (Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas, A.T.T.T.A.). With the support of this organization, she led the movement to repeal the Misdemeanor Codes in 15 provinces of Argentina. These codes criminalized trans identities. As a result of this struggle, the codes were repealed in 14 provinces.

She was deeply involved in the campaign for the approval of the Gender Identity Law, which established the right of trans people to use their chosen name and to access comprehensive healthcare.

In September 2005, she was a founding member and served on the executive board of the Argentine Federation of Lesbians, Gays, Bisexuals and Trans People (FALGBT). In 2008, she carried out various prevention and research activities as a member of the Country Coordinating Mechanism of the Global Fund to Fight AIDS, Tuberculosis and Malaria. She carried out this work in collaboration with the Directorate of AIDS and Sexually Transmitted Diseases (STD) of the National Ministry of Health.

She died without having been able to obtain legal recognition of her gender identity, as the law was enacted shortly after her death.

Cristian Trincado

  • CT01
  • Persona
  • 1963 - presente

Cristian Trincado, conocido también como Dj Dr. Trincado, nació en Buenos Aires el 27 de septiembre de 1963. Durante su infancia y adolescencia creció en un contexto familiar en el que experimentó tensiones vinculadas a su expresión de género y sexualidad. Desde joven se identificó como marica, una forma de nombrarse que forma parte de su trayectoria y de su pertenencia dentro de las comunidades de la diversidad sexual.
Durante esos años tuvo interés por las artes escénicas y el baile, aunque su entorno familiar orientó su formación hacia actividades alejadas de esos intereses. Frente a esa imposición, encontró espacios propios de identificación en la lectura y en la cultura. Recuerda especialmente el acceso a novelas de Manuel Puig, que tomaba de la biblioteca de su madre, como parte de sus búsquedas personales y de construcción de una mirada sobre sí mismo.
En su juventud compartió espacios de sociabilidad vinculados a la comunidad LGBTQ+, donde estableció vínculos con compañeras y compañeres de trabajo, entre ellas Wendy y Verushka, con quienes compartió noches y experiencias en circuitos nocturnos. Durante su etapa de transición frecuentó Morocco, espacio donde se realizaban fiestas drag y en el que participó junto a amistades en prácticas de montaje y expresión artística.
Durante la década de 1980 atravesó un contexto social marcado por la persecución y criminalización de las identidades disidentes. En esos años fue detenido en reiteradas oportunidades. También se desempeñó como cadete hasta 1985, momento en que inició su trayectoria profesional como DJ, actividad que desarrolló dentro de los circuitos musicales y nocturnos de Buenos Aires.
Su recorrido artístico como Dj Dr. Trincado se inscribe en espacios de encuentro y expresión cultural vinculados a las comunidades LGBTQ+, donde la música, la noche y las prácticas performáticas funcionaron como ámbitos de creación y construcción colectiva.
Actualmente continúa desarrollando actividades laborales y se encuentra finalizando sus estudios secundarios en el Bachillerato Popular Travesti Trans Mocha Celis. Su trayectoria reúne experiencias de formación, trabajo, producción artística y participación en espacios comunitarios que forman parte de la memoria de las disidencias sexuales y de género en Argentina.

Cristian Trincado, also known as DJ Dr. Trincado, was born in Buenos Aires on September 27, 1963. During his childhood and adolescence, he grew up in a family environment in which he experienced tensions related to his gender expression and sexuality. From an early age, he identified as marica, a term he uses to describe himself and one that forms part of his personal trajectory and sense of belonging within sexual diversity communities.

During those years, he developed an interest in the performing arts and dance, although his family environment directed his education toward activities unrelated to these interests. In response to these expectations, he found spaces for self-identification through reading and culture. He particularly recalls reading novels by Manuel Puig, which he borrowed from his mother’s library, as part of his personal exploration and the development of his understanding of himself.

In his youth, he became involved in social spaces connected to the LGBTQ+ community, where he formed relationships with coworkers and fellow community members, including Wendy and Verushka, with whom he shared nights out and experiences within Buenos Aires’ nightlife scene. During his transition, he regularly attended Morocco, a venue known for drag parties, where he participated with friends in practices of drag performance and artistic expression.

Throughout the 1980s, he experienced a social context marked by the persecution and criminalization of dissident identities. During this period, he was detained on several occasions. He also worked as a messenger until 1985, when he began his professional career as a DJ, an occupation he pursued within Buenos Aires’ music and nightlife circuits.

His artistic career as DJ Dr. Trincado developed within spaces of social gathering and cultural expression connected to LGBTQ+ communities, where music, nightlife, and performance practices served as spaces for creativity and collective identity-building.

He currently continues to work and is completing his secondary education at the Mocha Celis Travesti Trans Popular High School. His trajectory brings together experiences of education, employment, artistic production, and participation in community spaces that form part of the history and collective memory of sexual and gender dissidence in Argentina.

Daniel Alberto Busato Río

  • DAB01
  • Persona
  • 1970 - presente

Nació el 20 de diciembre de 1970. Realizó su escolaridad inicial en la ciudad de Mar del Plata hasta los 15 años, momento en el que se trasladó a la Ciudad de Buenos Aires, donde continuó sus estudios en horario nocturno, en un contexto de búsqueda de autonomía y desarrollo personal.
A los 15 años inició su trayectoria artística entre Mar del Plata y Buenos Aires, participando en teatro infantil y formándose en diversas disciplinas vinculadas a las artes escénicas. Esta etapa temprana marcó el comienzo de un recorrido sostenido en el ámbito del espectáculo, caracterizado por la movilidad geográfica y la diversificación de experiencias laborales y artísticas.
A los 17 años viajó a Perú, donde continuó trabajando en teatro para niños. Al año siguiente comenzó su carrera como transformista en la ciudad de Lima, incorporándose a circuitos artísticos nocturnos y ampliando su formación en escena. Durante su estadía en Perú, integró un circo de patinaje sobre hielo con el que recorrió distintas localidades desde Lima hacia el sur del país, extendiendo luego su itinerario hacia el norte de Chile hasta la ciudad de Santiago.
Se estableció en Santiago de Chile durante aproximadamente dos años y medio. En ese período sostuvo su trabajo como transformista y desarrolló otras actividades laborales no vinculadas al campo artístico, en un contexto regional atravesado por circuitos informales de trabajo y circulación de artistas.
A su regreso a la Ciudad de Buenos Aires, se integró al circuito nocturno off, participando en espectáculos en pubs y bares, espacios centrales para el desarrollo de propuestas artísticas vinculadas al transformismo y la diversidad sexual y de género. Entre 1999 y 2000 fue convocado para trabajar en el casino Mario’s House en Brasil, donde se desempeñó como artista transformista, ampliando nuevamente su experiencia internacional.
De regreso en Buenos Aires, continuó su participación en el circuito off durante aproximadamente cuatro años. En enero de 2004 fue convocado por el grupo Caviar, con el que trabajó entre marzo de ese año y fines de 2008. Durante este período participó en espectáculos teatrales, giras y temporadas en distintos escenarios, incluyendo el Teatro Maipo, el Teatro Nacional de Rosario, temporadas en la costa atlántica argentina, el Hotel Conrad de Punta del Este y el Teatro Alcalá de Madrid, donde el grupo realizó una temporada de tres meses.
Tras esta experiencia, en 2009 decidió radicarse en España. Allí fundó en la localidad de Sitges su propia compañía de transformistas y bailarines, denominada Kumas, dando continuidad a su trayectoria artística y a la producción de espectáculos en el ámbito internacional. Actualmente continúa desarrollando su actividad en el campo del transformismo y la escena, sosteniendo una trayectoria vinculada a la creación, la circulación artística y el trabajo colectivo.

Claro. Hice una traducción natural y biográfica, priorizando fluidez en inglés por encima de la literalidad. También cuidé especialmente la terminología relacionada con el transformismo y las artes escénicas para que suene adecuada para un lector angloparlante.

Born on December 20, 1970, he completed his early schooling in the city of Mar del Plata until the age of 15, when he moved to Buenos Aires. There, he continued his education through evening classes while pursuing greater independence and personal development.
At the age of 15, he began his artistic career between Mar del Plata and Buenos Aires, performing in children’s theater and training in various disciplines related to the performing arts. This early period marked the beginning of a sustained career in the entertainment industry, characterized by geographical mobility and a broadening range of artistic and professional experiences.
At 17, he traveled to Peru, where he continued working in children’s theater. The following year, he began his career as a drag performer in the city of Lima, joining the city’s nightlife and artistic circuits while further developing his stagecraft. During his time in Peru, he joined an ice-skating circus troupe that toured various locations from Lima southward, later extending its route into northern Chile and as far as the city of Santiago.
He settled in Santiago, Chile, for approximately two and a half years. During this period, he continued working as a drag performer while also taking on other jobs outside the arts, in a regional context shaped by informal employment networks and the movement of artists across borders.
Upon returning to Buenos Aires, he became involved in the city’s alternative nightlife scene, performing in pubs and bars—important venues for the development of artistic expressions connected to drag performance and sexual and gender diversity. Between 1999 and 2000, he was invited to perform at Mario’s House casino in Brazil, where he worked as a drag artist, further expanding his international experience.
Back in Buenos Aires, he continued performing in the alternative circuit for approximately four years. In January 2004, he was invited to join the group Caviar, with whom he worked from March of that year through the end of 2008. During this period, he took part in theatrical productions, tours, and seasons at a variety of venues, including Teatro Maipo, Teatro Nacional de Rosario, resorts along Argentina’s Atlantic coast, the Conrad Hotel in Punta del Este, and Teatro Alcalá in Madrid, where the group performed for a three-month season.
Following this experience, he decided to settle in Spain in 2009. There, in the town of Sitges, he founded his own company of drag performers and dancers, Kumas, continuing his artistic career and the production of live shows on an international scale.
He continues to work in drag performance and the performing arts, maintaining a career rooted in artistic creation, touring, and collective work.

Edith Rodriguez

  • ER01
  • Persona
  • 1966 - 2025

Edith Rodríguez, conocida como “La Tajo”, desarrolló una trayectoria vinculada al trabajo, la vida comunitaria y las experiencias de las mujeres trans en Buenos Aires. Desde joven mantuvo una relación estrecha con su madre, quien acompañó su expresión de género y confeccionaba para ella trajes destinados a su participación en corsos. Entre sus objetos personales conservaba un vestido azul, al que atribuía un valor simbólico por representar la forma en que siempre había deseado vestirse.

En 1985 comenzó a trabajar en la calle y a vivir junto a un grupo de mujeres trans, en un contexto caracterizado por la fuerte represión policial. Fueron sus compañeras quienes comenzaron a llamarla “La Tajo”, acompañándola en el proceso de adaptación a las condiciones del entorno y a las estrategias necesarias para sobrevivir. Los corsos ocuparon un lugar significativo en su trayectoria, no solo como espacios de expresión y participación cultural, sino también como ámbitos de contención y organización comunitaria. Las comparsas desarrollaban estrategias colectivas para protegerse frente a los operativos policiales.

A comienzos de la década de 2000, su madre organizó un microemprendimiento de limpieza que fue convocado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para prestar servicios en un hogar transitorio destinado a personas en situación de calle. A partir de esta iniciativa, Edith accedió a un trabajo formal en la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde se desempeñó durante más de cuatro años. Este proceso le permitió dejar el trabajo en la calle, reorganizar su vida cotidiana y alcanzar una mayor estabilidad laboral.

En el ámbito afectivo, mantuvo una relación significativa con una compañera trans conocida como La Capricho. Los vínculos familiares ocuparon también un lugar central en su vida, particularmente la relación con su madre y con su hija. El acompañamiento y la posibilidad de compartir momentos en familia constituyeron aspectos relevantes de su experiencia cotidiana.

La trayectoria de Edith Rodríguez reúne experiencias de trabajo sexual, organización y cuidado entre mujeres trans, participación en espacios culturales populares y posterior incorporación al empleo formal. Su recorrido permite reconstruir transformaciones en las condiciones de vida y trabajo de las personas trans en Buenos Aires, así como las redes familiares y comunitarias que acompañaron esos procesos.

Edith Rodríguez, known as “La Tajo,” developed a life trajectory closely connected to work, community life, and the experiences of trans women in Buenos Aires. From a young age, she maintained a close relationship with her mother, who supported her gender expression and made costumes for her to wear at carnival celebrations. Among her personal belongings, she kept a blue dress that held symbolic significance for her, as it represented the way she had always wanted to dress.

In 1985, she began working on the streets and living with a group of trans women in a context marked by intense police repression. Her compañeras were the ones who began calling her “La Tajo,” while also supporting her as she adapted to the conditions of her surroundings and developed the strategies necessary to survive. Carnival celebrations held an important place in her life, not only as spaces for cultural expression and participation, but also as places of mutual support and community organization. The comparsas developed collective strategies to protect themselves during police raids and operations.

In the early 2000s, her mother organized a small cleaning business that was contracted by the Government of the City of Buenos Aires to provide services at a temporary shelter for people experiencing homelessness. Through this initiative, Edith gained formal employment with the General Directorate for Women of the Government of the City of Buenos Aires, where she worked for more than four years. This transition enabled her to leave street-based work, reorganize her daily life, and achieve greater stability in her employment.

In her personal life, she had a significant relationship with a trans compañera known as La Capricho. Family relationships also held a central place in her life, particularly her bond with her mother and her daughter. Her family’s support and the opportunity to share time together were important aspects of her everyday life.

Edith Rodríguez’s life trajectory encompasses experiences of sex work, mutual support and community organizing among trans women, participation in popular cultural spaces, and her subsequent transition into formal employment. Her story contributes to the reconstruction of changes in the living and working conditions of trans people in Buenos Aires, as well as the family and community networks that supported these processes.

Gina Vivanco

  • GV01
  • Persona
  • 1958 - 1991

Gina Vivanco nació el 2 de julio de 1958 en Rosario, provincia de Santa Fe. Durante su juventud vivió en la pensión Real de Rosario, donde conoció a Carmen Marcial Ibarra, con quien estableció un vínculo de amistad. Posteriormente se trasladó a Buenos Aires, donde continuó desarrollando su trayectoria de vida.

Ejerció el trabajo sexual en Zona Sur del conurbano bonaerense, particularmente en el denominado Camino de Cintura. A través de esta actividad logró adquirir un terreno de grandes dimensiones ubicado en la zona de Reconquista y Paso de la Patria, en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. En ese terreno construyó también una vivienda para su madre, dando cuenta de una estrategia de sustento y de apoyo familiar desarrollada a partir de su trabajo.

Hacia 1982 vivió en Tigre junto a Carla Pericles. Aproximadamente en 1987 viajó a Italia, donde continuó ejerciendo el trabajo sexual. Su trayectoria estuvo atravesada por los desplazamientos entre Argentina y Europa, en un contexto en el que el trabajo sexual constituía para muchas mujeres travestis y trans una de las principales alternativas de subsistencia frente a las dificultades de acceso a otras formas de empleo.

En 1991, durante una de sus estadías en Argentina, Gina Vivanco fue asesinada por integrantes de la Policía Bonaerense en Quilmes, provincia de Buenos Aires. Su muerte se inscribe en un período caracterizado por la persecución y la violencia institucional ejercida contra las personas travestis y trans.

La trayectoria de Gina Vivanco reconstruye parte de las experiencias de movilidad, trabajo y construcción de redes afectivas y familiares de las mujeres travestis de su generación. Su recorrido entre Rosario, Buenos Aires, Italia y otros territorios permite también recuperar las estrategias de subsistencia y los vínculos comunitarios desarrollados en contextos de exclusión y persecución institucional.

Gina Vivanco was born on July 2, 1958, in Rosario, Santa Fe Province. During her youth, she lived at the Real boarding house in Rosario, where she met Carmen Marcial Ibarra, with whom she formed a close friendship. She later moved to Buenos Aires, where she continued building her life and developing her personal trajectory.

Gina worked in the sex trade in the southern suburbs of Greater Buenos Aires, particularly along an area known as Camino de Cintura. Through this work, she was able to purchase a large plot of land in the vicinity of Reconquista and Paso de la Patria in Florencio Varela, Buenos Aires Province. She also built a home there for her mother, using the income from her work to provide both for herself and for her family.

Around 1982, she lived in Tigre with Carla Pericles. Approximately in 1987, she traveled to Italy, where she continued working in the sex trade. Her life was shaped by movement between Argentina and Europe, in a context in which sex work was one of the primary means of survival available to many travesti and transgender women of her generation, given the significant barriers they faced in accessing other forms of employment.

In 1991, during one of her stays in Argentina, Gina Vivanco was killed by members of the Buenos Aires Provincial Police in Quilmes, Buenos Aires Province. Her death took place within a broader period characterized by the persecution and institutional violence faced by travesti and transgender people.

Gina Vivanco's life reflects the experiences of mobility, work, and the creation of affective and family networks among travesti women of her generation. Her journey between Rosario, Buenos Aires, Italy, and other places also preserves a record of the survival strategies and community ties developed amid conditions of social exclusion and institutional persecution.

Luisa Paz

  • LP01
  • Persona
  • 1963 - presente

Luisa Paz nació en Santiago del Estero el 19 de agosto de 1963, donde vivió hasta fines de 1983. Ese año se trasladó a Buenos Aires, ciudad en la que permaneció hasta 1996. Su estadía estuvo atravesada por un período que identifica como uno de los momentos más duros y violentos de represión hacia las personas travestis y trans, en un contexto caracterizado por la persecución y la violencia institucional.

En 1996 regresó a Santiago del Estero y volvió a vivir junto a su madre. A partir de su experiencia y de los procesos de organización colectiva de las comunidades travestis y trans, en el año 2000 comenzó su participación militante en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), organización desde la cual continúa desarrollando su trayectoria hasta la actualidad.

Su recorrido militante se encuentra vinculado a la defensa de los derechos de las personas travestis y trans y a la construcción de herramientas frente a las situaciones de violencia y vulneración de derechos que históricamente atravesaron a estas comunidades. Su trayectoria articula la experiencia territorial en Santiago del Estero con los procesos de organización y activismo desarrollados a nivel nacional.

Actualmente trabaja en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, en el área de Coordinación de Prevención y Abordaje de la Violencia Institucional. Desde este ámbito continúa desarrollando tareas vinculadas con la prevención y el abordaje de situaciones de violencia institucional, dando continuidad a un recorrido iniciado con su incorporación a la militancia travesti-trans en el año 2000.

Luisa Paz was born in Santiago del Estero on August 19, 1963, where she lived until the end of 1983. That year, she moved to Buenos Aires, where she remained until 1996. Her years in Buenos Aires coincided with a period she describes as one of the harshest and most violent periods of repression experienced by travesti and transgender people, within a broader context of persecution and institutional violence.

In 1996, she returned to Santiago del Estero and moved back in with her mother. Drawing on her own experiences and the collective organizing of travesti and transgender communities, she became involved in activism with the Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) in 2000, an organization with which she has remained involved ever since.

Her activism has focused on defending the rights of travesti and transgender people and on developing strategies to address the violence and violations of rights that have historically affected these communities. Her trajectory connects her local experience in Santiago del Estero with broader processes of travesti-trans organizing and activism at the national level.

She currently works at the Ministry of Women, Genders and Diversity, within the Coordination Office for the Prevention and Response to Institutional Violence. In this capacity, she continues to carry out work related to preventing and addressing situations of institutional violence, continuing a path of activism that began with her involvement in the travesti-trans movement in 2000.

Marcela Navarro

  • MN01
  • Persona
  • 1968 - Actualidad

Lara Marcela Navarro nació el 9 de Julio de 1968 en el Hospital Castex, en el partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires. Es hija de Enrique Laurindo Navarro y Elsa Malvina Díaz, y creció en una familia numerosa de fuerte identidad peronista y activa participación política. Pasó sus primeros años en Billinghurst y luego se trasladó junto a su familia a José C. Paz, donde se establecieron definitivamente. Tiene ocho hermanos, uno de ellos desaparecido.

Desde la infancia comenzó a percibirse distinta de lo esperado para el género asignado al nacer. A los seis años ya manifestaba atracción por la ropa femenina y el deseo de vincularse principalmente con niñas. Cursó sus estudios primarios en el Instituto San Pedro, una escuela privada católica, donde sus expresiones de feminidad generaron rechazo y preocupación institucional. Fue sometida allí a tratamientos psicológicos orientados a corregir su identidad y orientación, mientras a su madre le decían que padecía una enfermedad mental. Hacia los trece años, sus padres comprendieron que esas prácticas no cambiarían su realidad y exigieron que cesaran.

Durante la niñez y la preadolescencia atravesó sentimientos de tristeza, depresión y opresión por la condena social hacia su identidad. Buscó refugio en la espiritualidad y acudió a la Iglesia para consultar si Dios podía aceptarla tal como era, pero fue rechazada por el sacerdote del colegio, quien la expulsó y no le permitió regresar. Años más tarde, ya cerca de los dieciocho años, encontró otro camino espiritual al ser invitada por una compañera trans conocida como “Pipi” a un templo afrobrasileño en José C. Paz. Allí conoció un espacio diverso y acogedor, frecuentado por personas gays, lesbianas, travestis y afrodescendientes. Continuó participando en esa comunidad religiosa y, desde 1999, es May de Santos (Iyalorixá), desempeñándose como guía espiritual de personas allegadas a su templo.

Durante la adolescencia inició su transición con el apoyo de su madre. Ante la ausencia de información pública sobre identidades trans, buscó orientación en compañeras mayores de su barrio. En 1985, siendo muy joven, comenzó a ejercer el trabajo sexual como forma de subsistencia y búsqueda de independencia económica. Con ayuda de una compañera llamada Patricia aprendió a cuidarse, defenderse y manejar dinero. También logró ahorrar durante un tiempo para realizarse colocaciones informales de silicona, práctica común y riesgosa en aquella época ante la falta de acceso a la salud. Poco después dejó la casa familiar tras conflictos con su padre vinculados a sus horarios, la vida nocturna y su necesidad de autonomía, y pasó a convivir con otras compañeras trans.

Su juventud estuvo marcada por la persecución policial sistemática. Fue detenida por primera vez siendo menor de edad, incluso mientras hacía compras cerca de su casa. Luego sufrió reiteradas detenciones por aplicación de los edictos policiales, especialmente el artículo 92, que castigaba vestir ropa “contraria al sexo”, y el artículo 68, utilizado para criminalizar el ejercicio o la supuesta sospecha de prostitución. Muchas veces bastaba esperar un colectivo para ser arrestada. También padeció golpes, hostigamientos y largos encierros, experiencias que la marcaron profundamente y despertaron en ella una temprana conciencia política.

A pesar de ese contexto, desarrolló una fuerte disciplina económica. Ahorró dinero, compró dólares, abrió cuentas bancarias e invirtió en terrenos en José C. Paz y General Rodríguez. Construyó su propia casa y realizó pequeñas inversiones pensando en el futuro. También viajó a Uruguay y Brasil para trabajar y alejarse por períodos de la violencia local. Aunque muchas compañeras emigraron a Europa, decidió permanecer en la Argentina convencida de que la situación algún día cambiaría.

En su vida afectiva, alrededor de los veinte años conoció a Miguel, un hombre cisgénero con quien mantuvo una relación de aproximadamente quince años. Convivieron y formaron hogar, siendo además aceptada por la familia de él. Tras esa separación mantuvo otra relación extensa con una pareja llamada Juan, también de alrededor de quince años.

Hacia fines de la década de 1990 comenzó a involucrarse activamente en la militancia por los derechos de las personas trans, impulsada por la muerte y desaparición de muchas compañeras víctimas de la violencia institucional. En 1998 empezó a participar en reclamos por la derogación de los edictos policiales y por el derecho a una vida digna. Más adelante trabajó en la zona de Chacarita, en la ciudad de Buenos Aires, donde conoció a referentes históricas como Lohana Berkins y Diana Sacayán. Recuerda especialmente las recorridas territoriales de Sacayán repartiendo preservativos, convocando reuniones y promoviendo la organización comunitaria.

Desde el año 2000 milita en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). Ese mismo año comenzó a impulsar en José C. Paz políticas de inclusión laboral para personas trans, reclamo que más adelante logró avances con apoyo de sectores del Concejo Deliberante local. También se formó como promotora de salud junto a ATTTA y la Fundación Huésped, desempeñándose en tareas de prevención y acompañamiento comunitario.

Durante la pandemia reforzó su militancia territorial, participando en redes de asistencia alimentaria y sanitaria para compañeras en situación de vulnerabilidad. En los últimos años retomó además sus estudios secundarios en la Casa Trans, una deuda pendiente desde la adolescencia.

Desde el 15 de diciembre de 2023 trabaja en el Archivo de la Memoria Trans Argentina, espacio que considera propio y desde el cual busca preservar las historias de quienes resistieron antes que su generación. Se define orgullosa de José C. Paz, de su recorrido y de pertenecer a una generación pionera que luchó cuando aún no existían derechos reconocidos.


Marcela Navarro was born on July 9, 1968, at Hospital Castex in the district of General San Martín, Buenos Aires Province, Argentina. She is the daughter of Enrique Laurindo Navarro and Elsa Malvina Díaz, and grew up in a large family with a strong Peronist identity and active political participation. She spent her early childhood in Billinghurst and later moved with her family to José C. Paz, where they settled permanently. She has eight siblings, one of whom was disappeared.

From childhood, she began to perceive herself as different from what was expected of the gender assigned to her at birth. At six years old, she was already drawn to feminine clothing and wanted primarily to socialize with girls. She attended primary school at Instituto San Pedro, a private Catholic school, where her feminine expressions generated rejection and institutional concern. She was subjected there to psychological treatments intended to correct her identity and orientation, while her mother was told that her daughter suffered from a mental illness. Around the age of thirteen, her parents understood that these practices would not change her reality and demanded that they stop.

During childhood and early adolescence, she experienced sadness, depression, and oppression because of the social condemnation of her identity. She sought refuge in spirituality and turned to the Church, asking whether God could accept her as she was, but she was rejected by the school priest, who expelled her and did not allow her to return. Years later, around the age of eighteen, she found another spiritual path when a trans friend known as “Pipi” invited her to an Afro-Brazilian temple in José C. Paz. There she encountered a welcoming and diverse space frequented by gay, lesbian, travesti, and Afro-descendant people. She continued participating in that religious community and, since 1999, has been a May de Santos (Iyalorixá), serving as a spiritual guide to people connected to her temple.

During adolescence, she began her transition with the support of her mother. In the absence of public information about trans identities, she sought guidance from older trans women in her neighborhood. In 1985, while still very young, she began sex work as a means of survival and economic independence. With the help of a friend named Patricia, she learned how to protect herself, defend herself, and manage money. She also saved enough to undergo informal silicone injections, a common and dangerous practice at the time due to lack of access to healthcare. Soon afterward, she left the family home following conflicts with her father related to her schedule, nightlife, and desire for autonomy, and moved in with other trans women.

Her youth was marked by systematic police persecution. She was first detained while still a minor, even while shopping near her home. She later endured repeated arrests under police edicts, especially Article 92, which punished wearing clothing “contrary to one’s sex,” and Article 68, used to criminalize sex work or even the suspicion of it. At times, simply waiting for a bus was enough to be arrested. She also suffered beatings, harassment, and long periods of confinement, experiences that deeply marked her and awakened an early political consciousness.

Despite this context, she developed strong financial discipline. She saved money, bought U.S. dollars, opened bank accounts, and invested in land in José C. Paz and General Rodríguez. She built her own home and made small investments with the future in mind. She also traveled to Uruguay and Brazil to work and temporarily escape local violence. Although many of her peers emigrated to Europe, she chose to remain in Argentina, convinced that one day things would change.

In her personal life, around the age of twenty she met Miguel, a cisgender man with whom she maintained a relationship for approximately fifteen years. They lived together and built a home, and she was accepted by his family. After that separation, she had another long-term relationship with a partner named Juan, lasting around fifteen years as well.

Toward the end of the 1990s, she became actively involved in the struggle for trans rights, driven by the deaths and disappearances of many friends who were victims of institutional violence. In 1998, she began participating in campaigns to repeal the police edicts and demand the right to live with dignity. Later, while working in Chacarita in the city of Buenos Aires, she met historic activists such as Lohana Berkins and Diana Sacayán. She especially remembers Sacayán’s street outreach work distributing condoms, calling meetings, and encouraging community organization.

Since 2000, she has been active in the Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). That same year, she began advocating in José C. Paz for employment inclusion policies for trans people, efforts that later achieved progress with the support of members of the local council. She also trained as a health promoter alongside ATTTA and Fundación Huésped, carrying out prevention and community support work.

During the pandemic, she intensified her grassroots activism, participating in food and health assistance networks for trans women in vulnerable situations. In recent years, she also resumed her secondary education at Casa Trans, fulfilling a long-standing unfinished goal from adolescence.

Since December 15, 2023, she has worked at the Archivo de la Memoria Trans Argentina, a space she considers her own and through which she seeks to preserve the stories of those who resisted before her generation. She defines herself as proud of José C. Paz, of her life journey, and of belonging to a pioneering generation that fought when rights had not yet been recognized.

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